| Dimensión Gaia
EN UN ESPACIOTIEMPO CERCANO, MUY CERCANO
La flecha del Centauro brillaba en
el firmamento y sus poderosos dardos eran impregnados
por los luminosos rayos del Sol que nos da la luz y
que todo lo anima; es por lo tanto natural que los favores
de Júpiter, el más benévolo de
los planetas, cayese como una celestial lluvia aquel
maravilloso día, para los humanos, ocho de Diciembre
de 1.953.
Ocho, la justicia y la doble polaridad
humana en el Mundo de lo Inmaterial, la Conciencia que
recompensa por los esfuerzos del Ser Humano en trascender
este plano de calamidades y placeres de una efímera
naturaleza, la Victoria. Dos veces cuatro y al que le
falta la suma de la unidad para llegar a la plenitud
de la humanidad y, por lo tanto, doblemente Agua, Aire,
Tierra y Fuego.
En el mes Doce, morada sempiterna
del Señor de la Creación, pues uno más
dos son tres que corresponde a la Trinidad y por lo
tanto a la Plenitud del Ser y que contiene, implícita,
la unidad que se desdobla en el número dos, también,
polos manifestables de la creación.
Año de 1.953, cuya suma y posterior
reducción nos devuelve ese nueve de la plenitud
al ser sumado el ocho con esa unidad que al día
del nacimiento le faltaba.
Ese mágico instante y tras
fortísimos dolores de parto, una bella mujer,
dio a luz un divino angelito cuyo cuerpo aparecía
frágil como el más fino y delicado de
los cristales vieneses, adornado con unos ojazos azules,
del color del cielo, y que parecieran mirar más
allá de todo lo creado. Su rubito cabello hacía
comprender a quien tuviese el honor de contemplar tan
magno espectáculo que sus celestiales encantos
encandilarían, en el futuro, a varias generaciones
de la actual civilización.
En Athens, pequeño pueblo del
Estado de Georgia, Estados Unidos de Norte América,
y situado al norte de Atlanta, donde los poderosos robles
y los, siempre perennes, pinos se alzan majestuosos
acompañados, en sin igual cortejo, en el tupido
bosque con los nogales, cuyos frutos engordan a las
piaras de cerdos, y los fresnos que junto con los magnolios
cuyas verdes hojas y coloridas flores hacen un impresionante
contraste con la belleza de los pequeños tulipanes,
se había realizado el prodigio cerca de algún
madroño protegido por la, siempre amorosa, mano
de la diosa Cibeles.
Hasta en la hermandad fue acompañada
por el número de la divinidad, pues era la tercera
de las mujeres de una gran familia compuesta por nueve
bocas que alimentar y aquí volvemos a encontrar
la plenitud del nueve y por lo tanto de la humanidad.
Más bella que cualquier otra criatura nacida
de mujer, pues incluso, la indígena belleza de
su madre carnal, modelo fotográfico de profesión,
quedaría con el tiempo ensombrecida por el tremendo
fulgor que el Padre Zeus le había concedido,
a la criatura, desde tiempos inmemoriales, antes de
la formación del Universo.
Este poderoso espíritu artístico
fue atraído hacia la semilla de su padre carnal
pues encontró, en él, la resonancia electromagnética
necesaria para desarrollar un armónico cuerpo
que se encontrara en sintonía con sus divinas
inquietudes y proyectos, esto es, la música.
Su progenitor, Sangre Irlandesa, era
depositario de una gran sensibilidad aunque su cabeza
se encontraba poderosamente afianzada sobre sus hombros
y se ganaba la vida y la de su familia con negocios
relacionados con la venta; pero en el fondo, su verdadera
vocación era la música que alimentaba
como un verdadero aficionado dando conciertos privados
de piano o de trompeta, los que tocaba con un cierto
virtuosismo.
En el Medio evo, prácticamente,
todos los trovadores cantaban o recitaban las andanzas
y hazañas de cruzados, templarios y demás
caballeros. En estos relatos, siempre, se hablaba profusamente
de una bella dama, como lo fuera la mítica Dulcinea
para el novelesco Señor Quijano. Ésta,
no siempre doncella, en la mayoría de las ocasiones
era desposada de otro Noble o Señor y quedaba,
como es de suponer, en Tierra Cristiana, mientras su
bella imagen y recuerdos servían de divino impulso
para que el valeroso caballero llevase sus logros a
las más altas cotas de gloria y honra que eran
ofrecidos, siempre humildemente, a su Rey al que servían
hasta la misma muerte, pero en lo más profundo
de sus corazones toda la gloria era un constante ofrecimiento
a su única e inalcanzable amada.
