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Alma15 - Primera parte: 'Antes de...' - Capítulo 7 Más sobre Pily B.

Gracias a Joan Antoni Fernández por sugerirme su "a velocidad hiperlumínica" en este capítulo" ;-)

 

Mientras esperaba una respuesta, Dolf volvió a estudiar los enseres del puente de mando de la BB2. Éstos, en el momento de su diseño, debían haber sido salpicados por todos y cada uno de los colores existentes en el espectro solar. Algunas de las tonalidades por supuesto que no las veía, pero estaba seguro que estar, estaban, al igual que no dudaba que éstas, cambiaban el orden y lugar que habían ocupado minutos antes, para, tras su reubicación, conseguir al momento siguiente un ambiente de lo más confortable, un entorno que ahora resultaba casi infantil.

-No dispongo de datos sobre el asesinato. No entiendo por qué insiste, su deber no es investigarlo… Debería tomarse esta misión de otro modo, relájese, le conviene.

Las cálidas palabras de ELLA se sucedían envueltas en un tono de constante ingenuidad, mientras una suave melodía, compuesta con el eco de las estrellas, envolvía ininterrumpidamente cada rincón de la nave.

Al momento siguiente, la seudofemenina voz de la computadora se dispuso a responder a la curiosidad del androide por saber cuál era el procedimiento que seguía para hacer que los ultrasonidos enviados por su Biosonar, se transportaran a través del cosmos;

-El procedimiento sería el siguiente; en primer lugar, programo una serie de múltiples campos de energía configurados en forma de macrocápsulas reciclables que, interiormente, estarían constituidas por un medio gaseoso capaz de conservarse intacto tras una eclosión, incluso en el vacío del espacio. Como ya imaginará, las diversas afluencias de ultrasonidos se enviarían en el interior de estas macrocápsulas a velocidad hiperlumínica, en múltiples direcciones y a un mismo tiempo; éstas, tarde o temprano, chocarían con cualquier objeto, en este caso la nave a detectar, eclosionando y generando un nuevo eco como respuesta, que terminaría encerrándose dentro de la misma macrocápsula regenerada, para poner inmediatamente rumbo al punto de partida. Es así de fácil, los nuevos datos en forma de eco, determinarían en el momento de su llegada la localización exacta de la nave, su tamaño, velocidad... Por cierto, he de interrumpir mi explicación para hacerles saber que dentro de tres segundos saldremos del Sistema Solar.

-¿Adónde vamos exactamente? -el androide parecía hablar consigo mismo mientras manipulaba algunos de los comandos táctiles de su consola-, ¿puedes decírnoslo una vez estemos fuera del Sistema?

-Lo siento, pero no puedo revelarles ese tipo de información. Por cierto, nos encontramos fuera del Sistema Solar, pónganse cómodos.

G23 olisqueó el aire mientras pensaba en cómo llevarse al huerto al precioso cerebro electrónico, encontrando entre tanto una novísima y húmeda fragancia primaveral en la mezcla del aire:

-¿Quieres decir que... realmente conoces la ruta que vamos a seguir, el lugar donde debemos ir a buscar a Alma15? Pensé que la información estaba siendo enviada en tiempo real.

Una luz con rasgos esencialmente femeninos volvió a proyectarse en la pantalla principal, y la amplia sonrisa de mamá computerizada, se dispuso a cumplir con su trabajo:

-Lo siento, pero no puedo contestar a esa pregunta -su tono se tornó, si eso era posible, aún más mágico y maternal-. Pero no teman, están en buenas manos, déjenlo de mi cuenta... -el rostro de la computadora, por último, sonrió suspicaz.

Dolf, harto ya de todo aquello, volvió a contemplar meditabundo el interior de la nave, comprobando que aquel torbellino básicamente rosáceo en cuyo epicentro se encontraba él mismo, se transformaba rápidamente en un vórtice azul intenso. Comprendía a la perfección lo que estaba sucediendo; sus nervios, iban en aumento, por lo tanto, todo a su alrededor cambiaba. Incluso la “respiración” de la nave, que lo movía todo a su alrededor simulando este fenómeno, había acelerado su ritmo, al igual que lo había hecho la suya propia...

