El Mecanismo de Anticitera

diciembre 30, 2016 on 8:01 pm | In galería de imágenes, ingeniería, matemáticas, retroinformática | No Comments

Aunque en Wikipedia y en YouTube encontrarás amplia información sobre esta máquina, no he podido resistirme a escribir algo sobre ella nada más llegar de Atenas y visitar el Museo Arqueológico Nacional.

Son numerosos los detalles que hacen que te invada la emoción cuando estás frente a la vitrina que aloja sus restos. El primero y más importante es la perplejidad que causa comprobar que esta máquina fue construida hace más de 2000 años. Siempre hemos conocido el refinamiento estético existente en la Grecia clásica, su elevado nivel científico o su desarrollado pensamiento filosófico. De lo que apenas teníamos noticia es que también poseían un profundo conocimiento técnico para representar mecánicamente sus teorías astronómicas. A través de este modelo mecánico que es Anticitera, los sabios griegos podían conocer las fases lunares, predecir eclipses, la posición de los astros por ellos conocidos y cuando se celebrarían juegos olímpicos.  En este sentido el mecanismo de Anticitera ha de ser considerado un computador analógico donde, a través de un modelo mecánico, se recrean las ecuaciones matemáticas que describen el movimiento de los astros. El usuario de este “ordenador” podía cambiar las variables de entrada (fecha) para conocer el estado del firmamento de ese momento.

Antes de que los científicos desentrañaran el funcionamiento del mecanismo de Anticitera se pensaba que los primeros “ordenadores analógicos” eran los astrolabios y los relojes astronómicos árabes. Hoy la comunidad científica no duda que el antecesor de todos estos mecanismos es Anticitera. Estos mismos científicos trazan con claridad la ruta del saber mecánico desde la Grecia clásica hasta Bizancio y de ahí al mundo islámico, y de vuelta a Europa a través de España. Además, tras entender el funcionamiento de Anticitera, adquieren un nuevo sentido los textos donde Cicerón (106 a.C – 43 a.C) describe una máquina similar a Anticitera obra del genial Arquímedes (286 a.C – 212 a.C). Esta máquina de Arquímedes perfectamente podría ser la precursora de esta clase de ingenios.

Cuando uno contempla el amasijo de metal corroído que ha llegado hasta nuestros días, solo puede pensar en la suerte que ha tenido la humanidad al rescatar –casualmente- del fondo del mar algo tan “irrelevante” a simple vista. Fueron unos pescadores de esponjas los que en 1901 encontraron los restos de un naufragio frente a las costas de la isla griega de Anticitera. Afortunadamente, durante su inmersión, aquellos pescadores se toparon con bellas estatuas de bronce y… un raro objeto de escaso valor… Aquel descubrimiento sería el inicio de nuevas prospecciones para intentar recuperar más fragmentos del extraño artefacto y completar el rompecabezas. Setenta años después hasta el propio Jacques Cousteau participaría en la búsqueda.

Por último, cuando estaba frente a Anticitera, no pude dejar de maravillarme por el tesón que han demostrado un grupo de matemáticos, arqueólogos, ingenieros e historiadores de todo el mundo para comprender y recrear su funcionamiento, y así despejar definitivamente las sombras del misterio.

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El Mundo del Spectrum

diciembre 20, 2016 on 8:27 pm | In retroinformática | No Comments

Siempre es agradable recibir regalos, aunque estos te recuerden que nos hacemos mayores… Este fin de semana me han regalado un fantástico libro cuyo título lo dice todo: “El Mundo del Spectrum”. A lo largo de más de 200 páginas se repasa la historia de este ordenador, el impactó que tuvo en nuestro país alumbrando a una generación de brillantes programadores, y haciendo posible que floreciese una pujante industria del videojuego.  Este libro nace por iniciativa de la web del mismo nombre (www.elmundodelspectrum.com) donde, desde 1996, se da refugio a nostálgicos de esta máquina.

El primer ordenador que toqué fue un ZX Spectrum 48K con las teclas de goma. Aquel encuentro fue en una academia de mecanografía (si, aunque parezca increíble, hace años aprendíamos a sacar el máximo partido al teclado de una máquina). Recuerdo que unos comerciales de El Corte Inglés nos hicieron una pequeña demostración cargando un juego. He de reconocer que en aquel momento no surgió el flechazo. Vaya rollo -pensé- con lo que mola la máquina de los recreativos… El segundo contacto volvió a ser con otro Spectrum, esta vez en casa de mi primo Santiago. Él me enseño un “gomas” recién comprado; me explico que hacía y me animó a programar unas líneas en el BASIC que venía incluido en ROM. Guardamos aquel programa en una casete, lo recuperamos y entonces sí que me enganchó aquella cosa de la informática. Esto sucedió en 1983.

Aún tendría que pasar algo más de un año hasta que mis padres compraran un ordenador, un ZX Spectrum Plus. Durante ese intervalo de tiempo ya empecé a acumular revistas de informática y todos los sábados por la tarde, en compañía de mis amigos de la infancia, visitábamos el espacio de informática de El Corte Inglés del Paseo de la Castellana. Allí pasábamos horas transcribiendo programas en los ordenadores que estaban de exposición con total permisividad de los vendedores. A fin de cuentas les ayudábamos a vender porque ¿qué mejor demostración que un chaval de 12 años tecleando un programa para simular la trayectoria del cometa Halley?

