| Primer Acto
Andrés Boniato, el Otro, engullía
el espacio futuro con su caminar, mientras diversas
disquisiciones mentales, relacionadas con el día
fenecido, ocupaban su cíclico presente.
Con un soberbio espíritu pretendidamente
misántropo, iba desgranando el casi desprecio,
odios y pasiones, que sentía por todos sus congéneres.
Minium, Acarus Bacteri, compañero
suyo de faena, era el miembro más odioso de todos.
Siempre tan prepotente y con un infinito ánimo
de figurar, llamando la atención, con la intención
de resaltar su escasa presencia. Siempre insultando
e insultante, dado a gastar bromas de diversa resonancia
e igualmente dispuesto a no soportar aquellas que surgieran
de algún sujeto ajeno a su clan.
La figura del Otro, tan desgarbada
al caminar, era llamativa, y tanto más cuando
olvidaba su innata tendencia a permanecer encorvado.
La luz, tardía, proveniente
de la inmensa cúpula que protegía, artificialmente
a la ciudad, era de un tono rojizo pastel, se cree que
para mantener los cánones, temporales, de una
naturaleza perdida.
De vez en cuando, elevaba su mirada
hacia el complicado cielo y hacía un gesto de
desaprobación al contemplar el hollín
y la suciedad que impedía la observación
del mundo exterior pese a la multitud de autómatas
que se encargaban de aquel sucio menester.
Su faz cambió, repentinamente,
de seriedad odiosa y maligna a sonrisa pícara
y de placer en el devenir, cuando sus pensamientos mutaron,
debido a las endorfinas que su cerebro había
desprendido ante la proximidad de algún tipo
de placer.
Tras recorrer cerca de un kilómetro
y sortear sucias y angostas callejuelas de sonido metálico;
cuyas aceras se encontraban repletas de mujeres de diversa
raza y condición, algunas realmente provocativas,
y varones, cuyas retorcidas y babosas facciones dejaban
intuir, por cualquier observador, un considerable grado
de degradación debido al vicio y al descontrol
de las bajas pasiones, entró en unos soportales
y se dirigió al interior de la amplia estancia
penetrando en un pequeño local que pertenecía
a una de las numerosas mensajerías galácticas.
-Por favor -se dirigió a una
de las bellas dependientas, casi con vergüenza-,
creo que ha llegado un sobre a mi atención.
-¿Sí, por favor? -respondió,
ésta, preguntando mientras arqueaba las cejas
en una clara expresión de interrogación
mientras mostraba su blanca dentadura y lucía
su contorneante torso.
-¡Ay!..., perdone usted ¡Boniato!,
me llamo Andrés Boniato.
-No hay porqué señor...
Hum... A ver... Ah sí, aquí está,
tenga Usted -La expresión de la chica parecía
denotar algo de conocimiento respecto al contenido del
ligero receptáculo y a Andrés, pareció
que fueran a salírsele los colores.
Boniato tomó el sobre y, ya
en el exterior, lo abrió con avidez esperando
que no se tratara de una estafa más, ya que sus
buenos dineritos había tenido que abonar por
aquello tan poco abultado:
Contactos Porno-Virtuales y
también Reales
Dori, Marciana Pelirroja con dos vaginas.
Código nº 25620
Jani, Joven polisenos de Gannimides.
Código nº 192130...
Segundo Acto
-Nada de aquello que existe en los
mundos conocidos ha podido impedir la infernal soledad
del Otro. Andrés Boniato lo había intentado
todo. Agencias de emparejamiento formal, videófonos
de contactos sexuales; pero todo ello, no había
sido para su bolsillo más que una considerable
estafa. Boniato había pagado, en varias ocasiones,
por unos servicios que jamás habría recibido.
-No obstante, aquí tenemos
un bonito cadáver recubierto con un traje de
polímeros sensoriales, Teniente. Sus ojos desorbitados
reflejan un gran "shock" y tanto los sistemas
electrónicos como el casco que yace a su lado
nos dicen que estaba utilizando la “Intima”
de Info-Red, y lo menos que podemos suponer, con tantas
evidencias, es que ha sido asesinado por medios virtuales.
-¡Capitán!, Eso es evidente,
como usted muy bien dice -El hablante carraspea, su
voz y acento, debido a la perniciosa influencia de un
inmenso puro habano que hállase apagado y húmedo
entre unos amplios labios que ocultan una decolorada
dentadura -, yo tan sólo me estoy refiriendo
a una mera cuestión de realidad virtual que puede
ser comprobada. También quisiera convencerle,
si me lo permite, de que este sujeto ha podido ser asesinado
con un exceso de masaje cardíaco, al igual que
otros muchos, por algún desconocido que está
en condiciones de poder manipular a distancia, los sistemas
periféricos y sensoriales de un traje virtual.
