| Shelar observaba a G23
mientras éste caminaba pensativo de un lado a otro de
la habitación. En un par de ocasiones, estuvo a punto
de acercársele y preguntarle qué les sucedería; qué
harían mientras esperaban a que aquél a quien convinieron
en denominar como “contorno A”, trajera de vuelta a
Dum. La mujer no podía dejar de hacerse las mismas preguntas:
¿A dónde le habrían llevado? ¿Qué harían con él? ¿Y
ellos, cómo se las apañarían para comunicarse con aquel
otro mimético? Su androide y el controno A se habían
ido sin darles ningún tipo de explicación, no tenían
instrucciones para ir avanzando... Suspiró, entre resignada
y nerviosa.
Dolf dejó de deambular de un lado a
otro en ese preciso instante, ¿por qué esperar a Dum?:
-¿Puedes decirnos qué es, para qué
sirve? -se dirigió al inmóvil contorno mostrándole la
pequeña caja que hacía unos minutos él mismo le entregó.
“B” rápidamente leyó la palabra inseguridad
en la mente del solar, por ello, decidió hablar sólo
en caso de ser necesario. El contorno levantó entonces
aquello que correspondía a su mano e hizo aparecer un
nuevo dispositivo junto al humano.
G23, tras contemplar asombrado el monolítico
dispositivo con Shelar ya pegada a su lado, decidió
intentar introducir la cajita metálica por la única
abertura del mismo tamaño. ¿Debería ir ahí? Antes de
hacerlo, se volvió hacia B para comprobar que éste no
le sugería lo contrario, pero el mimético ni se inmutó.
Dolf, acabó entonces de introducir la caja en lo que
debía ser su lector, e inmediatamente un juego de luces
de diversos colores empezó a danzar alocadamente. Tras
unos segundos, la frenética sucesión de apagados y encendidos
pasó a un segundo plano, y fue la habitación la que
tomó protagonismo; ésta, se quedó vacía en un abrir
y cerrar de ojos mientras sus paredes, techo y suelo,
se teñían de un profundo color negro.
Una vez la oscuridad se adueñó de sus
pupilas, ambos solares pudieron contemplar prácticamente
delante de sus narices una imagen que nada tenía que
ver con la oscuridad de la habitación. Dentro de ésta,
había un hombre, un miembro de la raza Nudishh: el alienígena
no difería en absoluto de cualquier otro sujeto de su
misma especie, no obstante G23 creyó haberlo reconocido
durante un breve instante, pero olvidó de quién se trataba
al volverse a mirar al mimético. ¿Qué debía hacer a
continuación?
El contorno volvió a palmear el aire
y una computadora idéntica a la que Dolf dejó en su
hogar, se materializó sobre una mesa junto al dispositivo
anterior. Ésta se unió físicamente al monolito por medio
de unos zarcillos que parecían estar vivos.
Dolf pensó en lo bien que le vendría
en aquel momento un asiento, y enseguida tuvo uno. Tras
acomodarse, lo siguiente que hizo fue comprobar que
no se trataba de una conexión.
-¿Qué es todo esto? -la mujer prácticamente
susurró su interrogante.
-¿Cómo dices?
-¿Que, qué es todo esto? No entiendo
absolutamente nada.
«¡Qué novedad!» -Eeeeh...
Aún no estoy muy seguro, pero al menos he conseguido
averiguar que no es una conexión holográfica, lo que
significa que no nos comunicaremos con nuestro amigo
el Nudishh. No sé, tal vez se trate de un holograma
común, ya sabes, tal vez sea una imagen estática o una
proyección diferida... -pegó su índice a la pantalla,
la cual contenía la misma escena pero mucho más pequeña,
e hizo evidente la presencia de un diminuto icono circular-.
¿Y por qué no salir de dudas de una vez por todas? -esta
vez G23 fue parco en movimientos.
El pequeño icono dio paso a una inquietante
frase, anulando anteriormente la figura del personaje
amarillo verdoso tanto en la pantalla de la computadora
como en la habitación mimética.