El Spectrum no era el mejor ordenador de su época. Más bien era una máquina humilde de prestaciones ajustadas. Su apariencia era algo infantil, con un teclado que delataba sus limitaciones. A pesar de todo, esta máquina revolucionó el mercado español por su bajo precio y abundante de software. En otros países no se produjo este fenómeno con la misma intensidad. Aún así sorprende ver como los Spectrum disputaban el mercado a máquinas superiores: Por ejemplo, en Reino Unido a los BBC de Acorn (UK); en Alemania a máquinas Commodore (USA); Holanda y sus MSX de Philips; o a los Thomson en Francia. Estados Unidos y Japón eran otra historia y en ambos países las máquinas de Sinclair apenas dejaron huella.

Su hardware giraba en torno a un microprocesador Zilog Z80 funcionando a 3,5MHz y un chip propietario, diseñado a medida, denominado ULA (Uncommitted Logic Array). En este último se integraban las funciones periféricas de entrada y salida (teclado, vídeo y almacenamiento externo). Además contaba con 16 KB de ROM donde incluía un intérprete de BASIC y se comercializó con dos configuraciones de memoria RAM: 16KB y 48KB. Como medio de almacenamiento empleábamos un casete convencional y una TV para la visualización. En definitiva, era un ordenador con un hardware y una mecánica ajustados al máximo para facilitar su entrada en la mayoría de los hogares. Y así fue…

* * *

Ciertamente al éxito del Spectrum en España también contribuyó una publicación que le acompaño desde noviembre de 1984… hasta 1992. Me refiero a la revista Microhobby. Desde sus páginas todas las semanas teníamos información de novedades, acceso a programas y detalles técnicos que nos permitían sacar el máximo partido de nuestras máquinas. Gracias a esta publicación aprendimos a programar en BASIC, ensamblador del Z80 y abordamos el montaje de circuitos basados en micros.

El ZX Spectrum tuvo dos predecesores (ZX 80 y ZX 81) y un flamante sucesor (Sinclair QL). En todos los casos la aproximación comercial fue la misma: Poner en el mercado un ordenador a muy bajo precio con prestaciones técnicas razonables. En el caso de los primeros (y del ZX Spectrum) la estrategia funciono pero con el QL el fracaso fue mayúsculo. Tras el QL hubo otras máquinas que enriquecieron el linaje del Spectrum y contribuyeron a forjar el mito, pero esta y otras historias serán contadas en otro post.

P.D. Si no sabes que regalar estas navidades a alguien con más de XX años, apasionado de los ordenadores y con tendencia a la nostalgia sana… aun estás a tiempo.

101 Basic Computer Games & The C Programming Language

octubre 23, 2016 on 10:50 pm | In descarga textos pdf, informática, retroinformática | No Comments

Os presento dos libros que recientemente he conseguido para mi pequeña colección. En muchos sentidos cada uno de ellos representa un punto y aparte en como entendemos la informática. Para muchos programadores también representan la infancia y la madurez. Sin duda, ambos libros definen una época.

En el primero de ellos, editado en julio de 1973, Digital Equipment Corporation (DEC o Digital “a secas”) recopiló y puso a disposición de profesores y estudiantes un libro con 101 juegos programados en Basic. En el prólogo, Digital defendía el valor formativo que tienen los juegos de ordenador para aprender a programar. Todo un acierto. Este libro fue un referente para numerosos jóvenes que años más tarde protagonizarían la revolución del micrordenador. Por ejemplo, Bill Gates y Paul Allen aprendieron a programar en una máquina Digital… En enero de 1975 aparecería el Altair, considerado el primer ordenador personal… y Gates y Allen desarrollaron (sobre un ordenador Digital con un emulador del micro Intel 8080) un intérprete Basic para Altair. A partir de aquí numerosos fabricantes de ordenadores introducirían el lenguaje Basic en la memoria ROM de sus equipos. Para muchos de nosotros, aparte de jugar, programar en Basic era la única forma de hacer cosas interesantes con un ordenador. Hace más de treinta años encendías el ordenador y solo estaba tú y el Basic. Desde que este lenguaje fue desarrollado en Universidad de Dartmouth, en 1964, se convirtió en el lenguaje por excelencia para iniciarse en la informática.

El otro libro es menos simpático pero tan trascendente o más que el anterior. Hablamos de C, otro lenguaje de programación. Este manual se editó en 1978. Fue la puesta de largo de un lenguaje que inventó años atrás un genio barbudo y de pelo largo en los Laboratorios Bell, Dennis Ritchie. El nacimiento de C está estrechamente ligado a UNIX, creación también de Ritchie y su colega Ken Thomson. Ritchie empezó a trabajar en C en 1969 y aquello fue creciendo hasta llegar hasta los mainframe IBM/370 (el no va más de los años ‘70). La cuestión es que alguien dentro de los Bell Labs sugirió a Ritchie y a Brian W. Kernighan, otro importante coautor de C, la necesidad de resumir en un libro las bondades de este lenguaje de programación… Aquel libro cambiaría el orden de las cosas. C ofrecía a los programadores estar ‘C’erca de la máquina sin la necesidad de recurrir al áspero ensamblador. Además, el C ofrecía portabilidad, potencia y era un leguaje bien estructurado, nada que ver con el caos del Basic. Con los primeros PC, los que veníamos del mundo Spectrum, Commodore, Amstrad o MSX, empezamos a coquetear con C y nos hicimos mayores.

