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Alma15 - Tercera parte: 'Finalmente (o después de todo…)' - Capítulo 3 Más sobre Pily B.

Shelar, ansiosa, tomó asiento en la rivera de un pintoresco río. La BB2 había enviado un mensaje hacía escasos segundos, y la respuesta por parte de la otra nave ya llegaba:

-¡Una computadora al mando! ¿Por quién me ha tomado?

La voz desprovista de cuerpo estalló en el idioma solar. Por el contrario, el tono empleado por el cerebro de la BB2 fue paciente y pausado. Sus palabras fueron enviadas a través del subespacio en un perfecto nudishh:

-No acabo de entender su cuestión, pero aun así deberé pasarla por alto. Se me ha rogado encarecidamente que no pierda más tiempo, -la selenita permaneció boquiabierta mientras observaba al holograma emplear la voz de la computadora-, por lo tanto, me veo en la obligación de comunicarles por última vez que me hallo al mando de esta misión bajo órdenes estrictas del Sistema Solar. Lo que suceda a partir de ahora, en parte, dependerá de las decisiones tomadas por ustedes. Y bien, ya que insisten en saber, he de comunicarles que Shelar ciertamente se halla a bordo, no sirve de nada ocultarlo. Pero me está prohibido dejarla actuar por su voluntad, así que no insistan pues en que acuda a su cita…

-¿Es que nos ha tomado por estúpidos? ¡Déjese de sermones y entréguenos a la mujer!

-Excúseme, pero no estoy programada para mentir. Por lo tanto, si a pesar de mis explicaciones se empeñan en no querer comprender... bien, entonces tendré que limitarme a cumplir con mi obligación -realizó una pequeña pausa que contribuyó única y exclusivamente a dar más credibilidad a sus declaraciones-. Deben entregarme sanos y salvos al androide y al humano en un plazo máximo de dos horas. Si se realiza la entrega sin ningún tipo de contratiempo, posteriormente, y procedo a informarles siempre ciñéndome a las instrucciones dadas por el Sistema Solar, será posible pactar una tregua llegando a un acuerdo conveniente para ambas partes. Si por el contrario no ocurre de este modo, deberé acatar mis órdenes: Procederé entonces a mi inminente autodestrucción. Por cierto, todo intento de aumentar la distancia entre ambas naves será en vano -el presunto androide cortó la comunicación de forma inmediata.

Shelar dejó escapar un suspiro:

-¿Y ahora qué?

-Ahora realizaran algunas comprobaciones y encontraran un mensaje codificado en el mismo canal virtual que empleó el Sistema para enviarnos su último mensaje. Pensarán que realmente lo enviaron ellos… Nosotros entre tanto, pasaremos al plan "B".

 

***

 

Había sido transferida a un lugar que más que una nave estelar parecía una cueva, y por eso mismo no había duda, se trataba de la Trem21.

Sin más dilación, los ojos selenitas volaron en torno suyo comprobando que efectivamente estaba sola. A partir de ese momento no podía mantener comunicación verbal con la BB2, así que sólo imaginó que había sido transferida cerca de la prisión. ¿Pero a qué distancia se encontraba? ¿Y hacia dónde debía dirigirse? Rápidamente extrajo de la rosada túnica nudishh el dispositivo de localización de los nanomecanismos, y el diminuto aparato de apariencia cuadrilonga cobró vida en contacto con la palma de su mano. Éste, mostraba un gráfico tridimensional del sector donde se hallaba en aquel momento, pero Shelar no pudo evitar distraerse: La piel de su mano se había transformado en una abominable extremidad verde amarillenta -exactamente igual que el resto de su cuerpo-, y constaba únicamente de tres dedos. Gracias al escudo emulador empleado en los holojuegos solares, la de la Luna se había transformado en una preciosa fémina del planeta Nud.

"Bien, allá voy"

En el momento en que se movió observó que una pequeña luz anaranjada aparecía en la pantalla de visualización del dispositivo, mostrando el recorrido que ella misma efectuaba. Un par de segundos después, un conjunto de ondas multicolores la indicaron la dirección a seguir.

Tras una no muy corta caminata, dobló un terroso recodo y más tarde otro exactamente igual. Después, otro y otro más. Más tarde, una bifurcación se materializó a lo largo del actual corredor y al escoger uno de los dos caminos, se encontró con otra idéntica a la primera. Insegura, Shelar comprobó las indicaciones. Iba en la dirección correcta.

Al cabo de unos minutos llegó a un lugar diferente. Se trataba de un pequeño rellano donde había un par de ascensores. Pulsó la placa de aviso del más próximo y echó un nuevo vistazo a las indicaciones, éstas decían que debía subir. Cuando llegó el ascensor las puertas se iluminaron fugazmente, y una vez en su interior, pulsó uno de los múltiples botones indicando que quería subir a un nivel superior, dentro del tercer platillo.

 

A lo lejos, el nuevo nivel estaba especialmente concurrido y rápidamente adivinó la causa. Según el gráfico del dispositivo y su propia intuición, debía tratarse de la sección de esparcimiento en lo que se suponía debía ser la hora más concurrida del día, ya que a pesar de encontrarse en plena batalla, algunos miembros de la tripulación descansaban incluso en el propio corredor. Cada oportuno alienígena sustentaba un curioso bebedizo igualmente extraterrestre. Shelar, un tanto acelerada, recordó las últimas palabras que había dedicado la BB2 a su dispositivo de camuflaje: "Procura no chocar con persona o cosa alguna. Recuérdalo, el principal inconveniente del escudo emulador es que nunca, bajo ningún concepto, debes entrar en contacto con nada que proceda del exterior. Si esto ocurriese, tu apariencia se desvanecería momentáneamente...".

Sus pasos se volvieron entonces más rápidos mientras ocultaba el dispositivo de seguimiento en la palma de la mano. Seguidamente, extrajo una formidable sonrisa nudishh de algún lugar. Entre tanto los diversos grupos de colegas semiverdosos diseminados a lo largo del corredor, no prestaron mayor atención a la bonita nudishh de exuberantes formas que caminaba con sus triangulares ojos casi fuera de sus órbitas, no obstante, aquella afortunada situación no duró mucho más. La intrusa casi había superado la prueba cruzando a través de todo aquel enjambre de antenas y túnicas luminosas, cuando, de forma repentina, un individuo se disgregó de un pequeño grupo y caminó decididamente en su misma dirección, acercándose resueltamente a su crispada espalda.

Shelar aceleró y continuó con la vista fija al frente. El nudishh también aceleró. La mujer dobló el siguiente recodo encontrándose en un corredor idéntico al que acababa de dejar, salvo por lo desierto. Recorrió unos pocos metros más y entonces sucedió; otra inesperada bifurcación se mostró burlona ante ella. ¿Por dónde seguir? Volvió su mirada sin dejar de caminar. El individuo continuaba persiguiéndola y a pesar del apresuramiento de la dama, ahora mucho más de cerca. Mucho más. Tras un ligero titubeo, Shelar decidió continuar por el corredor de la izquierda, girando de inmediato. El pegajoso sujeto continuó tras ella.

-¿Nos conocemos de algo? -la voz del rebelde jugueteó en los oídos selenitas en un perfecto idioma solar.

Shelar no pudo evitar sobresaltarse. No esperaba que el otro se dirigiese a ella y además, casi había olvidado que llevaba el traductor universal adherido a su garganta e introducido en su oído. Éste era el único modo posible, dadas las circunstancias, de poder interactuar con el nuevo entorno. ¡Afortunadamente aquella computadora lo previó todo!

-Cre... creo que no -procuró ocultar el movimiento de sus labios para que el otro no percibiese la descoordinación que debía haber entre el sonido de su voz y el movimiento de su boca.

-Eres muy hermosa ¿sabes? -esperó una reacción por parte de la hembra nudishh, pero ésta no hizo ni dijo nada-. Perdóname si te molesto, ¿puedes decirme cuál es tu nombre?

-Eh... Bueno, yo... ¡Me llamo, Nnalí!

-Nnalí, bonito nombre. El mío es Gleul. ¿De qué sector eres Nnalí?

-Del sector de esparcimiento, por supuesto -calculó cómo hacer que sus castos modales siguieran ocultando sus labios de una manera convincente.

-¿En serio? Es curioso, no te había visto nunca. Por cierto, creo que ahora tenéis exceso de trabajo -sonrió abiertamente.

-Sí, la verdad es que sí lo tenemos.

La selenita se dispuso a concluir con la charla volviéndole la espalda, pero el alienígena continuó insistiendo.

-¿Por qué no saliste de allí hace un momento?

-¿Eh? Bueno, es que... eeeeh, verás, no es mi turno -por primera vez se preguntó si su imagen estaría moviendo las antenas del mismo modo que lo hacían las del alienígena, puesto que ella no podía realizar movimientos voluntarios con partes de su cuerpo inexistentes. ¿También lo habría programado la BB2?

