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Alma15 - Tercera parte: 'Finalmente (o después de todo…)' - Capítulo 1 Más sobre Pily B.

-¿Y no sería posible otra conexión holográfica? -G23 se sentía esperanzado.

El cerebro de la nave acababa de configurar un hábitat de tono rosáceo, mientras se mantenía en comunicación con el control de la misión.

-Su petición acaba de ser denegada.

-Pero...

-Lo siento, me resulta imposible complacerle.

-¡Es absurdo! ¿Por qué no puedo hablar con mi mujer? Cuando salimos del Sistema Solar prácticamente me obligasteis a ello.

-Entonces -la voz seudohumana se tornó más suave y calmada-, podría decirse que estaba previsto, pero en la situación actual, es de vital importancia que permanezcan al margen de cualquier influencia externa.

-¿Por qué? Si quisieran detectarnos podrían haberlo hecho ya. Permaneces en comunicación ininterrumpida con el Sistema Solar...

-Cierto, pero no se trata de eso. El alto mando cree conveniente mantenerlos aislados y alerta para que, llegado el momento, al menos ustedes dos actúen de forma rápida y efectiva. Atención -la voz computerizada dejó de ser una especie de susurro-: En estos momentos nos encontramos en situación de alerta amarilla.

Dolf arrugó el ceño. Desde que habían salido de Mimet rumbo a la constelación de Auriga, habían recibido órdenes rigurosas de no interferir. Por el momento su nuevo trabajo había consistido en "ver, oír y callar", mientras la BB2, se encargaba de llevarlos hasta el paradero de Alma15 sanos y salvos. Ahora, de buenas a primeras, la situación parecía insistir en cambiar.

-¿Y eso por qué? ¿Qué es lo que pasa?

-Tiene razón -después de haber hecho algunas comprobaciones, el androide clavó su mirada cristalina en la del humano-. Acabamos de recibir un informe codificado a través de uno de los canales virtuales autónomos al canal de seguridad -Dum se dirigió al fantasmagórico rostro de la BB2-. Muestra el texto en pantalla.

-Enseguida.

"Hemos detectado recientemente colaboradores del grupo terrorista dentro del Sistema Solar. En estos momentos se están realizando algunas detenciones (...). Por el momento no sabemos con qué tipo de información cuentan, por lo tanto, y por razones de seguridad, utilicen sólo los sistemas esenciales de la K3000JII. En caso de interceptación por nave o naves alienígenas, éstas no deben conocer bajo ninguna circunstancia las características ni funciones que ustedes ya conocen de la nave, aunque sean limitadas.(...) Si se diera el caso de una interceptación, no opongan resistencia. Por el bien de la misión, ríndanse, puede resultar beneficioso.(...) "

Cuando Dolf había terminado de leer el mensaje, el puente ya proyectaba el agujero negro que había en su mente.

-¿Qué opinas de todo esto? Apenas nos hemos despedido de la raza mimética y ya estamos metidos en problemas.

-Aún no estamos metidos en nada. Se trata de una simple advertencia que, por cierto, es auténtica. En caso necesario deberíamos hacer pues lo que se nos pide.

-¿Pero por qué debemos rendirnos? -Inquieto, el humano se levantó y comenzó a pasearse de un lado a otro del puente, mientras la BB2, reproducía fielmente y en tiempo real cada uno de los cambios originados en el interior de su cerebro biológico-. ¿Es que no podemos hacer nada en caso de que sea necesario?

-No tenemos más remedio que acatar las órdenes.

-Ah, estupendo. Entonces si nos piden el paradero de Alma15, ¿debemos dárselo y desearles buena suerte además, sí?

-No. El paradero de Alma15 no debe ser descubierto bajo ningún concepto. La resolución de este conflicto es lo más importante, Alma15 es la clave para resolverlo, por lo tanto, si protegerla significa que la misión debe fracasar... fracasaremos.

El rostro de la computadora orbitaba impávido, pendido de la pantalla, procurando no perderse ni un solo detalle de aquella conversación.

G23 se detuvo en el acto:

-¿Sabes lo que estás diciendo? ¡Nos estás condenando a muerte a tu compañera y a mí!

-No es probable, si os matan no obtendrán la información.

-Ya, pero siempre podrían intentar manipularnos. A ti, ¿no podrían manipular tu cerebro? ¿Volcar todo lo que hay en tu memoria a cualquier otra computadora, y encontrar lo que buscan?

