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Alma15 - Primera parte: 'Antes de...' - Capítulo 3 Más sobre Pily B.

Shelar tiró con fuerza de la bota y una vez ésta estuvo fuera, no tardó demasiado en volar por encima de su cabeza. La mujer comprobó sonriente el lugar de la caída al otro lado de la cama, terminando de apagar su cigarrillo. Aún con expresión divertida, terminó por dirigirse al cuarto de baño mientras Dum, la observaba todavía sentado en el mismo lugar y posición que cuando llegaron.

-¿Qué te parece nuestro nuevo amigo? -apenas entró asomó medio cuerpo para interrogar al androide.

-No soy quién para dar mi parecer a cerca de un humano, ya lo sabes.

-Sí, lo sé -desapareció de nuevo-, pero en fin, a mí me parece bien -se la oyó decir entre risas.

-Está casado, Shelar -Dum estudió la sombra de la mujer en el suelo alumínico. Ésta daba muestras de no haber escuchado nada, ya que siguió inmersa en sus quehaceres femeninos.

-Lo sé -Shelar se asomó de improviso. Los ojos del androide se percataron del rápido cambio en el aspecto de su compañera; ésta, ya se había puesto un camisón de raso plateado y ahora enroscaba su cabello en lo que en seguida se convirtió en un recogido de lo más funcional-, vi su anillo de boda. ¿Oye, Dummy, crees que estoy gorda? -el otro tardó en contestar más de lo que ella estaba dispuesta a esperar-. Déjalo, son tonterías… -salió del cuarto de baño simulando un despreocupado bostezo, y mientras empezaba a recoger sus ropas grotescamente desperdigadas, al androide no le quedó otra que limitarse a analizar cada uno de sus movimientos, permaneciendo tan quietecito como ella le ordenó nada más entrar en la habitación del hotel.

-¿Quién es ella?

-¿Su mujer?

Finalizada la recolección, Shelar hizo un abultado fardo con todo y lo soltó en el suelo, a un lado. Después se sentó en el borde de la cama, próxima al asiento del androide.

-Ajá.

-Es Gladia Dickens, nacida en la Tierra y ciudadana de la misma.

-¿Y? -la mujer tomó la huesuda mano de su compañero haciéndose la distraída, pero en realidad esperaba impaciente una respuesta.

-Bueno, no se sabe mucho acerca de su vida privada.

-¿Cómo que no se sabe mucho? -contrariada, Shelar soltó la mano del androide y una vez estuvo en pie tiró de la enorme uve de metal que hacía las veces de prendedor, llevándosela repentinamente a la boca. Pensativa, manoseó su cabello para después proceder a enroscarlo con inquietante brío-. Dime, ¿a qué se dedica exactamente? -cuando tuvo su cabellera perfectamente sujeta a la coronilla, casi arrancó la horquilla de sus labios y la colocó justo donde debía, obteniendo así un recogido perfectamente tensado.

-Hasta hace tan solo trescientos noventa días era psicóloga en la Corporación ITSS, pero se despidió temporalmente.

Sin darse cuenta de ello, Shelar comprobó dándose unos toquecitos sobre él, que su recogido seguía en perfecto estado:

-¿Y por qué motivo se despidió si puede saberse?

-Por las hijas de ambos: Sarah y Robie, nacidas en la Tierra hace cuatro meses terrestres exactos.

La dama lunar admiró pensativa el matiz metálico-azulado de las paredes del hotel:

-¡Música! -de inmediato una hipnótica melodía se dejó escapar de algún lugar-. Umm…me encanta -Shelar se acercó al ser mecanizado con un suave contoneo de caderas y éste supo de inmediato lo que se pretendía de él. Con los brazos extendidos y apresurándose a complacerla, asió a la muchacha por la cintura haciéndola girar una y otra vez-. ¿Dummy, por qué crees que siempre me fijo en la persona equivocada?

El mecanismo buscó una respuesta rápida, lógica y al mismo tiempo satisfactoria. No la halló.