-Advertencia: Sólo existe la posibilidad
de una única Intervención-
-Muy bien ¿cuál es su significado?
-Shelar parpadeó repetidamente.
-Tampoco se trata de un holograma común.
La selenita, aún de pie, miró fijamente
a su compañero y después a la imagen del impertérrito
Nudishh, que había vuelto a aparecer junto a la frase,
ahora incorporada al holograma en su parte inferior:
-¿Entonces?
-Se trata de un holograma interactivo
que o bien puede estar programado para emitir una imagen
estática, o bien una proyección determinada, depende.
Pero además, este holograma sea cual sea la posibilidad
que nos brinde, no sólo nos servirá para obtener un
poco de información si lo analizamos atentamente, sino
que si sabemos cuándo debemos intervenir, nos puede
ayudar a encontrar la respuesta definitiva, tal vez
nos pueda decir dónde tenemos que dirigirnos cuando
dejemos Mimet.
-¿Pero cómo lo haremos?
G23 respiró profundamente.
-Lógicamente no de una forma física,
pero sí por medio de la computadora, dando instrucciones
a la imagen... aunque supongo que si supiésemos manejar
directamente esto -indicó el dispositivo monolítico
conectado a la computadora- lo haríamos igualmente.
El caso es que podemos intervenir para hacer cosas como
contemplar un objeto más de cerca en caso necesario,
o bien girarlo y examinarlo posteriormente desde una
nueva posición, ¡qué sé yo! Lo que sí es cierto es que
hagamos lo que hagamos, sólo se podrá hacer una vez.
Después de haber utilizado nuestra única oportunidad,
tendremos que conformarnos con el resto de la secuencia,
si se trata de una secuencia, sin poder influir ni modificar
absolutamente nada más.
-Vaya... -la atención de la fémina
pasó una vez más de la pantalla de la computadora a
la imagen que habitaba la misma habitación que ellos.
-Debemos analizar detenidamente cada
centímetro del holograma. ¿De acuerdo?
-Supongo que para eso nos hubiese venido
mejor la ayuda de Dummy. ¿No es cierto? -no esperó una
respuesta. Se sentía tan inútil...
G23 la observó durante un instante.
La selenita acababa de despojarse de su orgullo y eso
le agradó.
-Seguramente. Dum es una máquina perfecta
y su sistema de análisis podría servirnos de gran ayuda,
pero no está aquí, así que ahora tendremos que arreglárnoslas
solitos. Seguro que nosotros también podremos hacerlo.
-¿En serio lo crees, piensas que podría
servirte de ayuda?
«Espero no tener que arrepentirme
de lo que voy a decir» -Claro, ¿por qué no?
La mujer de la Luna examinó la habitación
y se concentró en aquello que ahora deseaba. Rápidamente,
otro asiento se materializó al lado del de G23, y la
mujer, henchida de orgullo, terminó por acomodarse también
delante de la computadora.
-¿Quién crees que puede ser?
-Bueno, al principio no acababa de
situar esa cara, pero ahora sé quién es y también por
qué resultaría totalmente imposible una conexión con
él. Se trata del gobernador asesinado.
-¿Bromeas?
-En absoluto. Aunque todos los Nudishh
parecen ser el mismo, estoy seguro de que se trata de
él -G23 volvió a concentrarse en la reproducción y dio
la siguiente orden tras calcular las dimensiones de
la habitación. La proyección se amplificó inmediatamente-.
Genial, salvo él, aquí no hay nada.
Al terrestre aquello no le pilló de
sorpresa, en absoluto, pero sí que de buenas a primeras
Random cobrara movimiento. Sin previo aviso, el Nudishh
acababa de darse media vuelta y caminaba de espaldas
a ellos.
-Vaya, así que no se trata de una imagen
estática... -Dolf cerró la boca repentinamente.
Ahora se podía ver con toda claridad
que el Nudishh caminaba a lo largo de un corredor diseñado
de tal forma que parecía ser el interior de un gusano
cristalizado. Gracias a este efecto, podía avistarse
el exterior del corredor a la perfección: al otro lado
sólo había oscuridad, pero en un instante algo empezó
a cambiar.