-Les resultaría imposible hacerlo antes de que mi cerebro se autodestruyera.

-¿De qué estás hablando?

-Es posible que me haya tomado demasiadas libertades, pero aun así, desde que hemos recibido el mensaje, he introducido algunos cambios en mi programación. Resulta imposible obtener cualquier tipo de información sin mi consentimiento, eso provocaría la destrucción de todos mis datos.

-Ya, todo eso está muy bien, pero dime una cosa, ¿y si te chantajean con nuestras vidas? ¿Entonces qué? ¿Qué vas a hacer? ¿Con esos cambios que dices que has introducido, has olvidado también las leyes de la robótica? -G23 no se tomó la molestia de ocultar su sarcasmo.

-Si los terroristas no fueron capaces de pensar en la posibilidad, aunque ínfima, de que Alma15 no necesitaba una puesta en marcha en el momento del asesinato del gobernador, ¿cómo puedes estar tan seguro de que serían capaces de ponerme en una situación tan embarazosa, de que sabrían utilizar mis leyes para ponerme entre la espada y la pared? Creo que me subestimas, y no entiendo por qué...

Dolf contempló al otro durante unos segundos.

-Supongo que llevas razón. ¿Pero y si deciden torturarnos? Eso sí pueden hacerlo. Al fin y al cabo nosotros somos humanos.

-No adelantes acontecimientos.

-Sí pero...

-Si se diera el caso, yo tomaría medidas. Deja de preocuparte.

Estaba claro que el androide no conocía la respuesta a esa pregunta, así que el ingeniero decidió correr un tupido velo, esperando simplemente que aquello no tuviese lugar.

-No puedo creer lo que está pasando. ¿Cuánto tiempo ha durado nuestra buena suerte? ¿Eh?

-Bueno, es posible que nuestra buena suerte no se haya acabado aún. Si alguna nave nos intercepta, nos sería posible averiguar quién está detrás de todo esto, y de este modo no tendríamos la imperiosa necesidad de que Alma15 contara con toda la información.

G23 arañó uno de sus costados como hacía ya de forma habitual, después, aclaró su voz casi de forma obligada:

-Bien, espero que lleves razón. De todos modos, ¿no crees que Shelar debería conocer cuál es nuestra situación actual?

-No lo creo necesario, al menos no de momento. Quizá nuestra situación no cambie. Nadie puede asegurarlo. Si la privamos innecesariamente de su merecido descanso... Bueno, no sería justo para ella, eso es todo. Personalmente creo que es mejor que continúe con su sueño amniótico. Al fin y al cabo se lo ha ganado a pulso.

-Eeeh, claro...

 

***

 

Dos horas después G23 acudía al puente de manera forzosa. La computadora informó que habían pasado súbitamente a alerta roja, estaban siendo interceptados por una nave terrorista. Debido a ello y por razones de seguridad, tanto el interior como el exterior de la nave permanecerían muertos, no así su cerebro.

-¡Ah, por fin! Supongo que eso... que nuestro nuevo amigo debe ser Dolf G23, el humano de Ccäpitalia, ¿o debería decir Tierra?

En la pantalla principal, dos rostros nudishh sonreían ampliamente a pesar de que su pregunta, perfectamente traducida al idioma del Sistema Solar, había caído en saco roto.

-¿No-es-así? -el nudishh mordió cada una de sus palabras, mientras movía de forma constante, y sin poder evitar cierta excitación, sus dos parejas de antenas.

Tras la sorpresa inicial, Dolf consiguió recoger algunos pedazos de su autocontrol:

-Así es. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?

-Caballero, perdone las molestias, pero ahora las preguntas las hacemos nosotros. Y bien, no perdamos el tiempo, ¿están dispuestos a decirnos dónde se encuentra el tercer integrante de esta ridícula misión?

Después de esperar una respuesta que no terminaba de llegar, el individuo que acababa de interrogarles hizo gestos al de la Tierra desde el otro lado de la pantalla, para que éste tomase asiento de igual modo que había hecho su compañero. Dolf obedeció procurando que su ceño no reflejase el sentimiento apropiado a su nuevo estado anímico. Mientras tomaba asiento, la imagen enemiga se redujo considerablemente, exponiendo a los dos insurrectos cómodamente sentados en el puente de su nave.

La tregua finalizó.

