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Nuevo animal de compañía Más sobre Pily B.

... Dama:

La aventura virtual de aquella noche dejó a Dama tan decepcionada como siempre. El nuevo amante configurado por la Computadora Personal Multimedia, no le había satisfecho lo más mínimo...

Suspiró desprendiéndose del equipo de realidad virtual y cubrió su reciente desnudez con la biobata que había dejado tirada. La CPM, revisó entonces su estado anímico descubriendo la necesidad de un cierto reposo emocional. Sin esperar una orden, se dispuso a variar la configuración del apartamento, y en un abrir y cerrar de ojos, la energía transformaba la materia en delicadas formas y distintos tonos pastel. Del mismo modo, el perfume que envolvía toda la casa pasó prácticamente de lo erótico a lo infantil, y las diapositivas holográficas de las paredes, ya exhibían exóticos paisajes interactivos ocultando las representaciones lascivas de la noche anterior.

-Son las ocho horas, cuarenta y cinco minutos, veinte segundos. Tiene trescientos quince mensajes de correo electrónico, veinte faxes y un Contacto Visual. Ninguna llamada videofónica por el momento -Antes de dar paso a la rutina diaria, la interfaz se había transformado en un holograma con la misma imagen de la inquilina.

-¿De quién es el Contacto Visual?

-De Louis, su coordinador. Parece que el equipo de modistos vuelve a tener problemas.

Dama dejó caer sus hombros decepcionada. Por supuesto, ¿quién iba a ser sino? Albert jamás le pediría tener un Contacto Digital a esas horas, bueno, en realidad, para lo que ella quería no pretendería tenerlo ni a esas horas ni nunca. Jamás aceptaría su decisión. Si era necesario estaría dispuesto a vivir alejado de ella toda la vida, pero jamás firmaría los papeles del divorcio; hacerlo suponía acabar con su relación de una vez por todas, y por encima de todo, renunciar a la mitad de su parte en Corporación. Pero su mente volvió repentinamente sobre sus pensamientos; «¡Louis! ¿Qué puede querer a estas horas?»

Puso los ojos en blanco repasando ahora mentalmente el que creía podía ser el origen del problema. Su nuevo diseño de bioindumentaria urbanita. Dicho diseño, no era sino un mono unisex de corte militar, con gorra aislante y botas termodinámicas incluidas. Equipado exactamente igual que cualquier otra bioindumentaria de uso urbano; contaba con conexión a la red, chip neuronal para registrar cada cambio anímico; los pequeños receptáculos aprovisionados de los fármacos antiestrés, estimulantes, antihistamínicos... también tenía el minúsculo sistema de climatización adherido externamente a las costuras. ¡Lo tenía todo! ¿Cuál era el problema entonces?

-Muy bien, pásamelo. Entre tanto comprueba mis correos electrónicos y haz lo de siempre; borra todos los que contengan únicamente propaganda o “asuntos” de poca relevancia. Prioriza la respuesta para el resto. ¡Ah!, y prepárame una ducha, pero esta vez muy muy fría, a ver si me espabilo de una vez. Tengo que hacer algo importante que no puede pasar de hoy.

-Entendido. ¿Quiere que programe el robot doméstico para que le prepare el desayuno justo para después de su ducha, o prefiere desayunar antes? -La CPM llevaba inscrito en su programación que Dama odiaba utilizar el replicador de alimentos.

-Para después de la ducha.

Sin previo aviso, la información suministrada por la Intranet sobre cualquiera de las actividades internas realizadas por Corporación, perenne en la pantalla de la CPM y por supuesto ajena al resto de funciones que tuvieran lugar en las terminales de empleados y accionistas del gigante, se instaló rápidamente en un rincón dispuesta a volver a un primer plano en cuanto se volviese a registrar una menor actividad. Un instante después, la imagen del coordinador de su equipo de modistos se asomó al otro lado de la gigantesca terminal, y aunque aún no había empezado a explicarse, ya movía las manos realizando continuos aspavientos con un aire exageradamente afeminado.

-Hola querida. Perdona que te moleste tan temprano, pero verás, tenemos problemas con el nuevo modelo. No conseguimos realizar la mezcla ultravioleta que inventaste. El neoalgodón no la admite -el sujeto de pelo fucsia fue incapaz de seguir ocultando su histerismo-. Es imposible obtener ese color y los efectos que pretendes, el tejido hace que pierda todos sus matices. ¡Es imposible, imposible, imposiiiiible!

-Muy bien, entonces no os compliquéis. Configurarlo en color caqui y se acabó.

