| Dimensión Trek
AL OTRO LADO
Diario del capitán Guillermo
Teodorus Ricard:
Tras modificar las características
del Núcleo del Reactor, siguiendo las instrucciones
del teniente Gustavo Crustáceo, la Emprendedora
E ha salido de la vía Láctea para adentrarse
en los límites mismos del Gran Atractor.
No tenemos la suerte de contar con
la compañía del comandante Lobo ni la
del jefe Oscar Obanium, ya que ambos desembarcaron en
la Estación Espacio Alejado none, antes de comenzar
esta odisea hacia lo desconocido.
El Gran Atractor es un gigantesco cúmulo
de galaxias, en la frontera del Universo conocido, y
hacia donde parecen dirigirse nuestra propia galaxia
y sus compañeras del Cúmulo Local. No
es la primera vez que alguna de las Emprendedoras abandona
la galaxia con la intención de realizar investigaciones
en el espacio profundo. Gracias a los conocimientos
místicos adquiridos del misterioso Transeúnte,
el teniente Crustáceo ha podido desarrollar las
modificaciones oportunas.
—Capitán Ricard —se
pudo escuchar la voz de Gustavo por medio del intercomunicador
de la nave.
—¿Teniente?
—Si le fuera posible, señor,
me gustaría comentar con usted algo de vital
importancia, aquí en la sala de reactores.
—Enseguida voy Gustavo. Comandante
Tuercas, hágase cargo del puente.
El Número Uno asintió
con un gesto y se dirigió al sitio que dejaba
vacante su capitán.
Ya en la sala de reactores.
—Lo que nos temíamos,
señor, parece confirmarse.
—Explíquese señor
Crustáceo.
—El colapso gravitatorio del
Universo comenzó hace millones de años...
—Pero —interrumpió
su superior—, ¿no estaba demostrado que
las galaxias y cúmulos se estaban alejando unas
de otras debido al estallido primordial del Big Bang?
—Sí Señor; pero
ese conocimiento era relativo. Una simple ilusión
o aberración espacio temporal, ya que la Luz
que estudiábamos se había producido casi
en el mismo nacimiento del Universo. Ahora, sin embargo,
nos encontramos más cerca y las ondas electromagnéticas
que podemos analizar son mucho más recientes.
No cabe ninguna duda, señor, el Big Crunch comenzó
mucho antes de que la especie humana germinara en los
océanos de la Tierra.
—¿Cuánto tiempo
le queda al Universo, Gustavo?
—Eso es lo malo. Es impredecible
capitán. No poseemos los datos suficientes ni
la capacidad de cálculo necesaria; pero mucho
me temo que el efecto se está produciendo de
forma aritmética en potencias cada vez más
elevadas.
—¿Acaso quiere decir que
el vaso de agua que es nuestro Universo, podría
desbordarse con una sola gota de agua?
—Eso mismo señor. El vaso
no sólo se encuentra lleno sino rebosando.
—¿Podríamos con
la capacidad de cálculo informático del
Primero?
—Me temo capitán, que
la capacidad de Tuercas está igualmente limitada;
sobre todo, desde que RisasQ lo transformara en una
Entidad biológica.
—Podríamos sumar las capacidades
de cálculo del cerebro Neural de la Emprendedora
a las del cerebro positrónico de Tuercas —interrumpió
el teniente comandante La Forest—, disculpen si
he escuchado su conversación; pero pasaba por
aquí y...
—No importa —dijo Ricard—,
podrían resultar muy valiosas sus consideraciones,
La Forest...
—Si fuésemos capaces de
crear —continuó el jefe de máquinas—,
un bucle espacio temporal, podríamos impedir
que el colapso gravitatorio del Universo continuara;
por lo menos lo frenaríamos de un modo indefinido.
—No creo —intervino el
capitán—, que la Emprendedora E, pueda
crear la suficiente Materia exótica de Antimateria,
como para realizar su hipotético proyecto.
—Cierto —continuó
el teniente comandante mientras ponía un gesto
de desaprobación—, los colectores Bunsen
de la nave sólo pueden recolectar una pequeña
porción del hidrógeno que se encuentra
disperso por el Universo. La antimateria que se saca
de aquél es suficiente para crear el Campo Subespacial
de Velocidad de Curvatura. Si forzásemos los
cristales de Trilitio al máximo, incluso podríamos
crear un diminuto agujero de gusano que nos permitiera
trasladarnos por el Espaciotiempo Lineal de nuestro
Universo. Eso es todo.