Basic. Dartmount College (1964)
101 Basic Computer Games. Varios Autores, Digital Equipment Corporation (1973)
The C Programming Language. Dennis Ritchie y Brian W. Kernighan (1978)

Minivac 601

enero 16, 2014 on 3:28 pm | In descarga textos pdf, informática, matemáticas, retroinformática | 2 Comments

Adolfo García |Habitualmente la historia de la Informática Personal se cuenta a partir de 1975, fecha del lanzamiento del Altair 8800 de MITS. Otros prefieren establecer el punto de partida un año después, coincidiendo con la aparición del Apple 1 o incluso en 1977, año del Apple II. También sería razonable justificar el inicio de esta historia tras la publicación en julio del 74, dentro de la revista Radio-Electronics, del kit para la construcción del ordenador Mark-8. De lo que no hay duda es que es en la década de los años 70, a partir de la invención del microprocesador por parte de Intel, cuando se desarrolla el concepto de ordenador personal o microordenador, y esto sucedió en 1971.

Toda historia tiene una prehistoria. En nuestro caso la prehistoria de la Informática Personal correspondería a aquellas máquinas que no estaban basadas en microprocesadores, es decir, computadoras que funcionaban con relés, válvulas de vacío o transistores. En el siguiente texto hablaré de una de esas máquinas, el Minivac 601, comercializado en 1961 por Scientific Development Corporation.

El Minivac 601 tiene algo de objeto de culto por dos razones. La primera se debe a la persona que lo ideó y diseño: el Dr. Claude E. Shannon (1916-2001), padre de la Teoría Matemática de la Comunicación (1948) que es, como sabéis, la base matemática sobre la que reposa la transmisión de datos e intercambio de información entre sistemas. Aspectos cotidianos como el ancho de banda, la corrección de errores, la compresión de la información o el cifrado de las comunicaciones hunden sus raíces en la citada Teoría. Además Shannon, en 1938, publico la tesis titulada Análisis Simbólico de Relés y Circuitos de Conmutación donde se sientan las bases matemáticas para el desarrollo de ingenios electrónicos como autómatas, calculadoras o centrales telefónicas empleando relés. Por otra parte, el nombre Minivac nos trae a la memoria los relatos de ciencia ficción escritos por Isaac Asimov (1920-1992) a partir de 1955 protagonizados por superordenadores de la serie Multivac. A su vez Asimov se inspiró en Univac, el primer gran ordenador que se comercializó en Estados Unidos en 1951.

Cuando se habla de esta máquina es común el error de categorizarlo junto a ordenadores analógicos que aparecieron por la misma época y que tenían un aspecto similar. Aquellos ordenadores analógicos eran equipos que simulaban mediante circuitos electrónicos un modelo matemático donde, las variables de entrada y datos de salida, eran representados por variaciones de tensión, corriente, resistencia, capacidad, etc.  En aquellas máquinas analógicas, al igual que en el Minivac 601, eran característicos los paneles de usuario repletos de conectores y cables que interconectaban entre sí diferentes módulos. No obstante, a diferencia de los “analógicos”, esta máquina es digital. Es decir, el 601 trabaja con solo con dos estados eléctricos.

Para trabajar con los dos estados eléctricos el Minivac recurre a relés, pulsadores y conmutadores. Esto significa que estamos delante de un ingenio electromecánico que nos acerca a los ordenadores creados a partir de 1937 por George Stibitz (1904-1995) en los Laboratorios Bell; la serie de máquinas Z1 (1938), Z2, Z3 y Z4 del alemán Konrad Zuse (1910-1995); así como al célebre ordenador Mark I, puesto en servicio en 1944 por IBM y la Universidad de Harvard. Por último no hay que olvidar a Simon, que es considerado el primer ordenador personal de la historia, diseñado en 1950 por Edmund C. Berkeley (1909-1988).

Créeme, si abres el Minivac no encontraras válvulas o transistores, ni mucho menos circuitos integrados. Obviamente, semejante sencillez condiciona lo que puede hacer por nosotros este equipo. Entonces ¿Qué tipo de problemas podemos plantear al Minivac 601 para concederle el calificativo de computadora? Pues bien, mediante esta máquina es posible programar o configurar pequeños circuitos eléctricos para realizar operaciones de álgebra binaria que es, en última instancia, el pilar sobre el que se sustenta cualquier ordenador de hoy en día. Incluso -en el ámbito industrial- este equipo llegó a emplearse como un autómata programable para control de procesos.

