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Horizonte Quántico - Capítulo 3: 'Prolegómenos' Más sobre Antonio Ruiz Alba

Primer Acto

Andrés Boniato, el Otro, engullía el espacio futuro con su caminar, mientras diversas disquisiciones mentales, relacionadas con el día fenecido, ocupaban su cíclico presente.

Con un soberbio espíritu pretendidamente misántropo, iba desgranando el casi desprecio, odios y pasiones, que sentía por todos sus congéneres.

Minium, Acarus Bacteri, compañero suyo de faena, era el miembro más odioso de todos. Siempre tan prepotente y con un infinito ánimo de figurar, llamando la atención, con la intención de resaltar su escasa presencia. Siempre insultando e insultante, dado a gastar bromas de diversa resonancia e igualmente dispuesto a no soportar aquellas que surgieran de algún sujeto ajeno a su clan.

La figura del Otro, tan desgarbada al caminar, era llamativa, y tanto más cuando olvidaba su innata tendencia a permanecer encorvado.

La luz, tardía, proveniente de la inmensa cúpula que protegía, artificialmente a la ciudad, era de un tono rojizo pastel, se cree que para mantener los cánones, temporales, de una naturaleza perdida.

De vez en cuando, elevaba su mirada hacia el complicado cielo y hacía un gesto de desaprobación al contemplar el hollín y la suciedad que impedía la observación del mundo exterior pese a la multitud de autómatas que se encargaban de aquel sucio menester.

Su faz cambió, repentinamente, de seriedad odiosa y maligna a sonrisa pícara y de placer en el devenir, cuando sus pensamientos mutaron, debido a las endorfinas que su cerebro había desprendido ante la proximidad de algún tipo de placer.

Tras recorrer cerca de un kilómetro y sortear sucias y angostas callejuelas de sonido metálico; cuyas aceras se encontraban repletas de mujeres de diversa raza y condición, algunas realmente provocativas, y varones, cuyas retorcidas y babosas facciones dejaban intuir, por cualquier observador, un considerable grado de degradación debido al vicio y al descontrol de las bajas pasiones, entró en unos soportales y se dirigió al interior de la amplia estancia penetrando en un pequeño local que pertenecía a una de las numerosas mensajerías galácticas.

-Por favor -se dirigió a una de las bellas dependientas, casi con vergüenza-, creo que ha llegado un sobre a mi atención.

-¿Sí, por favor? -respondió, ésta, preguntando mientras arqueaba las cejas en una clara expresión de interrogación mientras mostraba su blanca dentadura y lucía su contorneante torso.

-¡Ay!..., perdone usted ¡Boniato!, me llamo Andrés Boniato.

-No hay porqué señor... Hum... A ver... Ah sí, aquí está, tenga Usted -La expresión de la chica parecía denotar algo de conocimiento respecto al contenido del ligero receptáculo y a Andrés, pareció que fueran a salírsele los colores.

Boniato tomó el sobre y, ya en el exterior, lo abrió con avidez esperando que no se tratara de una estafa más, ya que sus buenos dineritos había tenido que abonar por aquello tan poco abultado:

Contactos Porno-Virtuales y también Reales

Dori, Marciana Pelirroja con dos vaginas. Código nº 25620

Jani, Joven polisenos de Gannimides. Código nº 192130...

 

 

Segundo Acto

-Nada de aquello que existe en los mundos conocidos ha podido impedir la infernal soledad del Otro. Andrés Boniato lo había intentado todo. Agencias de emparejamiento formal, videófonos de contactos sexuales; pero todo ello, no había sido para su bolsillo más que una considerable estafa. Boniato había pagado, en varias ocasiones, por unos servicios que jamás habría recibido.

-No obstante, aquí tenemos un bonito cadáver recubierto con un traje de polímeros sensoriales, Teniente. Sus ojos desorbitados reflejan un gran "shock" y tanto los sistemas electrónicos como el casco que yace a su lado nos dicen que estaba utilizando la “Intima” de Info-Red, y lo menos que podemos suponer, con tantas evidencias, es que ha sido asesinado por medios virtuales.