—Para crear una distorsión
cuántica —relevó Crustáceo
en su exposición al teniente La Forest—,
suficiente para realizar un Bucle de las características
predichas, sería necesaria una potencia millones
de veces superior. Si sumáramos la energía
producida por todas las naves hiperespaciales de la
Federación de Galaxias Unidas, desde su constitución
como tal, sólo tendríamos una mil millonésima
parte de lo que nos hace falta.
—Sólo hay una Entidad,
en el Universo, capaz de semejante hazaña —Intervino
el capitán.
—¿No se referirá
usted a RisasQ, verdad? —preguntó La Forest.
—¿Quién sino...?
—Computadora —ordenó—,
localiza al alférez RisasQ.
—Capitán —se escuchó
la femenina voz del Ordenador Neural—, el alférez
RisasQ se encuentra fuera de servicio y ha desaparecido
en compañía de la Consejero Guirnalda.
—¿Cuántas veces
le habré dicho a RisasQ que no debe abandonar
la nave sin mi permiso?
—Es su tiempo libre —apuntó
el teniente Gustavo.
—Tiene usted razón; pero
este RisasQ, siempre es tan oportuno. Esperemos que
en su omnisciencia sea capaz de intuir lo que aquí
está sucediendo.
***
—En el mismo instante en que
te traslades a otra Dimensión, Umberto, tu mente
tomará ocupación del Clon Personalidad
que vive en aquella; por lo tanto no te extrañará
que nuestros cuerpos cambien. No obstante, siempre podrás
reconocerme, utilice uno u otro envoltorio.
—¿Laura qué haces?
—Abriendo un Portal como tú
me has enseñado.
La mano y brazo derechos de Laura Star
Light realizaron un arco de 360 grados en el sentido
de las manecillas de un reloj analógico y al
instante apareció un vórtice de Luz Blanca,
cuyos remolinos se asemejaban a un campo de espesas
nubes que fuera arrastrado por un tornado horizontal.
—No tengas miedo Umberto. Dame
la mano y entremos.
Umberto Romero dirigió su vista
hacia atrás, vaciló durante un instante;
pero al final hizo un pequeño esfuerzo mental
y siguió a su bella y amada Guía a través
del agujero interdimensional. Iban dados de la mano.
—Laura, ¿dónde
nos encontramos?
—Cállate RisasQ, aquí
no soy Laura sino Guirnalda.
—¿RisasQ?
La mente de Umberto Romero ocupaba
un cuerpo familiar; pero diferente al que había
poseído hacía unos breves instantes. Miró
a su compañera y reconoció a Laura en
un cuerpo extraño, más maduro y de color.
—¿Guirnalda? —Preguntó.
—¡Sí!, ¿Qué
hay de extraño?
—¿Nos encontramos, de
nuevo, en el interior de la Emprendedora?
—Así es, alférez.
Me ha gustado mucho el paseito que me has proporcionado
por otra dimensión.
—¿Proporcionado yo? —el
alférez RisasQ permaneció extrañado.
Todavía no acababa de asimilar
el cambio que se había producido. Aún
se sentía como la Personalidad Umberto Romero,
Policía Virtual de la Red; pero algo le decía
que en Este Plano de existencia, aquello era tan solo
una ensoñación. Aquí era RisasQ
y era él quien poseía poderes. Guirnalda
—Laura del Otro Lado—, sólo poseía
conocimiento y sabiduría. De algún modo
parecía como que fuesen complementarios; pero
sólo uno de ellos era la Matriz de una Mente
Primigénia. Guirnalda, era un Clon de Laura Star
Light; pero RisasQ no era un Clon de Umberto Romero
sino de Otro, de otra Matriz partícipe de un
único destino con el Caballero Bifredo de Albani;
de ahí que tardara tanto en reconocer su nueva
situación, al haber cambiado de Plano y transformarse
en RisasQ.
—Laura...
—Chisss, ¡llámame
Consejero Guirnalda!
—Guirnalda, ¿cuándo
vas a eliminarme? Debes regresar al otro Plano en busca
de Albani. Los dos no podremos sobrevivir, y si él
muere, yo también habré muerto.