Si echas un vistazo al panel de Minivac identificarás una serie de controles que se distribuyen en seis secciones. Cada sección consta de una fuente de alimentación de 12V, dos lámparas, un relé DPDT (doble polo doble tiro), 1 conmutador deslizante de tres posiciones y dos circuitos y 1 pulsador de dos posiciones y un circuito. En el margen derecho del Minivac disponemos de un conmutador rotatorio de 16 posiciones que puede funcionar de forma manual o, al aplicarle tensión, motorizado. Por último, en la esquina superior derecha, hay una matriz de 3 por 3 conexiones.
Todos los elementos anteriores son accesibles a través de miniconectores que permiten la conexión de los cables con los que “programaremos” nuestros circuitos eléctricos. Cada uno de estos conectores está identificado con una combinación de un número y una letra. El número se refiere al número de sección (de 1 a 6) y la letra indica el conector (de la A a la Z). Un programa de Minivac consiste en un listado de las conexiones que realizaremos mediante cables entre parejas de miniconectores.

Los siguientes circuitos eléctricos AND, OR, XOR y NOT, e incluso algunos más complejos combinando estos, son fáciles de realizar en el Minivac sin ningún conocimiento especial. Tan solo hay poner un poco de cuidado para no equivocarnos en las conexiones y, sobre todo, intentar entender y predecir su comportamiento antes de ponernos manos a la obra: es decir, pensar con lógica.

Álgebra de Boole y circuitos eléctricos
En 1847 George Boole (1815-1864) sentó las bases de la lógica matemática a través de su obra The Laws of Thought. Desde tiempos de Aristóteles la lógica pertenecía al dominio intelectual de la filosofía y fue Boole quién, a través un profundo desarrollo de la simbología lógica y reglas específicas para operar con estos símbolos, desarrolló una nueva rama de las matemáticas con un lenguaje propio: el Álgebra de Boole. Los preceptos de Boole junto con las aportaciones de -entre otros- Augustus De Morgan (1806-1871) y Edward V. Huntington (1874-1952) llegaron hasta Claude Shannon quién, en 1938, trasladó todo este poso matemático al diseño eléctrico con relés y la conmutación de circuitos.

En la imagen anterior se ilustra un circuito donde dos interruptores, en serie, controlan el paso de corriente desde una batería hasta una bombilla. Estos interruptores tienen dos estados posibles: abierto (OFF), no pasa corriente; y cerrado (ON), circula la corriente. A su vez la lámpara también puede tener dos estados: apagada (OFF) y encendida (ON). Las posibles configuraciones de este circuito quedan resumidas en la tabla anexa que, en lo sucesivo, denominaremos tabla de la verdad. A este circuito lógico se le denomina AND y nos indica que se produce un efecto cuando se dan dos condiciones. Si solo se da una condición no hay efecto, es decir, no se enciende la luz.

Como podéis apreciar, en el circuito anterior es necesaria la participación de un operario que interactúe con los interruptores para abrirlos o cerrarlos. Esta intervención puede ser automatizada mediante relés.


Un relé es un dispositivo electromecánico basado en un electroimán. Este es capaz de accionar un interruptor cuando recibe corriente eléctrica. En estado de reposo, es decir, sin alimentar el electroimán, el circuito activo es el que corresponde a la posición NC (Normally Closed), mientas que el relé estará en posición NO (Normally Open) cuando apliquemos tensión al electroimán, como es el caso de la imagen anterior. Otra de las ventajas del uso de relés reside en la independencia entre el circuito de control del electroimán y los circuitos de servicio (NC y NO). Esta característica facilita el control de sistemas de alta potencia eléctrica mediante circuitos de baja o muy baja tensión.

Otro circuito elemental es el denominado OR. Su representación eléctrica consiste en dos interruptores en paralelo controlando el paso de corriente hasta la bombilla. En este caso, en cuanto se dé una de las dos condiciones posibles (cierre de un interruptor), la bombilla se enciende.

A continuación comentaremos el circuito denominado XOR (eXclusive OR). En él activamos la bombilla sólo cuando A y B son diferentes. La puerta lógica XOR, en combinación con AND y OR, se puede emplear como un sumador de un bit.  Como puedes imaginar, estos sumadores son la unidad fundamental para realizar operaciones artiméticas con números binarios.

Por último, antes de acabar esta pequeña introducción, es precioso recordar la existencia de una puerta lógica llamada NOT. A la salida de este circuito obtenemos el resultado contrario al que hemos introducido, es decir, produce una negación lógica de la entrada.

A partir de la combinación de operadores lógicos anteriores es posible construir circuitos más complejos que nos permitirán realizar operaciones aritméticas básicas: suma, resta, multiplicación y división. Incluso es posible realizar circuitos que almacenen un estado lógico a modo de memoria.