-¡Capitán!, Eso es evidente, como usted muy bien dice -El hablante carraspea, su voz y acento, debido a la perniciosa influencia de un inmenso puro habano que hállase apagado y húmedo entre unos amplios labios que ocultan una decolorada dentadura -, yo tan sólo me estoy refiriendo a una mera cuestión de realidad virtual que puede ser comprobada. También quisiera convencerle, si me lo permite, de que este sujeto ha podido ser asesinado con un exceso de masaje cardíaco, al igual que otros muchos, por algún desconocido que está en condiciones de poder manipular a distancia, los sistemas periféricos y sensoriales de un traje virtual. Ello es únicamente posible debido a los medios que ofrece el Sistema informático de la confederación planetaria.

El teniente García, había expuesto sus conclusiones, ¿vanas?, con una cierta lógica y que adornaba con la contundencia que era de esperar en un varón adulto y adornado con tan duras facciones. Su nariz era aguileña; pero algún accidente de la infancia, le había producido la partición del tabique y posiblemente, una paliza pugilística, habría concedido a su aspecto un aire de brutalidad aparente que no se correspondía con su personalidad real.

Su contertulio, el inspector Álvaro Rubio, ocultaba su auténtica fragilidad física con el disfraz de una inmensa gabardina "beige" que le confería una apariencia de dureza legitimada, de algún modo, por el impresionante vozarrón de mando que habitualmente surgía de sus labios y que era originado en las oscuras profundidades de su cancerosa laringe.

-Teniente, creo que esto es algo que se nos escapa de las manos y que deberíamos de notificar a la Agencia de Protección Contra Delitos en la Red.

-¡Joder Inspector!, Ya estamos...

 

 

Tercer Acto

...Todo es irreal, Dios mío. Todavía no comprendo cómo pude aceptar este horrible puesto de trabajo...

-Umberto Romero, debe aceptar este caso. Nadie hay más capacitado que usted para poder resolverlo -El Almirante Contreras era un individuo bastante convincente, cuando se lo proponía y a continuación sus palabras se cubrieron de una aureola de auténtica humildad.

-Capitán Romero -continuó hablando-, usted ha demostrado repetidamente, durante estos últimos veinte años, que no está afectado por la adicción de los viajes virtuales. No sé cuál podrá ser el motivo pero...

-¡Almirante! -interrumpí-, no me gusta mi trabajo, eso es todo. ¿Cómo sería posible que algo me drogase, cuando sólo siento repulsión por ello?

El Almirante me corroboró que esa podría ser la causa principal pero también advirtió que mi aportación, en la seguridad de la Info-Red, había sido inapreciable. Por lo tanto, mi persona era ¿imprescindible?

No aceptó la dimisión que yo tanto ansiaba y que tan repetidamente le había colocado sobre la mesa.

Durante casi catorce horas de trabajo diario, mis únicos movimientos se desarrollaban dentro de un traje de caucho polimerizado sembrado de múltiples sensores electroquímicos, auditivos y visuales, los cuales proporcionaban a mi cerebro la necesaria información para poder llevar a buen puerto las pesquisas, tendentes ellas, a resolver todos aquellos Casos del “Centro Secreto de Protección Informática” que afectaban negativamente a la humanidad de nuestro actual siglo XXIV.

Es tan similar, la realidad que palpo por medios virtuales, a la verdadera Realidad del Mundo en que hemos nacido en carne, que es muy difícil llegar a no perder el control sobre uno mismo para no volverse loco.

Esa inmensa Red, lleva la información que circula entre las diferentes ciudades de los planetas habitados, hacia otros sistemas estelares de nuestra Galaxia; pero, desgraciadamente, también ha sido utilizada, desde sus orígenes, por los criminales para extender la delincuencia en sus diversas versiones a todo el Universo conocido, incluido el asesinato.

La Red nos permite penetrar, virtualmente, en las viviendas de los ciudadanos, con los correspondientes permisos claro está. También en los archivos de organismos estatales o de bibliotecas y en los bares, lugares de ocio y en todo aquello que se nos pudiese ocurrir. Estos accesos se realizan con la misma normalidad con la que, antiguamente, los ciudadanos paseaban por las grandes ciudades construidas al aire libre; pero con la ventaja, de ahorrar el valioso tiempo que se perdía en el transporte entre los distintos lugares.