-Creo que deberíamos empezar a tomar
notas.
-¿Cómo, a qué te refieres?
-Sea lo que sea lo que estamos viendo,
el gobernador se desplaza dentro de ello a través del
espacio.
-¿Estás seguro? -la mujer lo miró con
incredulidad.
-Sí. La oscuridad que le rodea comienza
a estar salpicada de puntos luminiscentes en toda la
lejanía. ¿Los ves?
-Sí.
-Pues esos puntos son estrellas. El
exterior del pasadizo representa el espacio, el cosmos.
-Bueno, ¿y qué significado tiene que
se desplace a través de él?
-Viaja a través del espacio dirigiéndose
a algún lugar. Nos está diciendo que debemos ir a un
sitio en concreto a buscar el obsequio del Sistema Solar,
¿recuerdas?
-Vaya... ¿pues no parece tan complejo,
no? -en cuanto vio la expresión de Dolf, Shelar intentó
rectificar, pero ya era demasiado tarde-. ¡Al menos
de momento!
-Bien, continuemos -la mente de G23
procuró pasar por alto el comentario de la selenita.
Sus dedos volvieron a dispararse sobre el teclado de
la computadora y comprobaron inmediatamente que la única
autoridad que podían ejercer sobre el inquietante programa
holográfico, era la de pausar la proyección; ponerla
de nuevo en movimiento, hacer que retrocediera, amplificarla...
Precisamente lo mismo que podría hacer con cualquier
vulgar grabación. Todo lo demás era considerado como
la maldita intervención.
El ingeniero se cruzó de brazos fijando
su ceñuda mirada en el Nudishh.
-¿Qué... qué ocurre? -Shelar podía
leer la preocupación en el rostro de su compañero.
-Nada. Absolutamente nada, no puedo
hacer gran cosa. Prácticamente cualquier orden que intento
darle es considerada como la única oportunidad con la
que contamos. Me está advirtiendo de ello todo el tiempo
-mordió su índice izquierdo repetidas veces-. Bueno...
Fijémonos bien, ¿de acuerdo? Es lo único que podemos
hacer de momento.
-De acuerdo.
El gobernador había seguido avanzando,
y aunque podía observarse que efectivamente se movía
gracias al cambio en la intensidad de la iluminación,
la reproducción continuaba siendo idéntica. Repentinamente,
dio la vuelta a un inesperado recodo, y tas varios metros
pudo contemplarse una nueva perspectiva del exterior.
La novísima imagen presentaba una extensa nube formada
por un número ilimitado de estrellas, y rápidamente,
pudo percibirse con más claridad el interior de la grandiosa
estela de luz junto a la diversidad de sus habitantes:
se trataba de múltiples astros de tamaños y luminosidades
diferentes, unos solitarios y otros en compañía, todos
ellos viajando del mismo modo pausado a través del espacio.
-¿Qué es eso?
-Aún no estoy muy seguro.
G23 hizo que la imagen retrocediese
y avanzase, primero lentamente y después aumentando
la velocidad. Hacia delante, hacia atrás. Hacia delante,
hacia atrás... Después de haber contemplado la misma
secuencia haciendo correr estúpidamente al Nudishh en
ambas direcciones, pudo ver claramente en el exterior
de la imagen, cómo la nube de estrellas se contorsionaba.
Era evidente que de no haber utilizado dicho truco,
hubiese resultado imposible verlo tal como era.
-¡Lo tengo! El fenómeno que tenemos
ahí delante tiene forma curvada. Creo que nosotros...
quiero decir el gobernador se mueve dentro de algo idéntico
a lo que estamos viendo.
-Pues a mí no me parece que ese corredor
tenga algo que ver con lo que se ve al otro lado...
-¿Pero es que no te das cuenta? Es
obvio que debemos discernir lo que nos muestran y que
obligatoriamente todo tiene que estar relacionado -Dolf
contempló pacientemente el gesto asombrado de la otra-.