Shelar apareció por primera vez en el puente irrumpiendo en los pensamientos del humano: Estaba totalmente transformada tras una rápida ducha y un tratamiento corporal. Dolf, se entretuvo en estudiar brevemente el nuevo “look” de la mujer, ataviada esta vez con un singular uniforme de corte militar: A pesar del cambio, había un par de detalles bastante “significativos”, su cabello, continuaba desmoronándose muy por debajo de sus hombros, y el maquillaje... éste también se hallaba fuera de lugar. ¡Aquella mujer era el colmo!

Ajena a los últimos pensamientos del terrestre, la recién llegada se dirigía hacia el asiento de su compañero en riguroso silencio, y con tímidos movimientos plastificados. Sabía perfectamente que si no era cauta, su ceñido atuendo podría descubrir aún más todo aquello que sobraba.

Pero fue en vano, tras el pequeño lapsus, ambos tripulantes masculinos ya habían vuelto a su antiguo trabajo. Dum continuaba intentando arrancarle algún dato significativo al cerebro de la nave por medio de su consola, Dolf, hacía lo mismo. Desgraciadamente no conseguían absolutamente nada, aquel invento parecía estar programado para soportar cualquier tipo de ataque y además en estéreo.

Shelar, entre tanto, no dejaba de acariciar el respaldo del asiento de Dum, su protector, observando distraídamente todo cuanto había a su alrededor. En un primer momento no se atrevió a moverse por miedo a que el muñequito dejase de ejercer su influencia protectora, pero tras unos segundos de incertidumbre, no pudo evitar girar unos pasos en derredor suyo, y aunque anteriormente había realizado un exhaustivo reconocimiento cuando nadie pudo advertirlo, de forma totalmente impulsiva quiso volver a sentir el tacto del material que recubría el hábitat de toda la nave. Éste, tenía una extraña apariencia espumosa, pero era curioso, al tacto, se transformaba en frío y artificial.

Desgraciadamente, aquella exasperante voz de la computadora consiguió arrancarla de su reciente y agradable letargo.

-Permítanme decirles, aunque sé perfectamente que lo saben, que están perdiendo el tiempo, un tiempo maravilloso podrían aprovecharlo realizando asuntos más provechosos.

-¿Cómo qué? -Dolf volvió a contemplar el divino rostro.

La nave tomó aire para luego expulsarlo a modo de suspiro:

-Bueno, podría sugerirle una posible conexión holográfica por canal subespacial con su mujer, si desea hablar con ella, por supuesto.

Dolf alzó sus cejas automáticamente, dando un respingo completamente involuntario. Los dedos del androide también cesaron su actividad.

-¿Cómo dices?

-¿No le agrada la idea? -el rostro aparentemente femenino sonrió, insuflando un torrente de energía directo al corazón del humano.

-¡Bueno… yo...! -el terrestre se rascó el cuero cabelludo demasiado briosamente.

-Creo que es buena idea puesto que aún falta algún tiempo para llegar al lugar en cuestión. Pero si prefieren permanecer durante ese tiempo alimentando falsas esperanzas, pueden hacerlo libremente. Yo desde luego no disfruto con ello.

-¿Por qué me ofreces esa comunicación?

El rostro de la computadora realizó un extraño gesto dubitativo. Posiblemente no esperaba una pregunta tan directa por parte del humano, pero tras un pequeño intervalo de tiempo, se dirigió al terrestre con ominosa expresión:

-¿Quiere una respuesta directa y sincera?

-Por supuesto.

El rostro tardó unos segundos en contestar, debía estar sopesando las posibles consecuencias del siguiente esclarecimiento:

-Está bien, creo que merece tal respuesta y no encuentro una orden contradictoria al respecto. Al fin y al cabo viajan en mi interior y mantendremos una relación muy estrecha, por lo tanto un detalle como este puede ser perfectamente conocido, e incluso beneficioso; soy capaz de leer sus pensamientos.

-¿Cómo? ¿Qué?

Siguiendo a la de Dolf, la respiración de la BB2 también se tornó entrecortada, y al instante se acrecentaron la velocidad de sus latidos:

-Llámelo telepatía. Pero por favor, no me pida que le dé más explicaciones, sabe que para mí resultan totalmente prohibitivas.

-¡Pero, oye, si nos desvelaras cuáles son esos recursos con los que cuentas, podrías ayudarnos...! -esta vez fue Shelar quien tomó la palabra-. Estoy segura que resultaría muy beneficioso tanto para la misión como para nosotros, recuerda que no sabemos a qué nos enfrentaremos.

La computadora guardó silencio durante sesenta segundos, después, continuó como si tal cosa:

-¿Qué me dice, quiere que arregle tal conexión? -la mirada de la computadora se volvió nuevamente al terrestre-. Ya que hablamos de beneficios…

G23 miró de reojo al androide, la súbita respuesta le impedía pensar con claridad.

Dum contestó antes de ser interrogado:

-No veo ningún inconveniente.

Shelar contempló al terrestre mientras éste cruzaba delante de sus narices, sin reparar por supuesto en su insignificante presencia. Suspicaz, observó el hábitat del puente sin percibir ningún cambio, pero sabía que, paredes, techo, todo a su alrededor debía estar convirtiéndose en lo que Dolf estaba sintiendo. Según él, la nave proyectaba EMOCIONES, sin embargo ella no podía verlas. Tal vez fuera lógico, no eran las suyas, pero... ¿Por qué las de ella tampoco las captaba? ¿Por qué ella no podía ver otra cosa que un habitáculo recubierto de metal y un coloreado material aparentemente espumoso? «Quizá sea necesario saber manejar algo, o posiblemente me falte un poco de imaginación» -sus propias respuestas no la convencían lo más mínimo- «¡Ja! Falta de imaginación, ¡y una porra! ¡Lo que está claro es que yo también tengo sentimientos y un pequeño corazoncito... bueno, no tan pequeño, y sin embargo, NADA... estúpidos terrícolas y estúpidos sus inventos terrícolas!».

Cuando el terrestre hubo estado definitivamente fuera del puente, Shelar realizó un singular encogimiento de hombros. Quizá la nave se sintiese celosa de su presencia y había decidido castigarla con algo más que con aquel pequeño “detallito” de no dejarla fumar a bordo.

 

***

 

-… Un poco de paciencia…

Shelar entró precipitadamente en la sala de hologramas, sin caer en la cuenta hasta que no fue demasiado tarde, que debería haber llamado antes de pasar. Cierto, acababa de violar la intimidad de ambas personas, pero ahora, lo que verdaderamente le preocupaba aunque pareciese un gesto egoísta por su parte, era procurar que su respiración se volviese regular y mantener su corazón en el lugar que le correspondía, porque de otro modo, no podría articular palabra, y el tiempo apremiaba.

-¿Qué sucede? -G23 casi le escupió su interrogante.

La mujer de la imagen holográfica observaba a la recién llegada con impávido desprecio, mientras Shelar, hacía lo mismo.

-Ey, ¿tengo que repetir la pregunta?

-Eeeeh, ¡tienes que venir al puente inmediatamente! ¡Nos quedamos sin energía!

-¿Cómo? -Dolf se volvió para poder acariciar visualmente la imagen de Gladia. Ahora entendía las continuas interferencias, algo debía estar fallando desde hacía apenas un par de minutos.

Entre tanto, la selenita había entreabierto sus maquillados labios dispuesta a contestarle, pero enseguida los cerró y esta vez apretándolos fuertemente: La imagen de la otra mujer acababa de desaparecer. Casi al mismo tiempo, se quedaron prácticamente a oscuras, y a las tinieblas, le acompañaron el ensordecedor chirrido electrónico de emergencia, y un sinnúmero de refulgencias pertenecientes a indicaciones y comandos que sólo debían operar en situaciones desesperadas.