-En fin, no importa -Shelar apoyó ahora la cabeza sobre su hombro y cerró momentáneamente los ojos-. ¿Sabes? Siempre soñé con que un apuesto desconocido se acercaría a mí un buen día y me diría; hola ¿qué tal? Vengo a cambiar tu vida -suspiró volviendo a unir sus labios ahora desmaquillados-. Desgraciadamente ese día nunca llegó, ¿y sabes que es lo peor de todo, Dum? Que sé que nunca llegará -mantuvo su visión horizontal sobre el hombro del androide-. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Esto, ¿y cuándo dices que se casaron?

-Yo no he dicho cuándo se casaron.

-Bueno ¿y qué más da? Dímelo entonces.

-En fecha del Sistema 3012.12.02. Dolf lo hizo por segunda vez.

-¡Qué! -la mujer apartó al otro de un empujón- ¡Fuera música! ¿Qué has dicho?

-Gladia Dickens es su segunda esposa. Sarah Gómez fue la primera. Dolf G23 y ella contrajeron matrimonio en la Tierra, donde ambos residieron tras su enlace y durante dos años terrestres más. Sarah había sido licenciada en robótica en el año 3007, veinte días antes de su muerte, pero anteriormente y sin haber sido aún diplomada, había estado trabajando durante un par de años y hasta el momento de su muerte en la CHM. Ya sabes, la Corporación de Hombres Mecánicos...

-Ajá...

-Se cree que Sarah Gómez fue asesinada por uno de los artefactos experimentales, uno de sus androides ayudantes.

-¡Ja, esa afirmación es absurda y tú mejor que nadie lo sabes, Dum!

-Efectivamente, pero aparentemente fue lo que sucedió. Ambos se encontraban trabajando en la última investigación de Sarah Gómez: El informe dice que el prototipo GHV3313 manipuló la computadora del edificio, cerrando herméticamente las puertas de la sala de pruebas donde se encontraban ambos, y también las de todos los accesos al edificio. Dejó incomunicados y prisioneros a cada uno de sus ocupantes, y a la intemperie al resto del personal que deseaba entrar.

-¡Venga ya! ¿Y ella, qué hizo ella? -visiblemente alterada, la mujer volvió a soltar su cabello para empezar a enrollarlo otra vez.

-No se percató de nada, debía estar muy ensimismada en lo que estuviera haciendo -Shelar clavó obstinada su oscura mirada en la de su lógico amigo. A pesar de lo que dijeran los informes, aquello no podía ser cierto-. El caso es que Sarah murió asfixiada por inhalación de monóxido de carbono. Después del asesinato se demostró que la computadora había sido manipulada y que el sujeto manipulador, no podía ser otro que el propio GHV3313. Según los informes, el monóxido de carbono fue expulsado únicamente por los conductos de aire acondicionado de la sala ocupada por ellos.

-Ya... ¿y qué ocurrió con G23 después de la desgracia?

-Le dieron un permiso de trescientos sesenta y cinco días intentando con ello apartarle de sus recuerdos y de su vida anterior. Cuando volvió de Ganímedes fue contratado por la Corporación ITSS, donde ha trabajado hasta el momento como ingeniero de sistemas informáticos. Allí conoció a Gladia, de quien se haría en un principio muy amigo.

Entiendo, ¿así que con ese permiso pudo ser apartado del caso?

-Puede, pero ya he dicho que se demostró que…

-Sí, sí, ya sé, ya sé, ¿en qué consistía el experimento? -Shelar simuló que mordía una de sus uñas, mientras esperaba, excitada, una respuesta.

-Debía realizar la inserción de un cerebro humano en el cuerpo de un ser enteramente artificial.

-¿Un cyborg? ¡Pero si estaba, si está totalmente prohibido! ¡No se puede, no...! -la mujer calló frunciendo el ceño.

-Por supuesto que estaba y está prohibido. Por ese mismo motivo la prueba era llevada a cabo en riguroso secreto. El equipo de Sarah no estaba del todo autorizado.

-¿Qué fue del GH…? ¡Cómo fuera!

-GHV3313. Fue desmantelado. El asunto fue retransmitido en todo el Sistema Solar vía holovisión y...