¡No podemos esperar que el holograma nos informe de
una forma más simple! ¿Por qué no recibir entonces un
mensaje por escrito junto a una lista de especificaciones
proveniente del Sistema Solar? Así acabaríamos cuanto
antes con todo esto -la expresión de la mujer no cambió-.
¿Es que no te das cuenta? ¡Eso no es posible! Según
están las cosas nada puede ser fácil, ¿lo recuerdas?
-Aaah, sí, muy bien, ¿y?
G23 aplastó sus facciones, cerrando
los ojos momentáneamente. Cuando volvió a abrirlos,
en el borde izquierdo de la imagen ya se manifestaba
lo que había estado esperando. Eso sí, hubo de reconocer
que el núcleo tenía un brillo demasiado intenso, mucho
más de lo que él había imaginado.
-¿Lo ves ahora? Se trata de una galaxia
espiral. ¡Se mueve a través del espacio dentro de una
galaxia espiral!
-Muy bien, y si eso es cierto, ¿de
qué galaxia se trata?
El ingeniero miró a la mujer como petrificado.
Lo cierto es que no tenía ni la menor idea.
-Un detalle puede no ser obvio a primera
vista, sin embargo, es obvio que a la vista existe un
detalle.
Incrédulo, G23 alzó ambas cejas. ¿Había
entendido bien? Tras comprobar que el sujeto B había
dicho todo lo que tenía que decir, desvió su mirada
hacia el holograma. Pero Random, ajeno a ellos, seguía
caminando y todo a su alrededor permanecía invariable.
-¡Maldita sea, no veo nada!
-Si te sirve de consuelo, yo tampoco.
Dolf contempló la espalda del Nudishh
mientras éste caminaba resueltamente. Las pupilas del
ingeniero se movían a toda velocidad buscando el esperado
gazapo, pero nada, no halló absolutamente nada. Fijó
su vista en el exterior: ningún símbolo, nada irregular,
todo se mostraba de una forma natural. Nada, nada, nada...
Frotó sus ojos mientras procuraba dejar su mente en
blanco. «Debo empezar otra vez. ¿Qué hay en la imagen,
qué puede ser?». Abrió los ojos resueltamente y
con el ceño fruncido inspeccionó el interior del brazo
donde se hallaba el gobernador: paredes, techo, suelo,
todo ello estaba compuesto por rugosos anillos transparentes.
Desde luego era una extraña manera de recrear el interior
del brazo de una galaxia. «Bien, ¿señales, detalles
anormales? Ninguno». Un nuevo reconocimiento: interior,
exterior. Exterior, interior. No había respuesta. Después,
más de lo mismo. Nada. Inspeccionó ahora la figura del
soberano; sus andares, su porte, su figura. Ninguna
anomalía. Sus brillantes ropas únicamente compuestas
de una túnica celeste y botas de un tono más oscuro
y espléndidas plataformas, fueron nuevamente analizadas.
Todo parecía estar dentro de lo normal.
-¡Un momento! -la mujer dio un violento
respingo. Acababa de encontrar algo-. Soy buena en el
juego de los errores...
El otro la miró pensativo, mordiéndose
el labio inferior.
-¡Fíjate en la iluminación!
El efecto óptico creado por el holograma
en la porción de la auténtica habitación, hizo que Dolf
alzase la vista contemplando los amarillentos focos
como si éstos le iluminasen a él directamente.
-¡No, no! -La mujer golpeó impulsivamente
el brazo del humano. G23 casi la asesinó con la mirada-.
¡Lo siento! ¡Por favor mira el suelo!
El terrestre hizo lo propio y entonces
vio el detalle claramente. Una a una la proyección de
las sombras producidas por las zonas no expuestas a
la luz, se iban sucediendo, pero la primera y la siguiente
no eran ni mucho menos parecidas, sin embargo, la primera
y la tercera eran idénticas, y la segunda y la cuarta
formaba una pareja idéntica. Esto ocurría una y otra
vez.