-¡Computadora!

Silencio.

-¿Computadora?

Más de lo mismo.

Los dos tripulantes se observaron dubitativos. Dolf, aún sin acabar de asimilar lo que pasaba, se dirigió vacilante hacia los controles y un par de segundos después, había conseguido que el molesto silbido cesara.

-¡Dum! ¿Puedes oírme? ¿Dum? -prácticamente sin dar tiempo a una respuesta, G23 volvió a oprimir el intercomunicador de la sala-. Dum, contesta. ¿Puedes oírnos?

Silencio.

-¡DUUUUUM!

Sin poder reprimir el impulso, Dolf golpeó eufóricamente el panel de control con la zurda, y un juego de luces acompañado de un gorjeo electrónico, fue lo que paralizó su próximo golpe. El de la Tierra, se mantuvo momentáneamente a la expectativa, pero nada, no hubo cambios. Buscó la mirada de la selenita y la encontró salpicada por la escasa luz de aquellos comandos próximos a ella. Estaba aterrorizada.

-¡Vámonos, estamos perdiendo el tiempo!

Oprimió el botón de apertura manual, y en seguida, las puertas de la sala de hologramas se abrieron acompañadas de un sospechoso movimiento ralentizado.

 

***

 

-Pude detectar esa nave aproximadamente cinco minutos antes de que interrumpiesen nuestro suministro de energía...

Mientras escuchaba las palabras del androide, Dolf se dejó caer en uno de los rígidos asientos de operaciones: El puente, al igual que aquellas secciones que atravesaron hasta llegar a él, se mostraba como una simple habitación muerta. En él, aún permanecían los enseres, pero a diferencia de aquellos que dejó atrás, rebosantes de vivos colores y tan importantes por otra parte para la psique de los tripulantes, éstos, habían perdido sus vivos tonos, carecían por completo de vida, igual que el continente que los albergaba. Por otra parte, la suave melodía que invadió el puente en el pasado, también había enmudecido. El útero en sí ya no era capaz de proyectar ningún tipo de emoción. Ni tan siquiera la pantalla principal les dejaba ver sino un ominoso rostro sin rasgos, una minúscula esfera luminosa que únicamente sabía yacer, dando rotativas vueltas sobre sí misma.

-¿Y nos persiguen? -el terrestre procuró no volver a perder la calma.

-No exactamente. La nave se hallaba interceptando nuestro camino, venía precisamente desde las coordenadas a las que nos dirigíamos nosotros.

-Eso significa que empezabas a descifrar el rumbo ¿no es cierto?

-No, se podría decir que únicamente el inmediato. El final de nuestro viaje sigue siendo una incógnita.

-Vaya... -a Dolf se le hacía extraño contemplar al androide literalmente cruzado de brazos-. ¿Intentaste contactar con ellos?

-Sólo mientras me fue posible, pero no hubo respuesta.

-¿Qué podemos hacer entonces, sin energía no podemos intentar dirigir manualmente la nave? -el simple hecho de imaginarlo hizo que Dolf palideciese aún más.

-Por el momento, y siento tener que decir esto, no podemos hacer nada, salvo esperar. Dado el poder de los alienígenas sobre nuestra nave, tenemos suerte de que al menos hayan decidido no privarnos de la energía auxiliar, sin ella, ahora estaríais muertos.

Un sonido apenas audible salió de la garganta de la mujer. Estaban siendo rodeados por la esperada claridad.

Dolf miró a Dum y Dum contestó:

-Por supuesto, es un regalo.

Sin mediar una palabra más, ambos, terrestre y androide, se situaron nuevamente frente a sus respectivos puestos de trabajo. Dolf no sabía a ciencia cierta qué había cambiado en aquel entorno en el preciso momento en que la energía había sido restablecida por sus nuevos “amigos”, pero desde luego estaba dispuesto a descubrirlo cuanto antes.

-La computadora sigue sin responder. Voy a verificar el estado de los sistemas, si es que puedo.

