| Shelar tiró con fuerza
de la bota y una vez ésta estuvo fuera, no tardó demasiado
en volar por encima de su cabeza. La mujer comprobó
sonriente el lugar de la caída al otro lado de la cama,
terminando de apagar su cigarrillo. Aún con expresión
divertida, terminó por dirigirse al cuarto de baño mientras
Dum, la observaba todavía sentado en el mismo lugar
y posición que cuando llegaron.
-¿Qué te parece nuestro nuevo amigo?
-apenas entró asomó medio cuerpo para interrogar al
androide.
-No soy quién para dar mi parecer a
cerca de un humano, ya lo sabes.
-Sí, lo sé -desapareció de nuevo-,
pero en fin, a mí me parece bien -se la oyó decir entre
risas.
-Está casado, Shelar -Dum estudió la
sombra de la mujer en el suelo alumínico. Ésta daba
muestras de no haber escuchado nada, ya que siguió inmersa
en sus quehaceres femeninos.
-Lo sé -Shelar se asomó de improviso.
Los ojos del androide se percataron del rápido cambio
en el aspecto de su compañera; ésta, ya se había puesto
un camisón de raso plateado y ahora enroscaba su cabello
en lo que en seguida se convirtió en un recogido de
lo más funcional-, vi su anillo de boda. ¿Oye, Dummy,
crees que estoy gorda? -el otro tardó en contestar más
de lo que ella estaba dispuesta a esperar-. Déjalo,
son tonterías… -salió del cuarto de baño simulando un
despreocupado bostezo, y mientras empezaba a recoger
sus ropas grotescamente desperdigadas, al androide no
le quedó otra que limitarse a analizar cada uno de sus
movimientos, permaneciendo tan quietecito como
ella le ordenó nada más entrar en la habitación del
hotel.
-¿Quién es ella?
-¿Su mujer?
Finalizada la recolección, Shelar hizo
un abultado fardo con todo y lo soltó en el suelo, a
un lado. Después se sentó en el borde de la cama, próxima
al asiento del androide.
-Ajá.
-Es Gladia Dickens, nacida en la Tierra
y ciudadana de la misma.
-¿Y? -la mujer tomó la huesuda mano
de su compañero haciéndose la distraída, pero en realidad
esperaba impaciente una respuesta.
-Bueno, no se sabe mucho acerca de
su vida privada.
-¿Cómo que no se sabe mucho? -contrariada,
Shelar soltó la mano del androide y una vez estuvo en
pie tiró de la enorme uve de metal que hacía las veces
de prendedor, llevándosela repentinamente a la boca.
Pensativa, manoseó su cabello para después proceder
a enroscarlo con inquietante brío-. Dime, ¿a qué se
dedica exactamente? -cuando tuvo su cabellera perfectamente
sujeta a la coronilla, casi arrancó la horquilla de
sus labios y la colocó justo donde debía, obteniendo
así un recogido perfectamente tensado.
-Hasta hace tan solo trescientos noventa
días era psicóloga en la Corporación ITSS, pero se despidió
temporalmente.
Sin darse cuenta de ello, Shelar comprobó
dándose unos toquecitos sobre él, que su recogido seguía
en perfecto estado:
-¿Y por qué motivo se despidió si puede
saberse?
-Por las hijas de ambos: Sarah y Robie,
nacidas en la Tierra hace cuatro meses terrestres exactos.
La dama lunar admiró pensativa el matiz
metálico-azulado de las paredes del hotel:
-¡Música! -de inmediato una hipnótica
melodía se dejó escapar de algún lugar-. Umm…me encanta
-Shelar se acercó al ser mecanizado con un suave contoneo
de caderas y éste supo de inmediato lo que se pretendía
de él. Con los brazos extendidos y apresurándose a complacerla,
asió a la muchacha por la cintura haciéndola girar una
y otra vez-. ¿Dummy, por qué crees que siempre me fijo
en la persona equivocada?
El mecanismo buscó una respuesta rápida,
lógica y al mismo tiempo satisfactoria. No la halló.