La Dama representa, para el caballero,
una parte de la polaridad perdida y de ahí la
sensación de que estamos incompletos y de que
algo nos falta; pero este algo se encuentra encerrado
a cal y canto en lo más insondable del Alma.
Siempre habrá un Ser del sexo opuesto, en este
lado del velo o en el otro, también llamado más
allá, que será tanto nuestro como nosotros
de él.
El casamiento, en su máxima
expresión, debería ser una representación
simbólica de este cósmico evento, pero
que sin embargo, en la actualidad, es incapaz de atar
a los espíritus como tantas y tantas religiones
nos quieren dar a entender. Este hecho, sólo
está produciendo dolor, cantidades ingentes de
dolor, la destrucción de la dignidad humana y
sobre todo frustración.
El Amor del célibe caballero
hacia su Dama, o parte interna de sí mismo, siempre
es casto, honesto, cargado de pura honradez y cuya cabalgadura
le conduce hacia los más altos planos de lo divino
y platónico siendo, por esto, que no hay mal
en amar de dicho modo a una bella mujer que es representación
simbólica y carnal de nuestra propia alma.
Tan sólo los afortunados, en
alguna de las vidas, llegan a encontrarse y sólo
cuando están realmente preparados para despegar
hacia otros universos donde se respira una vibración
espiritual de un nivel superior a lo actualmente conocido.
Sólo entonces, Alexis Betweem, “Ex marido
de Kim Banister” deberás temer al acorazado
Caballero de Albani, Bifredo por más señas,
que entregará su otro par de guantes blancos
a Kimberly, haciéndola montar en su bello y blanco
corcel, cartujano, para cabalgando, férreamente
unidos, llegar hacia su divino y común destino,
su eterna morada, allá más allá,
mucho más allá de las estrellas...
Hasta ese, por llegar, momento no
has de temer nada. La niñez de Kimberly transcurrió
en el pequeño pueblo que la vio nacer, rodeada
de granjas y donde todavía, no muy lejos se podían
vislumbrar los rescoldos de los antiguos campos de algodón
que dieran poder y dinero a los terratenientes blancos
a costa del trabajo no remunerado de los esclavos negros
traídos, en tiempos, desde el continente del
otro lado del Atlántico.
En muchas ocasiones, al salir de la
escuela dominical de la Iglesia Metodista, solía
dirigirse en compañía de sus padres y
hermanos hacia la orilla del río Oconee, cuyo
nombre recuerda a sus vecinos humanos que esas tierras,
antaño, pertenecieron a las tribus indígenas
que fueron expulsadas ante el imparable avance de los
extranjeros colonos.
La personalidad de este espíritu
cósmico fue educada en la más férrea
disciplina del fundamentalismo protestante creando,
a posteriori, en ella, una feroz lucha interna entre
lo que su interior sentía como bien y lo que
su impuesta programación le decía. Quizá
a consecuencia de lo aludido, ella no entendía
el aliciente que su padre y alguno de sus hermanos sentían
hacia la pesca o la menos practicable caza; pero lo
cierto es que su espíritu alegre florecía
en cuanto su delicado cuerpo chapoteaba en las tibias
aguas que la acogían ruidosamente en su seno
y que en aquel entonces, años cincuenta y primeros
de los sesenta, aún permanecían ajenas
a la contaminación actual.
La niña gustaba de organizar
a sus amiguitos, erigiéndose en jefe absoluta
de su pandilla constituida en su mayoría por
varones; pero cuando su vena solitaria la llamaba imperiosamente,
se refugiaba en la granja de unos amigos de sus padres
y daba de comer, canturreando el conocido, pitas, pitas...,
a las gallinas o restregaba la lechuga en el morro de
los conejos, cuando no jugaba correteando con el perro
canela que resguardaba a los animales que allí
habitaban de las incursiones de hurones, zorros y comadrejas.