-¿Caqui? ¿Has dicho caqui? ¡Por favorrrrr! En un hombre aún tiene pase, pero una mujer con bioindumentaria de corte militar CAQUI… Eso es una aberración querida.

-¡Louis! -lo miró directamente a los ojos- He dicho caqui.

-Pero, pero, Dama, el caqui no se lleva -El coordinador puso su mejor cara de súplica.

-Por eso -le dio la espalda, signo inequívoco de que la conversación había terminado.

-Ok, cariño, ¡tú sabrás!

La voz de la CPM volvió a sobresaltar a la diseñadora.

-Van ha retransmitir un mensaje en holovisión grabado en el planeta Endara III. Le recuerdo que las comunicaciones entre este planeta y la Tierra tienen un retraso de una semana. El remitente del mensaje es Josh Crow, y el destinatario en la Tierra es Lorell Zelier.

-¡Lorell Zelier!

Dama no salía de su asombro. El mensaje iba dirigido a una de las militantes del partido independentista Por Una Sociedad Humanizada ?uno de los múltiples movimientos contra la exagerada manipulación por parte del sector mediático?, y lo que su desdichado novio no debía saber, dado que hacía un par de días que había ocurrido, era que Lorell, ahora famosa gracias a las noticias, había sido detenida por la policía de la red tras la interceptación de cierta información clandestina sobre el partido. La muchacha, como el resto de los implicados, acababa de ser juzgada y permanecía detenida bajo arresto domiciliario con todas sus pertenencias confiscadas, y por supuesto, desconectada del resto de la sociedad hasta que uno de los departamentos psicológicos de oficio consiguiese rehabilitarla.

-Está bien, pásalo aquí. -Aquel mensaje formaba parte de la actualidad. Lorell y toda su vida eran de dominio público, y ella, debía estar al tanto de lo que ocurría en la comunidad virtual al igual que lo haría cualquier otro ciudadano.

-¡Hola cariño! Perdona que no haya podido grabarte un mensaje antes, pero es que hasta que no hemos liberado la nave de todo el cargamento no nos han dejado parar. Lorell, ¡esto es fantástico! Mírame ¿has visto? -levantó las manos y dio una vuelta completa exhibiéndose a sí mismo-. Aquí no necesito mi bioindumentaria y respiro sin mascarilla. ¡Esto es genial! La gente sale a la calle y se relaciona entre sí. ¿No te parece increíble? Pues ahí no acaba todo. ¡Trabajan fuera de casa y se divierten en el exterior! ¡Viven más tiempo fuera que dentro de sus apartamentos! ¿Qué te parece eso? ¿No es un sueño? Anoche me invitó a cenar uno de los muchos amigos que he conseguido hacer aquí, y no te lo vas a creer, ¡compró y preparó él mismo los alimentos! ¡Con sus propias manos!

Dama, hecha un ovillo en el sofá, abrió sus increíbles ojos negros de par en par. Aquello no podía ser cierto. ¿Cómo lo hacían? ¿Acaso tenían un instinto especial para ello?

Miró en derredor suyo perdiendo por competo el hilo de la grabación, y aunque no alcanzaba a sentirlo, adivinaba la actividad rutinaria en cada rincón de su hogar. La Computadora Personal Multimedia de última generación, la primera en pasar del pretérito microchip al novísimo chipfotónico, estaría controlando su hábitat gracias a las múltiples interconexiones entre sus puertos operacionales y los sistemas autónomos configurados en la estructura interna del edificio. Pero por supuesto el control sobre el hábitat, era el nivel operativo más básico de la CPM. Para lo que verdaderamente estaba configurado aquel pequeño cajón de a penas veinte centímetros, era para organizar la vida y actividades diarias de cada individuo. Su vida social e íntima, trabajo y ocio, eran administrados de forma anticipada o en tiempo real por la Computadora Personal Multimedia. Su perpetua conexión a la red óptica propiciaba el flujo y reflujo de cantidades ingentes de datos digitalizados, los llamados trenes de datos, que iban y venían aprovisionados del contenido necesario para mantener en contacto al individuo con el mundo y, por supuesto, al mundo con el individuo, cubriendo sus necesidades a cualquier hora del día o de la noche.

