| -¿Y no sería posible
otra conexión holográfica? -G23 se sentía esperanzado.
El cerebro de la nave acababa de configurar
un hábitat de tono rosáceo, mientras se mantenía en
comunicación con el control de la misión.
-Su petición acaba de ser denegada.
-Pero...
-Lo siento, me resulta imposible complacerle.
-¡Es absurdo! ¿Por qué no puedo hablar
con mi mujer? Cuando salimos del Sistema Solar prácticamente
me obligasteis a ello.
-Entonces -la voz seudohumana se tornó
más suave y calmada-, podría decirse que estaba previsto,
pero en la situación actual, es de vital importancia
que permanezcan al margen de cualquier influencia externa.
-¿Por qué? Si quisieran detectarnos
podrían haberlo hecho ya. Permaneces en comunicación
ininterrumpida con el Sistema Solar...
-Cierto, pero no se trata de eso. El
alto mando cree conveniente mantenerlos aislados y alerta
para que, llegado el momento, al menos ustedes dos actúen
de forma rápida y efectiva. Atención -la voz computerizada
dejó de ser una especie de susurro-: En estos momentos
nos encontramos en situación de alerta amarilla.
Dolf arrugó el ceño. Desde que habían
salido de Mimet rumbo a la constelación de Auriga, habían
recibido órdenes rigurosas de no interferir. Por el
momento su nuevo trabajo había consistido en "ver, oír
y callar", mientras la BB2, se encargaba de llevarlos
hasta el paradero de Alma15 sanos y salvos. Ahora, de
buenas a primeras, la situación parecía insistir en
cambiar.
-¿Y eso por qué? ¿Qué es lo que pasa?
-Tiene razón -después de haber hecho
algunas comprobaciones, el androide clavó su mirada
cristalina en la del humano-. Acabamos de recibir un
informe codificado a través de uno de los canales virtuales
autónomos al canal de seguridad -Dum se dirigió al fantasmagórico
rostro de la BB2-. Muestra el texto en pantalla.
-Enseguida.
"Hemos detectado recientemente
colaboradores del grupo terrorista dentro del Sistema
Solar. En estos momentos se están realizando algunas
detenciones (...). Por el momento no sabemos con qué
tipo de información cuentan, por lo tanto, y por razones
de seguridad, utilicen sólo los sistemas esenciales
de la K3000JII. En caso de interceptación por nave o
naves alienígenas, éstas no deben conocer bajo ninguna
circunstancia las características ni funciones que ustedes
ya conocen de la nave, aunque sean limitadas.(...) Si
se diera el caso de una interceptación, no opongan resistencia.
Por el bien de la misión, ríndanse, puede resultar beneficioso.(...)
"
Cuando Dolf había terminado de leer
el mensaje, el puente ya proyectaba el agujero negro
que había en su mente.
-¿Qué opinas de todo esto? Apenas nos
hemos despedido de la raza mimética y ya estamos metidos
en problemas.
-Aún no estamos metidos en nada. Se
trata de una simple advertencia que, por cierto, es
auténtica. En caso necesario deberíamos hacer
pues lo que se nos pide.
-¿Pero por qué debemos rendirnos? -Inquieto,
el humano se levantó y comenzó a pasearse de un lado
a otro del puente, mientras la BB2, reproducía fielmente
y en tiempo real cada uno de los cambios originados
en el interior de su cerebro biológico-. ¿Es que no
podemos hacer nada en caso de que sea necesario?
-No tenemos más remedio que acatar
las órdenes.
-Ah, estupendo. Entonces si nos piden
el paradero de Alma15, ¿debemos dárselo y desearles
buena suerte además, sí?
-No. El paradero de Alma15 no debe
ser descubierto bajo ningún concepto. La resolución
de este conflicto es lo más importante, Alma15 es la
clave para resolverlo, por lo tanto, si protegerla significa
que la misión debe fracasar... fracasaremos.
El rostro de la computadora orbitaba
impávido, pendido de la pantalla, procurando no perderse
ni un solo detalle de aquella conversación.
G23 se detuvo en el acto:
-¿Sabes lo que estás diciendo? ¡Nos
estás condenando a muerte a tu compañera y a mí!
-No es probable, si os matan no obtendrán
la información.
-Ya, pero siempre podrían intentar
manipularnos. A ti, ¿no podrían manipular tu cerebro?
¿Volcar todo lo que hay en tu memoria a cualquier otra
computadora, y encontrar lo que buscan?
