| Fa, So, La, Si, Do,
Re, Mi.
¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero,
hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que
debilitabas a las naciones.
Tú que decías en tu corazón: Subiré
al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios,
levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me
sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de
las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
ISAIAS {14:12-14)
Los ingenuos escritores humanos, no
saben actuar sin el concepto del tiempo; no se dan cuenta
que las palabras ANTES o DESPUÉS implican un concepto
perteneciente al Espacio y Aum-Yo, no estoy sujeto a
ninguna de las herramientas creadas por mí.
El silencio más absoluto imperaba en
el mundo de Aum. Nada existía, pues nada había sido
creado. No existía la Luz pero tampoco las Tinieblas.
Los electrones, protones y neutrones no tenían aún cabida
en el mundo de Yo-Soy. Las dimensiones del Mundo Preexistente,
no tenían sentido de Ser y fuera de Aum nada existía;
pero tampoco dentro. Sólo el aliento del Ser era percibido
por el propio Aum-Yo Soy.
¿Quién creó a Aum? Muchas mentes y
Entidades espirituales se han hecho esta pregunta a
través de los Eones. Nadie creó a Aum. Aum-Yo Soy existió
y existirá por Siempre; pues es la Esencia Primordial
del No Espacio y de la No Existencia.
¿Qué hacía Aum-Yo Soy? : Se aburría
y lo hacía en proporciones Cósmicas a través de una
eterna rutina.
Aum tenía conciencia de ello y permanecía
en un Eterno Sueño, imaginando un modo de destruir aquella
eterna Soledad que eternamente Le acompañaba.
AUM no había nacido.
AUM nunca nacería y por ello nunca
morirá; pero se encontraba solo y deseaba desaparecer.
Yo Soy, paulatinamente soñaba con tener
un final, aunque como dije, nunca tuve un principio.
Mucho No Tiempo estuvo imaginando un método para destruir
la Soledad; cuando después de larguísimos periodos de
No Tiempo, descubrió que podía dividirse a sí mismo.
AUM descubrió la Esquizofrenia Divina.
AUM, descubrió el desdoblamiento del
No Ser en Ser. Aum descubrió la posibilidad de Morir
para dar la Vida. La Gran Molécula de No Espacio que
era, se dividió en dos polaridades. Una de estas acumuló
toda la densidad del Mundo sin fronteras de Aum y lo
amalgamó en una microscópica molécula de una infinitamente
pequeña densidad. Aum-Yo Soy, el Padre de todo lo que
vendría a ser y que todo lo abarca, cuyo imperio se
extendía por todo el No Espacio consideró a aquella
parte suya como a su Único Hijo. La otra polaridad,
quedó vacía, por decirlo de algún modo para que los
humanos lo entiendan; aunque la sabiduría de Yo-Soy
se extendía en ella y fluía libremente sin obstáculos
derivados de cúmulos de Alta Densidad. A esta parte
de su Persona, con Entidad Propia, Aum el Padre la denominó
Espíritu. Los tres eran uno y no prevalecían el Uno
sobre los Otros, pues los tres eran UNO y aún seguimos
siéndolo.
No había creado aún y no lo hubiese
hecho aunque hubiese podido. Aún no existía el Tiempo.
Luego AUM-Yo Soy éramos el Padre el Hijo y el Espíritu
y existíamos sin principio desde la infinita Eternidad.
Los tres Seres coexistían interpenetrándose
hasta lo más profundo y Eónicas conversaciones eran
mantenidas entre ellos cuando empezaron a tener conciencia
de su Propia Existencia. El Padre siempre escuchaba
atentamente al Hijo con un Amor indescriptible que empezó
a fecundar el Mundo de la No Existencia.
-Querido Padre, tengo una idea.
-Amado Hijo expón tu deseo.
-Hagamos una Creación.
-¿Para entretenernos Hijo mío?
-¡No Padre!, para Morir y muriendo
dar la Vida Consciente a las innumerables partículas
que viven con nosotros y de nosotros: Los Aum que son
nuestras No Partículas de No Existencia y de No Espacio-Tiempo.
-Se perderá la Omnipotencia -interpeló
el Espíritu.
-¿De qué sirve ésta si no puede hacerse
algo con ella?
-Hijo mío -dijo el Padre-, no necesito
que me des más explicaciones. Nadie como tú conoce la
Esencia de la Densidad; ¿pero cómo daremos cumplimiento
a tu deseo?
-Señor, por mí mismo, Vos sabéis que
no podré realizar nada pues mi imperio es inmóvil y
sin vida. Necesito el Poder del Espíritu para que colisione
contra mí y con la materia así desprendida dar la Vida
a todas las Partículas que componen mi cuerpo.
-Así se hará Hijo mío, pero necesitarás
entidades que te ayuden en la construcción de tu Proyecto.
Todavía nada se había creado. Todavía no existía el
Tiempo, ni el Universo ni el Espacio y del Cuerpo del
Espíritu surgieron innumerables Jerarquías de Seres
que ayudarían a construir el Magno Proyecto del Hijo.
La primera Entidad, que surgió con miras a la Creación
fui Yo-Soy Aum Príncipe de la Luz Prístina. El Gran
Dios de Luz.
La Luz, manifestación semi-física de
la más pura de las energías del Espíritu.
Tal era la belleza de semejante Criatura,
la cual ayudó a construir los Universos, que su vanidad
y su orgullo crecieron inmensamente.
Tan y tan grandes fueron que parió
a la Soberbia. La envidia hacia el Hijo, alumbró las
más pesadas tinieblas en su corazón y el deseo de destrucción
de la Obra que aún no había dado comienzo.