Ello es únicamente posible debido a los medios
que ofrece el Sistema informático de la confederación
planetaria.
El teniente García, había
expuesto sus conclusiones, ¿vanas?, con una cierta
lógica y que adornaba con la contundencia que
era de esperar en un varón adulto y adornado
con tan duras facciones. Su nariz era aguileña;
pero algún accidente de la infancia, le había
producido la partición del tabique y posiblemente,
una paliza pugilística, habría concedido
a su aspecto un aire de brutalidad aparente que no se
correspondía con su personalidad real.
Su contertulio, el inspector Álvaro
Rubio, ocultaba su auténtica fragilidad física
con el disfraz de una inmensa gabardina "beige"
que le confería una apariencia de dureza legitimada,
de algún modo, por el impresionante vozarrón
de mando que habitualmente surgía de sus labios
y que era originado en las oscuras profundidades de
su cancerosa laringe.
-Teniente, creo que esto es algo que
se nos escapa de las manos y que deberíamos de
notificar a la Agencia de Protección Contra Delitos
en la Red.
-¡Joder Inspector!, Ya estamos...
Tercer Acto
...Todo es irreal, Dios mío.
Todavía no comprendo cómo pude aceptar
este horrible puesto de trabajo...
-Umberto Romero, debe aceptar este
caso. Nadie hay más capacitado que usted para
poder resolverlo -El Almirante Contreras era un individuo
bastante convincente, cuando se lo proponía y
a continuación sus palabras se cubrieron de una
aureola de auténtica humildad.
-Capitán Romero -continuó
hablando-, usted ha demostrado repetidamente, durante
estos últimos veinte años, que no está
afectado por la adicción de los viajes virtuales.
No sé cuál podrá ser el motivo
pero...
-¡Almirante! -interrumpí-,
no me gusta mi trabajo, eso es todo. ¿Cómo
sería posible que algo me drogase, cuando sólo
siento repulsión por ello?
El Almirante me corroboró que
esa podría ser la causa principal pero también
advirtió que mi aportación, en la seguridad
de la Info-Red, había sido inapreciable. Por
lo tanto, mi persona era ¿imprescindible?
No aceptó la dimisión
que yo tanto ansiaba y que tan repetidamente le había
colocado sobre la mesa.
Durante casi catorce horas de trabajo
diario, mis únicos movimientos se desarrollaban
dentro de un traje de caucho polimerizado sembrado de
múltiples sensores electroquímicos, auditivos
y visuales, los cuales proporcionaban a mi cerebro la
necesaria información para poder llevar a buen
puerto las pesquisas, tendentes ellas, a resolver todos
aquellos Casos del “Centro Secreto de Protección
Informática” que afectaban negativamente
a la humanidad de nuestro actual siglo XXIV.
Es tan similar, la realidad que palpo
por medios virtuales, a la verdadera Realidad del Mundo
en que hemos nacido en carne, que es muy difícil
llegar a no perder el control sobre uno mismo para no
volverse loco.
Esa inmensa Red, lleva la información
que circula entre las diferentes ciudades de los planetas
habitados, hacia otros sistemas estelares de nuestra
Galaxia; pero, desgraciadamente, también ha sido
utilizada, desde sus orígenes, por los criminales
para extender la delincuencia en sus diversas versiones
a todo el Universo conocido, incluido el asesinato.
La Red nos permite penetrar, virtualmente,
en las viviendas de los ciudadanos, con los correspondientes
permisos claro está. También en los archivos
de organismos estatales o de bibliotecas y en los bares,
lugares de ocio y en todo aquello que se nos pudiese
ocurrir. Estos accesos se realizan con la misma normalidad
con la que, antiguamente, los ciudadanos paseaban por
las grandes ciudades construidas al aire libre; pero
con la ventaja, de ahorrar el valioso tiempo que se
perdía en el transporte entre los distintos lugares.