-Les resultaría imposible hacerlo
antes de que mi cerebro se autodestruyera.
-¿De qué estás hablando?
-Es posible que me haya tomado demasiadas
libertades, pero aun así, desde que hemos recibido el
mensaje, he introducido algunos cambios en mi programación.
Resulta imposible obtener cualquier tipo de información
sin mi consentimiento, eso provocaría la destrucción
de todos mis datos.
-Ya, todo eso está muy bien, pero dime
una cosa, ¿y si te chantajean con nuestras vidas? ¿Entonces
qué? ¿Qué vas a hacer? ¿Con esos cambios que dices que
has introducido, has olvidado también las leyes de la
robótica? -G23 no se tomó la molestia de ocultar su
sarcasmo.
-Si los terroristas no fueron capaces
de pensar en la posibilidad, aunque ínfima, de que Alma15
no necesitaba una puesta en marcha en el momento del
asesinato del gobernador, ¿cómo puedes estar tan seguro
de que serían capaces de ponerme en una situación tan
embarazosa, de que sabrían utilizar mis leyes para ponerme
entre la espada y la pared? Creo que me subestimas,
y no entiendo por qué...
Dolf contempló al otro durante unos
segundos.
-Supongo que llevas razón. ¿Pero y
si deciden torturarnos? Eso sí pueden hacerlo. Al fin
y al cabo nosotros somos humanos.
-No adelantes acontecimientos.
-Sí pero...
-Si se diera el caso, yo tomaría medidas.
Deja de preocuparte.
Estaba claro que el androide no conocía
la respuesta a esa pregunta, así que el ingeniero decidió
correr un tupido velo, esperando simplemente que aquello
no tuviese lugar.
-No puedo creer lo que está pasando.
¿Cuánto tiempo ha durado nuestra buena suerte?
¿Eh?
-Bueno, es posible que nuestra buena
suerte no se haya acabado aún. Si alguna nave nos intercepta,
nos sería posible averiguar quién está detrás de todo
esto, y de este modo no tendríamos la imperiosa necesidad
de que Alma15 contara con toda la información.
G23 arañó uno de sus costados como
hacía ya de forma habitual, después, aclaró su voz casi
de forma obligada:
-Bien, espero que lleves razón. De
todos modos, ¿no crees que Shelar debería conocer cuál
es nuestra situación actual?
-No lo creo necesario, al menos no
de momento. Quizá nuestra situación no cambie. Nadie
puede asegurarlo. Si la privamos innecesariamente de
su merecido descanso... Bueno, no sería justo para ella,
eso es todo. Personalmente creo que es mejor que continúe
con su sueño amniótico. Al fin y al cabo se lo ha ganado
a pulso.
-Eeeh, claro...
***
Dos horas después G23 acudía al puente
de manera forzosa. La computadora informó que habían
pasado súbitamente a alerta roja, estaban siendo interceptados
por una nave terrorista. Debido a ello y por razones
de seguridad, tanto el interior como el exterior de
la nave permanecerían muertos, no así su cerebro.
-¡Ah, por fin! Supongo que eso... que
nuestro nuevo amigo debe ser Dolf G23, el humano de
Ccäpitalia, ¿o debería decir Tierra?
En la pantalla principal, dos rostros
nudishh sonreían ampliamente a pesar de que su pregunta,
perfectamente traducida al idioma del Sistema Solar,
había caído en saco roto.
-¿No-es-así? -el nudishh mordió cada
una de sus palabras, mientras movía de forma constante,
y sin poder evitar cierta excitación, sus dos parejas
de antenas.
Tras la sorpresa inicial, Dolf consiguió
recoger algunos pedazos de su autocontrol:
-Así es. ¿Con quién tengo el gusto
de hablar?
-Caballero, perdone las molestias,
pero ahora las preguntas las hacemos nosotros. Y bien,
no perdamos el tiempo, ¿están dispuestos a decirnos
dónde se encuentra el tercer integrante de esta ridícula
misión?
Después de esperar una respuesta que
no terminaba de llegar, el individuo que acababa de
interrogarles hizo gestos al de la Tierra desde el otro
lado de la pantalla, para que éste tomase asiento de
igual modo que había hecho su compañero. Dolf obedeció
procurando que su ceño no reflejase el sentimiento apropiado
a su nuevo estado anímico. Mientras tomaba asiento,
la imagen enemiga se redujo considerablemente, exponiendo
a los dos insurrectos cómodamente sentados en el puente
de su nave.
La tregua finalizó.
