| DORI DOS VAGINAS
No existe explicación alguna
del porqué en el siglo veinte, las personas de
ojos claros y cabello rojizo eran una excepción
un tanto exótica; y sin embargo, ahora, parece
suceder todo lo contrario: Lo exótico es ser
moreno y de pelo negro.
En realidad, yo creo que sucede igual
que cuando se sale a la calle y estás obsesionado
con una cosa determinada, que te la encuentras en cualquier
parte. Antes de interesarte por ella, no te fijabas
ni caías en la cuenta; pero ahora que sí
posees ese interés, tu visión se vuelve
receptiva hacia aquel objeto del deseo.
Algo parecido me debe de suceder. Todo
aquel o aquella que últimamente se cruza en mi
camino, o es pelirrojo o tiene los ojos verdes o posee
ambas cualidades. Vaya leche...
El Capitán de La Emprendedora,
Jaime Tesauros, me mandó llamar para que disfrutara
del magnífico panorama que suele suponer el encuentro
orbital, de la Nave, con el Planeta de la Guerra. La
Teniente Tijana García fue encargada de la lógica
intermediación. Una morenaza imponente, cuyas
estilizadas curvas y esbelta figura provocaban el cambio
automático de mirada de cualquier varón
que se preciara de serIo. Elevados y turgentes senos,
cintura de avispa que dejaba entrever unos abdominales
debidamente modelados en el gimnasio. Cuello de cisne,
delgado pero fuerte y que la concedía un aire
de belleza clásica combinada con una felina fiereza.
Sus ojos negros como el carbón de encina eran
enormes; pero sin llegar a parecer saltones y su broncínea
piel contrastaba con el opaco azabache de su abundante
y lacia cabellera.
-Capitán Umberto, el Capitán
Tesauros estaría muy satisfecho si pudiera acompañarle
en el puente de mando.
Su delicada y musical voz era deliciosamente
acompañada por un ligero perfume a flores silvestres.
-Eso está hecho, Teniente -respondí-.
Si puede esperar un poco para que me acicale, la acompañaré
ahora mismo. No sabría conducirme sólo
por esta enorme nave.
-No hay ningún inconveniente,
Capitán –sonrió-, esperaré.
Acompañé a la bella oficial
y luego, aquel baluarte de la belleza y del deseo, se
esfumó entre el anonimato del resto de la tripulación.
-Encantado de poder saludarle de nuevo
Capitán -sonreí.
-El gusto es mío Romero. No
puede hacerse idea del honor que supone para mí
poder tenerlo a mi lado y compartir este viaje con usted,
Hermano. Espero que no haya venido al puente, tan sólo
por cortesía -hizo un gesto de disgusto y a continuación
un guiño de complicidad.
-En absoluto, Tesauros, me hace mucha
ilusión observar el paisaje interplanetario,
cercano a Marte, y su conocido y ajetreado tránsito.
-Como puede usted observar, en la pantalla
tridimensional, existen varios asteroides que fueron
arrancados del cinturón que separa a los planetas
rocosos de los gaseosos y que fueron remolcados hasta
una órbita estacionaria, para poder utilizarlos
como fuente de minerales y otras materias primas, sobre
todo gases, ya que escasean en el planeta rojo, desde
mucho antes que fuera colonizado por la raza humana.
-El satélite Fobos -continuó-,
desde nuestros estudios primarios, sabemos que conjuntamente
con Deimos forma parte de un cuerpo estelar que hace
millones de años chocó contra el planeta,
desgarrando su atmósfera y esparciéndola
por el espacio exterior.
-Por los trabajos arqueológicos
-interrumpí-, se conoce que hubo un período,
en el interior del sistema solar, de lluvias de meteoritos
y asteroides, justo cuando desaparecieron los dinosaurios
en Viejatierra; pero quiero creer que los últimos
estudios han descubierto pruebas fósiles, aparentemente
irrefutables, de que la vida inteligente en Marte fue
algo real.
-Efectivamente Capitán Umberto;
pero lo más sorprendente de todo es, que la raza
humana parece descender de los extintos habitantes de
Marte. Con lo cual, ahora habríamos cerrado el
círculo y regresado a nuestro hogar originario.
-Eso es nuevo, ¿no?
-Ya hace mucho tiempo, Romero, se creía
que debido a la colisión que le he mencionado,
parte de la materia marciana, sobre todo rocas, llegó
hasta el planeta de los grandes saurios. Entre los virus
y bacterias, enquistados en aquellas, se supone que
llegó A.D.N. de sus habitantes. El Genoma Humano.
A partir de esas moléculas y su combinación
con las células de antiguos mamíferos
siguió el curso natural de la evolución
hasta el presente.
Señalé, con el dedo índice,
al extremo derecho del gigantesco holomonitor, cambiando
de conversación.
-Aquella bola incandescente, Capitán,
supongo que será Fobos.
-Efectivamente querido colega. Antes
de que el Sol se transformase en el gigante rojo de
la actualidad, los técnicos en terraformación
encontraron problemas insalvables para absorber el calor
del lejanísimo y pequeño astro amarillo-naranja.
Lo de conseguir una atmósfera levemente acuosa
para el planeta no era tan difícil; pero era
necesario el calor, por lo que los políticos
decidieron, asesorados por aquellos, bombardear Fobos
con un torpedo cuántico de trilítio exótico,
para que el minúsculo agujero negro, con su deglucción
de materia, transformara al asteroide en una pequeña
estrella. Lo que ahora contempla, Umberto, no es más
que el resultado de aquella decisión. En el futuro,
todos sabemos que será un problema, ya que el
agujero negro crecerá hasta digerir al propio
Marte; pero para entonces ya no será posible
la vida en el planeta ya que el Sol será una
densísima enana blanca con poca luz y sin nada
de calor.
-Aquel gigantesco asteroide -continuó-,
un poco más acá, ¿lo ve?
-Creo, Capitán, que se trata
de uno de tantos cometas que son secuestrados de su
lugar de origen para poder proporcionar agua y otros
gases atmosféricos a Marte y demás satélites
terraformados. Sobre todo al Planeta Rojo, que por su
poca gravedad los va perdiendo continuamente.
-Vamos a tener que contratarlo para
la Flota Estelar, Amigo mío.
-Umberto -comentó cómicamente-,
es correcto, el cometa es arrastrado hasta una órbita
muy interior con ayuda de unos poderosos remolcadores
equipados con motores lineales anclados en el propio
cuerpo del cometa. Al contacto con la atmósfera
del planeta, el hielo se derrite y es absorbido en forma
de gases y gotas de agua que pasan a formar parte intrínseca
del donado. Después de algunos años, cuando
el cometa ha sido debidamente ordeñado, simplemente
lo transportamos a una órbita de Lagrange, donde
las fuerzas planetarias se contrarrestan, y los mineros
toman posesión de él para extraer los
minerales, como si se tratara de un asteroide más.
-Muy interesante cCapitán -comenté.
-Hemos llegado al primero de sus destinos,
querido amigo. El Comandante Hércules Monzón
se encargará de su seguridad personal y le acompañará
hasta la superficie del planeta. La Teniente García
irá con ustedes hasta la sala del teletransportador
-Hizo un gesto dirigido a la bella oficial.
El teletransportador no era más
que un desintegrador-integrador molecular. El soporte
tecnológico de dicho aparato estaba constituido
por un depósito holográfico de alta tecnología
y de nanoscópica precisión. El sujeto-objeto
a transportar era almacenado como una imagen holográfica
que contenía cada una de las moléculas
tanto orgánicas como inorgánicas de aquél.
Esas partículas eran convertidas, por medio de
un codificador materia energía, en energía
electromagnética que posteriormente era incorporada
a una frecuencia portadora. Un emisor de rayos gamma,
de baja energía, transmitía la información
hasta el aparato receptor, donde un sofisticado decodificador
realizaba el trabajo inversor. Allí un holograma
gemelo era, literalmente, rellenado con las partículas
clónicas del original. Una vez que los sujetos
u objetos habían sido teletransportados, los
hologramas, tanto del emisor como del receptor, eran
destruidos o almacenados para posterior utilización
en casos de regreso o emergencia.
El efecto del transportador sobre el
cuerpo humano era de una breve inconsciencia acompañada
de un hormigueo en cada una de las células del
cuerpo y que producían una sensación de
renovación corporal.
-Encantado de conocerte, Umberto, soy
Doriana González.
-El gusto es mío, señorita,
¿dónde podríamos hablar en privado?
-Muy cerca de aquí hay un pequeño
pub con reservados.
Supongo que sería el lugar ideal.
-Comandante Monzón -casi supliqué-,
le ruego que permanezca por aquí. En una hora
habré regresado.
-Como usted mande señor, mientras
tanto ¿no le importará que realice algunas
compras?, cosa de nada, ya sabe...
-En absoluto, Comandante, distráigase
como buenamente pueda.
Doriana era una mutante aborigen, muy
hermosa pero demasiado grande para mi gusto. Ciento
ochenta centímetros de carnes prietas, cabello
teñido de rojo “según la moda”
y un busto exageradamente escotado que dejaba observar,
tímidamente, unos amplios pezones con un anillo
saturnal marrón a modo de inmenso lunar. Sus
ojos castaños eran poco luminosos; pero su maquillaje
era el adecuado para volver loco de deseo a cualquier
hombre. Sus fuertes y poderosos brazos podrían,
muy bien estrujar hasta la muerte, a cualquier persona
de mi corpulencia, sin demasiado esfuerzo.
Salimos al exterior de la estación
transportadora. El azulado y luminoso cielo marciano
producía en la memoria una cierta añoranza
del pasado glorioso de Viejatierra. La Tierra que todos
los humanos conocíamos por las películas
de holovisión.
Una suave brisa acariciaba nuestros
rostros y alimentaba a nuestros orificios nasales con
el olor característico de la atmósfera
marciana. Yo me había acostumbrado a su olor
en el interior de mis aposentos en “La Emprendedora”.
La atmósfera de cada planeta es diferente y hay
que acostumbrarse a su olor, si no se quiere pasar mal
y dar algún que otro espectáculo con vomitonas
continuas. No obstante, mucho se había logrado
en muy pocos años. Hace poco, los habitantes
del rojo Marte sólo podían subsistir encerrados
en sus cúpulas de aluminio cristalino y acero
aborigen. Las que ahora eran utilizadas como atracción
para los turistas de otros lugares.
-Hemos llegado, Umberto -siguió
tuteándome.
Cruzamos una obscura estancia repleta
de luces de colores opalinos, amueblada con una barra
de bar y lo que parecían ser fIashes de luz negra.
Dori se dirigió, con algunas frases que no pude
escuchar, a un hombrecillo que al parecer debía
de ser el regente del bar, y aquel nos dirigió
hasta una pequeñísima pero confortable
estancia adornada con una suave luminosidad que era
reflejada por sus paredes pintadas en tono pastel, y
en cuyos rincones se podían observar los tan
utilizados trajes de navegación virtual de la
Íntima.
-Acomódate, Capitán,
tú dirás.
-Me supongo que ¿sabrás
por lo que estoy aquí? -seguí su ejemplo
de familiaridad.
-Por el bueno de Boniato, supongo.
-Supones bien Doriana ¿qué
puedes decirme acerca del caso?
-Que Andrés era un hombre muy
bueno y tierno. Un solitario convencido; pero no vocacional.
Se encontraba solo a pesar de su querer. Un hombre cariñoso
y bueno. Bueno, esa es la palabra Capitán. Era
la personificación del bien. Una lástima...
-¿Podrías indicarme algún
motivo por el que pudo ser asesinado?
-No tengo la menor idea. Era la típica
persona que suele pasar desapercibida; pero no por ninguna
otra causa, como complejos y demás, sino por
humildad. Como no fuera...
Doriana interrumpió su plática.
-¿Como no fuera por qué?
-la insté a que continuase.
-Perdona Capitán, por su trabajo.
-¿Por su trabajo? ¡Dori!
Era un simple oficinista y su peor enemigo murió
accidentalmente en una refriega reciente de la que yo
mismo formé parte.
-Oficinista, eso es nuevo. Él
decía. No..., debía de tratarse de una
tapadera. Él era policía espaciotemporal;
pero eso lo tienes que saber tú.
-iNo jodas! -no pude reprimir la expresión.
-Ese es mi oficio. Umberto, si no lo
hiciera, morirían de hambre mis cinco hijos -sonrió.
“¿Quién coño
me estará tomando el pelo?” -pensé.
Nada se decía de eso en la información
a la que había tenido acceso con mi holograbador.
Yo pertenecía a una fuerza de elite en la policía
secreta, no entendía nada. Estaba claro que si
aquello era cierto, alguien superior me había
cortado las alas, e impuesto algún tipo de barrera
invisible y que impedía que metiese las narices,
en algo que no quería que supiese; pero por qué
una simple puta conocía algo a lo que yo no tenía
o no había podido tener acceso.
-¿Cómo sabes tú
eso? ¿No te parece extraño?
-iExtraño!, ¿Por qué?
Yo era como una confesora para Andrés. Él
venía del pasado y yo era la única mujer
de su vida, aquí en este tiempo, en la que podía
confiar. De hecho, era el único hombre que no
era cliente de mis máquinas de sexo virtual.
Desde que le conociera, no tuve relaciones íntimas
con otra persona que no fuera él. Éramos
una pareja estable.
-Entonces, ¿el trabajo de usted,
su oficio?
-Una ocupación como otra cualquiera.
Tengo que reconocerme como una prostituta; si no ¿dígame,
quién querría acostarse con una máquina
virtual? La gente que se asoma ala Íntima quiere
creer que detrás de la máquina hay una
mujer o un hombre.
-¿Entonces?
-Guárdeme el secreto, Capitán
-puso carita de cordero-, si no lo hace, mi prestigio
se derrumbará y nadie querría utilizar
los servicios de mis máquinas ni de mis androides
yo...
Doriana González se echó
a llorar y no teniendo donde agarrarse se abrazó
a mí. Me apretó contra su pecho y una
fuerte corriente erótica me produjo una erección,
al entrar en contacto, accidental, con una de sus abultadas
vaginas mutantes. Me vino el recuerdo de mi Laura y
golpeé con cariño, repetidamente, sobre
el hombro de la exprostituta.
-Cálmese Doriana, cálmese.
-Era tan bueno Capitán. Usted
no sabe.
Ahora podía comprender que Andrés
diera una cara diferente en un trabajo anodino de vulgar
oficinista; pero yo no creía en los viajes temporales.
No tenía constancia de ninguna policía
espaciotemporal. Álvaro Rubio me indicó
que no se había trasladado, hacia el pasado,
a ninguna persona, sólo objetos; de hecho, yo
tenía un enigmático ánfora para
enviar, en cuanto llegásemos a Atlantis. ¿Un
hombre del pasado? Intenté conseguir más
información antes de abandonar a tan dulce dama.
-No había oído nunca
-dije- de ningún cuerpo o agencia temporal.
-Eso decía él, Capitán,
yo nunca preguntaba ni me metía en sus asuntos.
-¿Desde cuándo eran pareja,
Dori?
-Tan sólo llevábamos
una temporada juntos. Después le asesinaron.
-Cálmese mujer, perdona que
te haga la siguiente pregunta. ¿Andrés
tuvo relaciones con otras prostitutas?
-Él confíaba en mí
y me lo contaba todo. Vaya a Gannimides -me recordó
mis investigaciones previas- y pregunte por una tal
Jani, la de las cuatro tetas. Él me contó
que se lo intentó hacer con ella antes de conocerme;
pero que era un fraude. Cuando intentó acostarse
con ella, descubrió que detrás de la máquina
no había nada. Físicamente, en este tiempo,
sólo tuvo relaciones conmigo.
Volví a recordar lo que me dijera,
recientemente, acerca de su negocio y sonreí.
-Dori, cálmate. Intentaré,
por todos los medios, de localizar al asesino de Andrés
Boniato para que caiga sobre él todo el peso
de la Ley; mientras tanto, cuídese e intente
vivir alejada de las máquinas virtuales. Temo
que quien matara a su pareja intente hacer lo propio
con usted -dejé de tutearla.
-Ten suerte, Umberto -me dijo, mientras
cambiaba su expresión llorosa por una tenue pero
sincera sonrisa-, y toma este escrito que una vez me
enviaran con todo su Amor. Sólo de esa manera
podrás conocer la catadura moral de mi difunto
Caballero.
Volví solo, en compañía
del “Dulce Canto de un Batracio”, hasta
la estación de teletransporte. Allí se
encontraba Hércules, esperándome. Un jefe
de seguridad cargado de diminutos paquetes que le sobresalían
de los bolsillos de su uniforme militar, pues al parecer
se le había estropeado su fax cuántico.
Juntos regresamos a La Emprendedora.
ALGUNA RESPUESTA
En el Universo de Alpha Omega, me hago
llamar Laura Star Light “Estrella Luminosa”.
En realidad, todo lo que conozco acerca de mi pasado
se lo debo a un pequeño trasto polivalente conocido
aquí como holograbador.
Antes de ingresar en el Super Universo,
atemporal, de Gestar, tuve al parecer, muchas otras
vidas en otros tantos mundos de dimensiones paralelas.
En la Dimensión de Gaia me conocían como
Kimberly Banister.
Cuando has tenido el privilegio de
conocer a tus gemelos personalidad, de otros lugares,
descubres que la apariencia física es lo menos
importante. Aquí, tengo un peso y estatura diferentes;
pero los que te conocen, desde dentro, nunca te olvidan
y te reconocen sea cual sea tu apariencia. Debo eliminar,
destruir, silenciar al bueno de mi Umberto. Él
no lo sabe; pero va a realizar un acto genocida, de
proporciones descomunales y que mantendrá tanto
al Universo de Gaia como al resto atrapados a la Rueda
Dialéctica de las existencias.
Según mi propia grabación,
el recipiente de titanio con memoria molecular, que
teletransportarán a un pasado de este universo,
ha desencadenado un bucle realimentado que está
impidiendo la evolución del universo arquetípico.
Mi amado Umberto lo desconocía hasta hace poco;
pero el Almirante Contreras es un destacado miembro
de la sectaria Orden Secreta del Ánfora. Sus
antepasados se organizaron alrededor del grisáceo
misterio con el objeto de dar cumplimiento al Legado
de sus descendientes.
Los científicos que crearon
la Puerta Temporal no se dieron cuenta que cualquier
interferencia, por pequeña que fuese, en el complicado
entramado del espaciotiempo, crea pasados, presentes
y futuros alternativos; es decir, cuando se intenta
viajar al pasado, todavía no se ha conseguido
volver los pasos hacia atrás en la Línea
Temporal de una misma dimensión; sino que se
construye una realidad paralela de nuestros ayeres.
Con el presente y el futuro, sucede otro tanto de lo
mismo.
Una vez que fue desarrollado el Portal
Dimensional, en Tau Ceti, todos los universos empezaron
a descabalarse y los clones se reprodujeron de un modo
caótico y sin posible control por parte de sus
creadores. El pasado de un universo, está ligado,
inexorablemente, al futuro de los otros y éstos
lo están al pasado de aquellos. Todo gira en
el mundo de la dualidad como una noria que permaneciera
en movimiento por toda la eternidad.
No fue el Otro, Gemelo de Umberto
Romero, quien derramara la sangre de tantos inocentes,
utilizando la Intima de Infored. Fui yo quien eliminé
a Andrés Boniato, después de construir
una poderosa coartada entorno a mi persona. Tuve que
matar a muchos inocentes; pero al parecer, según
la máquina que me acompaña a todas partes,
era absolutamente imprescindible que todo sucediera
de aquella forma. Aquellas muertes, digo en el holograbador,
no tienen importancia alguna ya que ninguno de aquellos
individuos eran Matriz principal de sus personalidades.
Todos ellos, no eran más que
simples marionetas clonadas, por un efecto cuántico,
de Seres Reales pertenecientes a otros planos de existencia.
Aunque hubiese querido eliminar a sus matrices, no lo
habría conseguido ya que aquellas se encuentran
afianzadas con cadenas invisibles al Macrouniverso de
Gestar, donde la vida no tiene nombre y donde la muerte
se desconoce. Andrés Boniato también pertenecía
a la Secta del Ánfora; pero Alpha Omega no era
su mundo. Él pertenecía a Gaia en otro
tiempo y en otro espacio. Fue un error que sus contemporáneos
le enviasen para contactar con los sagrados maestros
que les regalaran el ánfora y su legado.
Intenté destruir a Andrés,
en su propio mundo, cuando formaba parte de una de las
primeras expediciones a Marte, manipulando su todo terreno
así como su escafandra autónoma. Cuando
fue comisionado para investigar las altas capas de la
atmósfera del planeta Júpiter, con el
fin de descubrir si era posible desencadenar una reacción
termonuclear que transformase al planeta gaseoso en
una estrella, también estuve allí para
desajustar los mandos manuales de su Esfera; pero en
ambas ocasiones, la suerte o el destino le protegieron
de mi sanguinaria sombra.
Cuando creía haberle matado,
Andrés Boniato vivía su soledad tecnológica
en una estación permanente, situada en una órbita
de Lagrange, alrededor del segundo planeta del Sistema
Solar, resultó que ya había traspasado
las fronteras de su propia dimensión. El Portal
Cuántico estaba situado en una de las extremidades
de la Gigantesca Estación de Afrodita II y aunque
ésta fue destruida por el cometa que desvié,
el pasajero de la Puerta ya había iniciado su
viaje.
En Alpha Omega, su futuro paralelo,
su equilibrio mental degeneró y buscó
consuelo en la íntima de Infored; pero como no
era su mundo, pasaba desapercibido como si de un fantasma
incorpóreo se tratase. No obstante, los Hermanos
del Ánfora le localizaron y fue recibido con
los brazos abiertos ya que traía consigo el mejor
salvoconducto posible. El Ánfora de Titanio con
memoria molecular. El círculo parecía
estar cerrado; pero ni los arácnidos del Antimundo
ni los Grandes Maestres de la Soberana Orden del Anfora
contaban con mi intervención. Mi vida en Alpha
Omega había sido bordada con esmero y utilizando
agujas de precisión. Incluso el propio José
Contreras me había apadrinado.en mi ingreso como
Agente Secreto.
Cuando maté a Andrés
Boniato “mal conocido como el Otro” no caí
en la cuenta que éste ya no estaba en posesión
del recipiente de titanio. Jani Polisenos, una falsa
prostituta de Gannimides acabó con su perdida
vida.
Ella nunca existió. La Íntima
y yo formábamos un equipo formidable y las manipulaciones
que realizaba eran lo suficientemente minuciosas como
para interferir lo menos posible en el Universo que
me había adoptado. Cuando realizaba mi actividad
de limpieza humanitaria, así se contempla en
Gestar, apareció el Otro “Gemelo dimensional
de Umberto Romero” Bifredo Caballero de Albani”
en el Mundo de Gaia. Agente de policía del siglo
XXI e inspector primero de homicidios.
Según mis pesquisas, Albani
fue atrapado por el horizonte de sucesos de un diminuto
agujero de gusano que utilizan los arácnidos
del Antimundo para teletransportarse entre diversas
dimensiones. De hecho, el poderoso arácnido,
cuya base molecular estaba compuesta de antisilicio,
utilizaba a Albani como huésped para manifestarse
a modo de simbionte en los universos materiales, primero
en Gaia y ahora en Alpha Omega.
Los poderosos Cerebros del Antimundo,
al igual que los humanos, pretendían mantener
a toda costa la perpetuidad de sus universos y Andrés
Boniato era su contacto con la Orden del Ánfora;
pero cuando el Otro, Albani llegó, el asesinato
ya había sido cometido.
Yo debía destruir a Umberto
Romero; pero mi pérdida de memoria del Mundo
de Gestar era acompañada por una toma de conciencia
cada vez mayor de mi cuerpo y sentidos. Esto último
impidió que matara a mi amado. Cuando Umberto
fue atacado por el agente Bifredo, yo le defendí
y sólo hubiese necesitado mover un dedo o un
simple pestañeo para que el Huésped Albani
y el simbionte arácnido quedaran destruidos al
instante; pero algo que yo desconocía me lo impidió.
El Caballero de Albani y Kimberly Banister
“esa es mi forma en el Universo de Gaia”
somos Almas Gemelas y no podríamos existir la
una sin la otra. Juntos formábamos el Arquetipo
o Avatar al que pertenecían cientos, sino miles,
de personalidades de muchos mundos paralelos. El propio
Umberto Romero, al contrario de lo que yo pensaba, según
el holograbador, no es más que un clon; con su
propia personalidad, eso es cierto. Ni él, ni
la pequeña Laura Star Light, yo misma, que recordara
de otra Vida, eran seres reales sino simples imágenes
soñadas por nosotros.
Albani se encuentra secuestrado en
Alpha-Omega; pero yo regresé al Universo Luminoso
de Gestar gracias a lo que alguien había escrito
de nosotros ya que pertenecíamos a la misma línea
espacio temporal. Aquellos escritos versaban sobre un
tema obsesivo, las almas gemelas. Bifredo se encontraba
separado de mí por un inmenso océano y
nuestros medios de comunicación y lengua eran
incompatibles.
El escritor de aquellos papeles, pertenecía
a varias órdenes discretas que habían
surgido, como sectas de la Misteriosa Orden del Ánfora.
Aquél jamás llegó a conocer la
Orden Madre; pero su incuestionable condición
de Masón y Rosacruz le permitió hacer
llegar su Obra, debidamente traducida, a Hollywood por
mediación de sus Hermanos hasta un amigo mío
que también era Hijo de la Viuda. Así
se reconocen los Masones. Mi amigo, alucinado de que
aquel libro contuviera mi nombre y biografía,
me lo hizo llegar y tras ojearlo primero y estudiarlo
después no volví a ser la misma persona.
O yo había caído en la trampa urdida por
un demente muy inteligente o mi corazón me decía
que todo aquello era cierto. Decidí hacerle caso
a mi corazón. Aquellos papeles estaban dirigidos
a lo más profundo de mi alma y ésta había
aceptado su contenido, sin reparos, como algo de su
propiedad.
Intenté localizar en España
al misterioso Caballero de Albani; pero su biógrafo
había entrado en sueño masónico
y desaparecido de la actividad del mundo. El profundo
anonimato en que se encontraban para mí, en aquellos
instantes, era algo insondable.
El Bien es la Muerte, la Salvación
se encuentra enmascarada por la destrucción.
Vocifera permanentemente este cacharro maldito. No termino
de entender; pero al parecer, la muerte parece conducir
hacia la vida y la destrucción del universo conlleva
el regreso de las chispas de espíritu simientes,
las almas, hacia la Singularidad de Gestar “El
Universo Original”.
La Ecuación Ánfora ha
permitido la proliferación de infinitas puertas
a infinitos universos. Los universos nacen y mueren
inmersos en las leyes del bucle “La Dialéctica”
de forma permanente y en infinitas posibilidades. Esto
impide la evolución hacia una meta determinada.
Por mucho que se ande, siempre nos encontraremos en
el mismo lugar. El universo está cerrado. Los
universos se dan las manos unos a otros y están
interrelacionados de un modo fractal.
La Vida Eterna no consiste en morir
para volver a renacer en otros cuerpos con diferentes
personalidades, en este o en otros universos.
La Vida Eterna se consigue por mediación
del sacrificio de nuestras vidas y de nuestra falsa
auto estima. El Ser humano se ha degradado a sí
mismo, como Especie contenedora de la Inteligencia,
al pretender mantener su existencia temporal, por tiempo
indefinido, en un mundo sucio, pútrido y cuyo
único futuro es perpetuarse en la inmoralidad
y la corrupción.
Yo, que me encuentro inmersa en este
cuerpo de carne y huesos, me niego a creer lo que tanto
mi imagen como voz me dictan a través de este
maligno artefacto. No quiero creer nada, no he podido
ser tan cruel iDios mío! iYo no he podido grabar
estas atrocidades!
Su maldita voz, igual a la mía,
me repite que tras el conocimiento de lo Superior, se
abren los ojos y se expande la consciencia. También
me repite que regresé al Mundo de Gestar; pero
en solitario, sin mi Alma Gemela. Por ello, mi misión
empezaba entonces.
Nada había terminado. Todo estaba
por llegar. Me transporté al mundo de Alpha Omega,
justo antes del Gran Error, antes de comenzar el Cataclismo.
Antes de que el bucle comenzara a originarse. Debía
destruir el contenido del Ánfora de Titanio,
destruir la puerta o intercambiar el Legado por un placebo
irrelevante. La Puerta de Gaia en susiglo XXI, jamás
debería construirse; pero eso no es lo que más
me duele. Lo que me tortura el Alma es la inminente
muerte de Umberto Romero, mi amado y amante.
Mis manos deberán mancharse
con su sangre por un motivo desconocido que este maldito
holograbador se niega a descubrirme... Ahora lo dice.
Escucho: Deberé matar a mi Amado Amante para
poder regresar con su Arquetipo a Gestar; sólo
de dicha manera, podremos completarnos como un solo
Ser y Vivir en el Universo Primordial del Continuo Gestar.
Sólo así, podremos salvar a la humanidad
y a las inteligencias, sean humanoides, animales o alienígenas.
La Vida tiene un componente genético de crueldad
dirigido por un lado a la procreación con el
fin de mantener la estirpe y por otro hacia la destrucción.
El Hombre ha debido de sobrevivir para poder ejecutar
el Juicio supremo sobre este artificial Universo.
Así podrá cerrarse el
círculo y el bucle abrirse para que escupa toda
la Materia Obscura que mantiene en sus pliegues dimensionales.
Esa materia, que ahora falta, permitirá el Sagrado
Colapso o Big Crunch e impedirá el enfriamiento
de las estrellas.
Si los universos se enfriaran, todos
sus habitantes, aunque fuesen Entes o Entidades, quedarían
atrapados en él para siempre. El tiempo continuaría
sin final y sin motivo de su existencia para contemplar
la entrada en un eterno éxtasis de toda la Vida
en la Prisión de un Infierno de Hielo.
El colapso gravitacional, sin embargo,
permitirá que las chispas pensantes, una vez
abandonados sus cuerpos materiales, puedan reintegrarse
en una sola Especie de infinita Inteligencia, en un
solo Individuo compuesto de muchos y de carácter
multiuniversal. Eso es Gestar; ya que Gestar se encuentra
en el Centro de todo y de allí todo emana.
Yo, Laura Star Light, como humana que
soy, me niego a creer todas las falsedades que aquí
se dicen; pero tengo miedo, mucho miedo. No puedo acordarme
de nada y creo que me estoy volviendo loca.
LA OTRA CARA DE LA MONEDA
Cuando Laura Star Light, mi amante
perdió la Conciencia del Universo de Gestar,
yo descubrí toda la gloria y calamidades de su
enigmático pasado. Una extraña memoria
de datos no aprendidos ha surgido de lo más profundo
de mi ser y ahora, sólo ahora, me están
claras muchas cuestiones que antaño desafiaran
la comprensión de mis neuronas.
Ya, casi nada tiene importancia. ¿De
qué me hubiese servido localizar a Jani Polisenos
de Gannimides? La asesina de Andrés Boniato,
por el cual conocí a mi Otro Yo. Por otro lado,
el Capitán Tesauros me hizo partícipe
de la imposibilidad de recalar en Europa o Gannimides
ya que un problema técnico surgido en el Generador
del Agujero de Gusano impedía nuestro acercamiento
a cualquier estrella por pequeña que fuese.
Contrariamente a lo que era habitual,
no intentaron abordarnos los piratas del Cinturón
de Kuiper. También pasamos, sin problema alguno,
la espesa Nube Cometaria de Orth y la Emprendedora pudo
empezar a tejer, con materia exótica, un entramado
lo suficientemente denso como para plegar el Espaciotiempo
en un Agujero de Lombriz.
Laura, acabo de leer sus grabaciones,
adorable asesina. Otra pérdida de tiempo, ¿verdad?
Jamás habría encontrado a Jani la de Gannimides.
El Verdugo jamás había estado alejado
de mí. Siempre me había tenido a su alcance
pero...
Muchas de las cosas que allí
se decían las conocía y seguía
sin saber por qué ni cómo habían
llegado a mi memoria. ¿Cómo se pueden
saber y conocer cosas que ni se han experimentado ni
se han estudiado? ¿Por qué los perros
dan vueltas sobre sí mismos y rascan la tierra
antes de tumbarse para dormir o descansar? Mi amada
Laura, la Asesina, acaba de despertar.
-Andrés, cariño, ¿dónde
te encuentras? no me evites, por favor.
-Aquí estoy, amada mía,
¿qué tal te encuentras?
-Me siento como vacía y la ansiedad
me va a volver loca. Tú no sabes lo que significa
no acordarse de nada, lo que se dice de nada. Sólo
tu sagrado nombre y el miserable mío son las
muletas que impiden que muera de puro vacío y
terror. También me acuerdo que nos encontramos
de camino a... a Tau Ceti.
-Ya hemos llegado Laura, te llevé
en mis brazos, nos encontramos en el Hotel Principal
de la Estación Espacial de Atlantis. Ya me he
encontrado con el contacto del Almirante Contreras y
me ha proporcionado las coordenadas y la hora en que
se va a producir el envío del Ánfora;
pero no voy a enviar el Ánfora al pasado...,
-Algo me dice que... Debes hacerlo
cariño -Laura me interrumpió-. El mundo
peligra ¿No es cierto?
-Veo que tus recuerdos son retazos
desencajados, como un “puzzle” al que le
faltaran algunas piezas. Todo, todos los universos peligran;
pero justo por lo contrario, ya que el envío
del Ánfora provocó o provocará
un desajuste en las leyes básicas del entramado
del Espaciotiempo.
-¿Cómo sabes tú
esas cosas?, ¿cuánto tiempo he permanecido
dormida?, ¿tanto tiempo ha transcurrido?