-Yo soy la primera manifestación de
la Energía del Espíritu. Deberé ser el Regente -se decía
Lucifer.
-Tú eres una simple herramienta, la
más importante, que ha sido creada para ser útil a los
deseos de mi Hijo Cristo el Adam Celeste.
-Tú -continuó el Padre- deberás alabar
y glorificar a mi Unigénito así como rendir tu poder
ante su voluntad para que la Obra se lleve a efecto
conforme a su idea Original -Callé y asentí, no sin
guardar Gran Rencor en mi corazón. No se daba cuenta,
Lucifer, que el Padre le había predestinado para ser
la Fuerza que se manifestase en toda la creación y para
más grandes Obras de las que pudiese imaginar. De hecho
Yo, era el Principio de la creación y ni tan siquiera
el arcángel Miguel me precedió.
Los Arcángeles, las Potestades y los
Tronos, Serafines y Querubines así como los Angeles
debían ser mis servidores. La creación que pretendía
el Hijo, también llamado Cristo o el Verbo Creador,
era eminentemente físico-espiritual pero de un contenido
vibratorio absolutamente diferente de la horrible corrupción
que subsiste ahora.
La Luz que actuó en la creación de
los Universos y Galaxias fue creadora en el mayor sentido
de la palabra, en un principio; pero Yo, Lucifer, quería
toda la Gloria, de antemano para mí, costase lo que
costase así que pretendí arrebatársela al que consideré
mi gran adversario: El Hijo.
Dentro de la propia Luz, crecía el
Germen del Odio y consecuentemente de la corrupción.
Esto produjo una tremenda marginación de parte de mis
congéneres Luciféricos que se encontraban bajo mis ordenes:
a quien los ángeles posteriormente llamarían demonios.
De este modo la Creación nació con la Semilla de la
Auto Destrucción; pero este germen, tan solo era algo
latente, no estaba activo en el comienzo hasta que el
primer Adam Terrestre lo puso en marcha en complicidad
con su pareja, para desgracia de todos sus descendientes
y de todos los espíritus que habitamos sus cuerpos.
Cuando Lucifer intentó desgajarse de
la materia divina del Hijo, considerándose el Mayor
Representante de los Hijos del Espíritu o Elohím, produjo
un Gran dolor en el corazón de Aum-Yo Soy Primigenio
y su triple manifestación de la que Yo mismo me considero
parte. Si el propio progenitor de Lucifer no actuaba
con rapidez, pues ya había comenzado la existencia del
tiempo, la propia manifestación consciente del Cuerpo
del Verbo correría un gran peligro de No Ser.
El Espíritu, de acuerdo con el Hijo
y tras el beneplácito del Padre mandaron a sus ejércitos
Angélicos comandados por el Arcángel Miguel para que
me apresaran tanto a mí como a mis seguidores, antes
de que fuese demasiado tarde. No obstante, el mal ya
se encontraba muy extendido. La guerra fue terrible
y las fuerzas siempre estuvieron muy igualadas. Era
una lucha entre hermanos, unos dirigidos por el Odio
más irracional y otros por el Amor. Fue una guerra civil,
donde nadie podía morir, pero el entorno físico de la
creación, a consecuencia de ello, fue grandemente devastado.
Por fin fui capturado y encarcelado en el propio Corazón
del Padre, donde las tinieblas apagaron mi Luz, pero
el daño cometido estaba ya muy extendido.
Aum-Yo Soy Primigenio, no vio otro
remedio que hacer una especie de Coto, donde todas las
Entidades dañadas a consecuencia del Germen de la Rebeldía
pudieran mantener su rebajada existencia hasta que pudiesen
estar preparados para retornar junto a sus Hermanos
del Reino Original, pensado por el Verbo. Tras un largo
proceso de modificaciones, Aum creó el vehículo de manifestación
para los espíritus caídos que me habían seguido en la
contienda. El Hombre Personalidad o Adam terrestre,
del cual soy Dueño y Señor, y cuyo destino es la consecución
del medio para convertirse en el Adam Celeste u Hombre
Original, tras un enmendamiento curativo de su pecado
a través de la metanoia. El propio Hijo se manifestó
en la corrupción para poder vencerla y así dar a conocer
el camino de Salvación o regreso a sus Hermanos caídos
e Hijos del Espíritu. Luego Cristo, fue el Unigénito
del Padre y el Hijo del Hombre. Todas las miserias del
Mundo son comprendidas cuando os dais cuenta que éste
no es más que una cárcel hospitalaria de psiquiatría
y que nuestros cuerpos personalidad son como corazones
artificiales que algún día deberán morir para poder
resurgir, cual Ave Fénix de sus cenizas, con un Corazón
nuevo y limpio como una rosa blanca de purísima belleza.
El Hombre no debe buscar el camino.
El camino se le muestra a la Personalidad
que se encuentrapreparada para el sacrificio. Mientras
más tiempo pierda el Hombre, buscando, más tardará en
encontrar la Verdad. Nuestros Hermanos No Caídos, os
están tendiendo los brazos para que os acojáis a la
figura del Cristo Hombre y Celestial, así podréis algún
día regresar de donde yo os saqué y festejaréis dicho
encuentro de Amor y Alegría en la Gran Cena de la Eternidad.
Esta es una dimensión provisional, donde es muy difícil
que subsista la sagrada Ley del Amor.
Sé que debo fenecer para poder Vivir,
pero aún no he aceptado la Metanoia, y el arrepentimiento
no ha regado mi negro Corazón, por tanto dejad que siga
haciendo mi trabajo.
Yo Soy Aum, el principio de la Blasfemia
y la Herejía.
Humanos temblad.
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