Todavía, su infantil mente,
era incapaz de comprender las expresiones racistas que
se cruzaban entre los habitantes del pueblo rememorando
los tiempos de sus abuelos y padres que habían
luchado en la cruenta guerra de secesión y menos,
todavía, que en ciudades más grandes,
no lejanas, los blancos se organizaran refugiados en
el anonimato de unas blancas sabanas y adornaran sus
cabezas con un enigmático capirote para atemorizar
y atentar contra sus hermanos de color.
Tolerancia, palabra cuyo significado
no comprendería hasta pasados unos años
cuando la adolescencia empieza a moldear la personalidad
de sus propietarios. Todos estos sentimientos se agolpaban
e iban introduciéndose dentro de su joven mente
y quedando marcados de manera indeleble, confiriéndole,
con el tiempo, esa mirada entre melancólica y
risueña que la llevaría a los altares
de la fama.
Todo había sido organizado
en los confines del Universo, fuera del Espaciotiempo
conocido cuando una Entidad Innombrable e innominada
fue encerrada en esta cárcel hospitalaria a la
que conocemos con el nombre de planeta Tierra a donde
venimos a purgar nuestros errores y fechorías,
y en la que permanecemos confinados para no perjudicar
al Universo Original, el cual se mantiene intacto y
libre de cualquier contaminación o intromisión
de carácter negativo pues se protegió
del segundo Big Bang provocado por una paradoja en el
espaciotiempo y a la que los teólogos han venido
a denominar como Pecado Original de la Humanidad.
Pero esta Entidad, que antes aún
no se encontraba dividida, no vino a este pequeño
planeta azul por los motivos correctores ya expuestos
sino como avatar o enviado de los dioses, para poder
ayudar a la humanidad a encontrar el camino de regreso
y comunicar a sus hermanos caídos que existe
una legión de ángeles que mantienen sus
amorosas manos extendidas esperando que nos acojamos
a ellas para con un último impulso de regeneración
fortalecer y reforzar los pilares de la creación
tras la inevitable y previa sanación necesaria.
Desgraciadamente, para la célula
espiritual, no existe posibilidad de acceso a este plano
de existencia, que es de naturaleza dialéctica,
de un modo completo e íntegro debiendo desdoblarse
en sus dos polaridades que se mantienen unidas en los
planos internos. Otro de los desgraciados inconvenientes
que tiene, intrínseca, la materialización
es que la memoria consciente en este plano queda anulada
completamente y queda ubicada en el lugar de morada
del espíritu en su plenitud, reflejándose
en la cotidianeidad como una especie de Dejá
Vù o memoria inconsciente.
Hace tantos milenios que la Entidad
a la que pertenece Kim Banister bajó a esta morada
de pesares y mortandad como tiempo hace que su gemelo,
el Caballero de Albani, sufre las mismas circunstancias
para intentar encauzar, de una forma correcta, el luctuoso
camino que mantiene, tozudamente, la humanidad hacia
la autodestrucción; pero ciertamente, logrará
algún día en alguna vida conseguir sus
loables propósitos cerrando el círculo
que conforma el camino que hace ya, tanto tiempo, emprendieron
en un sacrificio eterno e indecible en favor de sus
hermanos caídos.
Así como en las diversas encarnaciones,
siguiendo un ciclo bien definido, se van turnando las
dos personalidades en la adquisición de una polaridad
diferente, es decir, la parte que en un momento determinado
es varón, en la siguiente deberá convertirse,
inexorablemente, en hembra; pasándole a su mellizo
exactamente lo mismo pero a la inversa, siendo esto
una ley natural; pero también es cierto que la
fuerte marea producida por la vida de la dualidad, con
el transcurso de las edades va distanciando tanto en
el tiempo como en el espacio, la materia receptáculo
de las dos polaridades que conforman la Entidad Espiritual
aludida, y es por esta razón que en numerosas
ocasiones, y éste es un caso que puede servir
de ejemplo, una de las naturalezas permanece en los
planos de la antimateria y raramente suele coincidir
con su otra parte y cuando ésta última
materializa suele hacerlo movida por las leyes del azar,
que existen, separada por una gran distancia y con algunos
años de diferencia y esta puede ser tan enorme
como la que separa el hielo del Ártico del continente
Antártico.