-Sí, claro, ¡eso lo recuerdo!, recuerdo la polémica que volvió a suscitarse en torno a ese tema... -cuanto más se abría su mente al pasado, más le costaba asimilar lo que acababa de escuchar-. En fin, ahora entiendo hasta cierto punto por qué no le haces demasiada gracia a G23. Entre la dote de Sarah había individuos muy parecidos a ti -observó la posible reacción del androide pero ésta no tuvo lugar-. Oye Dum, ¿por qué crees que nos han ofrecido una misión tan rara y precisamente al lado de un terrestre? -la selenita se dirigió hacia el lecho alquilado estirando instintivamente su liviano camisón, una vez junto a él, se dejó caer despreocupadamente-, ¿no crees que tú y yo podríamos llevarla a cabo de sobra?

-Posiblemente, pero quizá se haya exigido la presencia de Dolf G23 por cuestiones morales.

-¿Morales, a qué te refieres?

-No sería correcto llevar a cabo una operación así sin contar con la Tierra -el ceño nuevamente fruncido de Shelar se alzó en expresión dubitativa-. El origen de todo el Sistema Solar procede de El Mundo, de Ccäpitalia, aunque ésta no sea la única en el origen de la Alianza.

-¡Por supuesto que no lo es, por eso digo que tú y yo nos bastaríamos representando de forma bastante aceptable al Sistema Solar y por supuesto… -con Dum no había necesidad de encubrir el tono de repugnancia con que tildaba sus comentarios-, a Ccäpitalia! No veo por qué necesitamos a un terrícola para la misión y menos aún a un informático como es su caso. Es absurdo, tú resultas más que suficiente para desempeñar el mismo trabajo que él pueda hacer.

Dum hizo caso omiso a la reciente rabieta de Shelar, que ahora observaba su regazo provisto de algún que otro michelín.

-¿Y por qué esperar? -volvió a la carga no sin algo de disgusto tras la grotesca visión de sí misma-. ¿Por qué no nos desvelan ya el lugar donde escondieron a Alma15? ¿No es esa nuestra misión, encontrarla? -el otro asintió-. ¿Entonces, por qué no nos dicen dónde está sin más? Entiendo eso que nos han contado de que el gobierno nudishh se ha visto obligado a darle la razón a su pueblo después de que éste se le echara encima tras la muerte del gobernador, pero lo que no entiendo es que nos hagan buscar algo que no se ha perdido. Algo que ellos mismos junto a nuestro gobierno, retiraron en el mismo momento del asesinato simulando que había sido robado. Esto puede ser peligroso, Dum, y más si tenemos en cuenta que el pueblo nudishh nos culpa a nosotros, al Sistema Solar, de todo lo que ha pasado. ¿Por qué tanto secretismo entonces?

-La respuesta es sencilla, querida Shelar. Debemos aprovechar los acontecimientos para que el pueblo de Nud crea que el Sistema Solar ha encontrado verdaderamente a Alma15, y también al asesino o asesinos cuando nosotros simulemos haberla hallado.

-¡Eso ya lo sé Dum! -encendió un nuevo cigarrillo, lo aspiró y enseguida lo dejó sobre la esfera cristalina que su amigo le ofreció.

-Entonces no debería tener que explicarte que ésta es la única manera de ayudarlos a que vuelvan a confiar en nosotros y entre tanto, también obligarlos a dialogar y a planear junto a los solares cómo manejar conjuntamente a los Ttümül, porque nadie duda que éstos volverán a atacarnos.

La selenita estudió a Dum en silencio durante unos momentos. Sabía que el muñequito tenía mucha más información almacenada de la que les había dado el tal George Darwin en la reunión tanto al terrestre como a ella, así que mientras esperaba a que el sueño se decidiera a hacerla una visita, se dispuso a seguir alimentando su curiosidad:

-¿Por qué creen que A15 podrá ayudarnos?

-Porque pudo registrar los pensamientos tanto de aquellas personas presentes en el momento del asesinato, como de las que pudieron verlo a través de holovisión. Lógicamente este pequeño y último detalle no ha sido del dominio público hasta ahora, ni allí en Nud ni aquí.

-¿Pero por qué?