Biblioteca
Hasta aquí esta pequeña introducción. A continuación he compartido los manuales del Minivac por si quieres profundizar en su estudio. A pesar de su antigüedad te aconsejo que no subestimes el conocimiento que hay entre sus páginas…

Book I – Getting acquainted with Minivac 601
Books II, III, IV – What is a Digital Computer? / How Computers Make Logical Decisions /How Computers do Arithmetic
Book V and VI – How Computers Work for Man / MINIVAC Games
Notes and Corrections to the Minivac Manual
Minivac 601 Maintenance Manual

Boole, 1847 – The Laws of Thought
Shannon, 1938 – A Symbolic Analysis of Relay and Switching Circuits

Historia de la informática a través de la publicidad (años 50 a 70)

enero 3, 2010 on 6:31 pm | In galería de imágenes, informática, retroinformática | No Comments

por Adolfo García Yagüe

[ir a Historia Informática años 50 y 70]

No resulta fácil establecer un punto de partida histórico a partir del cual empezar a escribir este pequeño texto. Hay autores que se remontan hasta el siglo XVII para presentarnos el antecedente más claro de una máquina de calcular mecánica: la pascalina, fabricada por el filósofo y matemático francés Blaise Pascal (1623-1662). Siguiendo esta línea de estudio, a continuación es obligado recordar la figura del alemán Leibniz (1646-1716) para finalizar con la inacabada obra del británico Charles Babbage (1791-1871). Otros investigadores prefieren retroceder hasta antiguas civilizaciones en busca de utensilios como el ábaco chino, el quipu inca o el calculi romano. De igual forma, como veremos más adelante, tampoco es fácil atribuir -irrefutablemente- la paternidad del ordenador electrónico a un individuo concreto.

Desde mi punto de vista, considero que las computadoras son un invento “inevitable” de aquellas sociedades que alcanzan cierto grado de sofisticación tecnológica, a la vez que estas mismas sociedades se enfrentan a necesidades que superan las capacidades de cálculo de uno o más individuos. Además de los citados factores, estoy convencido que habría sido imposible el desarrollo de este invento -más allá de rudimentarios prototipos- sin el empuje de una industria fuerte, decidida a financiar ideas y comprometida con la innovación. Por estas razones me vais a permitir fijar un punto de partida en el siglo XX, en vísperas de la segunda guerra mundial. En aquellos años ya existe una industria especializada en la fabricación de máquinas para realizar cálculos y facilitar el tratamiento automático de información.

Los Inicios
Durante el siglo XIX la Revolución Industrial transformó radicalmente los procesos de fabricación y organización social. Los países y las empresas a la vanguardia de estos cambios se enfrentaban a retos totalmente nuevos como la automatización de los procesos de producción (telar de Joseph Marie Jacquard en 1801); el cálculo de tablas de navegación (primer y único prototipo construido de la maquina diferencial de Babbage en 1821); comercio (caja registradora de James Ritty en 1897), la contabilidad bancaria (calculadora de William Burroughs en 1884) o la mecanización y recuento de datos del censo (calculador tabulador de tarjetas perforadas de Herman Hollerith en 1890). Los proyectos de Ritty, Burroughs y Hollerith lograron transformarse en compañías: National Manufacturing Company en 1879, Burroughs Adding Machine Company (1905) y Computing-Tabulating-Recording Company (CTR) en 1910.

En 1884 Ritty vendió su compañía a John Henry Patterson quien cambió el nombre por  National Cash Register Company (NCR). La gestión de Patterson era marcadamente comercial y agresiva, razón por la cual transformó la nueva organización en una compañía orientada al marketing y las ventas. De esta organización salió despedido el ejecutivo Thomas Watson que poco más tarde se incorporaría a CTR con el cargo de Gerente. En su nuevo destino Watson no tardó en poner en marcha las técnicas aprendida en NCR aportando su estilo propio para motivar e incentivar a sus empleados. Uno de estos cambios fue la sustitución del nombre. Según Watson era necesaria una denominación con más empaque: International Business Machines (IBM).

En 1924, año del inicio de actividad bajo el nombre de IBM, el mercado de las máquinas de oficina se repartía entre NCR, Burroughs Adding Machine y dos compañías de reciente creación: Remigton Rand y Underwood Elliot. Estas empresas dominaban el escritorio, es decir, calculadoras, cajas registradoras y máquinas de escribir. Aunque con grandes volúmenes, este era un mercado con mucha competencia que Watson quería evitar, razón por la cual prefirió dirigir sus esfuerzos hacia el nicho de las máquinas tabuladoras y, con buen criterio, orientar la acción comercial de IBM hacia las instituciones de gobierno y grandes empresas.

En pleno desarrollo del nuevo mercado sobrevino la depresión del 29. IBM fue de las pocas compañías que no registró pérdidas, incluso salió fortalecida. Durante los momentos más duros de aquella crisis la plantilla cerró filas en torno a la empresa y a su carismático líder cuyo estilo se convertirá en un referente de la gestión empresarial. Sin pretender restar méritos es preciso recordar que gran parte del éxito de IBM fue consecuencia de las medidas iniciadas por el recién elegido presidente Roosevelt. Tras el crack el Estado Federal intervino en las cuestiones económicas del país y se puso en marcha  la seguridad social. Estos profundos cambios de funcionamiento en la Administración y en las grandes empresas suponían nuevas tareas burocráticas susceptibles de ser automatizadas por las máquinas tabuladoras de IBM.

Universidades al servicio de la Guerra
Mientras que las compañías antes citadas comercializaban sus (ruidosas) máquinas mecánicas, algunos científicos del mundo académico empezaban a dirigir sus pasos en otras direcciones “más silenciosas”. Es aquí donde sobresalen figuras de la talla de Vannevar Bush, John Vicent Atanasoff, John Von Neumann, Howard Aiken, Alan Turing, John Presper Eckert y John W. Mauchly.