-Nada de eso cariño. En realidad,
lo único que no sé es eso. El origen de
una nueva memoria y que anteriormente no poseía.
¿Podrían los dioses de Gestar haber intervenido
de algún modo en el código genético
de mis neuronas?
-¿Quién sabe?
-También sé -continué-.
Amor mío que perderás la memoria del todo
si no...
-Si no ¿qué Umberto?
-Me miró con preocupación, como si intuyera
algo trágico y terrible.
-Si no desaparezco de esta mi maldita
Dimensión o muero desangrado bajo el filo de
tu cuchillo. Laura echó su mano hasta alcanzar
el machete de aleación ultraligera que permanecía
prendido a sus muslos. Lo tocó con suavidad y
empezó a llorar.
-¿Matarte yo, amor mío?
-Deberás hacerlo si quieres
salvar a la humanidad y al resto de seres que habitan
este y otros universos.
Laura me hizo partícipe de que
prefería morir y desaparecer en la nada, antes
que traicionar a su corazón. Me entregó
su arma blanca, sujetándola por su filo y empezamos
a hurgar en esa nueva memoria mía, con el objeto
de encontrar una salida alternativa. Siempre existe
una puerta trasera en todo; no podía ser de otro
modo en las Leyes del Caos.
-Lo primero que haremos -sonrió
Laura-, será cambiar los planos de la máquina
del Tiempo. Sí, Enviaremos el Ánfora pero
con conocimientos irrelevantes.
-Entonces -afirmé-, quienes
encuentren el falso legado se romperán la cabeza
para intentar descifrar algo indescifrable, inconexo
y desconocido. ¡Jamás podrán construir
algún portal dimensional!
-Se tirarán generaciones buscando
la Clave o Palabra perdida; pero no la encontrarán,
porque no existirá y porque tú, amado
Umberto, y yo habremos restaurado el pasado y con él
nuestro futuro.
-Una especie de placebo para curar,
psicológicamente, una enfermedad física
ocasionada por la administración de un medicamento
inapropiado.
Nos pusimos manos a la obra y eliminamos,
con la valiosa ayuda del Holograbador, cualquier vestigio
que pudiera servir, a un ingeniero ocasional, para edificar
la Puerta o cualquier otro tipo de máquina; en
su lugar introducimos memeces esotéricas cargadas
de fantasía. Laura y yo no reímos comentando
la cantidad de castillos en el aire que se realizarían
alrededor del legado del Ánfora. La Orden del
Ánfora estaría constituida por crédulos
charlatanes que no serían merecedores de crédito
alguno. Un falso cebo para cazar a idiotas y listillos,
estafadores y locos de atar.
Lo más importante quedó
finiquitado cuando soltamos el Ánfora de titanio
con memoria molecular en el fondo de un pozo de alquitrán.
Esa era la apariencia del Portal del Tiempo; pero ciertamente,
había algo que a mí me preocupaba mucho,
mucho más. Mi amada Laura debía concluir
el trabajo que comenzara en el Universo de Alpha Omega;
pero se negaba una y otra vez a reconocer la necesidad
de eliminar al clon que yo era. Por más que intentara
hacerla comprender, ella se negaba a ser la herramienta
que destruyera a lo que más quería en
todo el universo.
-Aunque estés perdiendo la memoria,
Laura, sigues teniendo tus poderes y puedo enseñarte
a reutilizarlos.
-No seas idiota Umberto yo sólo
soy una mujer y no poseo poderes misteriosos ni nada
que se le parezca. Tú sí tienes una extraña
sabiduría que no comprendo y que me da miedo.
-Laura, por una vez en tu vida, confía
en mí y déjate llevar como si de un bello
valls se tratara.
-Te haré caso, aunque no se
por qué lo hago; pero por favor, te ruego que
no te rías de mí. No lo soportaría.
-No me reiré -le dije con una
sonrisa amable. La sonrisa de un amante.
Le mostré a Laura la forma de
abrir una Puerta Dimensional para poder viajar por su
interior con la sola Fuerza del Pensamiento.
-Eso no puede ser posible -me decía-,
tan solo es un inocente juego de niños.
-Juego de niños o no, es necesario
que sigas mis instrucciones al pie de la letra y recuerda
que sólo tú tienes el poder.
-¿Dónde nos dirigimos
Umberto?
-En realidad no lo sé Laura.
Será tu mente subconsciente la que nos trasladará
lejos, muy lejos de aquí.
-¿Con qué fin, amado
mío?
-Salvar a la Humanidad, acuérdate
Kimberly, ese es tu cometido.
-Qué bonito -me dijo susurrando
al oído mientras se abrazaba a mí con
toda su fuerza.
LA NOVELA HORIZONTE QUÁNTICO
FUE CONCLUIDA EN EL AÑO 1998, Y REGISTRADA EL
17 DE NOVIEMBRE DEL MISMO AÑO.
-CONTINUARÁ-
- Capítulo 11: 'Documento
secreto [La orden del Ánfora]'
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