-¿Es que no me han escuchado? -el mismo personaje situado a la derecha de la pantalla, golpeó el panel de control con su mano amarillenta -. ¡La mujer! ¿Dónde está?

El de la posición siniestra continuó con la misma actitud agresiva de su camarada:

-¡Háganla venir! Necesitamos sus tres señales para transportarles a nuestra nave. ¡Que se presente de forma inmediata!

Dum tomó parte por primera vez:

-Lo sentimos, pero no acostumbramos a conferenciar con individuos incivilizados.

El terrestre tragó penosamente. "¿Te has vuelto loco? ¿En qué quedamos, nos rendimos o les buscamos las cosquillas?"

Los dos pares de ojos triangulares emitieron destellos aún más desafiantes.

-¿A qué se refiere?

El de la Tierra se apresuró a intervenir:

-Bueno, la verdad es que nos encontramos en desventaja. No sabemos quiénes son, ni qué pretenden... a eso se refiere...

G23 fue interrumpido por un nuevo bramido nudishh:

-Saben perfectamente quiénes somos y qué pretendemos. No se comporten como estúpidos y no nos hagan perder más tiempo. Debemos ir cuanto antes a Capella en busca de la máquina.

Dolf, fue incapaz de ocultar su sorpresa y taladró visualmente a su compañero. El otro hizo lo propio, mientras ambas mentes, biológica y artificial, pensaban que las cosas se estaban saliendo de madre.

-Aún desconocemos por qué es imposible detectar la señal de la mujer, pero sabemos que ella se encuentra a bordo.

-Quizá esté confundido -el androide hizo volar su flequillo cobrizo, liberando su pálida frente durante unos instantes.

-¿De qué habla esta vez, androide?

-La mujer no se encuentra a bordo.

El panel de control de la nave alienígena volvió a pagar el pato.

-No intente jugar conmigo, ¿quiere? Estamos perfectamente informados.

El sujeto de la izquierda continuó, arrebatándole el protagonismo a su colega:

-Únicamente necesitamos su nave, junto a su tripulación, para introducirnos en el planeta Capella sin levantar sospechas. Eso es todo...

Su compañero, el más agresivo de los dos, volvió a cortarle:

-Así pues, deje a un lado sus intentos estúpidos de proteger a la hembra... quise decir a la dama. Sabemos que está a bordo... Espero que no nos hagan repetirlo de nuevo, háganla aparecer.

Dum contempló silencioso a su compañero, haciendo caso omiso de ambas presencias nudishh. Entre tanto, G23 intentaba descifrar la actitud del androide guiándose de la lógica humana, la única que tenía. Casi podía percibir cómo algo en el cerebro positrónico no acababa de encajar. Sí, había aparecido una nueva variable con la que no contaban, y ahora, el resultado de la ecuación no podía ser el mismo. Esa variable era el paradero manifiesto de A15, y el resultado momentáneo de la ecuación era la desobediencia.

-El androide tiene razón -G23 esperó que aquello que iba a decir fuera mínimamente creíble, porque en las actuales circunstancias, la selenita era la única esperanza que tenían y no podían permitirse el lujo de desperdiciarla-. La mujer se quedó en el último lugar que visitamos, y es muy posible que ahora se encuentre de nuevo en el Sistema Solar.

-¿El último lugar? ¡Ja! Humanoide, no se moleste en ocultar la identidad del planeta Mimet, a esa gente no les sucederá nada. Son un pueblo pacífico... además, con ellos no va esta guerra. Déjense de estupideces, ¿quieren? Sabemos que la mujer se encuentra en la nave.

-Supongo que es lógico que piensen así, pero hubo un imprevisto de última hora... La sobrevino una molesta indisposición.

-¿Ah sí? ¿No me diga?

-Sí -G23 tragó con dificultad.

-Ahórrese sus inútiles intentos de engañarnos, ¿quiere? Sabemos que la mujer debía realizar una intervención para poder obtener información sobre el paradero de Alma15. Y efectivamente la llevó a cabo. Después embarcó como hicieron ustedes en esa nave.

El ingeniero de la Tierra no podía creer lo que acababa de oír. Lo sabían todo, absolutamente todo... No tuvo valor para avistar la figura del androide pero podía figurarse igualmente la subida de temperatura de todos sus circuitos.