—Eso ya lo sé; pero no
pretendo eliminarte, tan sólo utilizaré
una puerta trasera en la geometría de los universos
y te abandonaré en esta nave, al cuidado de nuestros
amigos del Universo Trek.
—Entonces, el bucle jamás
se abrirá y los universos estarán condenados
a un infierno de eterno frío.
—Confía en mí RisasQ,
yo sé lo que me tengo entre manos.
—Capitán Ricard —Habló
el Número Uno por su comunicador—, el alférez
RisasQ y la Consejero Guirnalda se encuentran en el
Puente.
—Tuercas —ordenó
el capitán—, reténgalos a toda costa.
—No es necesario, señor,
ellos le están esperando.
El capitán Ricard asomó
por la abertura del turbo ascensor.
—Alférez, ¿no le
dije que no abandonara la nave sin mi permiso?
RisasQ empezó a recordar su
situación en dicho Universo.
—Capitán Ricard yo...,
yo..., lo siento de veras no volverá a pasar.
—Señor —intervino
Guirnalda—, RisasQ sólo pretendía
ser amable conmigo. Me ha llevado a dar un paseo por
las extintas minas Dingo de Ruta Puente.
—Eso les salva a los dos —sonrió
Ricard—, tenemos un problema que sólo usted
puede resolver RisasQ.
—Usted dirá capitán
—dijo la Entidad, a pesar de que sabía
de qué se trataba.
Aparecieron por el turbo ascensor tanto
Gustavo Crustáceo como el señor La Forest.
El capitán les miró y
luego hizo lo mismo con RisasQ.
—El teniente Crustáceo
le expondrá el problema.
—RisasQ, el Universo se colapsa
y no sabemos cuándo será su final. Puede
suceder dentro de un millón de años o
en un microsegundo...
—Señores —interrumpió
el alférez—, en eso consiste la Gracia
de la Vida. Si ésta no fuera imprevisible, no
merecería la pena vivirla ¿no creen ustedes?
—No es gracioso RisasQ, necesitamos
de su divina intervención —interrumpió
La Forest, poniendo un gesto de terrible seriedad—,
hay que crear un bucle dimensional que permita absorber
el exceso de materia que está llevando al colapso
definitivo de nuestro universo.
Apartó RisasQ la mirada de su
contertulio y la dirigió hacia su capitán.
—Cuando ingresé en la
Flota Estelar, nuestra Flota Estelar, gracias a sus
auspicios capitán, me hicieron prometer y juré
que no interferiría jamás, bajo ningún
concepto, con mis poderes en el destino de cualquiera
de las razas inteligentes. ¿No pretenderán
que rompa con mi palabra?
—Pero es el destino de todo el
universo el que se encuentra en juego, RisasQ —intervino
Guirnalda.
RisasQ, miró con extrañeza
a su compañera. En su memoria genética,
el Universo Continuo de Gestar había introducido
muchos conocimientos que ahora le iban a ser de utilidad.
Él sabía que si realizaba, podía
hacerlo, lo que los humanos le estaban exigiendo, el
Caos más absoluto se abocaría sobre aquella
Dimensión y se produciría un efecto dominó
sobre el resto de los universos. Todo terminaría
cayendo en las manos del Eterno Frío.
—La mariposa bate sus alas y
se produce un huracán a miles de kilómetros.
—¿Qué misterio
es ese, alférez? —preguntó el capitán
de la Emprendedora.
—Si intervengo, Ricard —empezó
a tutear a su superior—, se producirá un
terrible efecto secundario de proporciones inimaginables
para ustedes. El destino de su mundo debe seguir su
curso. No hay otro remedio...
—¿RisasQ? —interrumpió
Guirnalda.
—Tú deberías saberlo,
igual que yo, Laura —continuó la Entidad
mientras Guirnalda ponía un gesto de desaprobación
por utilizar, aquél, un nombre que no le correspondía
en esta dimensión—, no hay nacimiento sin
muerte. La mariposa no podrá nacer si antes la
oruga no se disuelve en el interior de su crisálida.
—Hable en Cristiano, RisasQ —exigió
el capitán.