-Oye... ¿y nunca descansas? Ya sabes, aunque sea forzosamente en tu lugar de trabajo.

Shelar contestó pasándose una mano por los labios, juguetonamente:

-La verdad es que no. Soy una chica solitaria.

-Ah, entonces por eso es por lo que no nos hemos visto hasta ahora -la expresión del joven se entristeció durante unos instantes-. ¿Y se puede saber adónde vas?

Shelar procuró recordar una a una las instrucciones que le había dado la computadora, pero lo cierto es que las respuestas se le habían acabado casi desde el principio. Por lo tanto, si aquel sujeto no desistía pronto o la BB2 no actuaba una vez hubiera comprobado que permanecía demasiado tiempo quieta en un mismo punto, tendría que intentar liberarse de él como fuera.

-Bueno, algunos de nuestros replicadores están fallando y necesitamos piezas para reparar las averías. Yo estoy fuera de servicio y tenemos exceso de trabajo... -sonrió intentando parecer convincente.

-Entiendo, ¿quieres que te acompañe?

-Yo... ¡No, será mejor que no!

De improviso, las terrosas paredes se vieron teñidas de un sanguinolento rojo.

"¡Ya era hora!" -Shelar soltó el aire aliviada. Sabía que la BB2 se las había ingeniado para provocar la alarma a bordo de la Trem21.

-¡Debo tomar mi puesto, aunque me hubiese gustado echarte una mano con las piezas! ¿Podrás tú sola?

-Por supuesto, no te preocupes -Shelar creyó ruborizarse.

-Está bien -el muchacho parecía sinceramente desconcertado-. Oye, podríamos vernos cuando todo esto acabe, ¿qué te parece?

Shelar titubeó unos segundos:

-Eeeeh, está bien. Te buscaré cuando todo haya acabado -y echó a correr sin volver la vista atrás.

 

De nuevo a solas comprobó el rumbo que había seguido prácticamente a ciegas. Afortunadamente había acertado, ello significaba que no debía volver atrás. Ahora, en la pantalla de visualización se mostraba el esperado gráfico tridimensional que indicaba el final del recorrido, e incluso las tres posiciones luminiscentes que pertenecían a los nanomecanismos.

Alzó su vista, allí estaba el recodo tras el cual debía actuar.

"¡Adelante pues…!"

Su pensamiento pareció ser leído puesto que de forma inmediata comenzó el plan "C". Se estudió a sí misma y allí estaba: la computadora había reprogramado su escudo emulador y sus vestiduras habían cambiado al instante. Lo mismo ocurrió con su personalidad... Ahora era la viva imagen clonada de uno de los tres operarios que subieron, en un primer contacto, al puente de mando de la nave solar. Los diez guardias que escoltaron a los intrusos, también se materializaron merced al un nuevo programa holográfico programado por la computadora.

Shelar respiró hondo, una, dos, tres veces. Guardó su dispositivo localizador en uno de los bolsillos y sin pensárselo más, dobló la esquina escoltada por los diez espectros.

Como había esperado dadas las grabaciones recibidas por los satélites espías, en la puerta de uno de los habitáculos acondicionado como bodega se hallaban dos vigilantes nudishh, y al otro lado del invisible campo de fuerza, sus dos compañeros.

Ambos nudishh se encontraban de pie charlando junto a la entrada, armados con utensilios similares a las pretéritas lanzas utilizadas por los primeros humanos e incluso por los hologramas que ahora cubrían sus espaldas. Claro que las de éstos no disparaban… Shelar se olvidó de este pequeño detalle en cuanto vio lo que buscaba: la tarjeta que desactivaba el campo de fuerza exhibiendo sus formas a través del bolsillo de la túnica de uno de los guardias.

La selenita se apresuró, puesto que aún no se habían percatado de su presencia:

-¡Rápido, rápido! -se aproximó corriendo, la traducción de su voz, ahora masculinizada, la sorprendía incluso a ella- ¡Tienen que trasladar a los prisioneros lo antes posible, es una orden!

-¿Cómo? -el sujeto que reposaba plácidamente en el extremo izquierdo de la prisión, parpadeó incrédulo-. ¿Qué sucede? ¿De qué hablas?

Un incómodo silbido secundó a la luz de emergencia.

-Tenemos a dos naves más del Sistema Solar haciéndonos frente -el falso nudishh jadeó excitado, procurando ocultar una vez más su pronunciación entre exageradas gesticulaciones y aspavientos-. No las hemos detectado hasta que no ha sido demasiado tarde. ¿Podéis creerlo? ¡Pretenden que nos rindamos y les entreguemos cuanto antes a los prisioneros!

El individuo de la derecha, el que tenía el código de desactivado, fue el primero en ponerse en guardia. En sus facciones encolerizadas se reflejaba la casi perpetua actividad encarnada de su alrededor:

-¿Pero qué está sucediendo? Hace tan sólo unos momentos nos han comunicado que la situación de alerta roja es debido al acercamiento de la dichosa nave del Sistema, pero nadie nos habló de dos naves más...

Shelar no tenía noticias de la nueva táctica seguida por la BB2, aun así, pensó que era buena... muy buena. Y repentinamente echó un vistazo al lugar donde esperaban sus verdaderos amigos. Dolf, que permanecía pacientemente sentado, lógicamente prestó atención a la situación que se estaba desarrollando al otro lado del campo de fuerza sin demasiado entusiasmo. La presencia de los nuevos nudishh, e incluso las propias noticias que Shelar estaba proporcionando, no tenían la más mínima importancia. Éste no entendía ni una sola palabra. Pero Dum sí entendía, sin embargo no se inmutó…

El nudishh continuó ajeno a los pensamientos de la selenita:

-¿Por qué no se nos ha mandado un segundo informe?

-¿Eh? Una de las naves se ha hecho con el control de nuestra computadora, por eso estamos aquí. Las intercomunicaciones no son posibles desde entonces... ¡Pero vamos, rápido! ¡Debemos actuar cuanto antes! El enemigo ha amenazado con enviar tropas abordo si no les entregamos a los prisioneros... Y no podemos permitir que eso ocurra. Debemos confinarlos en los aposentos de nuestros superiores.

Ambos guardias mostraron los primeros síntomas de estrés sacando un aparato que debía ser el dispositivo mediante el cual se comunicaban con sus superiores:

-¡Atención…! ¡Atención! -el primero en hablar sacudió violentamente su comunicador.

Shelar abrió los ojos de par en par sin saber cómo reaccionar. Aquello no lo habían previsto. Al menos ella.

-¡No funciona! ¡Tiene razón, debemos actuar cuanto antes!

La selenita se desinfló al instante, pero no dio tiempo a más especulaciones:

-¡Vayámonos! -se acercó a una distancia prudencial del guardia que custodiaba el código.

-Está bien. ¡Prisioneros, pónganse en pie! -Dum comunicó al de la Tierra la orden y éste se incorporó casi de un salto.

El portador del código sacó la tarjeta de su bolsillo pero en vez de introducirla en la hendidura conformada para ello, inesperadamente retrocedió, chocando con el falso nudishh y haciendo que el escudo de éste se desvaneciese durante un breve instante.

La misma cara de sorpresa rodó en una y otra dirección, pero Shelar reaccionó antes y se hizo con la tarjeta arrebatándosela al nudishh de las manos. El otro intentó recuperarla pero la mujer le empujó y lo tiró al suelo. El arma del guardia salio disparada y mientras éste intentaba hacerse de nuevo con ella, la de la Luna escapaba del disparo de su compañero, que rápidamente volvió a disparar y a errar.

Una vez en pie y ya con la lanza en su poder, ambos guardias se abalanzaron sobre la intrusa intentando reducirla. Ésta echó a correr mezclándose con la imagen holográfica, pero la confusión duró poco tiempo; uno de los guardias disparó y todas las figuras se desvanecieron seguidas de un quejumbroso sonido electrónico. Ambos nudishh se miraron sonrientes; ahora sólo quedaba un intruso, el que les interesaba.

Apuntaron rápidamente a la mujer pero ésta tuvo aún tiempo de anticiparse, por lo que el fuego cruzado sólo pudo abrir un par de brechas en la pared. Entre tanto, Shelar ya había pensado qué hacer, e iluminada continuamente por la luz encarnada de emergencia, se golpeó una y otra vez contra las paredes de la nave. Ambos alienígenas observaron confusos cómo aquel demonio cambiaba continuamente de aspecto. ¿Por qué hacía aquello? Pero cuando quisieron comprender ya era demasiado tarde, la grotesca imagen había avanzado hasta el umbral de la prisión y ahora introducía la tarjeta para desactivar el campo.

Los nudishh apuntaron entonces a aquel fenómeno, mientras la mujer, imprevisiblemente, se disponía a encontrarse directamente con los cañones.

-¡No! -G23 no pudo reprimirse entendiendo finalmente lo que estaba sucediendo. Se habían jugado el pellejo para que ella tuviese una pequeña oportunidad de sacarles de allí, y ahora, la selenita había decidido suicidarse-. ¡No lo hagas, no seas estúpida!

Shelar continuó avanzando mientras los guardias se unían para abrir fuego. Éstos no se lo pensaron dos veces y apretaron el gatillo, pero el falso nudishh una vez más se anticipó y tirándose al suelo se los llevó a ambos por delante. El dúo se derrumbó prácticamente encima de ella, y gracias a esto una de las lanzas de energía cayó en su poder, mientras la otra fue prácticamente depositada en las manos de uno de sus adversarios.

En ese momento, el dispositivo incrustado en la pared indicó mediante un suave chirrido que el código estaba desactivado.

-¡Suelta el arma o frío a tu amigo! -Shelar se levantó rápidamente del suelo apuntando al nudishh desarmando.

-¡No!

-¡Suelta el arma o juro que lo haré!

-¡Hazlo!

El nudishh indefenso inquirió perplejo a su compañero mientras la mujer, a su vez, contemplaba el rostro de su oponente. "¿Será posible?" El guardia armado disparó y en un acto reflejo la selenita cerró los ojos apretando su arma. Pasó un tiempo prudencial… no ocurrió nada… entonces oyó gritos, voces, forcejeos, Shelar comprendió, la descarga no iba destinada a ella. Pero tras la repentina satisfacción algo volvió a perturbarla. Abrió los ojos y vio la cara del nudishh que había estado a punto de morir en sus manos, prácticamente pegada a la suya. Ambos empezaron a tirar entonces de la lanza con todas sus fuerzas y cuando Shelar ya no podía más, vio emerger tras la figura de su oponente la cara del perplejo terrestre. La selenita comprendió que Dolf no sabía a quién debía atacar, puesto que su escudo volvía a funcionar, así que golpeó la mano del guardia y el ccäpitaliense terminó agarrando del cuello a quien debía agarrar.

Entre tanto Dum se había hecho con la lanza de su oponente y le apuntaba con firmeza. Señaló con el arma su antiguo lugar de reclusión:

-¿Vas a disparar para que entre ahí, androide?

-Por supuesto -Dum contestó en un perfecto nudishh.

-¿Me tomas el pelo? No puedes hacerlo.

-¿No? ¿Nunca oíste que nosotros tenemos prioridades, que para un androide es más importante el bienestar de muchos que el de uno solo? -le lanzó una sonrisa premeditadamente amenazadora.

Comprendiendo, el nudishh se dirigió sin rechistar al lugar donde debía ser recluido.

Entre tanto Shelar procuraba apuntar a la posición del nudishh, pero era inútil, aquellos dos no se separaban y tan pronto tenía a uno en el punto de mira como al instante tenía al otro...

-¡Maldita sea Dolf, quítatelo de encima!

El androide, que ya había introducido a su rehén en el interior de la prisión, llegó en dos zancadas al lugar donde forcejeaban los otros:

-Apártate Shelar.

-¿Qué vas a hacer? El androide manipuló su arma mientras los dos individuos continuaban golpeándose. De pronto el nudishh soltó un estremecedor alarido.

-Vamos -Dum le indicó el lugar donde se encontraba su compañero-… o la próxima vez no tendrás tanta suerte.

El nudishh obedeció sin rechistar, había recibido dos dolorosas descargas de energía en una pierna, pero por lo demás había resultado ileso. G23 los miró boquiabierto. Dum le había salvado la vida.

 

Cuando la mujer consiguió tranquilizarse lo suficiente, le dio la esperada señal al cerebro de la BB2 mediante el dispositivo localizador. Su escudo emulador fue suprimido entonces, y Shelar volvió a ser Shelar.

-¿Qué ha pasado? -G23 preguntó espantado.

Ella no contestó de inmediato, antes se deshizo del traductor introducido en su conducto auditivo y mediante incómodas y repetidas náuseas, del implante de garganta. Una vez recompuesta contestó alegremente:

-Eso quisiera saber yo… ¡Me alegro de veros muchachos! -la mujer obsequió al androide con un improvisado abrazo.

El ingeniero sonrió a la selenita abiertamente:

-Ey, lo has hecho muy bien.

-¡Gracias! -Shelar contemplaba nuevamente su atuendo militar... Todo estaba en orden.

-¡Atención! ¡Atención! ¿Me escuchan? -uno de los rebeldes tenía su comunicador personal pegado a los labios-. Les habla Ludk...

G23 se volvió precipitadamente hacia el androide:

-¿Olvidaste quitarles su comunicador?

-No lo olvidé, simplemente pensé que continuarían sin poder comunicarse.

-¡Vámonos de aquí, vámonos! -Shelar agarró al androide de la ropa mientras comprobaba que su dispositivo localizador funcionaba "¿A qué demonios esperas para sacarnos de aquí?"

-Eso es, alejémonos de aquí -el androide estrujó la mano de la mujer y tiró de ella.

El de la Tierra los persiguió lanzando una última mirada cargada de odio a los alienígenas, que seguían dando la alarma en su incomprensible dialecto. Apretó la lanza de energía con la zurda, impotente.

-Dum, ¿por qué nuestra nave se aproxima a la Trem21?

-¿No entraba dentro de vuestros planes? -el androide interrogó a la mujer tirando de ella.

-¡Que yo sepa no! Así que esperemos que sepa lo que hace…

-¿Estás diciendo que no sabes qué va a pasar ahora? -Dolf había tenido que acelerar el paso para poder ponerse a la altura de los otros.

-Eso es. Después de desactivar mi escudo emulador, la BB2 debería habernos transportado, al menos en eso quedamos… No sé a qué espera, la verdad, y para colmo la emprende ahora con una misión suicida...

Dum la interrumpió:

-Quizá tenga problemas... Subamos al platillo principal para ver a qué distancia se encuentra ahora. Allí hay enormes ventanales…

Dolf interrogó casi sin aliento:

-¿Y qué conseguiríamos con eso?

El androide le contestó sin volverse:

-No mucho, la verdad.

 

Fue cuando se acercaron a los primeros ascensores que encontraron cuando se empezaron a oír voces en todas direcciones. Tanto Dum como Dolf prepararon sus armas y tomaron posiciones. Entre tanto Shelar se encargó de pulsar las placas de aviso para que uno de esos trastos se los llevara cuanto antes.

Las puertas del ascensor de la izquierda fueron las primeras en iluminarse. La mujer se preparó para entrar mientras los otros la cubrían, pero al otro lado, un grupo de nusihh sorprendió a una confiada Shelar introduciéndola en el interior del ascensor a la fuerza. Los solares se volvieron y Dum disparó repetidas veces. A pesar de la ventaja, los recién llegados no tuvieron tiempo de defenderse, salvo uno... éste mantenía a la selenita inmovilizada, y a pesar de estar herido y desarmado, aún parecía tener fuerzas para utilizarla como escudo. Casualmente, las puertas del ascensor contiguo se abrieron y comenzaron a salir más y más individuos de su interior, lo que obligó a la antigua tripulación de la BB2 a saltar al interior del ascensor lleno de cadáveres y expulsar al secuestrador después de haberle arrancado a la mujer de los brazos.

Shelar, una vez en libertad, se desplomó inconsciente encima de los cuerpos, pero ninguno de sus compañeros pudo socorrerla; Dolf manipulaba frenéticamente el ascensor para que éste cerrase sus puertas, mientras Dum se encargaba de que no entrase ni un solo nudishh.

Por último, el de la Tierra consiguió que las puertas se cerrasen.

 

En cuanto hubieron llegado al nivel del platillo principal las puertas del ascensor se abrieron en cuestión de segundos, el mismo tiempo que tardaron en verse rodeados y desarmados. A pesar de ello, Dum hizo cuanto estuvo a su alcance para abrirse camino entre aquella maraña de antenas. Debían averiguar dónde y qué le sucedía a la BB2, pero no consiguió nada.

El de Ccäpitalia, por su parte, mientras sostenía a su compañera únicamente tuvo tiempo de pensar que jamás escaparían de allí, y justo con ese pensamiento, vinieron los efectos de un reciente transporte. Tanto el humano como el androide se miraron esperanzados, pero ninguno de ellos pudo atisbar lo que sucedía al otro lado del ventanal: Frente a la Trem21, la BB2 explosionaba y la honda expansiva empezaba a extenderse apoderándose del espacio circundante.

- Tercera parte - Capítulo 4 -

 

 

Alma15 fue concluida en Agosto del 99 y ha sido revisada durante el 2003/04.

 

 
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