-¿Es que no me han escuchado? -el mismo
personaje situado a la derecha de la pantalla, golpeó
el panel de control con su mano amarillenta -. ¡La mujer!
¿Dónde está?
El de la posición siniestra continuó
con la misma actitud agresiva de su camarada:
-¡Háganla venir! Necesitamos sus tres
señales para transportarles a nuestra nave. ¡Que se
presente de forma inmediata!
Dum tomó parte por primera vez:
-Lo sentimos, pero no acostumbramos
a conferenciar con individuos incivilizados.
El terrestre tragó penosamente. "¿Te
has vuelto loco? ¿En qué quedamos, nos rendimos o les
buscamos las cosquillas?"
Los dos pares de ojos triangulares
emitieron destellos aún más desafiantes.
-¿A qué se refiere?
El de la Tierra se apresuró a intervenir:
-Bueno, la verdad es que nos encontramos
en desventaja. No sabemos quiénes son, ni qué
pretenden... a eso se refiere...
G23 fue interrumpido por un nuevo bramido
nudishh:
-Saben perfectamente quiénes somos
y qué pretendemos. No se comporten como estúpidos y
no nos hagan perder más tiempo. Debemos ir cuanto antes
a Capella en busca de la máquina.
Dolf, fue incapaz de ocultar su sorpresa
y taladró visualmente a su compañero. El otro hizo lo
propio, mientras ambas mentes, biológica y artificial,
pensaban que las cosas se estaban saliendo de madre.
-Aún desconocemos por qué es imposible
detectar la señal de la mujer, pero sabemos que ella
se encuentra a bordo.
-Quizá esté confundido -el androide
hizo volar su flequillo cobrizo, liberando su pálida
frente durante unos instantes.
-¿De qué habla esta vez, androide?
-La mujer no se encuentra a bordo.
El panel de control de la nave alienígena
volvió a pagar el pato.
-No intente jugar conmigo, ¿quiere?
Estamos perfectamente informados.
El sujeto de la izquierda continuó,
arrebatándole el protagonismo a su colega:
-Únicamente necesitamos su nave, junto
a su tripulación, para introducirnos en el planeta Capella
sin levantar sospechas. Eso es todo...
Su compañero, el más agresivo de los
dos, volvió a cortarle:
-Así pues, deje a un lado sus intentos
estúpidos de proteger a la hembra... quise decir a la
dama. Sabemos que está a bordo... Espero que no nos
hagan repetirlo de nuevo, háganla aparecer.
Dum contempló silencioso a su compañero,
haciendo caso omiso de ambas presencias nudishh. Entre
tanto, G23 intentaba descifrar la actitud del androide
guiándose de la lógica humana, la única que tenía. Casi
podía percibir cómo algo en el cerebro positrónico no
acababa de encajar. Sí, había aparecido una nueva variable
con la que no contaban, y ahora, el resultado de la
ecuación no podía ser el mismo. Esa variable era el
paradero manifiesto de A15, y el resultado momentáneo
de la ecuación era la desobediencia.
-El androide tiene razón -G23 esperó
que aquello que iba a decir fuera mínimamente creíble,
porque en las actuales circunstancias, la selenita era
la única esperanza que tenían y no podían permitirse
el lujo de desperdiciarla-. La mujer se quedó en el
último lugar que visitamos, y es muy posible que ahora
se encuentre de nuevo en el Sistema Solar.
-¿El último lugar? ¡Ja! Humanoide,
no se moleste en ocultar la identidad del planeta Mimet,
a esa gente no les sucederá nada. Son un pueblo pacífico...
además, con ellos no va esta guerra. Déjense de estupideces,
¿quieren? Sabemos que la mujer se encuentra en la nave.
-Supongo que es lógico que piensen
así, pero hubo un imprevisto de última hora... La sobrevino
una molesta indisposición.
-¿Ah sí? ¿No me diga?
-Sí -G23 tragó con dificultad.
-Ahórrese sus inútiles intentos de
engañarnos, ¿quiere? Sabemos que la mujer debía realizar
una intervención para poder obtener información sobre
el paradero de Alma15. Y efectivamente la llevó a cabo.
Después embarcó como hicieron ustedes en esa nave.
El ingeniero de la Tierra no podía
creer lo que acababa de oír. Lo sabían todo, absolutamente
todo... No tuvo valor para avistar la figura del androide
pero podía figurarse igualmente la subida de temperatura
de todos sus circuitos.
