| Shelar, ansiosa, tomó
asiento en la rivera de un pintoresco río. La BB2 había
enviado un mensaje hacía escasos segundos, y la respuesta
por parte de la otra nave ya llegaba:
-¡Una computadora al mando! ¿Por quién
me ha tomado?
La voz desprovista de cuerpo estalló
en el idioma solar. Por el contrario, el tono empleado
por el cerebro de la BB2 fue paciente y pausado. Sus
palabras fueron enviadas a través del subespacio en
un perfecto nudishh:
-No acabo de entender su cuestión,
pero aun así deberé pasarla por alto. Se me ha rogado
encarecidamente que no pierda más tiempo, -la selenita
permaneció boquiabierta mientras observaba al holograma
emplear la voz de la computadora-, por lo tanto, me
veo en la obligación de comunicarles por última vez
que me hallo al mando de esta misión bajo órdenes estrictas
del Sistema Solar. Lo que suceda a partir de ahora,
en parte, dependerá de las decisiones tomadas por ustedes.
Y bien, ya que insisten en saber, he de comunicarles
que Shelar ciertamente se halla a bordo, no sirve de
nada ocultarlo. Pero me está prohibido dejarla actuar
por su voluntad, así que no insistan pues en que acuda
a su cita…
-¿Es que nos ha tomado por estúpidos?
¡Déjese de sermones y entréguenos a la mujer!
-Excúseme, pero no estoy programada
para mentir. Por lo tanto, si a pesar de mis explicaciones
se empeñan en no querer comprender... bien, entonces
tendré que limitarme a cumplir con mi obligación -realizó
una pequeña pausa que contribuyó única y exclusivamente
a dar más credibilidad a sus declaraciones-. Deben entregarme
sanos y salvos al androide y al humano en un plazo máximo
de dos horas. Si se realiza la entrega sin ningún tipo
de contratiempo, posteriormente, y procedo a informarles
siempre ciñéndome a las instrucciones dadas por el Sistema
Solar, será posible pactar una tregua llegando a un
acuerdo conveniente para ambas partes. Si por el contrario
no ocurre de este modo, deberé acatar mis órdenes: Procederé
entonces a mi inminente autodestrucción. Por cierto,
todo intento de aumentar la distancia entre ambas naves
será en vano -el presunto androide cortó la comunicación
de forma inmediata.
Shelar dejó escapar un suspiro:
-¿Y ahora qué?
-Ahora realizaran algunas comprobaciones
y encontraran un mensaje codificado en el mismo canal
virtual que empleó el Sistema para enviarnos su último
mensaje. Pensarán que realmente lo enviaron ellos… Nosotros
entre tanto, pasaremos al plan "B".
***
Había sido transferida a un lugar que
más que una nave estelar parecía una cueva, y por eso
mismo no había duda, se trataba de la Trem21.
Sin más dilación, los ojos selenitas
volaron en torno suyo comprobando que efectivamente
estaba sola. A partir de ese momento no podía mantener
comunicación verbal con la BB2, así que sólo imaginó
que había sido transferida cerca de la prisión. ¿Pero
a qué distancia se encontraba? ¿Y hacia dónde debía
dirigirse? Rápidamente extrajo de la rosada túnica nudishh
el dispositivo de localización de los nanomecanismos,
y el diminuto aparato de apariencia cuadrilonga cobró
vida en contacto con la palma de su mano. Éste, mostraba
un gráfico tridimensional del sector donde se hallaba
en aquel momento, pero Shelar no pudo evitar distraerse:
La piel de su mano se había transformado en una abominable
extremidad verde amarillenta -exactamente igual que
el resto de su cuerpo-, y constaba únicamente de tres
dedos. Gracias al escudo emulador empleado en los holojuegos
solares, la de la Luna se había transformado en una
preciosa fémina del planeta Nud.