-En fin, no importa -Shelar apoyó ahora
la cabeza sobre su hombro y cerró momentáneamente los
ojos-. ¿Sabes? Siempre soñé con que un apuesto desconocido
se acercaría a mí un buen día y me diría; hola ¿qué
tal? Vengo a cambiar tu vida -suspiró volviendo a unir
sus labios ahora desmaquillados-. Desgraciadamente ese
día nunca llegó, ¿y sabes que es lo peor de todo, Dum?
Que sé que nunca llegará -mantuvo su visión horizontal
sobre el hombro del androide-. Pero bueno, qué le vamos
a hacer. Esto, ¿y cuándo dices que se casaron?
-Yo no he dicho cuándo se casaron.
-Bueno ¿y qué más da? Dímelo entonces.
-En fecha del Sistema 3012.12.02. Dolf
lo hizo por segunda vez.
-¡Qué! -la mujer apartó al otro de
un empujón- ¡Fuera música! ¿Qué has dicho?
-Gladia Dickens es su segunda esposa.
Sarah Gómez fue la primera. Dolf G23 y ella contrajeron
matrimonio en la Tierra, donde ambos residieron tras
su enlace y durante dos años terrestres más. Sarah había
sido licenciada en robótica en el año 3007, veinte días
antes de su muerte, pero anteriormente y sin haber sido
aún diplomada, había estado trabajando durante un par
de años y hasta el momento de su muerte en la CHM. Ya
sabes, la Corporación de Hombres Mecánicos...
-Ajá...
-Se cree que Sarah Gómez fue asesinada
por uno de los artefactos experimentales, uno de sus
androides ayudantes.
-¡Ja, esa afirmación es absurda y tú
mejor que nadie lo sabes, Dum!
-Efectivamente, pero aparentemente
fue lo que sucedió. Ambos se encontraban trabajando
en la última investigación de Sarah Gómez: El informe
dice que el prototipo GHV3313 manipuló la computadora
del edificio, cerrando herméticamente las puertas de
la sala de pruebas donde se encontraban ambos, y también
las de todos los accesos al edificio. Dejó incomunicados
y prisioneros a cada uno de sus ocupantes, y a la intemperie
al resto del personal que deseaba entrar.
-¡Venga ya! ¿Y ella, qué hizo ella?
-visiblemente alterada, la mujer volvió a soltar su
cabello para empezar a enrollarlo otra vez.
-No se percató de nada, debía estar
muy ensimismada en lo que estuviera haciendo -Shelar
clavó obstinada su oscura mirada en la de su lógico
amigo. A pesar de lo que dijeran los informes, aquello
no podía ser cierto-. El caso es que Sarah murió asfixiada
por inhalación de monóxido de carbono. Después del asesinato
se demostró que la computadora había sido manipulada
y que el sujeto manipulador, no podía ser otro que el
propio GHV3313. Según los informes, el monóxido de carbono
fue expulsado únicamente por los conductos de aire acondicionado
de la sala ocupada por ellos.
-Ya... ¿y qué ocurrió con G23 después
de la desgracia?
-Le dieron un permiso de trescientos
sesenta y cinco días intentando con ello apartarle de
sus recuerdos y de su vida anterior. Cuando volvió de
Ganímedes fue contratado por la Corporación ITSS, donde
ha trabajado hasta el momento como ingeniero de sistemas
informáticos. Allí conoció a Gladia, de quien se haría
en un principio muy amigo.
Entiendo, ¿así que con ese permiso
pudo ser apartado del caso?
-Puede, pero ya he dicho que se demostró
que…
-Sí, sí, ya sé, ya sé, ¿en qué consistía
el experimento? -Shelar simuló que mordía una de sus
uñas, mientras esperaba, excitada, una respuesta.
-Debía realizar la inserción de un
cerebro humano en el cuerpo de un ser enteramente artificial.
-¿Un cyborg? ¡Pero si estaba, si está
totalmente prohibido! ¡No se puede, no...! -la mujer
calló frunciendo el ceño.
-Por supuesto que estaba y está prohibido.
Por ese mismo motivo la prueba era llevada a cabo en
riguroso secreto. El equipo de Sarah no estaba del todo
autorizado.
-¿Qué fue del GH…? ¡Cómo fuera!
-GHV3313. Fue desmantelado. El asunto
fue retransmitido en todo el Sistema Solar vía holovisión
y...
-Sí, claro, ¡eso lo recuerdo!, recuerdo
la polémica que volvió a suscitarse en torno a ese tema...
-cuanto más se abría su mente al pasado, más le costaba
asimilar lo que acababa de escuchar-. En fin, ahora
entiendo hasta cierto punto por qué no le haces demasiada
gracia a G23. Entre la dote de Sarah había individuos
muy parecidos a ti -observó la posible reacción del
androide pero ésta no tuvo lugar-. Oye Dum, ¿por qué
crees que nos han ofrecido una misión tan rara y precisamente
al lado de un terrestre? -la selenita se dirigió hacia
el lecho alquilado estirando instintivamente su liviano
camisón, una vez junto a él, se dejó caer despreocupadamente-,
¿no crees que tú y yo podríamos llevarla a cabo de sobra?
-Posiblemente, pero quizá se haya exigido
la presencia de Dolf G23 por cuestiones morales.
-¿Morales, a qué te refieres?
-No sería correcto llevar a cabo una
operación así sin contar con la Tierra -el ceño nuevamente
fruncido de Shelar se alzó en expresión dubitativa-.
El origen de todo el Sistema Solar procede de El Mundo,
de Ccäpitalia, aunque ésta no sea la única en el origen
de la Alianza.
-¡Por supuesto que no lo es, por eso
digo que tú y yo nos bastaríamos representando de forma
bastante aceptable al Sistema Solar y por supuesto…
-con Dum no había necesidad de encubrir el tono de repugnancia
con que tildaba sus comentarios-, a Ccäpitalia! No veo
por qué necesitamos a un terrícola para la misión y
menos aún a un informático como es su caso. Es absurdo,
tú resultas más que suficiente para desempeñar el mismo
trabajo que él pueda hacer.
Dum hizo caso omiso a la reciente rabieta
de Shelar, que ahora observaba su regazo provisto de
algún que otro michelín.
-¿Y por qué esperar? -volvió a la
carga no sin algo de disgusto tras la grotesca visión
de sí misma-. ¿Por qué no nos desvelan ya el lugar donde
escondieron a Alma15? ¿No es esa nuestra misión, encontrarla?
-el otro asintió-. ¿Entonces, por qué no nos dicen dónde
está sin más? Entiendo eso que nos han contado de que
el gobierno nudishh se ha visto obligado a darle la
razón a su pueblo después de que éste se le echara encima
tras la muerte del gobernador, pero lo que no entiendo
es que nos hagan buscar algo que no se ha perdido. Algo
que ellos mismos junto a nuestro gobierno, retiraron
en el mismo momento del asesinato simulando que había
sido robado. Esto puede ser peligroso, Dum, y más si
tenemos en cuenta que el pueblo nudishh nos culpa a
nosotros, al Sistema Solar, de todo lo que ha pasado.
¿Por qué tanto secretismo entonces?
-La respuesta es sencilla, querida
Shelar. Debemos aprovechar los acontecimientos para
que el pueblo de Nud crea que el Sistema Solar ha encontrado
verdaderamente a Alma15, y también al asesino o asesinos
cuando nosotros simulemos haberla hallado.
-¡Eso ya lo sé Dum! -encendió un nuevo
cigarrillo, lo aspiró y enseguida lo dejó sobre la esfera
cristalina que su amigo le ofreció.
-Entonces no debería tener que explicarte
que ésta es la única manera de ayudarlos a que vuelvan
a confiar en nosotros y entre tanto, también obligarlos
a dialogar y a planear junto a los solares cómo manejar
conjuntamente a los Ttümül, porque nadie duda que éstos
volverán a atacarnos.
La selenita estudió a Dum en silencio
durante unos momentos. Sabía que el muñequito
tenía mucha más información almacenada de la que les
había dado el tal George Darwin en la reunión tanto
al terrestre como a ella, así que mientras esperaba
a que el sueño se decidiera a hacerla una visita, se
dispuso a seguir alimentando su curiosidad:
-¿Por qué creen que A15 podrá ayudarnos?
-Porque pudo registrar los pensamientos
tanto de aquellas personas presentes en el momento del
asesinato, como de las que pudieron verlo a través de
holovisión. Lógicamente este pequeño y último
detalle no ha sido del dominio público hasta ahora,
ni allí en Nud ni aquí.
-¿Pero por qué?