Pero, en Endaara III... La mujer se percató por primera vez de lo poco que se sabía sobre aquel lugar. Hasta ese momento había pensado que era normal dado que las relaciones entre ambos mundos eran tan recientes que nadie que no efectuase negocios, había conseguido permiso para viajar de un planeta a otro. Pero ahora empezaba a verlo todo más claro, y podía entender por qué a pesar de su reciente relación la información a cerca de las transacciones entre ambas razas, en la Tierra siempre se había suministrado estadísticamente. ¿Pero entonces, por qué visualizaban ahora ese mensaje? Por mucho que la sociedad tuviese derecho a ser informada, conocer detalles como los que aquel joven revelaba y la forma en que lo estaba haciendo, podrían generar cierta desconfianza.

-...Somos muchos los que vamos a intentar tramitar nuestro permiso de estancia indefinida. Entre ellos está el capitán Pärish. Él también piensa quedarse y dejarle el puesto a su primer oficial. Pärish dice que ya es hora de retirarse y buscar compañía, y qué mejor sitio que éste -su expresión, hasta ese momento risueña y llena de entusiasmo, se tornó oscura-. No sé si conseguiremos que nos dejen quedarnos, pero si lo conseguimos, juro que haré todo lo posible porque tú también vengas. Conseguiré traerte hasta aquí como sea, y nos olvidaremos para siempre de tu militancia en el PUSH y también de la Tierra. Ahora tengo que dejarte. Te enviaré otro mensaje en cuanto pueda. Hasta entonces cuídate cariño. Fin de la grabación personalizada para Lorell Zelier.

Dama fue incapaz de atender a las últimas palabras. Incluso en un segundo intento, cuando volvió a visualizar el mensaje ya registrado en la memoria de la CPM, fue incapaz de hacerlo. En cuanto Pärish volvió a ser mencionado, hubo de salir precipitadamente hacia el cuarto de baño. Afortunadamente aún no había tomado el desayunado...

***

Dama cerró los ojos esforzándose por contener las lágrimas. Retrocedió de nuevo al pasado: A Corporación. A Albert. A la alianza entre el gigante de los bits y una de las sociedades médicas más reputadas, la de su padre. A Albert y a su queridísimo padre dándose la enhorabuena una y otra vez. A la unión más que amañada entre Dama y Albert. A cómo fue que Dama terminó arruinando la vida de Pärish. La suya, la de ambos…

-Tiene la primera y segunda fase de mensajes publicitarios.

La mujer dio un respingo:

-¿Las dos a la vez? ¿Pero qué hora es?

-Las once treinta y cinco de la mañana, hora exacta.

-¡Las once treinta...! -Dama guardó silencio mientras pasaba índice y anular por la comisura de los labios. ¿Cómo era posible que hubiese perdido tanto tiempo?-. Está bien, retransmite, pero divide la pantalla -se secó las lágrimas dispuesta a ponerse en marcha de una vez- quiero ver toda la información de última hora. Mientras, ve leyéndome los correos que he de contestar. Y por favor, hazlo en la terminal de mi estudio, es demasiado tarde.

***

Una vez en su lugar de trabajo, la voz de la computadora volvió a interrumpirla:

-¿Va a contestar ahora a los primeros “mails” o sigo con la enunciación del siguiente?

Las pupilas de Dama se habían estado recreando entre toda aquella maraña de información durante un tiempo indefinido. Sin apenas darse cuenta, su mirada había estado saltando de un lado a otro de la pantalla mientras reflejaba al mismo tiempo aquel paisaje de imágenes cambiantes y cifras digitalizadas. Su mente, del mismo modo, continuó ajena, incapaz de pensar en otra cosa que no fuese Pärish. Pärish, Pärish, Parish…

-¿Va a contestar ahora a los primeros “mails” o sigo con la enunciación del siguiente?

-Eh, ¿eh? No, déjalo. Lo haremos más tarde.

Su mirada quedó ahora fija en su mesa de trabajo. No había dibujado absolutamente nada, y lo cierto es que no tenía ganas de empezar a hacerlo.

-Configura uno de los maniquíes virtuales del canon 005 femenino y opaca los cristales. Ya sabes la intensidad de luz artificial que necesito para el 005.La CPM buscó entre la información almacenada y obedeció al instante. Bajo la nueva iluminación empobrecida, se materializó la figura de una mujer girando sobre sí misma.