Lo cierto es, que el fin último
de su trabajo sólo pueden realizarlo estando
unidos como en el caso del Hermano Cagliostro y su amada
Serafina; es sólo entonces que el sagrado sacrificio
realizado no será baldío y dará
buen fruto, siendo por este motivo que la memoria inconsciente
incita a dichas partes a encontrarse y unirse siendo
esto posible por medio de la consecución de la
fama y la popularidad. En estos Seres, como son Kimberly
o Bifredo, Caballero de Albani, este móvil no
lleva consigo ningún tipo de vanidad o afán
de poder como fin último sino el ya mencionado
de intentar en un último y angustioso esfuerzo
reconocerse entre ellos y posteriormente, como hemos
dicho, encontrarse a pesar de sus diferentes situaciones
sociales o de lenguaje ya inherentes desde la mítica
época de Babel.
Este intento es siempre doloroso y
requiere de un desgaste tremendo de energía,
siendo por esto que el Espíritu único
que dirige sus personalidades o medias almas desequilibra
la balanza en uno de sus platillos para que la más
favorecida consiga el propósito de darse a conocer
a la generalidad de los medios de comunicación,
artísticos u otros y es sólo entonces
cuando esta alma puede ser reconocida por su otra parte,
ya caída en desgracia, ya que muy posiblemente
mantendrá una existencia vulgar y anodina en
el ámbito de poder o reconocimiento por parte
de sus conciudadanos; pero que sin embargo, mantendrá
un nivel mucho más elevado de conciencia pues
en él recaerá la responsabilidad de identificar
a su parte cercenada.
Tristemente, a través de las
existencias, se producen diversos accidentes al estar
convencida una o las dos partes que han encontrado a
su media naranja al pensar que ésta, su complementaria,
debe haber nacido en un lugar cercano como asimismo
en tiempo al de su propio origen, poseer unos niveles
sociales o de poder similares o mantener inquietudes
y gustos parecidos y sin embargo nada más lejos
que esto.
Sólo cuando la parte famosa
es capaz de comprender el funcionamiento de la Ley de
Compensación es posible que reconozca que el
loco que la persigue y que se encuentra sumido en el
más miserable fango de la existencia humana está
de este modo en beneficio de ella misma; pero esto también
puede ser un error de bulto, que pueda llevar a la personalidad
a su irremediable caída en los brazos de cualquier
desaprensivo como le sucediera, en su momento, a Rita
Haywort, siendo por este motivo que se debe ser muy
cauteloso para no caer en los lóbregos pozos,
de la drogadicción o el vicio, que no son más
que olvidaderos del alma humana.
Ese sentimiento interrogativo de ¿qué
hago yo aquí?, ¿qué me he dejado
en el otro lado?, ¿me ha llamado alguien? O la
sensación de que el círculo está
próximo a cerrarse, permanece hasta el fin de
sus días o hasta el definitivo encuentro que
de realizarse deberá ser limpio y sin mácula.
Llegado este reconocimiento mutuo
no importará la separación física
ni en espacio ni en tiempo ya que habrán logrado
engarzar, en este plano, los eslabones de la cadena
o cordón que invisiblemente debía de unirles.
Kimberly nacida antes, en una familia acomodada, tres
años concretamente, y regida por las influencias
del Sol en Sagitario, el Caballero de Albani regidos
sus actos por la constelación de los Gemelos,
siendo ellos los únicos que entienden al centauro
al encontrarse en las antípodas del zodíaco
y por tanto ser dos caras de la misma moneda; pero la
actriz deberá ser capaz de comprender que su
príncipe azul está vivo aunque no es más
que una miserable rana y que deberá ensuciar
su bellísimo cuerpo con el lodo de la charca
en la que permanece el miserable anfibio y acoger a
éste en sus delicadas manos para en un esfuerzo
de sagrada renunciación, incitado por el auténtico
amor, que les une en los planos sutiles, a los que como
ellos son almas divididas de un mismo espíritu,
darle un sabroso y cálido beso en su fétida
boca y así transformar al pequeño animal
en el auténtico príncipe celestial que
realmente es. Tan sólo entonces habrán
conseguido comenzar la labor de regeneración
que consiga salvar a la plenitud de la raza humana.
ESPACIOTIEMPO ACTUAL, EN UN CERCANO
PASADO
-Oiga Alice, ¿se da usted cuenta
qué día tan maravilloso hace hoy? -se
dirigió, de un modo un tanto cursilón,
una gruesa mujer de tez pecosa y cabello pelirrojo a
su morena acompañante que también era
algo más delgada, respondiendo ésta después
de un breve lapsus.
-Señora Stone, tiene usted
toda la razón del mundo y además creo
que va a ser un magnífico Día del Señor...,
casi diría y no me entienda mal Mary : Da algo
de pena meterse en el templo ¿no cree usted?
Miss Mary Stone palideció en
un primer instante y al siguiente su rostro se sonrojó
de un modo evidentemente visible. No supo qué
decir y después de pasado un cierto tiempo, cuando
pretendía, un tanto ofendida, replicar a Miss
Alice Cooper: -¿Cómo puede usted expresar
semejante cosa?, - ésta, ladinamente, le quitó
las palabras de la boca.
-Ya sé, ya sé..., ¿Cómo
puede decir usted algo así?; en serio sería
una blasfemia -ésta sonrió-, pero era
una simple bromeja para comprobar qué cara de
sorpresa ponía usted. Yo le doy un diez, pues
ha superado la prueba y ha respondido tal y como yo
esperaba.
-¡Oiga, Señora Cooper!...,
¿no es aquella, la Señora Banister?
-Sí, ya sabe usted que es una
mujer de talante puritano y no faltaría por nada
del mundo, algún domingo, a la Iglesia, bien
acompañada del conjunto de su familia.
-Buenas mañanas tenga usted
Señora Banister -dijeron las mujeres al unísono
cuando ésta, rodeada de sus cinco hijos, pasó
cerca de ellas.
-Buenos días señoras
Cooper y Stone -contestó, la aludida, poniendo
una expresión de circunstancia, pues de sobra
sabía que se encontraba frente a las cotillas
del Pueblo, que intentaban sonsacarle alguna conversación
que les sirviera de comidilla para pasar agradablemente
el resto del día, criticando, una vez pasado
el culto, en la escuela dominical y después de
ésta.
-iVamos niños!..., hasta ahora
mismito señoras..., pues llevamos algo de prisa.
Ya sabe, somos tantos que debemos llegar un poco antes
para ocupar un mismo banco.
Al volver el rostro hacia sus retoños,
hizo un gesto de tremenda desaprobación mientras
tarareaba: -Caray, Dios mío, qué pesadas
son estas mujeres. ¿Es que no tendrán
nada más que hacer excepto ocuparse de la vida
de los demás? -Kimberly, como casi siempre, iba
delante incluso de su madre tarareando algún
que otro corito evangélico y que había
aprendido, con la repetición, en los servicios
devocionales acompañándose con saltos
y sonrisas, como si estuviera poseída por las
mágicas zapatillas del cuento.
Solamente en Cristo,
Solamente en él,
La Salvación se encuentra en
él,
No hay otro nombre dado a los hombres,
Solamente en Cristo,
Solamente en él.
-¡Kimberly! -se dirigió
la madre hacia la niña utilizando un tono de
voz un poco más elevado que de costumbre- hija
mía guarda un poco la compostura al igual que
tus hermanos, parece que tuvieras azogue en el cuerpo...,
aunque, la verdad no sé por qué te digo
nada pues siempre has sido un trasto la mar de travieso.
Una mirada de fe,
Una mirada al Señor,
Es la que puede salvar al pecador,
y si tú vienes a Cristo Jesús,
Él te perdonará,
Porque una mirada de Fe,
Es la que te puede salvar.
-Ayer la suspendieron en el examen
del cole -dijo uno de sus hermanos-, y la profe la castigó
por no poner atención.
-Cállate bocazas -replicó,
malhumorada, la pequeña Kim.
-¡Callaros los dos!, ya sabéis
que no me gustan los chivatazos..., pero lo tuyo señorita
Kimberly no tiene perdón y te quedarás,
este domingo, castigada en casa.
-Pero mamá, no seas así
había quedado con mis amigos para ir a nadar.
-No se hable más -reiteró
su postura la madre-, y en cuanto tengas la edad suficiente
tu Padre y yo te pondremos a trabajar.