-Ambos gobiernos pensaron que podría haber mentes disconformes y de ser así, querían atraparlas antes de tiempo, antes de que se convirtiesen en auténticos problemas. Después de esta pequeña presentación en exclusiva es cuando se tenía prevista verdaderamente una nueva exhibición, esta vez de un forma más reposada y por supuesto contando no sólo con los medios de comunicación y el pueblo de Nud, sino también con la comparecencia de nuestro gobierno.

-Entiendo, pero... y perdona que vuelva un poco a lo mismo Dum, ¿por qué no nos revelan el paradero de Alma 15? Llegamos, esperamos el tiempo que haga falta, la cogemos y le extraen la información. ¿Por qué nos lo ponen tan difícil si todo está planeado? ¡En serio, es que no acabo de comprender por qué tenemos que pagar nosotros los platos rotos, esta situación me parece de lo más absurda!

-Bueno, lo cierto es que no dispongo de más información de la que ya te he dado, pero supongo que será por lo que te he dicho; porque necesitan tiempo y quizá nuestra misión requiera de un poco de credibilidad. O es posible que incluso estén atando cabos sueltos... Alma15 puede no tener un registro completo. No olvides que estamos hablando de recoger pensamientos, por lo tanto, si el insurrecto o insurrectos han sabido camuflarlos de alguna manera, es probable que ambos gobiernos se vean obligados a aprovechar todo el tiempo que requiera nuestra misión, para poder llegar sin ningún tipo de duda hasta el culpable o culpables. También cabe la posibilidad, y sigo basándome sólo en hipótesis, de que estuviéramos acabando demasiado pronto. No sé si entiendes -la mujer soltó el humo de su cigarrillo encogiéndose de hombros-. Ahora sí sabemos que hay nuddish insurrectos intentando impedir a toda costa una Alianza entre ambos Sistemas, y asimismo si no hubiese ocurrido lo que ha ocurrido, debemos reconocer que consolidar dicha Alianza hubiese sido una empresa terriblemente complicada.

-Entiendo, quieres decir que tal vez nos convenga dramatizar... -el androide asintió volviéndole a tender el cenicero, para que pudiera deshacerse de la ceniza que ahora amenazaba con precipitarse al suelo-, oye Dum, ¿y tú por qué crees que no han hablado los rebeldes? Quiero decir que ellos no robaron a A15, y si lo declarasen facilitando alguna prueba, si ello fuera posible, dejarían claro que el gobierno está conspirando a sus espaldas. Demostrarían que no es de fiar. Eso acabaría dándoles lo que buscan o al menos bastantes puntos para conseguirlo ¿no crees?

-No serviría de mucho, Shelar. Es probable que los terroristas consiguieran que el pueblo desconfiase de su gobierno o al menos lograrían sembrar la desconfianza en aquellas mentes que no están del todo conformes con la política actual, pero al fin y al cabo ellos no dejarían de ser los rebeldes y es imposible imaginar cuáles serían las consecuencias tras su confesión -la mirada de la mujer volvió a mostrar una gran interrogación-, quiero decir que fuera lo que fuese lo que consiguieran, ellos acabarían siendo encerrados.

-Claro, qué estúpida.

-No obstante y aprovechando que aún no han sido detenidos, sí es posible que en vez de hablar traten de hacerse con Alma15.

-No entiendo a qué te refieres exactamente -su rostro se tensó de pronto, eso último que acababa de escuchar no le dio muy buena espina.

-Me refiero a que ellos no saben que Alma15 no ha sido robada, y seguramente ahora incluso piensen como el resto de los de su raza -Shelar negó con la cabeza dando a entender que aún no acababa de ver por dónde quería ir-. ¿Si ellos no la robaron, quién lo ha hecho entonces?

-¡El Sistema Solar!

-Efectivamente, y si creen esto, es muy posible que intenten encontrarla para borrar esos pensamientos que puedan incriminarlos directamente.

-Entonces, ¡Dum, eso significa que somos, somos el cebo!

- Primera parte - Capítulo 4 -

 

 

Alma15 fue concluida en Agosto del 99 y ha sido revisada durante el 2003/04.

 

 
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