Los agentes secretos de Info-Red,
podemos adquirir diferentes formas de personalidad virtual
y también poseemos la facultad de asumir un control
casi total sobre los mecanismos que reaccionan interactivamente
con nuestros sentidos. Tan sólo gracias a eso,
podemos salir indemnes de la mayoría de las misiones;
pero los criminales también han logrado averiguar,
en muchas circunstancias, el funcionamiento de nuestros
métodos y creado peligrosos virus que desarman
nuestras defensas. De ese modo, pueden provocar descargas
electrónicas de diversa intensidad y tensión
en los trajes de polímeros y caucho; causando,
en no pocas ocasiones, demasiadas víctimas entre
mis compañeros. Todo eso, sin contar con las
muertes provocadas en civiles y que pertenecen a nuestro
quehacer cotidiano, como hechos a investigar.
La “Intima” es visitada
por infinidad de individuos de las más diversas
razas y de diferente sexo o condición social,
con la intención de realizar contactos con otras
personas o máquinas que puedan calmar sus apetitos
sexuales; pero en los últimos años, la
“Intima” ha sido visitada por algún
sádico que se ha cobrado más de veinte
víctimas mortales.
...Alguien llama con insistencia al
portal virtual de mi habitación electrónica;
pero yo sé que se trata del mencionado Almirante
José Contreras, mi Jefe directo.
-Adelante Almirante. Bienvenido sea.
-Me gustaría traerle buenas
noticias, capitán, pero mucho me temo que esas
tendrán que esperar para mejores momentos.
-¿De qué se trata, Señor?
-Pregunté.
-Se nos ha comunicado, por parte de
la policía local, que se ha encontrado otro fiambre
rebosado en polímeros.
Entendí perfectamente el argot
profesional. -¿Cómo ha sucedido? -volví
a interrogar.
-Siguen utilizando el método
habitual de sobre estimulación bioeléctrica;
no obstante, para mayor información contactará
con el Teniente José García. Él
le pondrá al corriente en todos los pormenores.
-Señor, ¿tenemos datos
de los últimos hechos acaecidos previamente a
que la víctima se convirtiera en un frío
fiambre?
-Joder, Oficial -sonrió-, usted
también con ese ácido sentido del humor...,
basta ya, el Inspector García le dirá
todo de lo poco que sabemos.
-Discúlpeme Almirante..., la
Víctima. ¿Cómo se llamaba?
-Andrés Boniato..., también
le apodaban sus conocidos como el Otro ¡Extraño!,
¿verdad?
El Almirante marchó cerrando
la puerta tras de sí y entonces entré
en las páginas virtuales de la víctima,
ya que con la sola visita de mi superior se me habían
concedido, de forma instantánea, todos los permisos
necesarios para comenzar la investigación de
este suceso que tan unido estaba con aquellos otros
que me habían ocupado el tiempo laboral de los
últimos cuatro meses.
Intenté ponerme en contacto
con el Teniente García, antes de que él
lo hiciera conmigo; pero todas sus puertas y portales
de acceso se encontraban herméticos a mis llamadas.
Lo más seguro sería que estuviese fuera
de su casa, trabajo o coche. Comiendo, posiblemente,
en algún tugurio barato.
-Muy amable por su visita caballero
-sonó una melodiosa y erótica voz femenina.
Tras la voz surgió un rostro
y tras el rostro un cuerpo, posiblemente falsos, como
solía suceder en estos aconteceres.
-¿Señorita, se puede
saber quién es usted y quién le ha dado
per...? -No me dejó terminar.
-Hace mucho tiempo que intento contactar
con usted, Capitán Umberto...
Interrumpí.
-¿Cómo sabe usted mi
nombre? -esperé la respuesta.
-Querido amigo, perdone que no me haya
presentado, mi nombre es Laura y tan sólo quiero
ayudarle, ya que sin mi colaboración, posiblemente,
será incapaz de resolver el caso que se trae
entre manos..., además, tutéame por favor,
ya que tú y yo lo vamos a pasar muy bien.
...¿No sería Laura la
asesina virtual?
Cuarto Acto
Hace ya, varios días naturales,
que entré en contacto virtual con la Entidad
“Laura”. Me preocupa en extremo, la abulia
y el tedio que me vienen embargando la vida. Nunca había
sucedido algo similar; ya que desde entonces, no he
tenido la suficiente fuerza como para salir de la prisión
virtual que me supone el traje de caucho y polímeros,
y lo que es peor, vengo sin utilizar el holograbador
que me permite desarrollar, con relativa eficacia, la
labor de investigación policial.
De una forma extraña, Laura
tiene el metafísico poder de manipular las sensaciones
virtuales muy a pesar de que los sensores y periféricos
bioeléctricos no deberían encontrarse,
teóricamente, a su alcance. Otra vez tengo miedo
de haber cedido a la trampa que supone la adicción
virtual y en la que tantos compañeros míos
han caído. Quizá me haya llegado la hora
de la jubilación profesional.