-Ambos gobiernos pensaron que podría
haber mentes disconformes y de ser así, querían atraparlas
antes de tiempo, antes de que se convirtiesen en auténticos
problemas. Después de esta pequeña presentación en exclusiva
es cuando se tenía prevista verdaderamente una nueva
exhibición, esta vez de un forma más reposada y por
supuesto contando no sólo con los medios de comunicación
y el pueblo de Nud, sino también con la comparecencia
de nuestro gobierno.
-Entiendo, pero... y perdona que vuelva
un poco a lo mismo Dum, ¿por qué no nos revelan el paradero
de Alma 15? Llegamos, esperamos el tiempo que haga falta,
la cogemos y le extraen la información. ¿Por qué nos
lo ponen tan difícil si todo está planeado? ¡En serio,
es que no acabo de comprender por qué tenemos que pagar
nosotros los platos rotos, esta situación me parece
de lo más absurda!
-Bueno, lo cierto es que no dispongo
de más información de la que ya te he dado, pero supongo
que será por lo que te he dicho; porque necesitan tiempo
y quizá nuestra misión requiera de un poco de credibilidad.
O es posible que incluso estén atando cabos sueltos...
Alma15 puede no tener un registro completo. No olvides
que estamos hablando de recoger pensamientos, por lo
tanto, si el insurrecto o insurrectos han sabido camuflarlos
de alguna manera, es probable que ambos gobiernos se
vean obligados a aprovechar todo el tiempo que requiera
nuestra misión, para poder llegar sin ningún tipo de
duda hasta el culpable o culpables. También cabe la
posibilidad, y sigo basándome sólo en hipótesis, de
que estuviéramos acabando demasiado pronto. No sé si
entiendes -la mujer soltó el humo de su cigarrillo encogiéndose
de hombros-. Ahora sí sabemos que hay nuddish insurrectos
intentando impedir a toda costa una Alianza entre ambos
Sistemas, y asimismo si no hubiese ocurrido lo que ha
ocurrido, debemos reconocer que consolidar dicha Alianza
hubiese sido una empresa terriblemente complicada.
-Entiendo, quieres decir que tal vez
nos convenga dramatizar... -el androide asintió volviéndole
a tender el cenicero, para que pudiera deshacerse de
la ceniza que ahora amenazaba con precipitarse al suelo-,
oye Dum, ¿y tú por qué crees que no han hablado los
rebeldes? Quiero decir que ellos no robaron a A15, y
si lo declarasen facilitando alguna prueba, si ello
fuera posible, dejarían claro que el gobierno está conspirando
a sus espaldas. Demostrarían que no es de fiar. Eso
acabaría dándoles lo que buscan o al menos bastantes
puntos para conseguirlo ¿no crees?
-No serviría de mucho, Shelar. Es probable
que los terroristas consiguieran que el pueblo desconfiase
de su gobierno o al menos lograrían sembrar la desconfianza
en aquellas mentes que no están del todo conformes con
la política actual, pero al fin y al cabo ellos no dejarían
de ser los rebeldes y es imposible imaginar cuáles serían
las consecuencias tras su confesión -la mirada de la
mujer volvió a mostrar una gran interrogación-, quiero
decir que fuera lo que fuese lo que consiguieran, ellos
acabarían siendo encerrados.
-Claro, qué estúpida.
-No obstante y aprovechando que aún
no han sido detenidos, sí es posible que en vez de hablar
traten de hacerse con Alma15.
-No entiendo a qué te refieres exactamente
-su rostro se tensó de pronto, eso último que acababa
de escuchar no le dio muy buena espina.
-Me refiero a que ellos no saben que
Alma15 no ha sido robada, y seguramente ahora incluso
piensen como el resto de los de su raza -Shelar negó
con la cabeza dando a entender que aún no acababa de
ver por dónde quería ir-. ¿Si ellos no la robaron, quién
lo ha hecho entonces?
-¡El Sistema Solar!
-Efectivamente, y si creen esto, es
muy posible que intenten encontrarla para borrar esos
pensamientos que puedan incriminarlos directamente.
-Entonces, ¡Dum, eso significa que
somos, somos el cebo!
- Primera
parte - Capítulo 4 -
Alma15 fue concluida en Agosto del
99 y ha sido revisada durante el 2003/04.
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