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Horizonte Quántico - Capítulo 12: 'El desenlace' Más sobre Antonio Ruiz Alba

Dimensión Trek

 

AL OTRO LADO

Diario del capitán Guillermo Teodorus Ricard:

Tras modificar las características del Núcleo del Reactor, siguiendo las instrucciones del teniente Gustavo Crustáceo, la Emprendedora E ha salido de la vía Láctea para adentrarse en los límites mismos del Gran Atractor.

No tenemos la suerte de contar con la compañía del comandante Lobo ni la del jefe Oscar Obanium, ya que ambos desembarcaron en la Estación Espacio Alejado none, antes de comenzar esta odisea hacia lo desconocido.

El Gran Atractor es un gigantesco cúmulo de galaxias, en la frontera del Universo conocido, y hacia donde parecen dirigirse nuestra propia galaxia y sus compañeras del Cúmulo Local. No es la primera vez que alguna de las Emprendedoras abandona la galaxia con la intención de realizar investigaciones en el espacio profundo. Gracias a los conocimientos místicos adquiridos del misterioso Transeúnte, el teniente Crustáceo ha podido desarrollar las modificaciones oportunas.

—Capitán Ricard —se pudo escuchar la voz de Gustavo por medio del intercomunicador de la nave.

—¿Teniente?

—Si le fuera posible, señor, me gustaría comentar con usted algo de vital importancia, aquí en la sala de reactores.

—Enseguida voy Gustavo. Comandante Tuercas, hágase cargo del puente.

El Número Uno asintió con un gesto y se dirigió al sitio que dejaba vacante su capitán.

Ya en la sala de reactores.

—Lo que nos temíamos, señor, parece confirmarse.

—Explíquese señor Crustáceo.

—El colapso gravitatorio del Universo comenzó hace millones de años...

—Pero —interrumpió su superior—, ¿no estaba demostrado que las galaxias y cúmulos se estaban alejando unas de otras debido al estallido primordial del Big Bang?

—Sí Señor; pero ese conocimiento era relativo. Una simple ilusión o aberración espacio temporal, ya que la Luz que estudiábamos se había producido casi en el mismo nacimiento del Universo. Ahora, sin embargo, nos encontramos más cerca y las ondas electromagnéticas que podemos analizar son mucho más recientes. No cabe ninguna duda, señor, el Big Crunch comenzó mucho antes de que la especie humana germinara en los océanos de la Tierra.

—¿Cuánto tiempo le queda al Universo, Gustavo?

—Eso es lo malo. Es impredecible capitán. No poseemos los datos suficientes ni la capacidad de cálculo necesaria; pero mucho me temo que el efecto se está produciendo de forma aritmética en potencias cada vez más elevadas.

—¿Acaso quiere decir que el vaso de agua que es nuestro Universo, podría desbordarse con una sola gota de agua?

—Eso mismo señor. El vaso no sólo se encuentra lleno sino rebosando.

—¿Podríamos con la capacidad de cálculo informático del Primero?

—Me temo capitán, que la capacidad de Tuercas está igualmente limitada; sobre todo, desde que RisasQ lo transformara en una Entidad biológica.

—Podríamos sumar las capacidades de cálculo del cerebro Neural de la Emprendedora a las del cerebro positrónico de Tuercas —interrumpió el teniente comandante La Forest—, disculpen si he escuchado su conversación; pero pasaba por aquí y...

—No importa —dijo Ricard—, podrían resultar muy valiosas sus consideraciones, La Forest...

—Si fuésemos capaces de crear —continuó el jefe de máquinas—, un bucle espacio temporal, podríamos impedir que el colapso gravitatorio del Universo continuara; por lo menos lo frenaríamos de un modo indefinido.

—No creo —intervino el capitán—, que la Emprendedora E, pueda crear la suficiente Materia exótica de Antimateria, como para realizar su hipotético proyecto.

—Cierto —continuó el teniente comandante mientras ponía un gesto de desaprobación—, los colectores Bunsen de la nave sólo pueden recolectar una pequeña porción del hidrógeno que se encuentra disperso por el Universo. La antimateria que se saca de aquél es suficiente para crear el Campo Subespacial de Velocidad de Curvatura. Si forzásemos los cristales de Trilitio al máximo, incluso podríamos crear un diminuto agujero de gusano que nos permitiera trasladarnos por el Espaciotiempo Lineal de nuestro Universo. Eso es todo.

—Para crear una distorsión cuántica —relevó Crustáceo en su exposición al teniente La Forest—, suficiente para realizar un Bucle de las características predichas, sería necesaria una potencia millones de veces superior. Si sumáramos la energía producida por todas las naves hiperespaciales de la Federación de Galaxias Unidas, desde su constitución como tal, sólo tendríamos una mil millonésima parte de lo que nos hace falta.

—Sólo hay una Entidad, en el Universo, capaz de semejante hazaña —Intervino el capitán.

—¿No se referirá usted a RisasQ, verdad? —preguntó La Forest.

—¿Quién sino...?

—Computadora —ordenó—, localiza al alférez RisasQ.

—Capitán —se escuchó la femenina voz del Ordenador Neural—, el alférez RisasQ se encuentra fuera de servicio y ha desaparecido en compañía de la Consejero Guirnalda.

—¿Cuántas veces le habré dicho a RisasQ que no debe abandonar la nave sin mi permiso?

—Es su tiempo libre —apuntó el teniente Gustavo.

—Tiene usted razón; pero este RisasQ, siempre es tan oportuno. Esperemos que en su omnisciencia sea capaz de intuir lo que aquí está sucediendo.

 

***

 

—En el mismo instante en que te traslades a otra Dimensión, Umberto, tu mente tomará ocupación del Clon Personalidad que vive en aquella; por lo tanto no te extrañará que nuestros cuerpos cambien. No obstante, siempre podrás reconocerme, utilice uno u otro envoltorio.

—¿Laura qué haces?

—Abriendo un Portal como tú me has enseñado.

La mano y brazo derechos de Laura Star Light realizaron un arco de 360 grados en el sentido de las manecillas de un reloj analógico y al instante apareció un vórtice de Luz Blanca, cuyos remolinos se asemejaban a un campo de espesas nubes que fuera arrastrado por un tornado horizontal.

—No tengas miedo Umberto. Dame la mano y entremos.

Umberto Romero dirigió su vista hacia atrás, vaciló durante un instante; pero al final hizo un pequeño esfuerzo mental y siguió a su bella y amada Guía a través del agujero interdimensional. Iban dados de la mano.

—Laura, ¿dónde nos encontramos?

—Cállate RisasQ, aquí no soy Laura sino Guirnalda.

—¿RisasQ?

La mente de Umberto Romero ocupaba un cuerpo familiar; pero diferente al que había poseído hacía unos breves instantes. Miró a su compañera y reconoció a Laura en un cuerpo extraño, más maduro y de color.

—¿Guirnalda? —Preguntó.

—¡Sí!, ¿Qué hay de extraño?

—¿Nos encontramos, de nuevo, en el interior de la Emprendedora?

—Así es, alférez. Me ha gustado mucho el paseito que me has proporcionado por otra dimensión.

—¿Proporcionado yo? —el alférez RisasQ permaneció extrañado.

Todavía no acababa de asimilar el cambio que se había producido. Aún se sentía como la Personalidad Umberto Romero, Policía Virtual de la Red; pero algo le decía que en Este Plano de existencia, aquello era tan solo una ensoñación. Aquí era RisasQ y era él quien poseía poderes. Guirnalda —Laura del Otro Lado—, sólo poseía conocimiento y sabiduría. De algún modo parecía como que fuesen complementarios; pero sólo uno de ellos era la Matriz de una Mente Primigénia. Guirnalda, era un Clon de Laura Star Light; pero RisasQ no era un Clon de Umberto Romero sino de Otro, de otra Matriz partícipe de un único destino con el Caballero Bifredo de Albani; de ahí que tardara tanto en reconocer su nueva situación, al haber cambiado de Plano y transformarse en RisasQ.

—Laura...

—Chisss, ¡llámame Consejero Guirnalda!

—Guirnalda, ¿cuándo vas a eliminarme? Debes regresar al otro Plano en busca de Albani. Los dos no podremos sobrevivir, y si él muere, yo también habré muerto.

—Eso ya lo sé; pero no pretendo eliminarte, tan sólo utilizaré una puerta trasera en la geometría de los universos y te abandonaré en esta nave, al cuidado de nuestros amigos del Universo Trek.

—Entonces, el bucle jamás se abrirá y los universos estarán condenados a un infierno de eterno frío.

—Confía en mí RisasQ, yo sé lo que me tengo entre manos.

—Capitán Ricard —Habló el Número Uno por su comunicador—, el alférez RisasQ y la Consejero Guirnalda se encuentran en el Puente.

—Tuercas —ordenó el capitán—, reténgalos a toda costa.

—No es necesario, señor, ellos le están esperando.

El capitán Ricard asomó por la abertura del turbo ascensor.

—Alférez, ¿no le dije que no abandonara la nave sin mi permiso?

RisasQ empezó a recordar su situación en dicho Universo.

—Capitán Ricard yo..., yo..., lo siento de veras no volverá a pasar.

—Señor —intervino Guirnalda—, RisasQ sólo pretendía ser amable conmigo. Me ha llevado a dar un paseo por las extintas minas Dingo de Ruta Puente.

—Eso les salva a los dos —sonrió Ricard—, tenemos un problema que sólo usted puede resolver RisasQ.

—Usted dirá capitán —dijo la Entidad, a pesar de que sabía de qué se trataba.

Aparecieron por el turbo ascensor tanto Gustavo Crustáceo como el señor La Forest.

El capitán les miró y luego hizo lo mismo con RisasQ.

—El teniente Crustáceo le expondrá el problema.

—RisasQ, el Universo se colapsa y no sabemos cuándo será su final. Puede suceder dentro de un millón de años o en un microsegundo...

—Señores —interrumpió el alférez—, en eso consiste la Gracia de la Vida. Si ésta no fuera imprevisible, no merecería la pena vivirla ¿no creen ustedes?

—No es gracioso RisasQ, necesitamos de su divina intervención —interrumpió La Forest, poniendo un gesto de terrible seriedad—, hay que crear un bucle dimensional que permita absorber el exceso de materia que está llevando al colapso definitivo de nuestro universo.

Apartó RisasQ la mirada de su contertulio y la dirigió hacia su capitán.

—Cuando ingresé en la Flota Estelar, nuestra Flota Estelar, gracias a sus auspicios capitán, me hicieron prometer y juré que no interferiría jamás, bajo ningún concepto, con mis poderes en el destino de cualquiera de las razas inteligentes. ¿No pretenderán que rompa con mi palabra?

—Pero es el destino de todo el universo el que se encuentra en juego, RisasQ —intervino Guirnalda.

RisasQ, miró con extrañeza a su compañera. En su memoria genética, el Universo Continuo de Gestar había introducido muchos conocimientos que ahora le iban a ser de utilidad. Él sabía que si realizaba, podía hacerlo, lo que los humanos le estaban exigiendo, el Caos más absoluto se abocaría sobre aquella Dimensión y se produciría un efecto dominó sobre el resto de los universos. Todo terminaría cayendo en las manos del Eterno Frío.

—La mariposa bate sus alas y se produce un huracán a miles de kilómetros.

—¿Qué misterio es ese, alférez? —preguntó el capitán de la Emprendedora.

—Si intervengo, Ricard —empezó a tutear a su superior—, se producirá un terrible efecto secundario de proporciones inimaginables para ustedes. El destino de su mundo debe seguir su curso. No hay otro remedio...

—¿RisasQ? —interrumpió Guirnalda.

—Tú deberías saberlo, igual que yo, Laura —continuó la Entidad mientras Guirnalda ponía un gesto de desaprobación por utilizar, aquél, un nombre que no le correspondía en esta dimensión—, no hay nacimiento sin muerte. La mariposa no podrá nacer si antes la oruga no se disuelve en el interior de su crisálida.

—Hable en Cristiano, RisasQ —exigió el capitán.

—Ya se ha dicho más de lo que se debía decir, Ricard, su vida no tiene importancia ya que es un espejismo de otro lugar, su propia nave no importa, la tripulación tampoco. Todos ustedes, yo mismo, somos clones de Entes superiores cuyo arquetipo vive en la singularidad de la que surgieron éste y otros infinitos universos. Esa singularidad es el Continuo Gestar. Todos deberemos regresar, con un cúmulo de experiencias. Yo mismo, a pesar de mi aparente poder no dejo de ser un Clon que deberá fenecer para que el Otro pueda Vivir para toda la eternidad.

Guirnalda y la tripulación de la Emprendedora quedaron como petrificados mientras escuchaban, anonadados, la sabia perorata de la Entidad.

—No puedo caer, de nuevo, en la tentación de ayudarles, capitán, además mis poderes no son tales y deberán regresar con aquella que me los cedió temporalmente.

—Laura —continuó RisasQ—, regresa a la Dimensión de Alpha Omega, con toda tu memoria restaurada. Reniego de mis poderes una vez que te haya trasladado al Otro Lado.

—Pero RisasQ, ¿qué vas a hacer? —protestó la Consejero de color.

—El Universo de Alpha Omega, Gaia, así como el de la Emprendedora E, y su tripulación, son clones del Universo de Gestar; donde todo el proceso de corrupción cuántica comenzó. Todos los universos son clones y han comenzado a colapsarse. Yo quedaré, aquí, sin poderes como el alférez RisasQ, para compartir el destino que les depara a mis compañeros y amigos.

—Pero tú no puedes hacer eso —protestó de nuevo Guirnalda—, yo te amo RisasQ, te amo Umberto Romero.

—Tú no sabes lo que dices, Laura, tú amas al Arquetipo de este Clon. Ese otro es el que deberá compartir tu destino para toda la eternidad. Vosotros dos deberéis acabar el trabajo que tu sola comenzaste, cuando abandonaste, voluntariamente, el Universo Original de Gestar. Eso dice una memoria que no entiendo ni comprendo; pero que sé que es así.

—No sé de qué hablas Umberto; pero no lo permitiré. Debes salvar a la Federación de Universos Unidos. Debes rescatar a la Inteligencia. No puedes dejar que todos ellos desaparezcan, no puedes, no pue...

—Ésta conversación es ridícula —La Entidad conocida como RisasQ chasqueó los dedos y todo se acabó.

 

PUNTO Y A PARTE

Dimensión Alpha Omega

—Vengo a destruirte Quest Baby, Bruja —dije con mis cuerdas vocales; pero con unos pensamientos ajenos que me habían sido impuestos.

Laura Star Light, el Simbionte de la Navegante de Gestar conocida como Pequeña Buscadora, acababa de ser transportada por RisasQ a los aposentos de Umberto Romero en la estación espacial de Atlantis en Tau Ceti. Allí la estaba esperando el Otro.

—Si destruyes al Simbionte Laura Star Light —replicó—, no habrás destruido a Quest Baby ¿lo sabes? ¡Verdad!

—¡Verdad!, eso es cierto —respondí con insolencia—, pero te habré despojado de tu herramienta de manifestación.

—No es Bifredo, Caballero de Albani, quien se expresa con esas palabras.

—Eso ¿qué importancia puede tener? —Pregunté.

—Arácnido estúpido, Navegante del Antimundo. ¿Cómo has osado apropiarte de un cuerpo que no te pertenece? ¡Eso es un secuestro! La destrucción que has venido a provocar ya no tiene ningún sentido. Lo que tenía que realizarse está hecho.

—Es igual, mi Mundo reclama venganza, Quest Baby. Tú, en compañía de ese maldito Clon, Umberto Romero, habéis permitido que los mundos se destruyan y con ellos el Antimundo que se desvanecerá en un colapso de antimateria; pero antes de destruirte con mi desintegrador cuántico, deberás darme las coordenadas a las que habéis trasladado el ánfora de titanio con memoria molecular y su falso legado.

—Sabes que eso no lo conseguirás jamás —dijo con arrogancia—, ¿acaso posees una copia auténtica con la que suplir al falso legado?

—Por supuesto, Pequeña Buscadora, hay cientos de miles de réplicas exactas repartidas por todos los universos.

—Te ruego que compruebes que el legajo que posees es el auténtico. Con el cambio, todas las réplicas han cambiado igualmente.

—Pretendes ganar tiempo —repliqué.

—No perderás nada si lo haces, Amigo Albani.

—No utilices ese nombre, tan sólo es un huésped al que estoy utilizando. El Agente Albani fue atrapado dentro de mis escudos cuánticos y manipulada su memoria para contener mi personalidad. Fue un simple accidente, en realidad buscaba a otro; pero aquél de puro miedo se abalanzó por el balcón y cayó al vacío.

—No ha sido ningún accidente, miserable arácnido. Yo me preocupé de que mi gemelo estuviera allí en el momento oportuno. Yo misma tiré del Clon para que no pudieses utilizarlo; por otro lado, tú, la personalidad parásita, eres un arácnido del Antimundo —apostilló.

—Efectivamente, Quest Baby, por fin lo entiendes.

—Navegante del Antimundo te equivocaste de medio a medio.

—Estás creído que ocupas un simple Clon de un Arquetipo de Gestar—continuó—; pero has intentado manipular al propio Arquetipo y éste se encuentra ligado a mí. La personalidad Albani, que utilizas como huésped, es aquel del que te hablo y me pertenece como polaridad complementaria. Si dejo que sigas manifestándote por medio de su cuerpo es una cuestión de mero capricho o de curiosidad, si quieres.

—Eso no puede ser cierto —contesté con unos pensamientos que no eran míos—. Tú has permitido que la humanidad destruya su mundo y al nuestro con su contaminación cuántica.

—Antes de expulsarte de la Personalidad que me pertenece, te diré una cosa. Más tarde o más temprano, los universos se habrían colapsado para regresar a la singularidad cuántica de donde surgieron. La humanidad en su proceso evolutivo, tan sólo aceleró el proceso.

—La Orden del Ánfora remedió el problema —completé su propia exposición—, abriendo un bucle en su espaciotiempo, creando dimensiones paralelas que permitieran, a modo de desagüe, la eliminación del exceso de Materia Obscura. Nosotros navegantes del Antimundo, colaboramos con la Orden del Ánfora para que llevase a buen término sus propósitos, por mediación de Andrés Boniato hasta que tú, maldita, lo eliminaste. Nosotros fuimos partícipes para que el Círculo de las existencias pudiera cerrarse...

—¿Pero no os dais cuenta? —Me interrumpió—, que ese morir sin vivir no llevaba a ninguna parte. De hecho, el Antimundo no es más que un Reflejo Negativo de Gestar creado por la intervención de los humanos en el Universo de Gaia. En realidad, arácnido maldito, no tenéis derecho a la existencia. El que los universos se convirtiesen en algo estático conllevaba a la propia extinción por mediación de un frío incapaz de albergar cualquier tipo de forma de vida fuese alienígena o humanoide.

—Todo eso son falsedades, Quest Baby, la inteligencia habría conseguido los recursos necesarios para seguir subsistiendo en un universo de estrellas apagadas.

—Cuando se hubiese acabado la energía, no podríais sacarla de la nada. Eso rompería todos los principios de la conservación de la Energía. Vuestros cuerpos hubiesen muerto y las mentes habrían vagado eternamente en el interior de una prisión de hielo; donde el tiempo y el espacio seguirían existiendo sin función alguna y por un tiempo infinito. Un infierno de vacío y hielo.

—Si todo ha acabado para nosotros —chillé mientras apuntaba con el desmoleculador cuántico a mi enemiga— también habrá acabado para ti y tu espíritu errará con nosotros en esta misma prisión...

—Miré con mis ojos de Albani y bloqueé el movimiento de mi dedo índice derecho. Ahora podía ver claramente a mi Amada, a mi añorada Alma Gemela. Aquella bellísima mujer me contemplaba con sus maravillosos ojos cargados de lágrimas que se derramaban una y otra vez por sus rosadas mejillas. Su corazón parecía salir de su pecho y por mediación de su mirada me expresaba su gran amor.

—Albani, Dios mío —se abrazó a mí con fuerza.

—Ahora querida Kimberly, de mi boca surgen mis pensamientos claros. Ahora mi amada, puedo abrazarte con mi conciencia y todo mi ser te ofrece pleitesía.

—Démonos prisa —dijo— tenemos que salir del entramado espacio temporal cuanto antes.

—¿Qué prisa tenemos, qué podemos temer mientras nos proteja nuestro cálido amor?

—¡Mira!, mira hacia arriba en el cielo. El tiempo ya termina, dame tu mano, mi amor.

Arriba en el firmamento, las estrellas parecían unirse unas a otras provocando ante la mirada de infinitos espectadores un bello espectáculo de luz, fuego y color.

—La gota de agua ha rebosado el vaso, amor mío, debemos regresar a Gestar. El tiempo se ha consumido —me susurraba al oído con una musicalidad propia de un ángel celestial.

La gente salía a las calles, unos con espanto y otros con alborozo; pero en el fondo, nadie tenía miedo del último gran cataclismo que inexorablemente se cernía sobre ellos. Una milmillonésima de segundo después todo habría concluido. Ahora todos comprendían que en la magnificencia de la destrucción, por el fuego, se encontraba el Fin y el Principio de lo conocido y lo por conocer. Fin de un sueño irrepetible, Principio de la Verdadera Vida.

Kimberly giró su brazo y mano derecha en un círculo de trescientos sesenta grados.

Imitándola, hice lo mismo pero en sentido contrario y un portal de luz límpida y transparente se abrió ante nuestros ojos.

—Y Umberto Romero, ¿qué será de él? ¿Acaso desaparezca en el Universo de Trek, en su propio Colapso gravitacional?

—Luego te lo contaré, Bifredo amor mío, luego te lo contaré. Ahora mira hacia adelante y entremos. Sea lo que fuere, su esencia y sus experiencias permanecerán con nosotros.

Tras ellos, con ellos, en ellos: Infinitas entidades se colapsaron por un diminuto agujero de gusano. Los actores salían del escenario.

 

FIN

 

Explicación dada por el autor, grabada en una cinta magnetofónica

 

A LOS LECTORES y A LAS AUTORIDADES DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

A pesar de utilizar atributos duplicados en la Vida de la Realidad, cualquier parecido con aquella debe ser considerado pura coincidencia. Hubiese podido cambiar nombres, tanto de personajes como de instrumentos u otra sofisticada tecnología; pero todo ello no habría sido más que faltar a la Verdad de las Realidades Paralelas.

Los escritores y dramaturgos, a modo de antenas, capturan ideas y hechos concretos que luego traspasan a sus blancos papeles: El Hombre ha creado algo que se denomina como Derechos de Autor; pero yo me pregunto ¿Quién defiende los derechos de aquellos cuyos nombres se han transpolado hasta nuestro plano de existencia?

Desgraciadamente, se ha terminado de averiar mi Ps-2 de IBM.

Un Pc con procesador 286 ya muy trasnochado y he tenido que hacer uso de mi pequeña grabadora de periodista SANYO. Tampoco la impresora matricial STAR LC-l0 era ningún lujo; pero hacía su servicio imprimiendo lo procesado por el Software, un WORDPERFECT 5.1 que corría en un Sistema Operativo DR-2. Todo Pirata como mandan los cánones de la Sagrada Religión del Consumo.

Estaba obligado a pronunciar las palabras anteriores.

Pero ¿qué es esto? Siendo noche Cerrada, unos destellos multicolores, primero y violetas después recrean mi vista con un parpadeo insoportable. El caduco monitor Samsung se enciende solo. No es posible... Sin ser un Sistema Multimedia, ¡allí aparece un Rostro! Intento creer que se trata de un simple reflejo pero no; creo que no...

 

NOTA DEL EDITOR: La Novela que tienes en tus manos, estimado cliente, fue encontrada por un policía corrupto; por cuyo motivo su anonimato es obligado, en un pequeño apartamento, abandonado, en el Madrileño Pueblo de Navacerrada.

 

 
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