Mientras tanto, las cotorras Cooper
y Stone seguían parloteando una vez que habían
comprobado que el sujeto de sus deliberaciones ya se
encontraba algo alejado.
-Se dará cuenta, amiga mía,
que el Señor Banister hoy tampoco asiste al Servicio
Dominical.
-No sea así Señora Cooper
-sonrió-, seguramente se encuentre ocupado en
la Iglesia, del pueblo de al lado, tocando el piano...,
ya sabe que...
-Pero no me dirá -replicó
Mary, cortando la conversación de su amiga-,
que la pequeña Kimberly se las trae de lo traviesa
que es..., no sé, no le auguro un gran futuro
a esta niña.
-Maary..., la Iglesia de Braselton
se ha quedado sin intérprete musical pues falleció
hace unos días...
-¡Ah!, ¿No me diga? -interrumpió.
-Sí le digo -prosiguió
Alice tras la interrupción de su contertulia-,
y además la pequeña Banister, que como
muy bien usted sabe, es la tercera de las niñas,
ha empezado a asistir a unas clases de ballet y eso
indudablemente le irá educando el temperamento.
-Vaya, Vaya..., de lo que tiene una
que enterarse. Mira tú, que yo me creía
que esa tímida y por otro lado traviesa muchacha
era un marimacho que sólo sabía trotar,
ser la primera de la clase en gimnasia y ganar a sus
compañeros, varones, en las competiciones de
natación.
-Pues ya ve, señora Stone,
que eso no es cierto del todo y debe saber que además
de todo lo que ya le he dicho, también acompaña
asiduamente a su padre cuando éste tiene tiempo
de dar algún concierto con la orquesta. Por cierto,
creo que también está dando clases de
canto.
-¡Caray! Alice, eso está
claro pues no para de canturrear e incluso tararea La
Noche de Paz en pleno verano, no sé hasta dónde
vamos a llegar y de dónde sacarán el dinero
con tantos de familia que son, pues quiero entender
que deberán educar a todos por igual o mejor
a sus hermanos varones, eso sería lo correcto.
-Parece que naciera usted ayer, mujer,
ya sabe que el Señor Banister es una persona
muy instruida y todo el mundo es consciente que lleva
impecablemente sus negocios, además su esposa
ganó mucho dinero cuando, de soltera, trabajó
en Florida haciendo películas acuáticas...,
ya sabe, de sirena y esas cosas. Ah, y también
las tarjetas postales de contenido turístico
que hizo en su calidad de modelo le siguen reportando
beneficios.
Mary Stone calló durante unos
instantes e hizo señas a su compañera
de conversación, señalando el reloj de
la alcaldía haciéndole ver que faltaba
muy poco para poder entrar, con puntualidad, en la Iglesia.
La mañana era clara y soleada
pudiéndose vislumbrar un extraño efecto
al observarse, a contra luz, la estilizada silueta de
la niña Kimberly.
-¡Alice!, ¿ha visto usted
lo que yo?
-Sí amiga mía y si no
fuese porque estamos en pleno siglo veinte y en los
Estados Unidos de Norte América diría
que acabamos de contemplar a un ángel del cielo.
Volvieron a mirarse mutuamente y a
continuación dirigir sus ojos, de nuevo, hacia
la niña pero el maravilloso resplandor que delineara
los contornos de la pequeña ya había desaparecido.
No mucho tiempo después, sus padres, adoptaron
a dos criaturas que pasaron a engrosar las filas de
la pandilla de Kimberly.
Quizá toda esta aparente locura,
para la humanidad ordinaria u obsesión paranoico
esquizofrénica como diría algún
que otro psiquiatra despistado, comenzó cuando
el Caballero de Albani, mi Mentor, fue tratado con pastillas
de Ranitidina a causa de una hipotética ulcera
no diagnosticada en el mes de junio del año de
mil novecientos noventa y cinco cuando recientemente,
éste, acababa de cumplir los treinta y nueve
años de edad y su amada Kimberly contaba con
cuarenta y un años, ya pasaditos, en la mitad
de la frontera hacia los cuarenta y dos. El Caballero
Bifredo de Albani, es un personaje de una extremada
sensibilidad, tanto física como espiritual y
consecuentemente, cualquier agresión a su sistema
neurológico, por nimia que sea, llega a provocarle
efectos de una gran amplificación.