Empecemos por Vannevar Bush. Formado en la Universidad de Harvard y en el MIT, donde ejerció como docente. Paralelamente, en el año 1922, pone en marcha la compañía American Appliance Company que más tarde cambiaría su nombre por el de Raytheon. Esta última compañía logró ser uno de los principales contratistas del Departamento de Defensa de EEUU. En 1931, mientras ejercía en el MIT, se construyó bajo su dirección la primera calculadora analógica conocida como Analizador Diferencial. Ésta máquina era capaz de resolver problemas de redes eléctricas mediante el cálculo de ecuaciones integrales y diferenciales. A principios de los años ’40 se realizó -en secreto- una nueva versión especializa confeccionar tablas de de tiro para la Marina de EEUU. Bush también es conocido por su participación en el desarrollo de la bomba atómica; o por su idea Memex, que es un concepto precursor a la World Wide Web.

El 19 de octubre de 1973, en el estado de Minnesota, concluía un largo proceso en el que el juez Earl R. Larson sentenciaba que la invención de partes esenciales de un ordenador electrónico correspondía al Dr. John Vicent Atanasoff. Ante la sorpresa de muchos, la pregunta que flotaba en el aire era ¿Quién es Atanasoff? Para contar su historia es preciso remontarse a 1930. En ese año Atanasoff se doctoró en física teórica y empezó a trabajar como docente en el Iowa State Collage. Atanasoff se interesó en las posibilidades del cálculo automático y comenzó a estudiar las posibilidades de los equipos -mecánicos- existentes. No tardó en llegar a la conclusión de que las calculadoras mecánicas de escritorio eran insuficientes para resolver complejas ecuaciones. A continuación dirigió su interés hacia las máquinas tabuladoras de IBM para valorar la posibilidad de que varias de estas máquinas trabajaran simultáneamente, conectadas entre sí mediante cintas perforadas. El elevado precio de este planteamiento hizo desistir a Atanasoff de proseguir por esa vía.  En el transcurso de su investigación Atanasoff tuvo noticia del Analizador Diferencial de Vannevar Bush. Tras estudiarlo llegó a la conclusión de que, a pesar de representar un gran avance frente a las máquinas mecánicas, aun resultaba insuficiente para resolver sistemas de ecuaciones lineales simultáneas. No obstante inició la construcción de una calculadora analógica con la ayuda del físico Glenn Murphy y el estudiante Lynn Hannum. Esta máquina vio la luz en 1936 y estaba especializada en cálculos de geometría de superficies.

Cuenta la leyenda que durante una fría noche del invierno de 1937 Atanasoff estaba sólo en un bar, tomándose una copa, cuando concibió -en una servilleta de papel-  los principios esenciales del ordenador moderno: (A) Basado en componentes electrónicos de los cuales, los condensadores, se emplearían para las funciones de memoria. (B) Utilización de números binarios en lugar de decimales. (C) Cualquier tarea de cálculo tenía que simplificarse en una secuencia de operaciones lógicas. Con estas premisas y con la colaboración de Clifford Edward Berry inició la construcción del ABC (Atanasoff Berry Computer). A finales de 1939 se presentó el prototipo del ABC. Aquella máquina no funcionaba con una fiabilidad absoluta. Era evidente que era una prueba de concepto y necesitaba mejoras. Quizás esta fue una de las razones que desanimó a la Iowa State University a tramitar las patentes que protegieran las ideas Atanasoff. De no ser por el veredicto del juez Larson la historia del ABC habría quedado olvidada. En cambio, como veremos más adelante, el veredicto de 1973 hizo que Atanasoff y su ABC pasaran a la historia.

En la Universidad de Harvard también se escribió un importante capítulo de la historia de la informática. Allí, Howard Aiken, Doctor de Física, publicó en 1937 un documento titulado “Proposed Automatic Calculating Machine”. En este breve texto Aiken resucitaba las ideas de Babbage y proponía la construcción de una máquina capaz de resolver cualquier operación matemática. A partir de este documento Aiken buscó entre los principales fabricantes de calculadoras apoyo financiero y técnico para la construcción de su máquina. Sólo IBM mostró interés en el proyecto por el prestigio que le aportaba  la colaboración con Harvard. Aunque no se ha probado su veracidad en aquellos años fue cuando Thomas Watson afirmó que “en el mundo hay mercado para, quizás, cinco ordenadores”. Marketing, visión de mercado o quizás ambas cosas, lo cierto es que Watson puso a sus mejores ingenieros a trabajar en las ideas de Aiken y así construir la primera calculadora de la historia con capacidad de ejecutar instrucciones preprogramadas. Esta máquina fue bautizada con el imponente nombre de Harvard-IBM Automatic Sequence Controlled Calculator (ASCC), también conocida como Mark I.