Dama se dispuso a tomar una de las múltiples consolas, el cuerpo desnudo de la 005 esperaba. Pero en vez de disponerse a trabajar, lo que la diseñadora hizo fue dirigirse hacia los oscuros ventanales. Sin saber a qué obedecía exactamente su misteriosa actitud, pero sin poder resistirse a ella, se observó al otro lado del cristal. Metió los dedos entre su melena aguamarina dejando que ésta cayese después sobre sus hombros desnudos. A continuación, se contempló girando a un lado y al otro mientras comprobaba que todavía seguían allí, a pesar de los años y del rígido vestido plastificado, aquellas delicadas pero bien delimitadas curvas. Acercándose más al reflejo, volvió a recorrer su imagen. Lo hizo una y otra vez, y otra más, empezando a ser consciente de por qué lo hacía. Estaba claro que aún mantenía su atractivo. Por último, decidió obedecer a un nuevo impulso.

-¡Computadora! Quiero que busques toda la información disponible sobre los próximos viajes a Endaara III -no podía creer que efectivamente lo estuviese haciendo-. Resérvame una plaza en el primer carguero que vaya rumbo a ese planeta. Cuando la tengas pásala a pantalla. Luego la revisaré -sonrió a su imagen maliciosamente. Sabía perfectamente que dada su influencia, nada ni nadie podría impedir que viajase hasta allí y que se quedara permanentemente si quería hacerlo- . Ahora voy a descansar un rato.

Pensó que si pretendía comunicar a Albert su decisión, debía renovar sus fuerzas porque, ahora sí, contaba con la mejor de las excusas para abandonarle y él, ya no podría negarse. Volvió a sonreír esta vez más satisfecha aún. Su abandono de la Tierra significaba que Albert ya podía meterse su parte de Corporación y en caso necesario sus sentimientos, por el lugar donde mejor le cupiesen. Ella desde luego no necesitaba ninguna de las dos cosas. Al fin había llegado el momento de hacérselo saber.

 

Al mismo tiempo, en la gigantesca terminal de otro apartamento inteligente -el mismo desde el cual se envió el mensaje que Dama pensó había visualizado todo el globo-, la misma información quedaba impresa...

 

... Albert:

-¿Vas a dar paso al Contacto Digital de una vez por todas, o no?

-No, aún no.

Antes de continuar, Albert observó a su hermano gemelo con cierto recelo. A simple vista, seguían siendo prácticamente iguales; aquella eterna expresión infantil y la misma complexión aparentemente frágil. No obstante si se profundizaba más, se podrían encontrar pequeñas diferencias. La principal y apenas perceptible radicaba en la azul mirada de su hermano Kev: De un tiempo a esta parte, reflejaba algo que jamás estuvo allí. Algo que Albert no había percibido antes, y que fuera lo que fuese, empezaba a ponerle los pelos de punta.

-Prefiero que continúes explicándome por qué sabías que mi esposa intentaría ponerse en contacto conmigo precisamente hoy.

El más pequeño de los dos gemelos suspiró resignado. Su tez macilenta se había puesto del color de la grana:

-Sé que puede costarte entender mis razones, pero verás, yo, desde que os separasteis, bueno, la he estado observando y...

-¿Cómo dices?

Albert se acercó al otro apretando nerviosamente los puños.

-Tranquilízate ¿quieres? Has estado demasiado ocupado con tu pequeña tragedia personal mientras el mundo seguía girando. Yo -Kev presionó suavemente el pecho de su hermano procurando apartarlo un poco- sólo intenté velar por tus intereses mientras tú volvías a ser el mismo. El hombre de negocios que siempre conocí.

-¿Pero es que te has vuelto loco? Tú... ¡Tú no estás bien de la cabeza!

-Dama nunca te quiso y tampoco te lo ocultó, Albert. Tú mismo me lo dijiste. Así que, dime, ¿cómo esperabas que reaccionase cuando su padre murió y dijo que quería divorciarse? ¡No pude evitar desconfiar! Creí que intentaría recuperar su parte de Corporación para fusionarse con otras empresas e impulsar sus propios negocios. Pero accidentalmente acabé averiguando que sus intereses eran muy distintos -El otro avanzó y Kev retrocedió-. Albert, sólo la proporcioné el paradero de su estúpido capitán. Lo único que verdaderamente parecía despertar su interés, mientras que a ti, a ti te he dado esa libertad que tanto te conviene. Aunque no quieras admitirlo, es lo mejor que os podría haber pasado. A ambos, créeme -Terminó por guardar silencio, poniendo buen cuidado en no desvelar cómo había averiguado exactamente lo que Dama quería.

Albert aplastó sus facciones, no podía creer estar viviendo aquella pesadilla.

-Y dime -clavó sus pupilas en las del pequeño- ¿qué te reporta a ti, mi querido hermano? ¿O crees que soy tan estúpido de pensar que lo único que buscas es mi bienestar emocional? