| El habitáculo/útero
comenzó a trabajar a increíbles marchas forzadas. En
su interior, únicamente se había configurado y puesto
en marcha una de las cámaras-placenta desechables en
forma de curiosa lágrima. El órgano artificial, lógicamente
estaba habitado por el cuerpo de un ser humano, en concreto
el de una mujer adulta, que flotaba plácidamente dentro
de la correspondiente bolsa amnios rodeada del familiar
líquido amniótico.
Se inyectó el último impulso de estimulante
electrohormonal y las contracciones se volvieron más
frecuentes, mucho más frecuentes. La BB2 se estaba encargando
de acelerar el parto, debía hacerlo.
-Procediendo a realizar la compresión.
La placenta artificial fue oprimida
por una fuerza invisible. Por primera vez, Shelar se
movió con cierta violencia dentro de ella. Su cuerpo,
que hasta el momento había permanecido apaciblemente
contorsionado sobre sí mismo, comenzó a liberarse lentamente
y a cambiar de postura. Y todo ello estaba siendo acompañado
de un repetitivo mensaje: Tu período de estancia
en el mundo de ensueño va a concluir en pocos minutos.
Serás reintegrada al mundo exterior y por ello, estás
obligada a subsistir nuevamente por tus propios medios.
Debes preparar tu mente y tomar cuanto antes la postura
adecuada, puesto que ya ha comenzado el proceso. No
tengas miedo, todo va a suceder rápidamente y de la
forma más suave que puedas imaginar. Además, yo estoy
contigo...
La emisión no era tan desgarradora
como pudiera parecer en un primer momento. Precisamente
el mensaje estaba siendo emitido en un formato tan entrañablemente
íntimo y sentimental, que el resultado de los impulsos
cerebrales de la selenita dieron como respuesta un alto
nivel de excitación.
La criatura confiaba en su progenitora,
y una serie de convulsiones corroboraron sus ganas de
salir al nuevo medio.
-Nueva compresión.
De nuevo, aquella fuerza invisible
volvió a ejercer presión sobre la placenta. Ésta se
mantuvo intacta durante pocos minutos más, hasta que
finalmente el cuerpo de la fémina consiguió llegar a
estar tumbado horizontalmente y levitar a escasos centímetros
por encima del suelo de la nave. Ahora se hallaba en
la postura adecuada... esperando.
Un último mensaje fue acompañado por
nuevas convulsiones. En ese momento las manos de la
mujer salieron despedidas de su pecho para permanecer
flotando a ambos lados de su cuerpo. De forma automática,
la placenta gelatinosa tomó la nueva forma de su anatomía.
-Procediendo con la última fase.
Shelar recibió entubación bucal por
medio de un singular filamento originado por la misma
sustancia membranosa de la placenta.
-Absorción del líquido amniótico del
interior del cuerpo. Absorción del líquido amniótico
del exterior. Desechado y reciclado de la cámara-placenta.
Puesta en funcionamiento de la unidad de oxígeno auxiliar.
Poco a poco el orbe que rodeaba a la
selenita se iba consumiendo y dispersando en el mismo
ambiente del habitáculo, en tanto su cuerpo era depositado
lentamente sobre el cálido suelo. Por otra parte, el
cordón umbilical sintético se desconectó autónomamente
del neonato prácticamente al mismo tiempo, y
la mujer comenzó a respirar habituándose al nuevo medio
tal y como se lo habían prometido; fácilmente.
-Comprobación del test de Apgar finalizada.
Resultado positivo, valores normales. Desconexión de
unidad de oxígeno auxiliar.
Al principio sus ojos se abrieron poco
a poco, despacio, hasta que finalmente quedaron abiertos
de par en par. Shelar procuró mantener la calma, no
veía nada; una inmensa nube borrosa se había colocado
justo delante de sus pupilas, ocultando todo lo que
había al otro lado.
-Procediendo con aspirado de conductos
auditivos.