Tras cinco años de trabajo el Mark I entró en servicio en abril de 1944. Su funcionamiento, basado en elementos electromecánicos, hacia recordar ciertos planteamientos de Babbage. El Mark I podía sumar, restar, multiplicar y dividir de acuerdo a una secuencia de instrucciones o programa que se introducía a través de cintas perforadas. Disponía de un grupo de 60 registros constantes, configurables por el operador a través de un panel de control, y un segundo grupo de 72 registros internos para que pudiera almacenar resultados intermedios de cada operación. Los resultados se imprimían en una máquina de escribir eléctrica y tarjetas perforadas. Este ordenador tardaba 0,3 segundos en transferir valores entre registros y en la realización de las operaciones básicas antes mencionadas. Mark I no fue comercializado y se destinó al cálculo de trayectorias balísticas por la Armada de EE.UU. Howard Aiken prosiguió su trabajo en Harvard con el apoyo financiero de la Armada y la Fuerza Aérea. Fruto de este trabajo son los sucesores Mark II (1947), Mark III (1950) y Mark IV (1952). En IBM, quizás influidos por el escepticismo de Thomas Watson, demoraron la entrada en el mundo de los ordenadores hasta otro momento.

Finalizamos este repaso de iniciativas académicas en la Universidad de Pensilvania. En este centro, el día 15 de febrero de 1946, se presentó el primer ordenador de la historia. Nos referimos a ENIAC (Electronic Numerical Integrator And Computer). En líneas generales la historia se repetía: Un joven Doctor de Física empieza a trabajar como profesor y se enfrenta a un problema de cálculo que supera ampliamente a las capacidades de las calculadoras mecánicas tradicionales. El joven profesor era John William Mauchly y su proyecto consistía en predecir fenómenos climáticos a partir del comportamiento del Sol. Este proyecto, a pesar de tener una base sólida, no consiguió progresar por la dificultad que suponía procesar la gran cantidad de datos que recibía Mauchly procedentes del Departamento de Magnetismo Terrestre de la Carnegie Instituion. No obstante este proyecto orientó a Mauchly hacia la investigación  de técnicas de cómputo electrónico.

A pesar de la escasez de recursos, Mauchly no tardó en construir pequeños contadores digitales con lámparas de neón y una computadora analógica para procesar datos meteorológicos que bautizó con el nombre de Analizador Armónico. En diciembre de 1940, tras una conferencia donde Mauchly presentaba el Analizador Armónico, conoció a Atanasoff y ambos intercambiaron sus experiencias emplazándose para un encuentro posterior donde Mauchly conoció el ABC. Como veremos más adelante, este encuentro fue trascendente en el veredicto que años más tarde daría el juez Larson.

La segunda Guerra Mundial movilizó a numerosos científicos,  ingenieros e instituciones académicas en torno a proyectos estratégicos como comunicaciones, criptografía o desarrollo de nuevas armas. Este marco de colaboración hizo posible que Mauchly, junto a John Presper Eckert, comenzaran la construcción de ENIAC en la Universidad de Pensilvania en abril de 1943. Esta “pequeña” criatura ocupaba una superficie de 167 m2 y estaba constituido por 17.468 válvulas electrónicas, 7.200 diodos, 1.500 relés, 70.000 resistencias, 10.000 condensadores y 5 millones de soldaduras. Pesaba 27 toneladas y su programación, cuando requería modificaciones, precisaba de días de reconfiguración manual.

En el verano de 1945, John von Neumann, uno de los más destacados consultores científicos del ejército de EE.UU,  redactó un documento titulado “First draft of a report on the EDVAC” (Electronic Discrete Variable Automatic Computer). En este texto se ponía de manifiesto la lentitud de reconfiguración de ENIAC y proponía una nueva arquitectura en la que las instrucciones de las operaciones a realizar se guardaran en la misma memoria utilizada por los datos. Es decir, codificar en lenguaje binario o código máquina las instrucciones y dejarlas en memoria para que el ordenador las ejecute. Aquel documento, además de sentar las bases para la construcción de una nueva versión de ENIAC, describe la arquitectura que todavía hoy es la base de la mayoría de los ordenadores: la arquitectura von Neumann.

Eckert y Mauchly abandonaron la Universidad de Pensilvania con la intención de arrancar un proyecto empresarial. Tras su marcha, la disputa por la propiedad de las patentes les generó importantes conflictos con la Universidad y con el resto del equipo que participó en ENIAC. También tuvieron notables desencuentros con von Neumann por la “paternidad” de su arquitectura. A pesar de estos obstáculos, con el apoyo financiero del padre de Eckert, lograron fundar EMCC (Eckert–Mauchly Computer Corporation) y comenzar la construcción del UNIVAC (Universal Automatic Computer) para la Oficina de Censos de EE.UU. Esta máquina se suministró en marzo de 1951 y se convirtió en el primer ordenador comercial de la historia, aunque el  citado hito se etiquetó ya bajo marca Remington Rand al adquirir ésta la empresa de Eckert y Mauchly en febrero 1950.

Nacimiento de una nueva industria
La entrada en escena de Remington Rand en el mundo de los ordenadores marca el inicio de una nueva etapa totalmente dominada por las grandes compañías. En 1952 Thomas Watson Jr. asumió la presidencia de IBM y no compartía el escepticismo de su padre por lo que no tardó en aprobar el desarrollo del equipo 701, destinado a aplicaciones militares y conocido como Defense Calculator. Esta máquina, bajo la denominación 702, se adaptó para aplicaciones de gestión de empresas y supuso la aparición de la familia 700.  A pesar de la inferioridad del 702 frente a UNIVAC, IBM se convitió en poco tiempo en la compañía líder gracias a su motivada fuerza de ventas y capacidad de marketing. En 1955 la división de ordenadores de Remington Rand se fusionó con Sperry dando lugar a la firma Sperry Rand. Con el propósito de consolidar su posición, IBM puso en marcha un ambicioso plan de I+D que generó constantes innovaciones haciendo de esta compañía el referente tecnológico durante décadas. Tal fue el dominio de IBM en el mundo de la computación que se acuño la expresión “IBM y los siete enanitos” para describir el mercado. Los siete enanitos eran Control Data Corporation, Sperry Rand, NCR, Burroughs, Honeywell, RCA y General Electric.

Desenlace del caso Atanasoff
Antes de finalizar volvamos sobre la historia de Atanasoff y la trascendente sentencia del juez Larson. Para ello es necesario remontarse 1954. En aquel año Atanasoff recibió la misteriosa visita de un abogado de IBM para proponerle recuperar la propiedad de ciertas patentes que Sperry Rand disponía de la época de Mauchly y Eckert. Según IBM era fácil: Atanasoff tenía que buscar entre sus documentos correspondencia que mantuvo con Mauchly y ellos (IBM) aportarían informes técnicos sobre  las computadoras su competidor, Sperry Rand. Tras cumplir su parte del trato Atanasoff no volvió a tener noticias de IBM. Pasaron los años y en 1967 Atanasoff volvió a recibir otra visita de un abogado, esta vez de Control Data Corporation. Aquel abogado fue directo al grano y solicitó la ayuda de Atanasoff para defenderse frente a una demanda de Sperry Rand. Honeywell sería el siguiente en la particular “lista negra” de las patentes. Para su defensa Control Data necesitaba la correspondencia que Atanasoff  mantuvo con Mauchly. Pretendían demostar que Sperry Rand intentaba defender una propiedad intelectual que, en realidad, correspondía a Atanasoff. El litigio se alargó hasta 1973. En su sentencia el juez Larson invalidando las patentes de ENIAC propiedad de Sperry Rand y atribuyó la invención del primer ordenador digital a John Vincent Atanasoff. Como podéis sospechar, con la información que IBM obtuvo de Atanasoff cerró un acuerdo secreto con Sperry Rand y así frenó posibles demandas…

Me he extendido más de lo que esperaba. Si habéis aguantado la lectura hasta aquí solo me queda dar las gracias por vuestra paciencia y pediros disculpas por los errores que -involuntariamente- pueda haber cometido. He pretendido resumir la historia que se desarrolló en EE.UU. porque considero que es en este país donde ha nacido esta industria de la informática. A pesar de su importancia he omitido deliberadamente las historias de Alan Turing (Reino Unido) y de Konrad Zuse (Alemania). Sus biografías merecen un capítulo aparte que espero dedicarles en Ccäpitalia.

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Historia de la informática a través de la publicidad (años 70 y 80)

noviembre 20, 2009 on 2:50 pm | In galería de imágenes, informática, retroinformática | No Comments

“Alimentan a las nuevas generaciones hijos del «commodore» y del «spektrum»,
genios portadores de la nueva antorcha”

Aviadro Dro, Cromosomas Salvajes – 1985, Era Post-Orwell

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Adolfo García | La verdad es que no sé muy bien porque escribo estas líneas, quizás sean fruto de un súbito ataque de nostalgia. A lo mejor es que simplemente tenía que preparar un texto para acompañar las imágenes , o puede que ambas cosas.

La idea de partida se gestó hace unos cuantos años, cuando hacia limpieza de armarios. Allí aparecieron cientos de revistas informáticas en las que dilapidé gustosamente mi asignación semanal. He de decir que no tenia la más mínima intención de tirarlas a la basura pero ya se sabe: de vez en cuando a uno le gusta ponerse el disfraz de polilla y rebuscar en los rincones olvidados de un armario o trastero. Con una fuerte sensación de curiosidad, similar a la que se experimenta cuando echas un vistazo a un álbum de fotos, empecé a ojearlas ávidamente.

Según recorría las páginas me llamó especial atención los anuncios publicitarios. Aquellos mensajes que releías infinitas veces y te hacían soñar e imaginar, otras te hacían sentir pequeño porque lo que allí se anunciaba era inalcanzable para la economía de un adolescente. Rápidamente me di cuenta que, a su manera, cada uno de aquellos anuncios representaban un pequeño instante en la corta y vertiginosa historia de la informática domestica y personal. Fue en ese momento cuando surgió la idea de escanear la publicidad más relevante y hacer una pequeña galería donde se contara la historia a través de aquellos anuncios.

En paralelo, según avanzada en el escrutinio y selección de anuncios publicitarios, la memoria funcionaba sin descanso. A la mente me venían recuerdos de aquellos años, de cómo nos iniciamos, cómo vivíamos nuestra pasión por la informática, en fin, anécdotas de un hijo del Spectrum.

Para la mayoría de los textos que he preparado he procurado documentarme y contrastar diferentes fuentes. En otros he aprovechado cosas que he encontrado en Internet. Sobre estos últimos cito la fuente. Os pido disculpas si encontráis algún error u omisión.

Espero que durante la visita disfrutéis tanto como yo recordando buenos momentos o descubriendo un trocito de historia.

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