"Bien, allá voy"
En el momento en que se movió observó
que una pequeña luz anaranjada aparecía en la pantalla
de visualización del dispositivo, mostrando el recorrido
que ella misma efectuaba. Un par de segundos después,
un conjunto de ondas multicolores la indicaron la dirección
a seguir.
Tras una no muy corta caminata, dobló
un terroso recodo y más tarde otro exactamente igual.
Después, otro y otro más. Más tarde, una bifurcación
se materializó a lo largo del actual corredor y al escoger
uno de los dos caminos, se encontró con otra idéntica
a la primera. Insegura, Shelar comprobó las indicaciones.
Iba en la dirección correcta.
Al cabo de unos minutos llegó a un
lugar diferente. Se trataba de un pequeño rellano donde
había un par de ascensores. Pulsó la placa de aviso
del más próximo y echó un nuevo vistazo a las indicaciones,
éstas decían que debía subir. Cuando llegó el ascensor
las puertas se iluminaron fugazmente, y una vez en su
interior, pulsó uno de los múltiples botones indicando
que quería subir a un nivel superior, dentro del tercer
platillo.
A lo lejos, el nuevo nivel estaba especialmente
concurrido y rápidamente adivinó la causa. Según el
gráfico del dispositivo y su propia intuición, debía
tratarse de la sección de esparcimiento en lo que se
suponía debía ser la hora más concurrida del día, ya
que a pesar de encontrarse en plena batalla, algunos
miembros de la tripulación descansaban incluso en el
propio corredor. Cada oportuno alienígena sustentaba
un curioso bebedizo igualmente extraterrestre. Shelar,
un tanto acelerada, recordó las últimas palabras que
había dedicado la BB2 a su dispositivo de camuflaje:
"Procura no chocar con persona o cosa alguna. Recuérdalo,
el principal inconveniente del escudo emulador es que
nunca, bajo ningún concepto, debes entrar en contacto
con nada que proceda del exterior. Si esto ocurriese,
tu apariencia se desvanecería momentáneamente...".
Sus pasos se volvieron entonces más
rápidos mientras ocultaba el dispositivo de seguimiento
en la palma de la mano. Seguidamente, extrajo una formidable
sonrisa nudishh de algún lugar. Entre tanto los diversos
grupos de colegas semiverdosos diseminados a lo largo
del corredor, no prestaron mayor atención a la bonita
nudishh de exuberantes formas que caminaba con sus triangulares
ojos casi fuera de sus órbitas, no obstante, aquella
afortunada situación no duró mucho más. La intrusa casi
había superado la prueba cruzando a través de todo aquel
enjambre de antenas y túnicas luminosas, cuando, de
forma repentina, un individuo se disgregó de un pequeño
grupo y caminó decididamente en su misma dirección,
acercándose resueltamente a su crispada espalda.
Shelar aceleró y continuó con la vista
fija al frente. El nudishh también aceleró. La mujer
dobló el siguiente recodo encontrándose en un corredor
idéntico al que acababa de dejar, salvo por lo desierto.
Recorrió unos pocos metros más y entonces sucedió; otra
inesperada bifurcación se mostró burlona ante ella.
¿Por dónde seguir? Volvió su mirada sin dejar de caminar.
El individuo continuaba persiguiéndola y a pesar del
apresuramiento de la dama, ahora mucho más de cerca.
Mucho más. Tras un ligero titubeo, Shelar decidió continuar
por el corredor de la izquierda, girando de inmediato.
El pegajoso sujeto continuó tras ella.
-¿Nos conocemos de algo? -la voz del
rebelde jugueteó en los oídos selenitas en un perfecto
idioma solar.
Shelar no pudo evitar sobresaltarse.
No esperaba que el otro se dirigiese a ella y además,
casi había olvidado que llevaba el traductor universal
adherido a su garganta e introducido en su oído. Éste
era el único modo posible, dadas las circunstancias,
de poder interactuar con el nuevo entorno. ¡Afortunadamente
aquella computadora lo previó todo!
-Cre... creo que no -procuró ocultar
el movimiento de sus labios para que el otro no percibiese
la descoordinación que debía haber entre el sonido de
su voz y el movimiento de su boca.
-Eres muy hermosa ¿sabes? -esperó una
reacción por parte de la hembra nudishh, pero ésta no
hizo ni dijo nada-. Perdóname si te molesto, ¿puedes
decirme cuál es tu nombre?
-Eh... Bueno, yo... ¡Me llamo, Nnalí!
-Nnalí, bonito nombre. El mío es Gleul.
¿De qué sector eres Nnalí?
-Del sector de esparcimiento, por supuesto
-calculó cómo hacer que sus castos modales siguieran
ocultando sus labios de una manera convincente.
-¿En serio? Es curioso, no te había
visto nunca. Por cierto, creo que ahora tenéis exceso
de trabajo -sonrió abiertamente.
-Sí, la verdad es que sí lo tenemos.
La selenita se dispuso a concluir con
la charla volviéndole la espalda, pero el alienígena
continuó insistiendo.
-¿Por qué no saliste de allí hace un
momento?
-¿Eh? Bueno, es que... eeeeh, verás,
no es mi turno -por primera vez se preguntó si su imagen
estaría moviendo las antenas del mismo modo que lo hacían
las del alienígena, puesto que ella no podía realizar
movimientos voluntarios con partes de su cuerpo inexistentes.
¿También lo habría programado la BB2?
-Oye... ¿y nunca descansas? Ya sabes,
aunque sea forzosamente en tu lugar de trabajo.
Shelar contestó pasándose una mano
por los labios, juguetonamente:
-La verdad es que no. Soy una chica
solitaria.
-Ah, entonces por eso es por lo que
no nos hemos visto hasta ahora -la expresión del joven
se entristeció durante unos instantes-. ¿Y se puede
saber adónde vas?
Shelar procuró recordar una a una las
instrucciones que le había dado la computadora, pero
lo cierto es que las respuestas se le habían acabado
casi desde el principio. Por lo tanto, si aquel sujeto
no desistía pronto o la BB2 no actuaba una vez hubiera
comprobado que permanecía demasiado tiempo quieta en
un mismo punto, tendría que intentar liberarse de él
como fuera.
-Bueno, algunos de nuestros replicadores
están fallando y necesitamos piezas para reparar las
averías. Yo estoy fuera de servicio y tenemos exceso
de trabajo... -sonrió intentando parecer convincente.
-Entiendo, ¿quieres que te acompañe?
-Yo... ¡No, será mejor que no!
De improviso, las terrosas paredes
se vieron teñidas de un sanguinolento rojo.
"¡Ya era hora!" -Shelar soltó
el aire aliviada. Sabía que la BB2 se las había ingeniado
para provocar la alarma a bordo de la Trem21.
-¡Debo tomar mi puesto, aunque me hubiese
gustado echarte una mano con las piezas! ¿Podrás tú
sola?
-Por supuesto, no te preocupes -Shelar
creyó ruborizarse.
-Está bien -el muchacho parecía sinceramente
desconcertado-. Oye, podríamos vernos cuando todo esto
acabe, ¿qué te parece?
Shelar titubeó unos segundos:
-Eeeeh, está bien. Te buscaré cuando
todo haya acabado -y echó a correr sin volver la vista
atrás.
De nuevo a solas comprobó el rumbo
que había seguido prácticamente a ciegas. Afortunadamente
había acertado, ello significaba que no debía volver
atrás. Ahora, en la pantalla de visualización se mostraba
el esperado gráfico tridimensional que indicaba el final
del recorrido, e incluso las tres posiciones luminiscentes
que pertenecían a los nanomecanismos.
Alzó su vista, allí estaba el recodo
tras el cual debía actuar.
"¡Adelante pues…!"
Su pensamiento pareció ser leído puesto
que de forma inmediata comenzó el plan "C". Se estudió
a sí misma y allí estaba: la computadora había reprogramado
su escudo emulador y sus vestiduras habían cambiado
al instante. Lo mismo ocurrió con su personalidad...
Ahora era la viva imagen clonada de uno de los tres
operarios que subieron, en un primer contacto, al puente
de mando de la nave solar. Los diez guardias que escoltaron
a los intrusos, también se materializaron merced al
un nuevo programa holográfico programado por la computadora.
Shelar respiró hondo, una, dos, tres
veces. Guardó su dispositivo localizador en uno de los
bolsillos y sin pensárselo más, dobló la esquina escoltada
por los diez espectros.
Como había esperado dadas las grabaciones
recibidas por los satélites espías, en la puerta de
uno de los habitáculos acondicionado como bodega se
hallaban dos vigilantes nudishh, y al otro lado del
invisible campo de fuerza, sus dos compañeros.
Ambos nudishh se encontraban de pie
charlando junto a la entrada, armados con utensilios
similares a las pretéritas lanzas utilizadas por los
primeros humanos e incluso por los hologramas que ahora
cubrían sus espaldas. Claro que las de éstos no disparaban…
Shelar se olvidó de este pequeño detalle en cuanto vio
lo que buscaba: la tarjeta que desactivaba el campo
de fuerza exhibiendo sus formas a través del bolsillo
de la túnica de uno de los guardias.
La selenita se apresuró, puesto que
aún no se habían percatado de su presencia:
-¡Rápido, rápido! -se aproximó corriendo,
la traducción de su voz, ahora masculinizada, la sorprendía
incluso a ella- ¡Tienen que trasladar a los prisioneros
lo antes posible, es una orden!
-¿Cómo? -el sujeto que reposaba plácidamente
en el extremo izquierdo de la prisión, parpadeó incrédulo-.
¿Qué sucede? ¿De qué hablas?
Un incómodo silbido secundó a la luz
de emergencia.
-Tenemos a dos naves más del Sistema
Solar haciéndonos frente -el falso nudishh jadeó excitado,
procurando ocultar una vez más su pronunciación entre
exageradas gesticulaciones y aspavientos-. No las hemos
detectado hasta que no ha sido demasiado tarde. ¿Podéis
creerlo? ¡Pretenden que nos rindamos y les entreguemos
cuanto antes a los prisioneros!
El individuo de la derecha, el que
tenía el código de desactivado, fue el primero en ponerse
en guardia. En sus facciones encolerizadas se reflejaba
la casi perpetua actividad encarnada de su alrededor:
-¿Pero qué está sucediendo? Hace tan
sólo unos momentos nos han comunicado que la situación
de alerta roja es debido al acercamiento de la dichosa
nave del Sistema, pero nadie nos habló de dos naves
más...
Shelar no tenía noticias de la nueva
táctica seguida por la BB2, aun así, pensó que era buena...
muy buena. Y repentinamente echó un vistazo al lugar
donde esperaban sus verdaderos amigos. Dolf, que permanecía
pacientemente sentado, lógicamente prestó atención a
la situación que se estaba desarrollando al otro lado
del campo de fuerza sin demasiado entusiasmo. La presencia
de los nuevos nudishh, e incluso las propias noticias
que Shelar estaba proporcionando, no tenían la más mínima
importancia. Éste no entendía ni una sola palabra. Pero
Dum sí entendía, sin embargo no se inmutó…
El nudishh continuó ajeno a los pensamientos
de la selenita:
-¿Por qué no se nos ha mandado un segundo
informe?
-¿Eh? Una de las naves se ha hecho
con el control de nuestra computadora, por eso estamos
aquí. Las intercomunicaciones no son posibles desde
entonces... ¡Pero vamos, rápido! ¡Debemos actuar cuanto
antes! El enemigo ha amenazado con enviar tropas abordo
si no les entregamos a los prisioneros... Y no podemos
permitir que eso ocurra. Debemos confinarlos en los
aposentos de nuestros superiores.
Ambos guardias mostraron los primeros
síntomas de estrés sacando un aparato que debía ser
el dispositivo mediante el cual se comunicaban con sus
superiores:
-¡Atención…! ¡Atención! -el primero
en hablar sacudió violentamente su comunicador.
Shelar abrió los ojos de par en par
sin saber cómo reaccionar. Aquello no lo habían previsto.
Al menos ella.
-¡No funciona! ¡Tiene razón, debemos
actuar cuanto antes!
La selenita se desinfló al instante,
pero no dio tiempo a más especulaciones:
-¡Vayámonos! -se acercó a una distancia
prudencial del guardia que custodiaba el código.
-Está bien. ¡Prisioneros, pónganse
en pie! -Dum comunicó al de la Tierra la orden y éste
se incorporó casi de un salto.
El portador del código sacó la tarjeta
de su bolsillo pero en vez de introducirla en la hendidura
conformada para ello, inesperadamente retrocedió, chocando
con el falso nudishh y haciendo que el escudo de éste
se desvaneciese durante un breve instante.
La misma cara de sorpresa rodó en una
y otra dirección, pero Shelar reaccionó antes y se hizo
con la tarjeta arrebatándosela al nudishh de las manos.
El otro intentó recuperarla pero la mujer le empujó
y lo tiró al suelo. El arma del guardia salio disparada
y mientras éste intentaba hacerse de nuevo con ella,
la de la Luna escapaba del disparo de su compañero,
que rápidamente volvió a disparar y a errar.
Una vez en pie y ya con la lanza en
su poder, ambos guardias se abalanzaron sobre la intrusa
intentando reducirla. Ésta echó a correr mezclándose
con la imagen holográfica, pero la confusión duró poco
tiempo; uno de los guardias disparó y todas las figuras
se desvanecieron seguidas de un quejumbroso sonido electrónico.
Ambos nudishh se miraron sonrientes; ahora sólo quedaba
un intruso, el que les interesaba.
Apuntaron rápidamente a la mujer pero
ésta tuvo aún tiempo de anticiparse, por lo que el fuego
cruzado sólo pudo abrir un par de brechas en la pared.
Entre tanto, Shelar ya había pensado qué hacer, e iluminada
continuamente por la luz encarnada de emergencia, se
golpeó una y otra vez contra las paredes de la nave.
Ambos alienígenas observaron confusos cómo aquel demonio
cambiaba continuamente de aspecto. ¿Por qué hacía aquello?
Pero cuando quisieron comprender ya era demasiado tarde,
la grotesca imagen había avanzado hasta el umbral de
la prisión y ahora introducía la tarjeta para desactivar
el campo.
Los nudishh apuntaron entonces a aquel
fenómeno, mientras la mujer, imprevisiblemente, se disponía
a encontrarse directamente con los cañones.
-¡No! -G23 no pudo reprimirse entendiendo
finalmente lo que estaba sucediendo. Se habían jugado
el pellejo para que ella tuviese una pequeña oportunidad
de sacarles de allí, y ahora, la selenita había decidido
suicidarse-. ¡No lo hagas, no seas estúpida!
Shelar continuó avanzando mientras
los guardias se unían para abrir fuego. Éstos no se
lo pensaron dos veces y apretaron el gatillo, pero el
falso nudishh una vez más se anticipó y tirándose al
suelo se los llevó a ambos por delante. El dúo se derrumbó
prácticamente encima de ella, y gracias a esto una de
las lanzas de energía cayó en su poder, mientras la
otra fue prácticamente depositada en las manos de uno
de sus adversarios.
En ese momento, el dispositivo incrustado
en la pared indicó mediante un suave chirrido que el
código estaba desactivado.
-¡Suelta el arma o frío a tu amigo!
-Shelar se levantó rápidamente del suelo apuntando al
nudishh desarmando.
-¡No!
-¡Suelta el arma o juro que lo haré!
-¡Hazlo!
El nudishh indefenso inquirió perplejo
a su compañero mientras la mujer, a su vez, contemplaba
el rostro de su oponente. "¿Será posible?" El guardia
armado disparó y en un acto reflejo la selenita cerró
los ojos apretando su arma. Pasó un tiempo prudencial…
no ocurrió nada… entonces oyó gritos, voces, forcejeos,
Shelar comprendió, la descarga no iba destinada a ella.
Pero tras la repentina satisfacción algo volvió a perturbarla.
Abrió los ojos y vio la cara del nudishh que había estado
a punto de morir en sus manos, prácticamente pegada
a la suya. Ambos empezaron a tirar entonces de la lanza
con todas sus fuerzas y cuando Shelar ya no podía más,
vio emerger tras la figura de su oponente la cara del
perplejo terrestre. La selenita comprendió que Dolf
no sabía a quién debía atacar, puesto que su escudo
volvía a funcionar, así que golpeó la mano del guardia
y el ccäpitaliense terminó agarrando del cuello a quien
debía agarrar.
Entre tanto Dum se había hecho con
la lanza de su oponente y le apuntaba con firmeza. Señaló
con el arma su antiguo lugar de reclusión:
-¿Vas a disparar para que entre ahí,
androide?
-Por supuesto -Dum contestó en un perfecto
nudishh.
-¿Me tomas el pelo? No puedes hacerlo.
-¿No? ¿Nunca oíste que nosotros tenemos
prioridades, que para un androide es más importante
el bienestar de muchos que el de uno solo? -le lanzó
una sonrisa premeditadamente amenazadora.
Comprendiendo, el nudishh se dirigió
sin rechistar al lugar donde debía ser recluido.
Entre tanto Shelar procuraba apuntar
a la posición del nudishh, pero era inútil, aquellos
dos no se separaban y tan pronto tenía a uno en el punto
de mira como al instante tenía al otro...
-¡Maldita sea Dolf, quítatelo de encima!
El androide, que ya había introducido
a su rehén en el interior de la prisión, llegó en dos
zancadas al lugar donde forcejeaban los otros:
-Apártate Shelar.
-¿Qué vas a hacer? El androide manipuló
su arma mientras los dos individuos continuaban golpeándose.
De pronto el nudishh soltó un estremecedor alarido.
-Vamos -Dum le indicó el lugar donde
se encontraba su compañero-… o la próxima vez no tendrás
tanta suerte.
El nudishh obedeció sin rechistar,
había recibido dos dolorosas descargas de energía en
una pierna, pero por lo demás había resultado ileso.
G23 los miró boquiabierto. Dum le había salvado
la vida.
Cuando la mujer consiguió tranquilizarse
lo suficiente, le dio la esperada señal al cerebro de
la BB2 mediante el dispositivo localizador. Su escudo
emulador fue suprimido entonces, y Shelar volvió a ser
Shelar.
-¿Qué ha pasado? -G23 preguntó
espantado.
Ella no contestó de inmediato, antes
se deshizo del traductor introducido en su conducto
auditivo y mediante incómodas y repetidas náuseas, del
implante de garganta. Una vez recompuesta contestó alegremente:
-Eso quisiera saber yo… ¡Me alegro
de veros muchachos! -la mujer obsequió al androide con
un improvisado abrazo.
El ingeniero sonrió a la selenita abiertamente:
-Ey, lo has hecho muy bien.
-¡Gracias! -Shelar contemplaba nuevamente
su atuendo militar... Todo estaba en orden.
-¡Atención! ¡Atención! ¿Me escuchan?
-uno de los rebeldes tenía su comunicador personal pegado
a los labios-. Les habla Ludk...
G23 se volvió precipitadamente hacia
el androide:
-¿Olvidaste quitarles su comunicador?
-No lo olvidé, simplemente pensé que
continuarían sin poder comunicarse.
-¡Vámonos de aquí, vámonos! -Shelar
agarró al androide de la ropa mientras comprobaba que
su dispositivo localizador funcionaba "¿A qué demonios
esperas para sacarnos de aquí?"
-Eso es, alejémonos de aquí -el androide
estrujó la mano de la mujer y tiró de ella.
El de la Tierra los persiguió lanzando
una última mirada cargada de odio a los alienígenas,
que seguían dando la alarma en su incomprensible dialecto.
Apretó la lanza de energía con la zurda, impotente.
-Dum, ¿por qué nuestra nave se aproxima
a la Trem21?
-¿No entraba dentro de vuestros planes?
-el androide interrogó a la mujer tirando de ella.
-¡Que yo sepa no! Así que esperemos
que sepa lo que hace…
-¿Estás diciendo que no sabes qué va
a pasar ahora? -Dolf había tenido que acelerar el paso
para poder ponerse a la altura de los otros.
-Eso es. Después de desactivar mi escudo
emulador, la BB2 debería habernos transportado, al menos
en eso quedamos… No sé a qué espera, la verdad, y para
colmo la emprende ahora con una misión suicida...
Dum la interrumpió:
-Quizá tenga problemas... Subamos al
platillo principal para ver a qué distancia se encuentra
ahora. Allí hay enormes ventanales…
Dolf interrogó casi sin aliento:
-¿Y qué conseguiríamos con eso?
El androide le contestó sin volverse:
-No mucho, la verdad.
Fue cuando se acercaron a los primeros
ascensores que encontraron cuando se empezaron a oír
voces en todas direcciones. Tanto Dum como Dolf prepararon
sus armas y tomaron posiciones. Entre tanto Shelar se
encargó de pulsar las placas de aviso para que uno de
esos trastos se los llevara cuanto antes.
Las puertas del ascensor de la izquierda
fueron las primeras en iluminarse. La mujer se preparó
para entrar mientras los otros la cubrían, pero al otro
lado, un grupo de nusihh sorprendió a una confiada Shelar
introduciéndola en el interior del ascensor a la fuerza.
Los solares se volvieron y Dum disparó repetidas veces.
A pesar de la ventaja, los recién llegados no tuvieron
tiempo de defenderse, salvo uno... éste mantenía a la
selenita inmovilizada, y a pesar de estar herido y desarmado,
aún parecía tener fuerzas para utilizarla como escudo.
Casualmente, las puertas del ascensor contiguo se abrieron
y comenzaron a salir más y más individuos de su interior,
lo que obligó a la antigua tripulación de la BB2 a saltar
al interior del ascensor lleno de cadáveres y expulsar
al secuestrador después de haberle arrancado a la mujer
de los brazos.
Shelar, una vez en libertad, se desplomó
inconsciente encima de los cuerpos, pero ninguno de
sus compañeros pudo socorrerla; Dolf manipulaba frenéticamente
el ascensor para que éste cerrase sus puertas, mientras
Dum se encargaba de que no entrase ni un solo nudishh.
Por último, el de la Tierra consiguió
que las puertas se cerrasen.
En cuanto hubieron llegado al nivel
del platillo principal las puertas del ascensor se abrieron
en cuestión de segundos, el mismo tiempo que tardaron
en verse rodeados y desarmados. A pesar de ello, Dum
hizo cuanto estuvo a su alcance para abrirse camino
entre aquella maraña de antenas. Debían averiguar dónde
y qué le sucedía a la BB2, pero no consiguió nada.
El de Ccäpitalia, por su parte, mientras
sostenía a su compañera únicamente tuvo tiempo de pensar
que jamás escaparían de allí, y justo con ese pensamiento,
vinieron los efectos de un reciente transporte. Tanto
el humano como el androide se miraron esperanzados,
pero ninguno de ellos pudo atisbar lo que sucedía al
otro lado del ventanal: Frente a la Trem21, la BB2 explosionaba
y la honda expansiva empezaba a extenderse apoderándose
del espacio circundante.
- Tercera
parte - Capítulo 4 -
Alma15 fue concluida en Agosto del
99 y ha sido revisada durante el 2003/04.
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