-¡Qué extraño! El interior del gusano
es exactamente igual en todas direcciones, al menos
a simple vista, aunque los anillos podrían ayudar a
que se creara ese efecto en las sombras, pero aún así,
también todos parecen del mismo tamaño, por lo tanto
las sombras deberían ser como mínimo similares, todas
ellas...
-¡Eso es, deberían ser casi idénticas!
Ambos humanos se contemplaron mutuamente
y tras el inesperado examen, su atención volvió una
vez más a la caminata del Nudishh.
-Está bien, posiblemente tengamos algo,
¿pero qué?
-Bueno, no lo sé... -Shelar contempló
el anillo de boda en la mano derecha del joven ingeniero
y sintió náuseas.
Entretanto, el ingeniero volvió a prendarse
de la secuencia, preguntándose si el bucle que estaba
produciendo la imagen de sí misma se prolongaría ininterrumpidamente
hasta que dieran con la clave. Todo el tiempo era lo
mismo: Una sombra, otra distinta, la siguiente idéntica
a la primera y la que venía ahora exacta a la que era
par. De nuevo las cuatro pupilas humanas no vieron otra
cosa; ya no existía Random, ni el exterior, solamente
las insólitas sombras.
-¿Y si proyectamos nuestra imaginación
sobre las sombras e inventásemos formas?
-¿Como si se tratara de nubes?
- Ajá -Shelar comenzaba a divertirse.
-Es algo complicado -Dolf manipuló
la consola y la imagen se ralentizó.
-No lo creo, ahora se aprecian mucho
mejor, por ejemplo, -acarició sus labios repetidas veces
sin que por ello el maquillaje rojizo se difuminase
ni un ápice-, ¿por qué los dos tipos de sombras no podrían
ser figuras geométricas? ¡A mí me lo parecen!
Dolf se concentró en lo que dijo la
mujer, procurando no contagiarse del visible entusiasmo
de ella.
-De ese modo estarían incompletas.
Una de ellas forma un ángulo recto, es posible que se
trate de un rectángulo si imaginamos que la parte que
falta es idéntica...
-¡Sí, sí! Y la otra podría ser una...
un... ¿un rombo?
El de la Tierra contempló por enésima
vez la imagen, centrándose únicamente en el suelo de
la incierta dimensión.
-Pssssss, puede ser, pero por otra
parte, ¿quién nos dice que falta una parte y que ésta
sería equivalente? ¿Tan seguros estamos de ello?
-Bueno, -Shelar contempló su regazo
buscando las mismas palabras-, tú dijiste que todo debía
tener relación y que en el caso del corredor y la nube
de estrellas debían ser idénticas porque...
-Lo sé. Sé lo que dije, ¿pero y si
en este caso no es así?
-Un detalle puede no ser obvio a primera
vista, sin embargo, es obvio que a la vista existe un
detalle.
Sorprendidos, ambos humanos se volvieron
para inquirir al mimético. Éste se mantuvo erguido en
la misma posición, sin dar muestras de estar dispuesto
a añadir una sola palabra más.
-Si he oído bien me ha parecido que
las palabras “sin embargo” han sido más acentuabas de
lo habitual. ¿Ha sido así?
Shelar contestó de nuevo en un susurro,
casi había olvidado que tenían compañía:
-Creo que sí...
-Entonces, si es así, eso significaría
que existe un detalle, quiero decir que lo que vemos
es lo que en definitiva hay.
-¿Quieres decir que no falta una parte
de la figura?
-En efecto.
Ambas cabezas se direccionaron hacia
el holograma una vez más. Las pupilas humanas volvieron
a contemplar la sucesión de sombras con un reflejo de
escepticismo.
-¿Crees que podrían ser... -la selenita
tenía miedo de hacer el ridículo, quizá se estaba pasando
de la raya, pero no les quedaba más opción que agotar
todas las posibilidades-, letras?
Dolf estudió la imagen con atención,
teniendo en cuenta esta nueva posibilidad.
-Mmm... podría ser, pero entonces,
si se tratase de letras... -ambos casi lo gritaron a
la vez-, ¡serían una L y una V! -se miraron fijamente.