La voz de la computadora estaba siendo
apenas un susurro. Aun así la selenita creyó entender
el mensaje a la perfección y no pudo evitar ponerse
tensa. Inmediatamente imaginó dos gigantescos tubos
insertados en sus oídos absorbiendo sin compasión su
maltratado cerebro, pero no ocurrió así, sin saber muy
bien cómo, ambos tapones fueron sencillamente succionados
con la mayor suavidad posible.
Tras un par de segundos su respiración
ya se había normalizado por completo y notó que comenzaba
a recuperar paulatinamente el conocimiento. Los recuerdos
brotaron nuevamente a su memoria... aunque no todos,
de eso estaba segura. Intentó moverse y le resultó imposible.
¿Podría estar una vez más dentro del holograma interactivo?
No, claro que no. Había superado aquella prueba, eso
lo recordaba perfectamente. Pero el caso es que después
de la intervención recordaba fragmentos de conversaciones,
pequeñas secuencias de lo que había sucedido, y antes
de eso... exactamente lo mismo. Fragmentos. Recuerdos
inconclusos e incoherentes, algunos de los cuales dudaba
que la pertenecieran. Supuso que todo ello era debido
al sueño amniótico, al fin y al cabo era la primera
vez que utilizaba aquella técnica para descansar, y
no conocía sus efectos secundarios. Definitivamente
los estaba experimentando. Pero... el caso es que se
sentía tan distinta... Tan serena, tan... ¡liberada
al fin y al cabo! Y sobre todo relajada, sí, tan relajada,
que poco le importó que por el momento su cerebro no
funcionase al cien por cien.
-¿Cómo te encuentras?
Creyó volver a escuchar la voz de la
computadora ahora de forma más clara, pero hizo caso
omiso de sus palabras atendiendo a un nuevo acontecimiento;
las nubes se difuminaban de sus pupilas dejándola descubrir
que existía el mundo fuera de su mente. ¡Ahora casi
podía ver normalmente!
-¿Cómo te encuentras?
Shelar movió la cabeza a ambos lados,
pensando en lo curioso del tono de la computadora: éste
parecía ser más… ¿cariñoso? Buscó infructuosamente el
rostro de aquel cerebro mientras continuaba tendida
en el suelo. No veía por ninguna parte la dichosa pantalla
de visualización.
-Bueno, supongo que bien. ¿Qué ha ocurrido?
-pero enseguida encontró la información que necesitaba
esperando en su memoria. No sabía cómo exactamente,
pero sabía todo lo que había ocurrido tras su partida
de Mimet-. Déjalo. Ya sé...
-Sí. Inserté la información en tu cerebro
mientras recibías tu sueño amniótico.
-Lo sé -no intentó evitar que sus palabras
salieran con cierta aspereza. Los sentimientos que había
percibido tras despertar de su sueño amniótico, parecían
estar dando paso a una insólita insensibilidad prácticamente
hacia casi todo lo que la rodeaba. No intentó buscar
explicaciones tranquilizadoras, simplemente se conformó
con seguir sobrellevando lo que debían ser los efectos
secundarios-. ¿Y ahora qué?
Mientras esperaba una respuesta contempló
expectante los aerofractales de diversos tamaños, colores
y formas, que rodeaban por completo la sala cilíndrica
actuando como escudo protector. Según Dum, gracias a
ellos una intromisión desde el exterior de la BB2 era
totalmente imposible. Aquel útero manufacturado
no podía ser detectado por ningún medio desde el exterior
del casco.
-Bueno, para empezar debes ocultarte.
Hace una media hora enviaron un mensaje donde decían
que si no te dabas por vencida, una tropa de reconocimiento
vendrá en tu busca y te sacará de aquí por la fuerza.
Decidí no introducirlo en tu mente, ibas a despertar
de tu sueño y no era muy conveniente perturbarte.
-Eeeeh, ya. ¿Y no puedes evitarlo?
-Shelar intentó mover su tronco y esta vez lo consiguió.
Descubrió gratamente que no estaba desnuda como llegó
a pensar, de nuevo habían configurado el mismo atuendo
militar que llevaba al penetrar en la cámara. Finalmente
consiguió incorporarse. ¡Incluso la lesión de su espalda
había desaparecido!
-No. Pero puedo ocultarte en el único
lugar donde es imposible que penetren, al menos hasta
que pensemos qué vamos a hacer. Aquí no estás a salvo.
Una vez dentro de la nave, acabarán encontrando esta
cámara.
-Lo sé.
-Por el momento no cuento con toda
la información necesaria sobre el paradero exacto de
tus dos compañeros en la Trem21, por lo tanto no tengo
la menor idea de cómo liberarlos. Pero espero recibir
toda la información muy pronto.
-¿Cómo?
-Por medio de tres pequeños satélites,
tres nanomecanismos provistos de holograbadoras: éstos
están rodeados de un dispositivo de camuflaje para poder
recoger la información de una forma segura. Los introduje
en la nave alienígena hace escasamente una hora, poco
después de que tus compañeros fueran transportados.
Transportarlos junto a ellos hubiese evidenciado su
estructura física, por ello, los envié además a un punto
totalmente deshabitado. Y bien, desde entonces están
enviando algunos datos en tiempo real…
Shelar frunció el ceño:
-¿Y después de una hora no sabes nada
ni de Dum ni de Dolf?
-Así es, aún se están moviendo a través
de la nave, y parece que no han encontrado ni rastro
de tus compañeros… por el momento.
-Vaya. Bueno, ahora dime, ¿dónde debo
ocultarme?
-Un momento.
-¿Qué ocurre? -Shelar casi pudo sentir
cómo una mano apresaba su hombro, y tras ésta, descubría
la cara de uno de los terroristas.
-Podríamos decir que he tenido una...
idea.
-Ah sí, ¿y cuál es? -la mujer soltó
el aire que a duras penas había conseguido retener.
-Creo que hablar conmigo te hace sentir
un poco incómoda ¿no es así?
Shelar miró de reojo a ambos lados
pero no contestó. Prefirió guardarse para sí lo que
opinaba y cómo se sentía.
-He pensado que quizá sea más cómodo
para ti dirigirte a una imagen corpórea ¿es correcto?
-Bueno, creo que para cualquiera resultaría
un poco embarazoso hablar con las paredes, la verdad...
-Entonces, lo mejor sería que creara
una imagen en tres dimensiones. Así todo resultará mucho
más fácil para ti.
-¡Está bien, déjate de rollos y hazlo
de una vez! Cuanto antes vayamos a donde tengamos que
ir mejor.
La imagen tridimensional se formó entonces
con pasmosa rapidez. Por un momento Shelar se quedó
paralizada, sin saber qué pensar. ¿Era su querido androide
o uno de los clones de su reciente sueño? Se estremeció
instintivamente sin saber qué hacer ni qué decir. Por
primera vez desde que despertó sintió verdadero pánico...
La voz de la imagen, al igual que su
apariencia, se tornó masculina:
-Bien, debemos ir a pie, no podemos
arriesgarnos a que seas detectada si te transporto directamente
al lugar donde debemos ir. Ahora somos estrechamente
vigilados para impedir que nos comuniquemos de algún
modo con el Sistema Solar.
Pero Shelar no escuchó ni una sola
palabra.
-¿Por qué precisamente una proyección
de Dum?
La imagen tridimensional apartó el
flequillo de sus ojos con un rápido soplido.
-Según mi programación el resultado
más adecuado para tu estado psicológico en las condiciones
actuales, era este. Creí que necesitarías sentirte acompañada,
pero si te molesta puedo cambiar mi aspecto transformarme
en lo que desees, incluso puedo tomar mi propio aspecto.
-Eeeeeh, no, no es necesario. Supongo
que así está bien.
-Eso supuse.
Su holocompañero echó a andar mientras
ella observaba su caminar idéntico al de su verdadero
amigo. La imagen de la computadora se volvió repentinamente.
-Vamos -lógicamente empleó el mismo
tono de voz del androide-. No hay tiempo que perder.
***
El bosque se extendía a lo largo y
ancho de todo su campo visual, embriagándola con su
imponente magnitud.
-¡Es fantástico! -la selenita no pudo
evitar acariciar el tronco de uno de los árboles más
próximos y así percibir, gracias a la aspereza de la
corteza grisácea, que todo cuanto contemplaban sus ojos
existía realmente.
La imagen del androide permaneció en
la retaguardia:
-Por supuesto que lo es.
Tras recorrer varios metros en silencio
y permaneciendo en perfecta armonía con la naturaleza,
las dos figuras humanoides se hallaron atrapadas en
una zona donde apenas podía traspasar la luz del sol
debido al espeso follaje de los árboles. Inusualmente
sus cabezas estaban siendo protegidas por un inescrutable
cielo vegetal. La atención de la fémina, se desvió entonces
hacia la presencia de un curioso pajarillo que cruzó
revoloteando hábilmente entre ambos. Su fluorescente
vuelo exhibicionista duró apenas unos segundos, pero
Shelar, fue incapaz de expulsar el aire que retenía
en sus pulmones hasta el momento en que éste desapareció
entre la inconmensurable vida vegetal. ¡Aquello podría
haberlo lastimado!
Enseguida continuaron la caminata.
Dum, o lo que parecía ser su persona, seguía muy de
cerca a la mujer, apartando con sumo cuidado como hacía
ella misma las ramas de las plantas que se cruzaban
en su camino.
La sensación de encontrarse andando
sobre un espeso manto de hojas y no poder verse los
pies era un tanto extraña, pero aun así a Shelar le
resultaba agradable. El crujir de las hojas en cada
una de las pisadas era una nota más entre todo aquel
tumulto de sonidos silvestres.
-¡Vamos! -repentinamente, la mujer
se volvió hacia su acompañante y antes de que la imagen
tridimensional pudiese prever qué iba a ocurrir, ella
ya había echado a correr soltando pequeños grititos-.
¡Vamos, vamos!
El hipotético sujeto positrónico la
persiguió hasta una explanada. La mujer había parado
bruscamente e inspeccionaba complacida a su alrededor:
los verdaderos rayos del sol los bañaban directamente,
mientras un espectacular cielo azul insistía en acompañarlos…
"¡Cómo puede existir un paraje tan bello en todo
el universo conocido! ¡Qué hermoso!" Los pensamientos
de la mujer se vieron rápidamente interrumpidos por
el continuo movimiento insectil, y después de éste,
por la danza persecutoria de un sinnúmero de exóticos
pajarillos.
Shelar miró al presunto androide sonriéndole
abiertamente. Desde que llegaron a lo que denominaron
planeta Morada su estado de ánimo se había visto nuevamente
inundado por un torbellino de positivismo. ¡Se sentía
tan feliz, tan esperanzada!
Inspiró profundamente aprovechando
una pequeña ráfaga de viento. El aire que inspiró era
tan puro, tan... revitalizante. Miró al cielo y hubo
de guiñar los ojos ofendida por los rayos del sol. A
lo lejos, un ejército de nubes saludaban a los recién
llegados... "¡Qué espectáculo!"
-¿Cómo es posible que todo esto exista
realmente? -la mujer habló con los ojos cerrados, alzando
su rostro para que el sol lo calentase.
-En realidad no existe. No es más que
una ilusión.
Perpleja, la selenita inquirió a la
imagen:
-¿Me estás diciendo que todo lo que
veo no es más que una simulación, un mundo… un mundo
quimérico?
-Eso es.
-Entonces eso significa que no es más
que un programa simulado y que en el momento en que
salgamos de aquí, todo se desvanecerá, ¿no es cierto?
-Cierto. Por otro lado si permaneciésemos
aquí indefinidamente, la simulación continuaría su curso
natural.
-Entiendo, no tendríamos ningún tipo
de problema para alimentarnos, ya que nuestros alimentos
serían replicados...
-Así es.
-Tampoco cuestionaríamos la veracidad
del ambiente que nos rodea, ya que al fin y al cabo,
todo lo que tocamos y contemplamos se transforma en
algo material en el preciso momento en que la energía
es empleada en la producción de la materia...
-Exacto.
-¡No sé cómo he podido ser tan estúpida!
Pero es que… no sé, como en su momento tanto Dum como
G23 hablaron de una nave tan... tan... ¡evolucionada!
Yo… bueno, verdaderamente pensé... ¡pensé en
un milagro!
-Hasta cierto punto es normal, todo
es demasiado creíble.
-¡Por supuesto que lo es! Tanto que
me dejé llevar por la autenticidad de este mundo cuando
debería haberme dado cuenta de que la simulación holográfica
es el único modo... ¡No hay manera de transportar un
ecosistema completamente vivo al interior de una nave
y conseguir que evolucione! "¡Estúpida, estúpida,
estúpida!" -un nuevo pensamiento interrumpió su
auto-reprensión-. "¿Y desde cuándo soy yo capaz de
discernir este tipo de cosas? ¿Qué demonios me dieron
durante ese dichoso sueño amniótico?"
-Bueno, eso no es del todo cierto,
pero sí que la simulación y replicación es la solución
más factible. Es posible conseguir con un mínimo esfuerzo
que el ambiente simulado evolucione al mismo tiempo
que se efectúa el desarrollo de los cerebros y las necesidades
humanas fueran ampliándose. Con esta interacción tan
perfecta, aquellos que habitaran el planeta Morada no
percibirían el "engaño".
-Ajá.
-Cuando los humanos fueran madurando
individualmente y el propio colectivo de personas creciera,
sus personalidades se irían transformando, sus criterios
cambiarían y tendrían otro tipo de necesidades con respecto
a ellos mismos y a sus iguales. La simulación entonces
debería hacer verosímil el entorno en cada una de estas
etapas. Su misión sería crear un escenario lógico según
transcurrieran sus vidas.
-¡Resulta increíble de creer! ¿No es
cierto?
-No, no lo es en absoluto. Debe ser
así. Los moradores de la nave no deberían advertir lo
que ocurre antes de avistar su nuevo mundo natural.
El hecho de ser conscientes antes de tiempo de la realidad,
podría hacerles llegar a pensar que se trata de una
reclusión indefinida y sin ningún tipo de expectativas.
Podría pues traerles verdaderos problemas psicológicos
e incluso un enfrentamiento directo con la nave -por
primera vez habló como si no tuviese absolutamente nada
que ver con el asunto-. ¡Un momento!
-¿Qué ocurre? -Shelar recordó súbitamente
la situación en la que se encontraban fuera de aquel
mundo de ensueño, y sintió miedo, mucho miedo.
-Un equipo de reconocimiento se ha
transportado a nuestro puente de mando.
-¿Cuántos son?
-Diez guardias y tres operarios.
-¿Qué pretenden?
-Los operarios intentan manipularme.
-¿No puedes hacer nada para impedirlo?
La imagen del androide tomó asiento
entre un grupo de flores violáceas.
-Por supuesto, ya lo estoy haciendo.
No es difícil mantenerlos a raya.
-Muy bien, ¿y ahora qué? -la mujer
se sentó al lado del holograma-. Supongo que deberíamos
trazar un plan ¿no? Deberíamos adelantarnos.
-Por el momento sigo sin tener la información
que precisamos.
-¡Pero no podemos permanecer de brazos
cruzados!
-Paciencia.
La selenita bufó, perdía los nervios
por momentos:
-¿Paciencia? ¡Ja! ¿Crees que he tenido
poca paciencia desde que empezamos con esta estúpida
misión? Ya no puedo tener más paciencia, debo moverme…
Dum está en peligro, ¿es que no lo entiendes?
-Un momento.
-¿Otro momento, qué, dime, qué ocurre
ahora?
-Están intentando manipular los sistemas
medio ambientales.
-Genial, ahora me quedaré sin oxígeno
y moriré esperando…
-No te preocupes, es improbable que
eso suceda.
-¡Pero vamos a ver!, ¿es que ni siquiera
puedes contactar con el Sistema Solar y pedir ayuda?
-Imposible, nuestros sistemas de comunicación
han sido interceptados. Si lo hago los Nudishh también
estarán al corriente de las instrucciones que recibamos.
No serviría de nada. Además, también cabe la posibilidad
de que la conexión fuera falsa, podríamos estar comunicándonos
con la propia Trem21 o con rebeldes allá en el Sistema…
Las noticias sobre la situación allí son muy escasas,
y no sabemos hasta qué punto pueden tener el control.
-Es cierto, lo siento, lo había olvidado…
¿Han conseguido hacerse con el control del sistema medio
ambiental? -Shelar casi pudo sentir cómo comenzaba a
asfixiarse.
-No, pero el sujeto continúa con su
labor. El segundo de los individuos intenta a toda cosa
entrar en los archivos del Sistema y arrancar información
confidencial sobre el propio Sistema Solar. El tercero
procura encontrar información subyacente a mis sistemas
esenciales, es decir, si fuera capaz de ello, averiguaría
mi verdadera configuración y mis múltiples utilidades.
Un momento… Su jefe está enviándote un nuevo mensaje.
-¿Puedes pasarlo por el sistema de
audio?
-Por supuesto.
-Mujer. Si no respondes por última
vez a nuestro mensaje dentro de una hora como máximo
y haces posible tu transporte a nuestra nave, el androide
será desmantelado y el humano morirá. No repetiremos
más este mensaje. No estamos dispuestos a prorrogar
por más tiempo esta situación -hubo una pequeña
pausa y otra voz totalmente distinta a la del primero,
retumbó también en el idioma del solar-. ¡Una hora!
-Pero ¿qué...? ¿Debo suponer que he
recibido este mismo mensaje anteriormente?
La imagen permaneció muda.
-¿Por qué no me lo hiciste saber? -Shelar
se incorporó de un salto. Sus palabras comenzaban a
sonar varios tonos por encima de lo habitual-. La situación
es mucho peor de lo que pensaba, ¡sus vidas corren peligro
y no me lo dijiste!
-Tranquilízate -la simulación de Dum
se levantó, impasible.
-¡Cómo voy a tranquilizarme, insertaste
la información en mi cerebro a medias!
-Era lo que requería la situación.
-¿La situación? -la selenita sostuvo
la mirada del holograma con todo el odio que había en
su interior reflejado ahora en sus pupilas-. ¡Al diablo
la situación! ¡Al diablo que me perturbe o no! ¡Están
en juego las vidas de ambos y yo permanezco aquí contemplando
los pajarillos y las florecillas silvestres! -por un
momento casi olvidó que aquella imagen pertenecía a
la de su querido androide, y estuvo a punto de abalanzarse
sobre ella-. ¡Dime, maldita sea…! ¿Qué pretendes?
-Confía en mí.
-¡Quiero una solución! ¿Me oyes? -Shelar
se acercó aún más a la imagen.
-La tengo. También tengo la información
que precisábamos.
Shelar parpadeó confusa:
-¿No es posible que también la hayan
recibido los terroristas?
-Negativo, los satélites realizan la
traslación de datos en una frecuencia distinta, asimismo
los insurrectos no esperan la presencia de nuestros
satélites. No conocen su misión, por lo tanto únicamente
esperan comunicación por parte del Sistema Solar, si
la hubiera. Los Nudishh son demasiado confiados...
-Estupendo, te escucho entonces. Y
te recuerdo que tenemos una hora -se cruzó de brazos
apretando sus femeninos labios con impaciencia.
-Se encuentran en una de las bodegas
de popa, en el sector de repuestos para replicadores.
Tercer platillo de los cuatro que constituyen la nave,
y el plan es el siguiente...
- Tercera
parte - Capítulo 3 -
Alma15 fue concluida en Agosto del
99 y ha sido revisada durante el 2003/04.
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