Los agentes secretos de Info-Red, podemos adquirir diferentes formas de personalidad virtual y también poseemos la facultad de asumir un control casi total sobre los mecanismos que reaccionan interactivamente con nuestros sentidos. Tan sólo gracias a eso, podemos salir indemnes de la mayoría de las misiones; pero los criminales también han logrado averiguar, en muchas circunstancias, el funcionamiento de nuestros métodos y creado peligrosos virus que desarman nuestras defensas. De ese modo, pueden provocar descargas electrónicas de diversa intensidad y tensión en los trajes de polímeros y caucho; causando, en no pocas ocasiones, demasiadas víctimas entre mis compañeros. Todo eso, sin contar con las muertes provocadas en civiles y que pertenecen a nuestro quehacer cotidiano, como hechos a investigar.

La “Intima” es visitada por infinidad de individuos de las más diversas razas y de diferente sexo o condición social, con la intención de realizar contactos con otras personas o máquinas que puedan calmar sus apetitos sexuales; pero en los últimos años, la “Intima” ha sido visitada por algún sádico que se ha cobrado más de veinte víctimas mortales.

...Alguien llama con insistencia al portal virtual de mi habitación electrónica; pero yo sé que se trata del mencionado Almirante José Contreras, mi Jefe directo.

-Adelante Almirante. Bienvenido sea.

-Me gustaría traerle buenas noticias, capitán, pero mucho me temo que esas tendrán que esperar para mejores momentos.

-¿De qué se trata, Señor? -Pregunté.

-Se nos ha comunicado, por parte de la policía local, que se ha encontrado otro fiambre rebosado en polímeros.

Entendí perfectamente el argot profesional. -¿Cómo ha sucedido? -volví a interrogar.

-Siguen utilizando el método habitual de sobre estimulación bioeléctrica; no obstante, para mayor información contactará con el Teniente José García. Él le pondrá al corriente en todos los pormenores.

-Señor, ¿tenemos datos de los últimos hechos acaecidos previamente a que la víctima se convirtiera en un frío fiambre?

-Joder, Oficial -sonrió-, usted también con ese ácido sentido del humor..., basta ya, el Inspector García le dirá todo de lo poco que sabemos.

-Discúlpeme Almirante..., la Víctima. ¿Cómo se llamaba?

-Andrés Boniato..., también le apodaban sus conocidos como el Otro ¡Extraño!, ¿verdad?

El Almirante marchó cerrando la puerta tras de sí y entonces entré en las páginas virtuales de la víctima, ya que con la sola visita de mi superior se me habían concedido, de forma instantánea, todos los permisos necesarios para comenzar la investigación de este suceso que tan unido estaba con aquellos otros que me habían ocupado el tiempo laboral de los últimos cuatro meses.

Intenté ponerme en contacto con el Teniente García, antes de que él lo hiciera conmigo; pero todas sus puertas y portales de acceso se encontraban herméticos a mis llamadas. Lo más seguro sería que estuviese fuera de su casa, trabajo o coche. Comiendo, posiblemente, en algún tugurio barato.

-Muy amable por su visita caballero -sonó una melodiosa y erótica voz femenina.

Tras la voz surgió un rostro y tras el rostro un cuerpo, posiblemente falsos, como solía suceder en estos aconteceres.

-¿Señorita, se puede saber quién es usted y quién le ha dado per...? -No me dejó terminar.

-Hace mucho tiempo que intento contactar con usted, Capitán Umberto...

Interrumpí.

-¿Cómo sabe usted mi nombre? -esperé la respuesta.

-Querido amigo, perdone que no me haya presentado, mi nombre es Laura y tan sólo quiero ayudarle, ya que sin mi colaboración, posiblemente, será incapaz de resolver el caso que se trae entre manos..., además, tutéame por favor, ya que tú y yo lo vamos a pasar muy bien.

...¿No sería Laura la asesina virtual?

 

 

Cuarto Acto

Hace ya, varios días naturales, que entré en contacto virtual con la Entidad “Laura”. Me preocupa en extremo, la abulia y el tedio que me vienen embargando la vida. Nunca había sucedido algo similar; ya que desde entonces, no he tenido la suficiente fuerza como para salir de la prisión virtual que me supone el traje de caucho y polímeros, y lo que es peor, vengo sin utilizar el holograbador que me permite desarrollar, con relativa eficacia, la labor de investigación policial.

De una forma extraña, Laura tiene el metafísico poder de manipular las sensaciones virtuales muy a pesar de que los sensores y periféricos bioeléctricos no deberían encontrarse, teóricamente, a su alcance. Otra vez tengo miedo de haber cedido a la trampa que supone la adicción virtual y en la que tantos compañeros míos han caído. Quizá me haya llegado la hora de la jubilación profesional.