G23 continuó-. ¡Eso es, Vía Láctea! ¡Random se encuentra
dentro de la Vía Láctea!
-¡Genial, lo conseguimos! Pero, ¿y
ahora qué?
El ingeniero observó la pantalla de
la computadora en silencio, después su atención recayó
en el holograma, entonces se aventuró a contestar:
-Creo que ahora debería cambiar la
secuencia...
***
Y así fue, cambió la secuencia pero
la del interior de la auténtica habitación. G23 paró
el programa en cuanto los vio entrar: Dum acababa de
llegar junto al contorno o mimético A.
-¡Vaya Dum! ¿Dónde has estado? -la
mujer se levantó bruscamente dando una calurosa bienvenida
al androide. Rápidamente lo atrajo hacia la zona
de control, donde ambos humanos habían permanecido
enfrascados en el retorcido examen.
El mimético A fue a situarse en riguroso
silencio junto a su compañero B.
-Estuve en el centro de estudio alienígena
del planeta Mimet, a unos cientos de kilómetros de este
lugar. Allí se llevan a cabo todo tipo de investigaciones
sobre organismos alienígenas...
-¿Y qué hacías tú allí? ¡Bueno, ya
me entiendes! -Shelar soltó su cabellera en un acto
reflejo.
-En el centro de estudio alienígena
analizan cualquier tipo de entidad extraterrestre digna
de ser estudiada, sea ésta orgánica o no. En mi caso
querían examinar cómo me hallo constituido tanto interior
como exteriormente, puesto que nunca antes tuvieron
la oportunidad de estudiar nada parecido a mí.
-¡Vaya! -Shelar no podía dejar de sonreír.
Estaba tan contenta de volver a ver a Dum...
-Como habréis supuesto ya, aquello
que les atrajo de mí fue mi capacidad para comunicarme
con vosotros. Desde el primer momento pensaron que si
una máquina era capaz de llevar a cabo tal proeza, estudiándola
a fondo, tal vez ellos también podrían llegar a entender
cómo es posible una comunicación fluida entre un humano
y una máquina, y solucionar más tarde su problema. Lógicamente
les he ayudado en todo lo que he podido, duplicando
además el contenido de mi programación en sus computadoras.
Fue gracias a ellas que también pude comunicarme con
nuestros anfitriones...
-¡No quiero ser impertinente Dum, pero...
-la mujer buscó apoyo en los ojos del humano, y no vio
desaprobación-, necesitamos tu ayuda! Verás...
-Lo sé, he sido informado. Lo mejor
será que comencemos cuanto antes.
G23 procuró no perder ni el tiempo
ni su puesto, y activó una vez más el holograma.
Efectivamente la imagen también había
cambiado; el Nudishh, se hallaba sobre un estrado en
el extremo de una sala repleta de público, aunque no
podía saberse a ciencia cierta de qué tipo de público
se trataba y mucho menos del número, gracias a algún
tipo de efecto introducido en la programación de la
imagen. Durante unos segundos más la reproducción continuó
centrada en la figura del soberano y las primeras filas
de seres desconocidos, que permanecían en reposo absoluto.
Por último, G23 dio otra orden para que se iniciara
la segunda secuencia, la cual parecía haber sido tomada
desde las alturas: De esta manera pudieron observar
con todo lujo de detalles que el estrado tenía forma
de media luna, y el suelo del mismo, ostentaba la reluciente
corona de una estrella emitiendo destellos de un fulgente
tono cobrizo. Pero sin que Dolf hiciese nada la imagen
volvió a ser como la toma anterior, aunque esta vez
detrás del gobernador una pantalla ciclópea emitía cegadores
destellos anaranjados. Éstos, hacían prácticamente imposible
vislumbrar de forma directa la figura del burócrata,
por lo que los humanos únicamente consiguieron visualizarla
exponiendo sus pupilas a la luz durante cortos períodos
de tiempo. Afortunadamente, según fue avanzando la secuencia,
la intensidad en el reflejo anaranjado de la pantalla
disminuyó visiblemente, y fue entonces cuando todos
avistaron varios puntos de luz blanquecina dispersados
aleatoriamente por toda la pantalla, aunque enseguida
hubieron de centrarse en el foco rojizo que acababa
de aparecer... Dolf no se paró a pensar más de la cuenta
y amplificó la imagen. A continuación, pudo intuirse
que ese foco no estaba solo. En realidad parecía tratarse
de dos puntos de luz, y ambos rotaban pausadamente uno
en torno al otro, vigilando a sus espectadores, cautos
desde sus perpetuas órbitas.