—Ya se ha dicho más de
lo que se debía decir, Ricard, su vida no tiene
importancia ya que es un espejismo de otro lugar, su
propia nave no importa, la tripulación tampoco.
Todos ustedes, yo mismo, somos clones de Entes superiores
cuyo arquetipo vive en la singularidad de la que surgieron
éste y otros infinitos universos. Esa singularidad
es el Continuo Gestar. Todos deberemos regresar, con
un cúmulo de experiencias. Yo mismo, a pesar
de mi aparente poder no dejo de ser un Clon que deberá
fenecer para que el Otro pueda Vivir para toda la eternidad.
Guirnalda y la tripulación de
la Emprendedora quedaron como petrificados mientras
escuchaban, anonadados, la sabia perorata de la Entidad.
—No puedo caer, de nuevo, en
la tentación de ayudarles, capitán, además
mis poderes no son tales y deberán regresar con
aquella que me los cedió temporalmente.
—Laura —continuó
RisasQ—, regresa a la Dimensión de Alpha
Omega, con toda tu memoria restaurada. Reniego de mis
poderes una vez que te haya trasladado al Otro Lado.
—Pero RisasQ, ¿qué
vas a hacer? —protestó la Consejero de
color.
—El Universo de Alpha Omega,
Gaia, así como el de la Emprendedora E, y su
tripulación, son clones del Universo de Gestar;
donde todo el proceso de corrupción cuántica
comenzó. Todos los universos son clones y han
comenzado a colapsarse. Yo quedaré, aquí,
sin poderes como el alférez RisasQ, para compartir
el destino que les depara a mis compañeros y
amigos.
—Pero tú no puedes hacer
eso —protestó de nuevo Guirnalda—,
yo te amo RisasQ, te amo Umberto Romero.
—Tú no sabes lo que dices,
Laura, tú amas al Arquetipo de este Clon. Ese
otro es el que deberá compartir tu destino para
toda la eternidad. Vosotros dos deberéis acabar
el trabajo que tu sola comenzaste, cuando abandonaste,
voluntariamente, el Universo Original de Gestar. Eso
dice una memoria que no entiendo ni comprendo; pero
que sé que es así.
—No sé de qué hablas
Umberto; pero no lo permitiré. Debes salvar a
la Federación de Universos Unidos. Debes rescatar
a la Inteligencia. No puedes dejar que todos ellos desaparezcan,
no puedes, no pue...
—Ésta conversación
es ridícula —La Entidad conocida como RisasQ
chasqueó los dedos y todo se acabó.
PUNTO Y A PARTE
Dimensión Alpha Omega
—Vengo a destruirte Quest Baby,
Bruja —dije con mis cuerdas vocales; pero con
unos pensamientos ajenos que me habían sido impuestos.
Laura Star Light, el Simbionte de la
Navegante de Gestar conocida como Pequeña Buscadora,
acababa de ser transportada por RisasQ a los aposentos
de Umberto Romero en la estación espacial de
Atlantis en Tau Ceti. Allí la estaba esperando
el Otro.
—Si destruyes al Simbionte Laura
Star Light —replicó—, no habrás
destruido a Quest Baby ¿lo sabes? ¡Verdad!
—¡Verdad!, eso es cierto
—respondí con insolencia—, pero te
habré despojado de tu herramienta de manifestación.
—No es Bifredo, Caballero de
Albani, quien se expresa con esas palabras.
—Eso ¿qué importancia
puede tener? —Pregunté.
—Arácnido estúpido,
Navegante del Antimundo. ¿Cómo has osado
apropiarte de un cuerpo que no te pertenece? ¡Eso
es un secuestro! La destrucción que has venido
a provocar ya no tiene ningún sentido. Lo que
tenía que realizarse está hecho.
—Es igual, mi Mundo reclama venganza,
Quest Baby. Tú, en compañía de
ese maldito Clon, Umberto Romero, habéis permitido
que los mundos se destruyan y con ellos el Antimundo
que se desvanecerá en un colapso de antimateria;
pero antes de destruirte con mi desintegrador cuántico,
deberás darme las coordenadas a las que habéis
trasladado el ánfora de titanio con memoria molecular
y su falso legado.
—Sabes que eso no lo conseguirás
jamás —dijo con arrogancia—, ¿acaso
posees una copia auténtica con la que suplir
al falso legado?