La primitiva sospecha que se cernió en mi mente, acerca de Laura, se vino abajo y quedó despejada; pero tampoco estoy seguro de que sea una deducción lógica basada en hechos objetivos, pues siento que me ha enamorado de una forma cruel y sin vuelta atrás. No obstante, fue ella quien me condujo a la vivienda de Minium Acarus Bacteri, para que procediera a la interrogación de éste. Antes que nada, visité el hogar del difunto Boniato y recogí toda la información que pude acerca de los momentos previos a la hora de su defunción.

Aquella luz que penetraba por la ventana holográfica de su habitación y que venía a reflejarse en el holomonitor de su caduco sistema informático. Me resultaba conocido el punto en que dudaba de su propia persona y creía ver a otro. De aquella situación saqué el sobrenombre del Otro. Parecía que Andrés Boniato hubiese entrado en un proceso ezquizoide, bien conocido de los psiconeurólogos de Info-Red.

Al mismo tiempo, en el mismo instante; pero en otro plano dimensional de multitarea, pude sentir una intensa sensación de orgiástico placer, ya que Laura no paraba de erotizarme y amarme con cada vez mayor poder.

Trabajaba y retozaba en el entorno de un trabajo informático compartido. Eso era muy peligroso debido al posible desdoblamiento de personalidad.

Investigué también los contactos de Andrés Boniato con la mensajería espacial, y hasta me atreví a investigar a la policía local que descubriera el caso.

La angustia inunda mis entrañas. No es por temor a que mi persona pueda ser dañada. Es por Laura. Todas las evidencias apuntan hacia la persona que ha secuestrado mi corazón, y mis genitales, a la que paradójicamente no conozco en persona y de la que, por lo tanto, no puedo saber su sexo, ni tan siquiera sus intenciones. ¿Me habré enamorado de una idea?

-Señor inspector, hace ya algún tiempo que le estaba esperando. ¿Quiere una copa de destilado Alpha Ceti?

-No gracias, estoy de servicio, Minium Acarus. ¿Sabe usted por qué estoy aquí en su domicilio?

-Me he enterado por las Noticias de la Red. También me lo han comunicado las autoridades locales. Mi odiado compañero ha sido asesinado -sonrió.

-No sólo su compañero, amigo, también han matado al teniente de policía que descubrió los hechos antes de que me pasara la información que tenía en su poder...

-¿No pensará usted que...?

-Yo, Señor Acarus ni pienso ni dejo de hacerlo, tan sólo me sujeto a los hechos y a las posibles evidencias. Adiós...

Minium Acarus Bacteri se había puesto a temblar; pero durante todo el tiempo, tuve la certera convicción de que aquel pobre cobarde no podía haber cometido el crimen. No era lo suficientemente inteligente. No se encontraba a la altura de los hechos acaecidos.

-Romerito mío, eres un auténtico toro amatorio.

-Laura, por favor, déjalo..., no, no lo dejes. Esto es imposible, me estoy volviendo loco. Loco de Amor por ti.

-Déjate llevar Umberto. Siempre es mejor el Amor que el Odio. ¿No es así?

-Pero Laura, o quién quiera que coño seas, esto no puede llamarse amor. Tan sólo es sexo virtual. Además ¿quién eres, de dónde vienes?

-No tengo sexo amor, ni tampoco soy de tu tiempo ni de tu espacio...

...¡Oh, no! El pánico hizo que los cabellos se me erizaran al comprobar cómo un rayo de luz violeta entraba por la ventana, incidiendo sobre un sofisticado panel de Holo-Visión, haciendo que pudiese ver reflejado mi rostro; pero eso no era yo, no era yo. Eso ya lo había vivido alguien.

No paré de llorar mientras la Entidad “Laura” me robaba la poca fuerza vital que me quedaba y con ella mi corazón y la cordura. Aquel no era mi rostro. Aquel no era yo. Era el Otro.

 

 

LA NOVELA HORIZONTE QUÁNTICO FUE CONCLUIDA EN EL AÑO 1998, Y REGISTRADA EL 17 DE NOVIEMBRE DEL MISMO AÑO.

-CONTINUARÁ-

- Capítulo 4: 'El resplandor de una estrella' -

 

 
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