El ingeniero se volvió hacia el androide,
éste permanecía justo tras él:
-¿Qué significado puede tener todo
ese juego de luces?, ¿porque está claro que debemos
centrarnos en él, no es cierto?
El androide guardó silencio durante
unos segundos. Su mirada cristalina observaba la escena
semiestática.
-Aumenta de nuevo la imagen, por favor.
La imagen se amplió multiplicando su
tamaño por sí misma varias veces. El de la Tierra apartó
las manos de la consola repentinamente:
-¡No he sido yo!
Shelar que de nuevo había tomado asiento
junto a Dolf, volteó la cabeza para inquirir al androide.
-¿Qué crees que es Dummy?
-Bueno, todo el conjunto se refiere
a un Sistema Solar ciertamente muy poblado, su centro
o zona más sustancial parece estar habitada por cuatro
o cinco estrellas de diversas categorías. Pero basándome
en el desarrollo y lógica de la secuencia, he llegado
a la conclusión de que debemos centrarnos en las dos
estrellas más brillantes, esas dos que a simple vista
acaban de tomar un mayor protagonismo.
-¿Qué ocurre con ellas? -Dolf volvía
a impacientarse.
-Bueno, parecen empeñadas en decirnos
que debemos centrarnos en un lugar en concreto, en un
sistema que contenga una estrella doble, un sistema
binario -la mujer se volvió por completo dando la espalda
al contenido del holograma, estudió concienzudamente
al sujeto positrónico mientras éste continuaba con sus
aclaraciones. Una enorme sonrisa se dibujó en sus labios.
¡Qué habrían hecho sin él!-... De todos modos necesitamos
que la secuencia avance. Con un detalle tan poco esclarecedor
podríamos llegar a formular cualquier hipótesis errónea.
-¿A qué te refieres? -Dolf también
terminó dándose la vuelta.
-El planeta Nud está iluminado también
por dos estrellas binarias, ¿por qué no pensar entonces
que la imagen está haciendo referencia al Sistema Bi-estrellas
AA? Lo que quiero decir es que no es muy inteligente
obtener una respuesta visitando uno por uno todos los
sistemas conocidos cuya estrella sea doble dentro de
la Vía Láctea, dado que también cabe la posibilidad
de que el sistema en cuestión no esté aún cartografiado.
Por ello debemos averiguar algo más, cualquier dato
que nos revele de qué sistema se trata. Y ahora, Dolf,
reduce la imagen por favor.
En el momento en que el terrestre se
dio la vuelta y redujo la imagen, la escena volvió a
ser igual que la que se proyectaba antes de la aparición
astral. El punto de mira continuaba siendo el burócrata
observado desde el público. Durante un par de minutos,
nada cambió. Las gentes permanecían a la espera contemplando
al gobernador. Nadie se movía, no hablaban entre sí,
pero era obvio que respiraban, que estaban vivos, al
igual que Random, que continuaba sin realizar ningún
movimiento.
-¡Qué absurdo! -Shelar se cruzó de
brazos con el ceño fruncido-. ¿A qué espera para hacer
algo, Dum? Supongo que cuando está frente a un público
es porque tiene algo que decir. ¿Qué ocurre? ¿Cuánto
tiempo puede durar esto?
G23 la miró complacido, acababa de
expresar sus mismos pensamientos.
El mimético A tomó la palabra:
-Intentan encontrar respuestas sin
dar oportunidad a la intervención, sin embargo, la intervención
podría darles la oportunidad de intentar encontrar respuestas
-el dúo mimético se acercó al androide, situándose detrás
de los humanos.