—Por supuesto, Pequeña
Buscadora, hay cientos de miles de réplicas exactas
repartidas por todos los universos.
—Te ruego que compruebes que
el legajo que posees es el auténtico. Con el
cambio, todas las réplicas han cambiado igualmente.
—Pretendes ganar tiempo —repliqué.
—No perderás nada si lo
haces, Amigo Albani.
—No utilices ese nombre, tan
sólo es un huésped al que estoy utilizando.
El Agente Albani fue atrapado dentro de mis escudos
cuánticos y manipulada su memoria para contener
mi personalidad. Fue un simple accidente, en realidad
buscaba a otro; pero aquél de puro miedo se abalanzó
por el balcón y cayó al vacío.
—No ha sido ningún accidente,
miserable arácnido. Yo me preocupé de
que mi gemelo estuviera allí en el momento oportuno.
Yo misma tiré del Clon para que no pudieses utilizarlo;
por otro lado, tú, la personalidad parásita,
eres un arácnido del Antimundo —apostilló.
—Efectivamente, Quest Baby, por
fin lo entiendes.
—Navegante del Antimundo te equivocaste
de medio a medio.
—Estás creído que
ocupas un simple Clon de un Arquetipo de Gestar—continuó—;
pero has intentado manipular al propio Arquetipo y éste
se encuentra ligado a mí. La personalidad Albani,
que utilizas como huésped, es aquel del que te
hablo y me pertenece como polaridad complementaria.
Si dejo que sigas manifestándote por medio de
su cuerpo es una cuestión de mero capricho o
de curiosidad, si quieres.
—Eso no puede ser cierto —contesté
con unos pensamientos que no eran míos—.
Tú has permitido que la humanidad destruya su
mundo y al nuestro con su contaminación cuántica.
—Antes de expulsarte de la Personalidad
que me pertenece, te diré una cosa. Más
tarde o más temprano, los universos se habrían
colapsado para regresar a la singularidad cuántica
de donde surgieron. La humanidad en su proceso evolutivo,
tan sólo aceleró el proceso.
—La Orden del Ánfora remedió
el problema —completé su propia exposición—,
abriendo un bucle en su espaciotiempo, creando dimensiones
paralelas que permitieran, a modo de desagüe, la
eliminación del exceso de Materia Obscura. Nosotros
navegantes del Antimundo, colaboramos con la Orden del
Ánfora para que llevase a buen término
sus propósitos, por mediación de Andrés
Boniato hasta que tú, maldita, lo eliminaste.
Nosotros fuimos partícipes para que el Círculo
de las existencias pudiera cerrarse...
—¿Pero no os dais cuenta?
—Me interrumpió—, que ese morir sin
vivir no llevaba a ninguna parte. De hecho, el Antimundo
no es más que un Reflejo Negativo de Gestar creado
por la intervención de los humanos en el Universo
de Gaia. En realidad, arácnido maldito, no tenéis
derecho a la existencia. El que los universos se convirtiesen
en algo estático conllevaba a la propia extinción
por mediación de un frío incapaz de albergar
cualquier tipo de forma de vida fuese alienígena
o humanoide.
—Todo eso son falsedades, Quest
Baby, la inteligencia habría conseguido los recursos
necesarios para seguir subsistiendo en un universo de
estrellas apagadas.
—Cuando se hubiese acabado la
energía, no podríais sacarla de la nada.
Eso rompería todos los principios de la conservación
de la Energía. Vuestros cuerpos hubiesen muerto
y las mentes habrían vagado eternamente en el
interior de una prisión de hielo; donde el tiempo
y el espacio seguirían existiendo sin función
alguna y por un tiempo infinito. Un infierno de vacío
y hielo.
—Si todo ha acabado para nosotros
—chillé mientras apuntaba con el desmoleculador
cuántico a mi enemiga— también habrá
acabado para ti y tu espíritu errará con
nosotros en esta misma prisión...
—Miré con mis ojos de
Albani y bloqueé el movimiento de mi dedo índice
derecho. Ahora podía ver claramente a mi Amada,
a mi añorada Alma Gemela. Aquella bellísima
mujer me contemplaba con sus maravillosos ojos cargados
de lágrimas que se derramaban una y otra vez
por sus rosadas mejillas. Su corazón parecía
salir de su pecho y por mediación de su mirada
me expresaba su gran amor.