Cuando se hubo recuperado casi por completo, decidió jugárselo todo a una sola carta:

-Si han sido debidamente informados sabrán por qué debía hacer tal intervención entonces, ¿no es cierto?

-Ciertamente, lo sabemos -una sonrisa socarrona asomó en el rostro del terrorista-. Supuestamente, su papel en esta misión era cumplir con la ley del Sistema Solar por un delito que cometió en el pasado. ¡Menuda ingenua!

-Sí, eso tenía que hacer. Y de hecho, como ustedes muy bien han dicho, ella cumplió. Por lo tanto -el de la Tierra no se molestó en ocultar su ira-, y repito, debido a su indisposición, decidimos dejarla en el planeta para que fuera enviada de vuelta al Sistema Solar. Ella ya ha cumplido, ¿por qué traerla...?

-Ya veo ¿y por qué no han informado al Sistema Solar de ello y sin embargo, han hecho cosas tan absurdas como pedir permiso para realizar una conexión holográfica con Ccäpitalia? ¿Tanto echa de menos a su mujercita, humano?

La condición de alerta roja se hizo aún más evidente en el rostro de Dolf cuando toda la sangre se concentró de golpe en su rostro. Éste apretó los puños, procurando a duras penas controlarse.

-¡Los miméticos lo hicieron por nosotros, por eso no informamos al Sistema Solar! Además, la mujer ya no es una pieza importante en nuestra misión, y menos aún en su estado actual... Como decía antes, ¿por qué traerla entonces?

Una sonora carcajada exhalada por ambos terroristas prorrumpió tétricamente en el puente de la BB2.

-Buen intento, muchacho... Buen intento.

-¿Es que no me creen?

-Estos solares son de lo más particular, ¿no te parece?

-Sí. Tan particulares que se traicionan entre ellos mismos. A-JA-JÁ.

-¡No sé de qué me habla! -Dolf estaba a punto de explotar.

-Lo sabe perfectamente -el reciente tono de burla del que parecía el jefe, cambió bruscamente-. Las comunicaciones de su nave están interceptadas desde que salieron del planeta Mimet, aunque llevábamos intentando hacernos con el control desde mucho antes... -una espeluznante carcajada volvió a salir de ambas gargantas nudishh-. Sabe perfectamente que individuos de su propia raza están colaborando con nosotros, asegurándose de que la Alianza no se consolide jamás -el androide se apresuró a comprobar que todo cuanto había oído era cierto, que el canal autónomo también estaba al descubierto-. No se moleste. No encontrará ni el más mínimo vestigio de nuestro control sobre sus sistemas de comunicación. Ni su gente, allá en el Sistema Solar, ni siquiera la computadora de su nave han sido capaces de detectarnos, además, ahora todo esto no tiene la más mínima importancia... Puede creerlo -volvió a dirigirse al estupefacto humano-. Aunque le parezca increíble, conocemos detalles sobre la misión que ni usted mismo conoce. Es nuestro trabajo.

-Pero...

-Su falta de cooperación únicamente está contribuyendo a que todos perdamos nuestro precioso tiempo, nada más. Nuestro objetivo se llevará a cabo de una forma u otra. ¿No entienden que ella no puede hacer nada para impedirnos realizar nuestros planes? No tienen escapatoria, queridos solares.

-¿Y si a pesar de todo ella no aparece? -el androide insistió esta vez.

-Ummmm, ¡bueno!, entonces seguiremos con nuestro plan B, que consiste en utilizarles como rehenes de todos modos. Amenazaremos al Sistema Solar con matarlos si no nos dejan llegar hasta Alma15. Si nos obligan a hacerlo, les sacrificaremos uno a uno.

-¡No resultará!

-Ya lo creo que lo hará, amigo. Nosotros vamos a por todas -al primer interlocutor se le acabó la paciencia-. Y en vista de que no están decididos a colaborar, serán transportados ahora mismo a nuestra nave. Pronto averigüemos el modo de hacer llegar nuestro mensaje al cerebrito de esa mujer. Y aparecerá, ¡por supuesto que lo hará!

-¿Y cuál es ese mensaje? -Dolf titubeó.

-Si no sale de su escondite, el androide será desmantelado y usted morirá. Ése es el mensaje, y ella no podrá quedarse cruzada de brazos.

- Tercera parte - Capítulo 2 -

 

 

Alma15 fue concluida en Agosto del 99 y ha sido revisada durante el 2003/04.

 

 
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