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Horizonte Quántico - Capítulo 1: 'El Otro' Más sobre Antonio Ruiz Alba

Nunca podremos dar nada por sentado.
Pues, ¿Acaso somos capaces de conocernos
a nosotros mismos?
¿Somos los humanos quienes vivimos la Vida
o es algún Otro el que la vive por nosotros?

 

La luz violácea del cielo matinal penetraba en la estancia tras sortear las láminas de una sofisticada persiana graduable, la cual era el único ropaje que cubría el amplio ventanal.

Un individuo de pálida tez intentaba poner orden en sus pensamientos, mientras se mesaba el tupido y enmarañado cabello.

Unos verdes ojos miraban de soslayo ora aquí y al otro instante allá. El cansancio que reflejaban sus rojizas pupilas era extrañamente adornado por unas amplias y pronunciadas ojeras que le concedían, a su propietario, un aura de sublime tristeza.

La mesa camilla sobre la que apoyaba sus codos se encontraba sobrecargada de papeles y diversos útiles de escritura; algunos de los cuales, no podría adivinar la función para la que habían sido concebidos.

La breve e iluminada estancia estaba confortablemente adornada con algunas láminas enmarcadas, así como por diferentes equipos electrónicos de recreo que permanecían sustentados por sencillas estanterías prefabricadas.

El sujeto levantó las posaderas del asiento que ocupaba y se dirigió con un paso cansino hacia su dormitorio, justo al otro lado del tabique. Allí las cosas no se encontraban mucho mejor y la poca luz que penetraba en la sala dejaba entrever un licencioso desorden.

Los libros reposaban sobre los estantes sin orden ni concierto aparentes y una fina capa de polvo cubría los papeles que se extendían por cualquier superficie utilizable.

Tras sortear los inevitables obstáculos, constituidos por las patas anteriores de la cama, logró llegar hasta el pupitre sobre cuya plataforma horizontal reposaba un antiguo ordenador personal.

Posiblemente, el duro trabajo de oficinista que desarrollaba fuera de éste, su posible santuario, había ahuyentado, temporalmente, a las musas de su imaginación.

Una idea escondida en una servilleta de papel, escrita en algún café barato, era la real causa de sus afanes; pero en este momento, era incapaz de acordarse del lugar donde la había abandonado, ya que su mente danzaba tenebrosas baladas disonantes al vertiginoso ritmo de un "Estrés" mal despejado.

Es incapaz, en esta contracción espacio temporal, de localizar el germen de idea oculta en el despiste de su demasiada labor y poco descanso; pero en su lugar, observa un brillo inusual reflejado sobre el sucio cristal de un apagado monitor.

Un destello de luz violeta hace que un pequeño fulgor inflame, literalmente, su opaca mente y observe lo que antes había sido incapaz de contemplar.

En aquella pantalla de quince pulgadas, cubierta interiormente de fósforo, recinto en vida de peligrosos rayos catódicos, encuentra la visión de sí mismo pero desde otra perspectiva.

Yo, que intentaba redescubrir los más intrincados reflejos mentales de un obscuro personaje, no sólo no los hallé, sino que encontré al amparo del amanecer a aquel que no esperaba encontrar: El Otro.

 

 

LA NOVELA HORIZONTE QUÁNTICO FUE CONCLUIDA EN EL AÑO 1998, Y REGISTRADA EL 17 DE NOVIEMBRE DEL MISMO AÑO.

-CONTINUARÁ-

- Capítulo 2: 'El triste canto del batracio' -

 

 
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