—Albani, Dios mío —se
abrazó a mí con fuerza.
—Ahora querida Kimberly, de mi
boca surgen mis pensamientos claros. Ahora mi amada,
puedo abrazarte con mi conciencia y todo mi ser te ofrece
pleitesía.
—Démonos prisa —dijo—
tenemos que salir del entramado espacio temporal cuanto
antes.
—¿Qué prisa tenemos,
qué podemos temer mientras nos proteja nuestro
cálido amor?
—¡Mira!, mira hacia arriba
en el cielo. El tiempo ya termina, dame tu mano, mi
amor.
Arriba en el firmamento, las estrellas
parecían unirse unas a otras provocando ante
la mirada de infinitos espectadores un bello espectáculo
de luz, fuego y color.
—La gota de agua ha rebosado
el vaso, amor mío, debemos regresar a Gestar.
El tiempo se ha consumido —me susurraba al oído
con una musicalidad propia de un ángel celestial.
La gente salía a las calles,
unos con espanto y otros con alborozo; pero en el fondo,
nadie tenía miedo del último gran cataclismo
que inexorablemente se cernía sobre ellos. Una
milmillonésima de segundo después todo
habría concluido. Ahora todos comprendían
que en la magnificencia de la destrucción, por
el fuego, se encontraba el Fin y el Principio de lo
conocido y lo por conocer. Fin de un sueño irrepetible,
Principio de la Verdadera Vida.
Kimberly giró su brazo y mano
derecha en un círculo de trescientos sesenta
grados.
Imitándola, hice lo mismo pero
en sentido contrario y un portal de luz límpida
y transparente se abrió ante nuestros ojos.
—Y Umberto Romero, ¿qué
será de él? ¿Acaso desaparezca
en el Universo de Trek, en su propio Colapso gravitacional?
—Luego te lo contaré,
Bifredo amor mío, luego te lo contaré.
Ahora mira hacia adelante y entremos. Sea lo que fuere,
su esencia y sus experiencias permanecerán con
nosotros.
Tras ellos, con ellos, en ellos: Infinitas
entidades se colapsaron por un diminuto agujero de gusano.
Los actores salían del escenario.
FIN
Explicación dada por el autor,
grabada en una cinta magnetofónica
A LOS LECTORES y A LAS AUTORIDADES
DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL
A pesar de utilizar atributos duplicados
en la Vida de la Realidad, cualquier parecido con aquella
debe ser considerado pura coincidencia. Hubiese podido
cambiar nombres, tanto de personajes como de instrumentos
u otra sofisticada tecnología; pero todo ello
no habría sido más que faltar a la Verdad
de las Realidades Paralelas.
Los escritores y dramaturgos, a modo
de antenas, capturan ideas y hechos concretos que luego
traspasan a sus blancos papeles: El Hombre ha creado
algo que se denomina como Derechos de Autor; pero yo
me pregunto ¿Quién defiende los derechos
de aquellos cuyos nombres se han transpolado hasta nuestro
plano de existencia?
Desgraciadamente, se ha terminado de
averiar mi Ps-2 de IBM.
Un Pc con procesador 286 ya muy trasnochado
y he tenido que hacer uso de mi pequeña grabadora
de periodista SANYO. Tampoco la impresora matricial
STAR LC-l0 era ningún lujo; pero hacía
su servicio imprimiendo lo procesado por el Software,
un WORDPERFECT 5.1 que corría en un Sistema Operativo
DR-2. Todo Pirata como mandan los cánones de
la Sagrada Religión del Consumo.
Estaba obligado a pronunciar las palabras
anteriores.
Pero ¿qué es esto? Siendo
noche Cerrada, unos destellos multicolores, primero
y violetas después recrean mi vista con un parpadeo
insoportable. El caduco monitor Samsung se enciende
solo. No es posible... Sin ser un Sistema Multimedia,
¡allí aparece un Rostro! Intento creer
que se trata de un simple reflejo pero no; creo que
no...
NOTA DEL EDITOR: La Novela que tienes
en tus manos, estimado cliente, fue encontrada por un
policía corrupto; por cuyo motivo su anonimato
es obligado, en un pequeño apartamento, abandonado,
en el Madrileño Pueblo de Navacerrada.
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