Dum cruzó los brazos sobre su pecho:
-Es el momento de intervenir.
Uno de los contornos cobraba movimiento.
La rielante silueta que imitaba a su mano, compuesta
de cinco formas configuradas como dedos humanos, acarició
el obelisco. Todos, sin excepción, fijaron la vista
en la pantalla. La frase, que en ningún momento había
permanecido oculta a sus ojos, ahora parpadeaba con
la palabra «intervención» difuminándose como si de vapor
se tratara, para volver a recomponerse utilizando el
mismo método.
-Es posible que para utilizar la única
intervención busquen una respuesta con cuerpo, y para
terminar, procedan a la introducción de ella, sin embargo,
para terminar la búsqueda de esa posible respuesta,
y utilizar la única intervención, procedan a la introducción
del cuerpo de ella -el mimético apartó su mano del dispositivo,
esperando la pronta traducción del androide.
-La intervención consiste en una introducción
física.
-¡Pero eso no puede ser! -la incredulidad
del terrestre llenó su frente de extensas arrugas.
-Lo es, créeme, no hay lugar a dudas.
Esta vez Shelar les tomó la delantera:
-¿Y cómo vamos a hacerlo?
-Únicamente introduciéndote, acercándote
a la imagen y pasando al otro lado. No resulta complicado.
-¡Qué! ¿Qué estás diciendo, insinúas
que soy yo quién...? -las piernas de la mujer hicieron
acopio de su lado más apocado. Pero en seguida recapacitó,
¿no había ido hasta allí para poder echar una mano?
Había estado rogando que se presentase cualquier situación
que requiriese su presencia, un pequeño contratiempo
que la permitiese demostrar que servía para algo, y
ahora que había llegado el momento... Además, aquello
no podía ser tan malo, si la intervención resultase
arriesgada entonces sería Dum quien intervendría. Su
último pensamiento se vio inmediatamente irrumpido por
su propia voz-... ¿Pero, por qué yo Dum? ¿Por qué tengo
que ser yo?
La voz mimética vibró nuevamente:
-Si nos fuera posible dar una respuesta
satisfactoria a Shelar, intervendríamos dándola así
la oportunidad de introducir y liberar de un modo correcto
su cuerpo y su mente en el holograma. Lo haríamos sin
más preámbulos, sin embargo, nos es posible dar una
respuesta satisfactoria, Shelar debe introducirse sin
más preámbulos en el holograma e intervenir de un modo
correcto. Lo que haríamos dándola esta oportunidad,
sería liberar su cuerpo y su mente.
La selenita deglutió de una forma muy
poco seductora:
-¿Qué han dicho Dum?
-Han debido leer tu mente y han llegado
a la conclusión de que deseabas hacer algo urgentemente.
¿Estoy confundido? De otra forma no veo una explicación
lógica a su respuesta.
-Bueno... es cierto.
-Siendo así, ellos creen que interviniendo
te verás liberada de esa sensación.
-¿Ajá?
-El único inconveniente es que no puedo
explicarte en qué va a consistir exactamente tu intervención,
porque yo tampoco tengo ni la menor idea -Dum dirigió
momentáneamente su atención al dúo mimético-. Y parece
que ellos tampoco pueden decirnos nada.
Shelar permanecía boquiabierta contemplando
al androide; «¿y entonces?». Su mirada se topó
repentinamente con la del ingeniero: fue entonces cuando
se puso en pie y con paso resuelto se dirigió hacia
la imagen proyectada. La verdad es que no tenía ni la
menor idea de qué debía hacer, pero pensó que tal vez
lo primero sería ir junto al gobernador. Dispuesta a
ello, decidió introducir primero un pie dentro de la
imagen; no sintió nada. Antes de introducir el otro,
echó un último vistazo a sus compañeros-. «¡Bien,
allá voy, va por vosotros!»
Un paso la separaba de ambas dimensiones...
Y definitivamente lo dio.
- Segunda
parte - Capítulo 4 -
Alma15 fue concluida en Agosto del
99 y ha sido revisada durante el 2003/04.
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