-Perfecto, yo intentaré comunicar con la nave alienígena de nuevo -Dum utilizó una de sus pocas sonrisas “prefabricadas”, aunque hubo de borrarla prácticamente en el mismo momento en que la creó-. Tenemos un problema.

-¿Cuál es? -G23 estudió en balde la expresión del androide.

-La nave alienígena ha puesto en marcha alguna especie de dispositivo de ocultación, las nuevas emanaciones de energía así lo confirman. Quizá hayan detectado nuestro dispositivo de camuflaje e incluso las falsas dimensiones de la BB2. Si es así, desgraciadamente no podemos desactivar nuestro dispositivo de ocultación, y quizá eso lo tomen como un gesto subversivo. Veamos, continuamente llegan datos, inverosímiles por cierto... No puedo saber cuál es su posición exacta, tampoco las dimensiones de la nave, únicamente que sigue ahí... 

-Podría haber un error en la información, o tal vez nos la suministran ellos. ¿Seguro que funcionan los sensores? -Dolf comprobó desde su propia terminal lo estúpido de su pregunta, y en seguida, dirigió su atención a la pantalla principal. Debía encargarse de “borrar” el rostro de la computadora si no conseguían ponerse en comunicación con ella, de otro modo era imposible saber qué sucedía exactamente allá en el exterior-. ¿No contestan aún?

-Negativo... Bien, he activado el Biosonar, quizá de esta forma sí consigamos información fidedigna.

-¡Estupendo! -G23 se sintió como un estúpido. ¿Cómo no se le había ocurrido a él antes?

-Comienza la recepción de datos, aunque eso sí, nos llegan muy lentamente -Dum hablaba sin apartar sus redondos ojos celestes de la pantalla.

Shelar se dirigió casi instintivamente hacia el asiento del sujeto positrónico. Entre tanto, G23 se sentía impotente. Sus órdenes no daban ningún resultado:

-Todo parece funcionar, sin embargo, no consigo restablecer el control. Necesitamos llegar hasta el mismísimo cerebro, aunque, -el terrestre tecleó una par de órdenes a toda velocidad, pero en seguida sus facciones reflejaron la frustración de antes-, es inútil. También he intentado hacerme con los controles manuales, pensando que sería posible que ambos pudiésemos pilotar la nave, al menos hasta habernos liberado de ellos y haber restablecido el control de la computadora, pero los controles están bloqueados.

-Debe ser uno de sus muchos dispositivos de seguridad.

-Eso creo, ¿dónde se encuentran en estos momentos?

-No sé cuál es su localización exacta, pero no creo que tardemos demasiado en disponer de ella una vez hayamos recibidos los datos que está registrando el Biosonar. En seguida verificaremos su nueva posición, y por supuesto, su tamaño, procedencia... -de inmediato se restableció el ritmo vertiginoso en los afilados dedos del androide-. El dispositivo de ocultación no les servirá de mucho. Por cierto, pase lo que pase, he conseguido levantar nuestro escudo defensor.

-¡Fantástico! -G23 hubo de reconocerlo, empezaba a sentir cada vez más simpatía hacia aquel personaje-. Yo... sigo sin obtener respuesta, no lo entiendo...

Nada en torno a ellos cambiaba: No había ni proyección de emociones, ni aparente respiración, ni nada. Todo seguía muerto.

-Eeeeh, oye Dum, ¿y podrían atacarnos si quisieran? -Shelar se concentró en la pantalla a pesar de que el maldito rostro de la computadora seguía orbitando en las mismas condiciones.

-Seguramente, pero también es cierto que si hubieran querido hacerlo, ya lo habrían hecho. La nave alienígena nos supera y con mucho, ella nos privó de la energía y ella nos la ha dado...

G23 fue incapaz de contenerse:

-¿Pero cómo es posible que hayan sabido cómo manipular nuestros sistemas más básicos? Hacerlo requiere cierto conocimiento de la BB2 y ni siquiera nosotros... Y si han podido atacarnos y no lo han hecho, ¿por qué permanecen ocultos? Hay algo que no encaja...