Cuando se hubo recuperado casi por
completo, decidió jugárselo todo a una sola carta:
-Si han sido debidamente informados
sabrán por qué debía hacer tal intervención entonces,
¿no es cierto?
-Ciertamente, lo sabemos -una sonrisa
socarrona asomó en el rostro del terrorista-. Supuestamente,
su papel en esta misión era cumplir con la ley del Sistema
Solar por un delito que cometió en el pasado. ¡Menuda
ingenua!
-Sí, eso tenía que hacer. Y de hecho,
como ustedes muy bien han dicho, ella cumplió. Por lo
tanto -el de la Tierra no se molestó en ocultar su ira-,
y repito, debido a su indisposición, decidimos dejarla
en el planeta para que fuera enviada de vuelta al Sistema
Solar. Ella ya ha cumplido, ¿por qué traerla...?
-Ya veo ¿y por qué no han informado
al Sistema Solar de ello y sin embargo, han hecho cosas
tan absurdas como pedir permiso para realizar una conexión
holográfica con Ccäpitalia? ¿Tanto echa de menos a su
mujercita, humano?
La condición de alerta roja se hizo
aún más evidente en el rostro de Dolf cuando toda la
sangre se concentró de golpe en su rostro. Éste apretó
los puños, procurando a duras penas controlarse.
-¡Los miméticos lo hicieron por nosotros,
por eso no informamos al Sistema Solar! Además, la mujer
ya no es una pieza importante en nuestra misión, y menos
aún en su estado actual... Como decía antes, ¿por qué
traerla entonces?
Una sonora carcajada exhalada por ambos
terroristas prorrumpió tétricamente en el puente de
la BB2.
-Buen intento, muchacho... Buen intento.
-¿Es que no me creen?
-Estos solares son de lo más particular,
¿no te parece?
-Sí. Tan particulares que se traicionan
entre ellos mismos. A-JA-JÁ.
-¡No sé de qué me habla! -Dolf estaba
a punto de explotar.
-Lo sabe perfectamente -el reciente
tono de burla del que parecía el jefe, cambió bruscamente-.
Las comunicaciones de su nave están interceptadas desde
que salieron del planeta Mimet, aunque llevábamos intentando
hacernos con el control desde mucho antes... -una espeluznante
carcajada volvió a salir de ambas gargantas nudishh-.
Sabe perfectamente que individuos de su propia raza
están colaborando con nosotros, asegurándose de que
la Alianza no se consolide jamás -el androide se apresuró
a comprobar que todo cuanto había oído era cierto, que
el canal autónomo también estaba al descubierto-. No
se moleste. No encontrará ni el más mínimo vestigio
de nuestro control sobre sus sistemas de comunicación.
Ni su gente, allá en el Sistema Solar, ni siquiera la
computadora de su nave han sido capaces de detectarnos,
además, ahora todo esto no tiene la más mínima importancia...
Puede creerlo -volvió a dirigirse al estupefacto humano-.
Aunque le parezca increíble, conocemos detalles sobre
la misión que ni usted mismo conoce. Es nuestro trabajo.
-Pero...
-Su falta de cooperación únicamente
está contribuyendo a que todos perdamos nuestro precioso
tiempo, nada más. Nuestro objetivo se llevará a cabo
de una forma u otra. ¿No entienden que ella no puede
hacer nada para impedirnos realizar nuestros planes?
No tienen escapatoria, queridos solares.
-¿Y si a pesar de todo ella no aparece?
-el androide insistió esta vez.
-Ummmm, ¡bueno!, entonces seguiremos
con nuestro plan B, que consiste en utilizarles como
rehenes de todos modos. Amenazaremos al Sistema Solar
con matarlos si no nos dejan llegar hasta Alma15. Si
nos obligan a hacerlo, les sacrificaremos uno a uno.
-¡No resultará!
-Ya lo creo que lo hará, amigo. Nosotros
vamos a por todas -al primer interlocutor se le acabó
la paciencia-. Y en vista de que no están decididos
a colaborar, serán transportados ahora mismo a nuestra
nave. Pronto averigüemos el modo de hacer llegar nuestro
mensaje al cerebrito de esa mujer. Y aparecerá, ¡por
supuesto que lo hará!
-¿Y cuál es ese mensaje? -Dolf titubeó.
-Si no sale de su escondite, el androide
será desmantelado y usted morirá. Ése es el mensaje,
y ella no podrá quedarse cruzada de brazos.
- Tercera
parte - Capítulo 2 -
Alma15 fue concluida en Agosto del
99 y ha sido revisada durante el 2003/04.
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