Por lo visto, según dice el
prospecto del medicamento, la Ranitidina puede producir,
en casos muy concretos, depresión e incluso alucinaciones,
cosas que Albani considera como estados alterados de
conciencia.
Explicado de un modo sencillo, podría
decirse que la maquinaria de Albani, en dicha circunstancia,
ajustó los parámetros de su antena espiritual
para que entrara en resonancia fácilmente, con
la de su desconocida, hasta ese momento, Alma Gemela.
Es sólo a partir de entonces, en este periodo
de vida, que el muy renombrado, antaño, Caballero
es consciente de tener un mellizo del Alma y que esa
Entidad no es otra que la muy bella y famosa actriz
de cine Kim Banister que llevara tantos años
intentando llamar su atención sin conseguirlo
hasta el momento presente.
Suele recordar Albani, la primera
vez que se fijó en ella cuando vio su imagen
proyectada por el mágico celuloide en la película:
My Stepmother is an Alien, en el año de mil novecientos
ochenta y ocho. Por aquel entonces, sólo pudo
ver una bellísima mujer que tenía un considerable
parecido físico con su esposa de entonces, tanto
en la estatura, uno sesenta y ocho como en las facciones
de la cara, especialmente sus labios tan carnosos que
desprenden un poderoso efluvio de atractiva sensualidad.
Aquel matrimonio, por llamarlo de
algún modo, fue un estrepitoso fracaso y en el
futuro no paró de preguntarse ¿qué
le había atraído de Alice?.., cuando eran
absolutamente incompatibles. ¿Qué fuerza
misteriosa les había unido en un matrimonio carnal
que estaba condenado, de antemano, a la ruptura? ¡La
Imagen Física de Kimberly!
Pero Alice no era Kimberly. No cabía
ninguna duda. Mientras Kim Banister luchaba por conseguir
la fama del estrellato, el actualmente anodino Caballero
de Albani conseguía en la tierra de Hispania,
receptáculo físico de su actual existencia,
transformar el Partido Comunista de España en
lo que al presente se conoce como Izquierda Unida, hizo
que el Sindicato Obrero de ese mismo país se
preocupara, de una vez, por los parados y se movilizara
en favor de ellos. Que los veteranos excombatientes
Norte Americanos, en favor de la República Española,
en la trágica época de la guerra civil,
influyeran en sus políticos y gobernantes para
intentar acercarse a la todavía viva Unión
de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
pero sobre todo contribuyó en infundir la idea
de la Perestroica en Mijail Gorbachov y la consiguiente
caída del muro de Berlín, por mediación
de las delegaciones diplomáticas que unían
a los dos partidos hermanos: el Español y el
Ruso.
Poca gente conoce a Albani, sólo
sus hermanos y discípulos de la Orden Secreta
del Ánfora, y probablemente nadie aparte de los
aludidos llegarán a reconocer jamás a
Bifredo como el Ejecutor de los mencionados Hechos Históricos,
pues no lo fue, pero sí se movió como
buena hormiguita sembradora trabajando calladamente
y tocando las cuerdas necesarias, sólo las necesarias,
con las palabras exactas, imágenes de pensamientos
concretos que influirían, mágicamente,
sobre los individuos o personas adecuadas por su influencia
y demás.
El Caballero de Albani pudo charlar,
amigablemente, con Santiago Moflete mientras comían
en una cena homenaje a los excombatientes Norte Americanos
en favor de la República en el año treinta
y seis. Se hizo reconocer ante ellos como un simple
estudiante de las enseñanzas Rosicrucianas, cosa
que se tradujo en que más de uno de aquellos
venerables ancianos reflejaran en sus rostros un visible
rictus de incomprensión; en otra ocasión,
también pudo charlar con Julián Gariza,
destacado miembro de la Ejecutiva de Comisiones Obreras,
haciéndole ver la necesidad de ocuparse más
de los parados pues en un futuro muy cercano serían
un gran potencial mobilizable para la causa de la Clase
Obrera. Por último, también pudo conversar
con uno de los secretarios de la Embajada de la Unión
soviética en España, bastante antes de
que Mijail Gorbachov iniciara su proceso de Perestroica
y le hizo ver la necesidad de que acabase la ya muy
prolongada dictadura del proletariado, pues esta había
llegado a su fin como necesidad temporal para retomar
el camino Original que había marcado Carlos Marx.
