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Horizonte Quántico - Capítulo 10: 'Luz al final del túnel' Más sobre Antonio Ruiz Alba

DORI DOS VAGINAS

No existe explicación alguna del porqué en el siglo veinte, las personas de ojos claros y cabello rojizo eran una excepción un tanto exótica; y sin embargo, ahora, parece suceder todo lo contrario: Lo exótico es ser moreno y de pelo negro.

En realidad, yo creo que sucede igual que cuando se sale a la calle y estás obsesionado con una cosa determinada, que te la encuentras en cualquier parte. Antes de interesarte por ella, no te fijabas ni caías en la cuenta; pero ahora que sí posees ese interés, tu visión se vuelve receptiva hacia aquel objeto del deseo.

Algo parecido me debe de suceder. Todo aquel o aquella que últimamente se cruza en mi camino, o es pelirrojo o tiene los ojos verdes o posee ambas cualidades. Vaya leche...

El Capitán de La Emprendedora, Jaime Tesauros, me mandó llamar para que disfrutara del magnífico panorama que suele suponer el encuentro orbital, de la Nave, con el Planeta de la Guerra. La Teniente Tijana García fue encargada de la lógica intermediación. Una morenaza imponente, cuyas estilizadas curvas y esbelta figura provocaban el cambio automático de mirada de cualquier varón que se preciara de serIo. Elevados y turgentes senos, cintura de avispa que dejaba entrever unos abdominales debidamente modelados en el gimnasio. Cuello de cisne, delgado pero fuerte y que la concedía un aire de belleza clásica combinada con una felina fiereza. Sus ojos negros como el carbón de encina eran enormes; pero sin llegar a parecer saltones y su broncínea piel contrastaba con el opaco azabache de su abundante y lacia cabellera.

-Capitán Umberto, el Capitán Tesauros estaría muy satisfecho si pudiera acompañarle en el puente de mando.

Su delicada y musical voz era deliciosamente acompañada por un ligero perfume a flores silvestres.

-Eso está hecho, Teniente -respondí-. Si puede esperar un poco para que me acicale, la acompañaré ahora mismo. No sabría conducirme sólo por esta enorme nave.

-No hay ningún inconveniente, Capitán –sonrió-, esperaré.

Acompañé a la bella oficial y luego, aquel baluarte de la belleza y del deseo, se esfumó entre el anonimato del resto de la tripulación.

-Encantado de poder saludarle de nuevo Capitán -sonreí.

-El gusto es mío Romero. No puede hacerse idea del honor que supone para mí poder tenerlo a mi lado y compartir este viaje con usted, Hermano. Espero que no haya venido al puente, tan sólo por cortesía -hizo un gesto de disgusto y a continuación un guiño de complicidad.

-En absoluto, Tesauros, me hace mucha ilusión observar el paisaje interplanetario, cercano a Marte, y su conocido y ajetreado tránsito.

-Como puede usted observar, en la pantalla tridimensional, existen varios asteroides que fueron arrancados del cinturón que separa a los planetas rocosos de los gaseosos y que fueron remolcados hasta una órbita estacionaria, para poder utilizarlos como fuente de minerales y otras materias primas, sobre todo gases, ya que escasean en el planeta rojo, desde mucho antes que fuera colonizado por la raza humana.

-El satélite Fobos -continuó-, desde nuestros estudios primarios, sabemos que conjuntamente con Deimos forma parte de un cuerpo estelar que hace millones de años chocó contra el planeta, desgarrando su atmósfera y esparciéndola por el espacio exterior.

-Por los trabajos arqueológicos -interrumpí-, se conoce que hubo un período, en el interior del sistema solar, de lluvias de meteoritos y asteroides, justo cuando desaparecieron los dinosaurios en Viejatierra; pero quiero creer que los últimos estudios han descubierto pruebas fósiles, aparentemente irrefutables, de que la vida inteligente en Marte fue algo real.

-Efectivamente Capitán Umberto; pero lo más sorprendente de todo es, que la raza humana parece descender de los extintos habitantes de Marte. Con lo cual, ahora habríamos cerrado el círculo y regresado a nuestro hogar originario.

-Eso es nuevo, ¿no?

-Ya hace mucho tiempo, Romero, se creía que debido a la colisión que le he mencionado, parte de la materia marciana, sobre todo rocas, llegó hasta el planeta de los grandes saurios. Entre los virus y bacterias, enquistados en aquellas, se supone que llegó A.D.N. de sus habitantes. El Genoma Humano. A partir de esas moléculas y su combinación con las células de antiguos mamíferos siguió el curso natural de la evolución hasta el presente.

Señalé, con el dedo índice, al extremo derecho del gigantesco holomonitor, cambiando de conversación.

-Aquella bola incandescente, Capitán, supongo que será Fobos.

-Efectivamente querido colega. Antes de que el Sol se transformase en el gigante rojo de la actualidad, los técnicos en terraformación encontraron problemas insalvables para absorber el calor del lejanísimo y pequeño astro amarillo-naranja. Lo de conseguir una atmósfera levemente acuosa para el planeta no era tan difícil; pero era necesario el calor, por lo que los políticos decidieron, asesorados por aquellos, bombardear Fobos con un torpedo cuántico de trilítio exótico, para que el minúsculo agujero negro, con su deglucción de materia, transformara al asteroide en una pequeña estrella. Lo que ahora contempla, Umberto, no es más que el resultado de aquella decisión. En el futuro, todos sabemos que será un problema, ya que el agujero negro crecerá hasta digerir al propio Marte; pero para entonces ya no será posible la vida en el planeta ya que el Sol será una densísima enana blanca con poca luz y sin nada de calor.

-Aquel gigantesco asteroide -continuó-, un poco más acá, ¿lo ve?

-Creo, Capitán, que se trata de uno de tantos cometas que son secuestrados de su lugar de origen para poder proporcionar agua y otros gases atmosféricos a Marte y demás satélites terraformados. Sobre todo al Planeta Rojo, que por su poca gravedad los va perdiendo continuamente.

-Vamos a tener que contratarlo para la Flota Estelar, Amigo mío.

-Umberto -comentó cómicamente-, es correcto, el cometa es arrastrado hasta una órbita muy interior con ayuda de unos poderosos remolcadores equipados con motores lineales anclados en el propio cuerpo del cometa. Al contacto con la atmósfera del planeta, el hielo se derrite y es absorbido en forma de gases y gotas de agua que pasan a formar parte intrínseca del donado. Después de algunos años, cuando el cometa ha sido debidamente ordeñado, simplemente lo transportamos a una órbita de Lagrange, donde las fuerzas planetarias se contrarrestan, y los mineros toman posesión de él para extraer los minerales, como si se tratara de un asteroide más.

-Muy interesante cCapitán -comenté.

-Hemos llegado al primero de sus destinos, querido amigo. El Comandante Hércules Monzón se encargará de su seguridad personal y le acompañará hasta la superficie del planeta. La Teniente García irá con ustedes hasta la sala del teletransportador -Hizo un gesto dirigido a la bella oficial.

El teletransportador no era más que un desintegrador-integrador molecular. El soporte tecnológico de dicho aparato estaba constituido por un depósito holográfico de alta tecnología y de nanoscópica precisión. El sujeto-objeto a transportar era almacenado como una imagen holográfica que contenía cada una de las moléculas tanto orgánicas como inorgánicas de aquél. Esas partículas eran convertidas, por medio de un codificador materia energía, en energía electromagnética que posteriormente era incorporada a una frecuencia portadora. Un emisor de rayos gamma, de baja energía, transmitía la información hasta el aparato receptor, donde un sofisticado decodificador realizaba el trabajo inversor. Allí un holograma gemelo era, literalmente, rellenado con las partículas clónicas del original. Una vez que los sujetos u objetos habían sido teletransportados, los hologramas, tanto del emisor como del receptor, eran destruidos o almacenados para posterior utilización en casos de regreso o emergencia.

El efecto del transportador sobre el cuerpo humano era de una breve inconsciencia acompañada de un hormigueo en cada una de las células del cuerpo y que producían una sensación de renovación corporal.

-Encantado de conocerte, Umberto, soy Doriana González.

-El gusto es mío, señorita, ¿dónde podríamos hablar en privado?

-Muy cerca de aquí hay un pequeño pub con reservados.

Supongo que sería el lugar ideal.

-Comandante Monzón -casi supliqué-, le ruego que permanezca por aquí. En una hora habré regresado.

-Como usted mande señor, mientras tanto ¿no le importará que realice algunas compras?, cosa de nada, ya sabe...

-En absoluto, Comandante, distráigase como buenamente pueda.

Doriana era una mutante aborigen, muy hermosa pero demasiado grande para mi gusto. Ciento ochenta centímetros de carnes prietas, cabello teñido de rojo “según la moda” y un busto exageradamente escotado que dejaba observar, tímidamente, unos amplios pezones con un anillo saturnal marrón a modo de inmenso lunar. Sus ojos castaños eran poco luminosos; pero su maquillaje era el adecuado para volver loco de deseo a cualquier hombre. Sus fuertes y poderosos brazos podrían, muy bien estrujar hasta la muerte, a cualquier persona de mi corpulencia, sin demasiado esfuerzo.

Salimos al exterior de la estación transportadora. El azulado y luminoso cielo marciano producía en la memoria una cierta añoranza del pasado glorioso de Viejatierra. La Tierra que todos los humanos conocíamos por las películas de holovisión.

Una suave brisa acariciaba nuestros rostros y alimentaba a nuestros orificios nasales con el olor característico de la atmósfera marciana. Yo me había acostumbrado a su olor en el interior de mis aposentos en “La Emprendedora”. La atmósfera de cada planeta es diferente y hay que acostumbrarse a su olor, si no se quiere pasar mal y dar algún que otro espectáculo con vomitonas continuas. No obstante, mucho se había logrado en muy pocos años. Hace poco, los habitantes del rojo Marte sólo podían subsistir encerrados en sus cúpulas de aluminio cristalino y acero aborigen. Las que ahora eran utilizadas como atracción para los turistas de otros lugares.

-Hemos llegado, Umberto -siguió tuteándome.

Cruzamos una obscura estancia repleta de luces de colores opalinos, amueblada con una barra de bar y lo que parecían ser fIashes de luz negra. Dori se dirigió, con algunas frases que no pude escuchar, a un hombrecillo que al parecer debía de ser el regente del bar, y aquel nos dirigió hasta una pequeñísima pero confortable estancia adornada con una suave luminosidad que era reflejada por sus paredes pintadas en tono pastel, y en cuyos rincones se podían observar los tan utilizados trajes de navegación virtual de la Íntima.

-Acomódate, Capitán, tú dirás.

-Me supongo que ¿sabrás por lo que estoy aquí? -seguí su ejemplo de familiaridad.

-Por el bueno de Boniato, supongo.

-Supones bien Doriana ¿qué puedes decirme acerca del caso?

-Que Andrés era un hombre muy bueno y tierno. Un solitario convencido; pero no vocacional. Se encontraba solo a pesar de su querer. Un hombre cariñoso y bueno. Bueno, esa es la palabra Capitán. Era la personificación del bien. Una lástima...

-¿Podrías indicarme algún motivo por el que pudo ser asesinado?

-No tengo la menor idea. Era la típica persona que suele pasar desapercibida; pero no por ninguna otra causa, como complejos y demás, sino por humildad. Como no fuera...

Doriana interrumpió su plática.

-¿Como no fuera por qué? -la insté a que continuase.

-Perdona Capitán, por su trabajo.

-¿Por su trabajo? ¡Dori! Era un simple oficinista y su peor enemigo murió accidentalmente en una refriega reciente de la que yo mismo formé parte.

-Oficinista, eso es nuevo. Él decía. No..., debía de tratarse de una tapadera. Él era policía espaciotemporal; pero eso lo tienes que saber tú.

-iNo jodas! -no pude reprimir la expresión.

-Ese es mi oficio. Umberto, si no lo hiciera, morirían de hambre mis cinco hijos -sonrió.

“¿Quién coño me estará tomando el pelo?” -pensé. Nada se decía de eso en la información a la que había tenido acceso con mi holograbador. Yo pertenecía a una fuerza de elite en la policía secreta, no entendía nada. Estaba claro que si aquello era cierto, alguien superior me había cortado las alas, e impuesto algún tipo de barrera invisible y que impedía que metiese las narices, en algo que no quería que supiese; pero por qué una simple puta conocía algo a lo que yo no tenía o no había podido tener acceso.

-¿Cómo sabes tú eso? ¿No te parece extraño?

-iExtraño!, ¿Por qué? Yo era como una confesora para Andrés. Él venía del pasado y yo era la única mujer de su vida, aquí en este tiempo, en la que podía confiar. De hecho, era el único hombre que no era cliente de mis máquinas de sexo virtual. Desde que le conociera, no tuve relaciones íntimas con otra persona que no fuera él. Éramos una pareja estable.

-Entonces, ¿el trabajo de usted, su oficio?

-Una ocupación como otra cualquiera. Tengo que reconocerme como una prostituta; si no ¿dígame, quién querría acostarse con una máquina virtual? La gente que se asoma ala Íntima quiere creer que detrás de la máquina hay una mujer o un hombre.

-¿Entonces?

-Guárdeme el secreto, Capitán -puso carita de cordero-, si no lo hace, mi prestigio se derrumbará y nadie querría utilizar los servicios de mis máquinas ni de mis androides yo...

Doriana González se echó a llorar y no teniendo donde agarrarse se abrazó a mí. Me apretó contra su pecho y una fuerte corriente erótica me produjo una erección, al entrar en contacto, accidental, con una de sus abultadas vaginas mutantes. Me vino el recuerdo de mi Laura y golpeé con cariño, repetidamente, sobre el hombro de la exprostituta.

-Cálmese Doriana, cálmese.

-Era tan bueno Capitán. Usted no sabe.

Ahora podía comprender que Andrés diera una cara diferente en un trabajo anodino de vulgar oficinista; pero yo no creía en los viajes temporales. No tenía constancia de ninguna policía espaciotemporal. Álvaro Rubio me indicó que no se había trasladado, hacia el pasado, a ninguna persona, sólo objetos; de hecho, yo tenía un enigmático ánfora para enviar, en cuanto llegásemos a Atlantis. ¿Un hombre del pasado? Intenté conseguir más información antes de abandonar a tan dulce dama.

-No había oído nunca -dije- de ningún cuerpo o agencia temporal.

-Eso decía él, Capitán, yo nunca preguntaba ni me metía en sus asuntos.

-¿Desde cuándo eran pareja, Dori?

-Tan sólo llevábamos una temporada juntos. Después le asesinaron.

-Cálmese mujer, perdona que te haga la siguiente pregunta. ¿Andrés tuvo relaciones con otras prostitutas?

-Él confíaba en mí y me lo contaba todo. Vaya a Gannimides -me recordó mis investigaciones previas- y pregunte por una tal Jani, la de las cuatro tetas. Él me contó que se lo intentó hacer con ella antes de conocerme; pero que era un fraude. Cuando intentó acostarse con ella, descubrió que detrás de la máquina no había nada. Físicamente, en este tiempo, sólo tuvo relaciones conmigo.

Volví a recordar lo que me dijera, recientemente, acerca de su negocio y sonreí.

-Dori, cálmate. Intentaré, por todos los medios, de localizar al asesino de Andrés Boniato para que caiga sobre él todo el peso de la Ley; mientras tanto, cuídese e intente vivir alejada de las máquinas virtuales. Temo que quien matara a su pareja intente hacer lo propio con usted -dejé de tutearla.

-Ten suerte, Umberto -me dijo, mientras cambiaba su expresión llorosa por una tenue pero sincera sonrisa-, y toma este escrito que una vez me enviaran con todo su Amor. Sólo de esa manera podrás conocer la catadura moral de mi difunto Caballero.

Volví solo, en compañía del “Dulce Canto de un Batracio”, hasta la estación de teletransporte. Allí se encontraba Hércules, esperándome. Un jefe de seguridad cargado de diminutos paquetes que le sobresalían de los bolsillos de su uniforme militar, pues al parecer se le había estropeado su fax cuántico. Juntos regresamos a La Emprendedora.

 

ALGUNA RESPUESTA

En el Universo de Alpha Omega, me hago llamar Laura Star Light “Estrella Luminosa”. En realidad, todo lo que conozco acerca de mi pasado se lo debo a un pequeño trasto polivalente conocido aquí como holograbador.

Antes de ingresar en el Super Universo, atemporal, de Gestar, tuve al parecer, muchas otras vidas en otros tantos mundos de dimensiones paralelas. En la Dimensión de Gaia me conocían como Kimberly Banister.

Cuando has tenido el privilegio de conocer a tus gemelos personalidad, de otros lugares, descubres que la apariencia física es lo menos importante. Aquí, tengo un peso y estatura diferentes; pero los que te conocen, desde dentro, nunca te olvidan y te reconocen sea cual sea tu apariencia. Debo eliminar, destruir, silenciar al bueno de mi Umberto. Él no lo sabe; pero va a realizar un acto genocida, de proporciones descomunales y que mantendrá tanto al Universo de Gaia como al resto atrapados a la Rueda Dialéctica de las existencias.

Según mi propia grabación, el recipiente de titanio con memoria molecular, que teletransportarán a un pasado de este universo, ha desencadenado un bucle realimentado que está impidiendo la evolución del universo arquetípico. Mi amado Umberto lo desconocía hasta hace poco; pero el Almirante Contreras es un destacado miembro de la sectaria Orden Secreta del Ánfora. Sus antepasados se organizaron alrededor del grisáceo misterio con el objeto de dar cumplimiento al Legado de sus descendientes.

Los científicos que crearon la Puerta Temporal no se dieron cuenta que cualquier interferencia, por pequeña que fuese, en el complicado entramado del espaciotiempo, crea pasados, presentes y futuros alternativos; es decir, cuando se intenta viajar al pasado, todavía no se ha conseguido volver los pasos hacia atrás en la Línea Temporal de una misma dimensión; sino que se construye una realidad paralela de nuestros ayeres. Con el presente y el futuro, sucede otro tanto de lo mismo.

Una vez que fue desarrollado el Portal Dimensional, en Tau Ceti, todos los universos empezaron a descabalarse y los clones se reprodujeron de un modo caótico y sin posible control por parte de sus creadores. El pasado de un universo, está ligado, inexorablemente, al futuro de los otros y éstos lo están al pasado de aquellos. Todo gira en el mundo de la dualidad como una noria que permaneciera en movimiento por toda la eternidad.

No fue el Otro, Gemelo de Umberto Romero, quien derramara la sangre de tantos inocentes, utilizando la Intima de Infored. Fui yo quien eliminé a Andrés Boniato, después de construir una poderosa coartada entorno a mi persona. Tuve que matar a muchos inocentes; pero al parecer, según la máquina que me acompaña a todas partes, era absolutamente imprescindible que todo sucediera de aquella forma. Aquellas muertes, digo en el holograbador, no tienen importancia alguna ya que ninguno de aquellos individuos eran Matriz principal de sus personalidades.

Todos ellos, no eran más que simples marionetas clonadas, por un efecto cuántico, de Seres Reales pertenecientes a otros planos de existencia. Aunque hubiese querido eliminar a sus matrices, no lo habría conseguido ya que aquellas se encuentran afianzadas con cadenas invisibles al Macrouniverso de Gestar, donde la vida no tiene nombre y donde la muerte se desconoce. Andrés Boniato también pertenecía a la Secta del Ánfora; pero Alpha Omega no era su mundo. Él pertenecía a Gaia en otro tiempo y en otro espacio. Fue un error que sus contemporáneos le enviasen para contactar con los sagrados maestros que les regalaran el ánfora y su legado.

Intenté destruir a Andrés, en su propio mundo, cuando formaba parte de una de las primeras expediciones a Marte, manipulando su todo terreno así como su escafandra autónoma. Cuando fue comisionado para investigar las altas capas de la atmósfera del planeta Júpiter, con el fin de descubrir si era posible desencadenar una reacción termonuclear que transformase al planeta gaseoso en una estrella, también estuve allí para desajustar los mandos manuales de su Esfera; pero en ambas ocasiones, la suerte o el destino le protegieron de mi sanguinaria sombra.

Cuando creía haberle matado, Andrés Boniato vivía su soledad tecnológica en una estación permanente, situada en una órbita de Lagrange, alrededor del segundo planeta del Sistema Solar, resultó que ya había traspasado las fronteras de su propia dimensión. El Portal Cuántico estaba situado en una de las extremidades de la Gigantesca Estación de Afrodita II y aunque ésta fue destruida por el cometa que desvié, el pasajero de la Puerta ya había iniciado su viaje.

En Alpha Omega, su futuro paralelo, su equilibrio mental degeneró y buscó consuelo en la íntima de Infored; pero como no era su mundo, pasaba desapercibido como si de un fantasma incorpóreo se tratase. No obstante, los Hermanos del Ánfora le localizaron y fue recibido con los brazos abiertos ya que traía consigo el mejor salvoconducto posible. El Ánfora de Titanio con memoria molecular. El círculo parecía estar cerrado; pero ni los arácnidos del Antimundo ni los Grandes Maestres de la Soberana Orden del Anfora contaban con mi intervención. Mi vida en Alpha Omega había sido bordada con esmero y utilizando agujas de precisión. Incluso el propio José Contreras me había apadrinado.en mi ingreso como Agente Secreto.

Cuando maté a Andrés Boniato “mal conocido como el Otro” no caí en la cuenta que éste ya no estaba en posesión del recipiente de titanio. Jani Polisenos, una falsa prostituta de Gannimides acabó con su perdida vida.

Ella nunca existió. La Íntima y yo formábamos un equipo formidable y las manipulaciones que realizaba eran lo suficientemente minuciosas como para interferir lo menos posible en el Universo que me había adoptado. Cuando realizaba mi actividad de limpieza humanitaria, así se contempla en Gestar, apareció el Otro “Gemelo dimensional de Umberto Romero” Bifredo Caballero de Albani” en el Mundo de Gaia. Agente de policía del siglo XXI e inspector primero de homicidios.

Según mis pesquisas, Albani fue atrapado por el horizonte de sucesos de un diminuto agujero de gusano que utilizan los arácnidos del Antimundo para teletransportarse entre diversas dimensiones. De hecho, el poderoso arácnido, cuya base molecular estaba compuesta de antisilicio, utilizaba a Albani como huésped para manifestarse a modo de simbionte en los universos materiales, primero en Gaia y ahora en Alpha Omega.

Los poderosos Cerebros del Antimundo, al igual que los humanos, pretendían mantener a toda costa la perpetuidad de sus universos y Andrés Boniato era su contacto con la Orden del Ánfora; pero cuando el Otro, Albani llegó, el asesinato ya había sido cometido.

Yo debía destruir a Umberto Romero; pero mi pérdida de memoria del Mundo de Gestar era acompañada por una toma de conciencia cada vez mayor de mi cuerpo y sentidos. Esto último impidió que matara a mi amado. Cuando Umberto fue atacado por el agente Bifredo, yo le defendí y sólo hubiese necesitado mover un dedo o un simple pestañeo para que el Huésped Albani y el simbionte arácnido quedaran destruidos al instante; pero algo que yo desconocía me lo impidió.

El Caballero de Albani y Kimberly Banister “esa es mi forma en el Universo de Gaia” somos Almas Gemelas y no podríamos existir la una sin la otra. Juntos formábamos el Arquetipo o Avatar al que pertenecían cientos, sino miles, de personalidades de muchos mundos paralelos. El propio Umberto Romero, al contrario de lo que yo pensaba, según el holograbador, no es más que un clon; con su propia personalidad, eso es cierto. Ni él, ni la pequeña Laura Star Light, yo misma, que recordara de otra Vida, eran seres reales sino simples imágenes soñadas por nosotros.

Albani se encuentra secuestrado en Alpha-Omega; pero yo regresé al Universo Luminoso de Gestar gracias a lo que alguien había escrito de nosotros ya que pertenecíamos a la misma línea espacio temporal. Aquellos escritos versaban sobre un tema obsesivo, las almas gemelas. Bifredo se encontraba separado de mí por un inmenso océano y nuestros medios de comunicación y lengua eran incompatibles.

El escritor de aquellos papeles, pertenecía a varias órdenes discretas que habían surgido, como sectas de la Misteriosa Orden del Ánfora. Aquél jamás llegó a conocer la Orden Madre; pero su incuestionable condición de Masón y Rosacruz le permitió hacer llegar su Obra, debidamente traducida, a Hollywood por mediación de sus Hermanos hasta un amigo mío que también era Hijo de la Viuda. Así se reconocen los Masones. Mi amigo, alucinado de que aquel libro contuviera mi nombre y biografía, me lo hizo llegar y tras ojearlo primero y estudiarlo después no volví a ser la misma persona. O yo había caído en la trampa urdida por un demente muy inteligente o mi corazón me decía que todo aquello era cierto. Decidí hacerle caso a mi corazón. Aquellos papeles estaban dirigidos a lo más profundo de mi alma y ésta había aceptado su contenido, sin reparos, como algo de su propiedad.

Intenté localizar en España al misterioso Caballero de Albani; pero su biógrafo había entrado en sueño masónico y desaparecido de la actividad del mundo. El profundo anonimato en que se encontraban para mí, en aquellos instantes, era algo insondable.

El Bien es la Muerte, la Salvación se encuentra enmascarada por la destrucción. Vocifera permanentemente este cacharro maldito. No termino de entender; pero al parecer, la muerte parece conducir hacia la vida y la destrucción del universo conlleva el regreso de las chispas de espíritu simientes, las almas, hacia la Singularidad de Gestar “El Universo Original”.

La Ecuación Ánfora ha permitido la proliferación de infinitas puertas a infinitos universos. Los universos nacen y mueren inmersos en las leyes del bucle “La Dialéctica” de forma permanente y en infinitas posibilidades. Esto impide la evolución hacia una meta determinada. Por mucho que se ande, siempre nos encontraremos en el mismo lugar. El universo está cerrado. Los universos se dan las manos unos a otros y están interrelacionados de un modo fractal.

La Vida Eterna no consiste en morir para volver a renacer en otros cuerpos con diferentes personalidades, en este o en otros universos.

La Vida Eterna se consigue por mediación del sacrificio de nuestras vidas y de nuestra falsa auto estima. El Ser humano se ha degradado a sí mismo, como Especie contenedora de la Inteligencia, al pretender mantener su existencia temporal, por tiempo indefinido, en un mundo sucio, pútrido y cuyo único futuro es perpetuarse en la inmoralidad y la corrupción.

Yo, que me encuentro inmersa en este cuerpo de carne y huesos, me niego a creer lo que tanto mi imagen como voz me dictan a través de este maligno artefacto. No quiero creer nada, no he podido ser tan cruel iDios mío! iYo no he podido grabar estas atrocidades!

Su maldita voz, igual a la mía, me repite que tras el conocimiento de lo Superior, se abren los ojos y se expande la consciencia. También me repite que regresé al Mundo de Gestar; pero en solitario, sin mi Alma Gemela. Por ello, mi misión empezaba entonces.

Nada había terminado. Todo estaba por llegar. Me transporté al mundo de Alpha Omega, justo antes del Gran Error, antes de comenzar el Cataclismo. Antes de que el bucle comenzara a originarse. Debía destruir el contenido del Ánfora de Titanio, destruir la puerta o intercambiar el Legado por un placebo irrelevante. La Puerta de Gaia en susiglo XXI, jamás debería construirse; pero eso no es lo que más me duele. Lo que me tortura el Alma es la inminente muerte de Umberto Romero, mi amado y amante.

Mis manos deberán mancharse con su sangre por un motivo desconocido que este maldito holograbador se niega a descubrirme... Ahora lo dice. Escucho: Deberé matar a mi Amado Amante para poder regresar con su Arquetipo a Gestar; sólo de dicha manera, podremos completarnos como un solo Ser y Vivir en el Universo Primordial del Continuo Gestar. Sólo así, podremos salvar a la humanidad y a las inteligencias, sean humanoides, animales o alienígenas. La Vida tiene un componente genético de crueldad dirigido por un lado a la procreación con el fin de mantener la estirpe y por otro hacia la destrucción. El Hombre ha debido de sobrevivir para poder ejecutar el Juicio supremo sobre este artificial Universo.

Así podrá cerrarse el círculo y el bucle abrirse para que escupa toda la Materia Obscura que mantiene en sus pliegues dimensionales. Esa materia, que ahora falta, permitirá el Sagrado Colapso o Big Crunch e impedirá el enfriamiento de las estrellas.

Si los universos se enfriaran, todos sus habitantes, aunque fuesen Entes o Entidades, quedarían atrapados en él para siempre. El tiempo continuaría sin final y sin motivo de su existencia para contemplar la entrada en un eterno éxtasis de toda la Vida en la Prisión de un Infierno de Hielo.

El colapso gravitacional, sin embargo, permitirá que las chispas pensantes, una vez abandonados sus cuerpos materiales, puedan reintegrarse en una sola Especie de infinita Inteligencia, en un solo Individuo compuesto de muchos y de carácter multiuniversal. Eso es Gestar; ya que Gestar se encuentra en el Centro de todo y de allí todo emana.

Yo, Laura Star Light, como humana que soy, me niego a creer todas las falsedades que aquí se dicen; pero tengo miedo, mucho miedo. No puedo acordarme de nada y creo que me estoy volviendo loca.

 

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Cuando Laura Star Light, mi amante perdió la Conciencia del Universo de Gestar, yo descubrí toda la gloria y calamidades de su enigmático pasado. Una extraña memoria de datos no aprendidos ha surgido de lo más profundo de mi ser y ahora, sólo ahora, me están claras muchas cuestiones que antaño desafiaran la comprensión de mis neuronas.

Ya, casi nada tiene importancia. ¿De qué me hubiese servido localizar a Jani Polisenos de Gannimides? La asesina de Andrés Boniato, por el cual conocí a mi Otro Yo. Por otro lado, el Capitán Tesauros me hizo partícipe de la imposibilidad de recalar en Europa o Gannimides ya que un problema técnico surgido en el Generador del Agujero de Gusano impedía nuestro acercamiento a cualquier estrella por pequeña que fuese.

Contrariamente a lo que era habitual, no intentaron abordarnos los piratas del Cinturón de Kuiper. También pasamos, sin problema alguno, la espesa Nube Cometaria de Orth y la Emprendedora pudo empezar a tejer, con materia exótica, un entramado lo suficientemente denso como para plegar el Espaciotiempo en un Agujero de Lombriz.

Laura, acabo de leer sus grabaciones, adorable asesina. Otra pérdida de tiempo, ¿verdad? Jamás habría encontrado a Jani la de Gannimides. El Verdugo jamás había estado alejado de mí. Siempre me había tenido a su alcance pero...

Muchas de las cosas que allí se decían las conocía y seguía sin saber por qué ni cómo habían llegado a mi memoria. ¿Cómo se pueden saber y conocer cosas que ni se han experimentado ni se han estudiado? ¿Por qué los perros dan vueltas sobre sí mismos y rascan la tierra antes de tumbarse para dormir o descansar? Mi amada Laura, la Asesina, acaba de despertar.

-Andrés, cariño, ¿dónde te encuentras? no me evites, por favor.

-Aquí estoy, amada mía, ¿qué tal te encuentras?

-Me siento como vacía y la ansiedad me va a volver loca. Tú no sabes lo que significa no acordarse de nada, lo que se dice de nada. Sólo tu sagrado nombre y el miserable mío son las muletas que impiden que muera de puro vacío y terror. También me acuerdo que nos encontramos de camino a... a Tau Ceti.

-Ya hemos llegado Laura, te llevé en mis brazos, nos encontramos en el Hotel Principal de la Estación Espacial de Atlantis. Ya me he encontrado con el contacto del Almirante Contreras y me ha proporcionado las coordenadas y la hora en que se va a producir el envío del Ánfora; pero no voy a enviar el Ánfora al pasado...,

-Algo me dice que... Debes hacerlo cariño -Laura me interrumpió-. El mundo peligra ¿No es cierto?

-Veo que tus recuerdos son retazos desencajados, como un “puzzle” al que le faltaran algunas piezas. Todo, todos los universos peligran; pero justo por lo contrario, ya que el envío del Ánfora provocó o provocará un desajuste en las leyes básicas del entramado del Espaciotiempo.

-¿Cómo sabes tú esas cosas?, ¿cuánto tiempo he permanecido dormida?, ¿tanto tiempo ha transcurrido?

-Nada de eso cariño. En realidad, lo único que no sé es eso. El origen de una nueva memoria y que anteriormente no poseía. ¿Podrían los dioses de Gestar haber intervenido de algún modo en el código genético de mis neuronas?

-¿Quién sabe?

-También sé -continué-. Amor mío que perderás la memoria del todo si no...

-Si no ¿qué Umberto? -Me miró con preocupación, como si intuyera algo trágico y terrible.

-Si no desaparezco de esta mi maldita Dimensión o muero desangrado bajo el filo de tu cuchillo. Laura echó su mano hasta alcanzar el machete de aleación ultraligera que permanecía prendido a sus muslos. Lo tocó con suavidad y empezó a llorar.

-¿Matarte yo, amor mío?

-Deberás hacerlo si quieres salvar a la humanidad y al resto de seres que habitan este y otros universos.

Laura me hizo partícipe de que prefería morir y desaparecer en la nada, antes que traicionar a su corazón. Me entregó su arma blanca, sujetándola por su filo y empezamos a hurgar en esa nueva memoria mía, con el objeto de encontrar una salida alternativa. Siempre existe una puerta trasera en todo; no podía ser de otro modo en las Leyes del Caos.

-Lo primero que haremos -sonrió Laura-, será cambiar los planos de la máquina del Tiempo. Sí, Enviaremos el Ánfora pero con conocimientos irrelevantes.

-Entonces -afirmé-, quienes encuentren el falso legado se romperán la cabeza para intentar descifrar algo indescifrable, inconexo y desconocido. ¡Jamás podrán construir algún portal dimensional!

-Se tirarán generaciones buscando la Clave o Palabra perdida; pero no la encontrarán, porque no existirá y porque tú, amado Umberto, y yo habremos restaurado el pasado y con él nuestro futuro.

-Una especie de placebo para curar, psicológicamente, una enfermedad física ocasionada por la administración de un medicamento inapropiado.

Nos pusimos manos a la obra y eliminamos, con la valiosa ayuda del Holograbador, cualquier vestigio que pudiera servir, a un ingeniero ocasional, para edificar la Puerta o cualquier otro tipo de máquina; en su lugar introducimos memeces esotéricas cargadas de fantasía. Laura y yo no reímos comentando la cantidad de castillos en el aire que se realizarían alrededor del legado del Ánfora. La Orden del Ánfora estaría constituida por crédulos charlatanes que no serían merecedores de crédito alguno. Un falso cebo para cazar a idiotas y listillos, estafadores y locos de atar.

Lo más importante quedó finiquitado cuando soltamos el Ánfora de titanio con memoria molecular en el fondo de un pozo de alquitrán. Esa era la apariencia del Portal del Tiempo; pero ciertamente, había algo que a mí me preocupaba mucho, mucho más. Mi amada Laura debía concluir el trabajo que comenzara en el Universo de Alpha Omega; pero se negaba una y otra vez a reconocer la necesidad de eliminar al clon que yo era. Por más que intentara hacerla comprender, ella se negaba a ser la herramienta que destruyera a lo que más quería en todo el universo.

-Aunque estés perdiendo la memoria, Laura, sigues teniendo tus poderes y puedo enseñarte a reutilizarlos.

-No seas idiota Umberto yo sólo soy una mujer y no poseo poderes misteriosos ni nada que se le parezca. Tú sí tienes una extraña sabiduría que no comprendo y que me da miedo.

-Laura, por una vez en tu vida, confía en mí y déjate llevar como si de un bello valls se tratara.

-Te haré caso, aunque no se por qué lo hago; pero por favor, te ruego que no te rías de mí. No lo soportaría.

-No me reiré -le dije con una sonrisa amable. La sonrisa de un amante.

Le mostré a Laura la forma de abrir una Puerta Dimensional para poder viajar por su interior con la sola Fuerza del Pensamiento.

-Eso no puede ser posible -me decía-, tan solo es un inocente juego de niños.

-Juego de niños o no, es necesario que sigas mis instrucciones al pie de la letra y recuerda que sólo tú tienes el poder.

-¿Dónde nos dirigimos Umberto?

-En realidad no lo sé Laura. Será tu mente subconsciente la que nos trasladará lejos, muy lejos de aquí.

-¿Con qué fin, amado mío?

-Salvar a la Humanidad, acuérdate Kimberly, ese es tu cometido.

-Qué bonito -me dijo susurrando al oído mientras se abrazaba a mí con toda su fuerza.

 

 

LA NOVELA HORIZONTE QUÁNTICO FUE CONCLUIDA EN EL AÑO 1998, Y REGISTRADA EL 17 DE NOVIEMBRE DEL MISMO AÑO.

-CONTINUARÁ-

- Capítulo 11: 'Documento secreto [La orden del Ánfora]'

 

 
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