-¿No podemos atacarles nosotros, Dum? -Shelar intervino, harta ya de no ser más que algo parecido a un jarrón u otro tipo de ornamento. ¡Ella también se la estaba jugando!-... Y ahora no me vengas con que esta nave no cuenta con armamento.

El androide se volvió pausadamente hacia su terminal, y una vez de cara a la pantalla fue cuando contestó:

-No, no contamos con armamento. Estuve indagando y entre la poca información que pude sustraer de los archivos, averigüé que no podemos defendernos si no es con los escudos. Por otra parte, y si eso os tranquiliza, os diré que también es imposible que la BlackBird2 sea capturada.

-¿A qué te refieres exactamente? -al preguntar, la selenita no pudo por menos que arrimarse aún más a su compañero.

-Un transporte forzoso provocaría la destrucción de la BB2. Eso sí, antes de que esto sucediera, la computadora debería lanzar un determinado número de cápsulas con aquellos seres humanos que habitaran en su interior. Éste, estaría provisto de un potente escudo, y del mismo sistema de ocultación que posee la parte no visible de la nave para que...

-Ya, todo eso está muy bien, Dum, pero da la casualidad de que la computadora, que es la que sabe cómo hacer todas esas “cositas estupendas”, está tiesa, ¡tiesa!

-Lo sé.

-¿Entonces? -la mujer esperó una contestación que no llegó- ¿Pero qué… qué clase de nave es esta? -furiosa, se volvió inspeccionándolo todo, no dando crédito a lo que acababa de oír.

-¿Quieres dejar de quejarte ya? -G23 no apartó su vista de la pantalla rebosante de datos luminiscentes, que de momento no servían para nada-, aunque no lo creas intentamos defendernos. Si no nos haces perder más tiempo, puede que consigamos liberarnos antes de que nos retengan y decidan dejarse de bromitas.

Shelar se sentó en un rincón del puente, más aterrorizada que enfurruñada.

-Interesante… -los dedos del androide, que hacía a penas unos segundos habían vuelto a ponerse en movimiento, se paralizaron de inmediato.

-¿Qué sucede, tenemos algo? -Dolf apartó las manos de su terminal y se recostó sobre su asiento, volviéndolo en dirección a su compañero. Mientras lo hacía, echó un rápido vistazo cargado de resignación, hacia la pantalla principal: Lo único que había conseguido hasta el momento era apartar la vana imagen del cerebro desactivado, y ahora, al otro lado de la pantalla, únicamente se observaba oscuridad.

Shelar, aún desde el suelo, también devoraba visualmente al androide.

-Nos están contestando del mismo modo.

-¿A qué te refieres exactamente?

Dum también acabó girando su asiento en dirección al humano:

-Al Biosonar, por supuesto. Aunque parezca increíble están empleando el mismo método. Nos dan la bienvenida mientras parece que pretenden llevarnos hacia algún lugar.

-¿Pero sí dijiste que no podían forzar a la BB2? -la mujer se puso en pie de un salto-, ¡que no podía ser capturada!

-Eso dije, y así es. Lo cierto es que la BB2 no está siendo llevada a la fuerza, únicamente somos nosotros los que estamos siendo retenidos en su interior.

-¿Puedes explicarlo mejor? -G23 se rascó ambos costados, a esas alturas ya era incapaz de dominar los picores producidos por sus nervios.

-Por medio del Biosonar están consiguiendo que nuestra nave siga a la suya voluntariamente.

-¿Cómo?

-La nave alienígena está emitiendo pulsaciones similares a las de los machos en celo.

-¿Estás diciendo…? -Dolf tragó una y otra vez, y otra.

-Sí, y la BB2 le corresponde. Creo que es la manera más romántica que existe de decir: Ríndanse.

- Segunda parte - Capítulo 1 -

 

 

Alma15 fue concluida en Agosto del 99 y ha sido revisada durante el 2003/04.

 

 
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