Posiblemente, ninguno de estos renombrados
señores se acuerden de aquel joven que hacía
que su atención fuera desviada de una conversación
mediocre para ocuparse de unas pocas, poquísimas
frases de un alto contenido significativo, pues Bifredo
el Teutón, Reanodino Señor de Alba de
Tormes, conquistador de Albania y fundador de Albacete,
en cuyo seno sueña el duquesado de Alba, utilizó
las Divinas Leyes Cósmicas para remover las conciencias
de sus oyentes y hacerles actuar como si la idea triunfal
hubiese surgido de sus propias mentes.
Pero ya sabemos que el trabajo de
todo Rosacruz debe ser callado, callado..., en silencio
y ocultamente, hasta el día en que el Divino
Cagliostro, en este caso Rovespierre encuentre, que
ya lo ha hecho, a su amada Serafina.
Cuando Albani pueda ponerse en contacto
con su famosísima Alma Gemela, la Tierra temblará
hasta en sus cimientos y los hombres serán conscientes,
por primera vez, de su maldad y dejarán de matarse
unos a otros, de destruir su lugar de morada, Madre
que es alimentadora y protectora ¡Oh Tierra!
Albani y unos pocos amigos de la infancia
crearon, anónimamente, el movimiento de la Nueva
Era y, éste, lo lanzó, altruistamente
a la fértil tierra de los medios de comunicación,
Organizaciones Esotéricas y Filantrópicas;
cierto es, que muchas de estas Organizaciones o individualidades
se están aprovechando egoístamente del
Nombre de Nueva Era, pero esto no es importante, pues
la gran semilla está sembrada y pertenece a una
planta carnívora que fagocitará en su
momento a todo aquel que en el proceso de realización
haya intentado sacar provecho personal o servirse de
ella.
Albani ha dicho, al que suscribe,
que no posee pruebas palpables suficientes para demostrar
todo lo que aquí se expone, pero las Inteligentes
Mentes que lleguen a conocerlo comprenderán,
sabrán y reconocerán que el muy Anodino
ahora y renombrado antaño Caballero de Albani
jamás ha mentido ni ha conocido su boca embuste
alguno y que jamás mentirá pues tan sólo
el silencio saldrá de su garganta, so pena de
ser cercenada, como un suspiro si las fuerzas de la
Ignorancia, del Fanatismo y de la Superstición
intentaran sonsacarle la más pura y sublime Verdad
que jamás deberá prostituirse en las porquerizas
contenedoras de los males de la humanidad mencionados.
-Serafina amada mía ven a mis
brazos y calma mi celestial dolor -dijo Cagliostro cuando
encontró a su Alma Gemela, en el primer momento
en que la vio en medio de la plaza de un pueblo anónimo
para la generalidad de los mortales contestándole
ésta:
-Amado Esposo, tuya soy desde toda
la Eternidad, aquí he estado esperando esta felicidad
que se me negaba y por eso me encuentras enfundada en
este paño negro que desde este momento se transformará
en blanco de pureza y de amor. Yo siempre te he conocido
y sé que siempre has sido mío y yo de
ti-. Pues así dice Bifredo de Albani, Señor
de las cósmicas Tierras de Shambala un 15 de
Julio de 1.995, del calendario Gregoriano y de la dimensión
Espacio Temporal Gaia.
-Kimberly Amada de mi dolido Corazón,
ven a mi cercenado regazo que sufriente está
por faltarle tu mitad -contestándole la Bella
y Famosísima Estrella:
-Aún no es tiempo.
Todo presagiaba el Oscar que en el
Futuro recibiría y sobre todo lo demás,
el nacimiento de su querida niña Ireland.
LA NOVELA HORIZONTE QUÁNTICO
FUE CONCLUIDA EN EL AÑO 1998, Y REGISTRADA EL
17 DE NOVIEMBRE DEL MISMO AÑO.
-CONTINUARÁ-
- Capítulo 5: 'Quest
Baby'-
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