La primitiva sospecha que se cernió
en mi mente, acerca de Laura, se vino abajo y quedó
despejada; pero tampoco estoy seguro de que sea una
deducción lógica basada en hechos objetivos,
pues siento que me ha enamorado de una forma cruel y
sin vuelta atrás. No obstante, fue ella quien
me condujo a la vivienda de Minium Acarus Bacteri, para
que procediera a la interrogación de éste.
Antes que nada, visité el hogar del difunto Boniato
y recogí toda la información que pude
acerca de los momentos previos a la hora de su defunción.
Aquella luz que penetraba por la ventana
holográfica de su habitación y que venía
a reflejarse en el holomonitor de su caduco sistema
informático. Me resultaba conocido el punto en
que dudaba de su propia persona y creía ver a
otro. De aquella situación saqué el sobrenombre
del Otro. Parecía que Andrés Boniato hubiese
entrado en un proceso ezquizoide, bien conocido de los
psiconeurólogos de Info-Red.
Al mismo tiempo, en el mismo instante;
pero en otro plano dimensional de multitarea, pude sentir
una intensa sensación de orgiástico placer,
ya que Laura no paraba de erotizarme y amarme con cada
vez mayor poder.
Trabajaba y retozaba en el entorno
de un trabajo informático compartido. Eso era
muy peligroso debido al posible desdoblamiento de personalidad.
Investigué también los
contactos de Andrés Boniato con la mensajería
espacial, y hasta me atreví a investigar a la
policía local que descubriera el caso.
La angustia inunda mis entrañas.
No es por temor a que mi persona pueda ser dañada.
Es por Laura. Todas las evidencias apuntan hacia la
persona que ha secuestrado mi corazón, y mis
genitales, a la que paradójicamente no conozco
en persona y de la que, por lo tanto, no puedo saber
su sexo, ni tan siquiera sus intenciones. ¿Me
habré enamorado de una idea?
-Señor inspector, hace ya algún
tiempo que le estaba esperando. ¿Quiere una copa
de destilado Alpha Ceti?
-No gracias, estoy de servicio, Minium
Acarus. ¿Sabe usted por qué estoy aquí
en su domicilio?
-Me he enterado por las Noticias de
la Red. También me lo han comunicado las autoridades
locales. Mi odiado compañero ha sido asesinado
-sonrió.
-No sólo su compañero,
amigo, también han matado al teniente de policía
que descubrió los hechos antes de que me pasara
la información que tenía en su poder...
-¿No pensará usted que...?
-Yo, Señor Acarus ni pienso
ni dejo de hacerlo, tan sólo me sujeto a los
hechos y a las posibles evidencias. Adiós...
Minium Acarus Bacteri se había
puesto a temblar; pero durante todo el tiempo, tuve
la certera convicción de que aquel pobre cobarde
no podía haber cometido el crimen. No era lo
suficientemente inteligente. No se encontraba a la altura
de los hechos acaecidos.
-Romerito mío, eres un auténtico
toro amatorio.
-Laura, por favor, déjalo...,
no, no lo dejes. Esto es imposible, me estoy volviendo
loco. Loco de Amor por ti.
-Déjate llevar Umberto. Siempre
es mejor el Amor que el Odio. ¿No es así?
-Pero Laura, o quién quiera
que coño seas, esto no puede llamarse amor. Tan
sólo es sexo virtual. Además ¿quién
eres, de dónde vienes?
-No tengo sexo amor, ni tampoco soy
de tu tiempo ni de tu espacio...
...¡Oh, no! El pánico
hizo que los cabellos se me erizaran al comprobar cómo
un rayo de luz violeta entraba por la ventana, incidiendo
sobre un sofisticado panel de Holo-Visión, haciendo
que pudiese ver reflejado mi rostro; pero eso no era
yo, no era yo. Eso ya lo había vivido alguien.
No paré de llorar mientras
la Entidad “Laura” me robaba la poca fuerza
vital que me quedaba y con ella mi corazón y
la cordura. Aquel no era mi rostro. Aquel no era yo.
Era el Otro.
LA NOVELA HORIZONTE QUÁNTICO
FUE CONCLUIDA EN EL AÑO 1998, Y REGISTRADA EL
17 DE NOVIEMBRE DEL MISMO AÑO.
-CONTINUARÁ-
- Capítulo 4: 'El
resplandor de una estrella' -
|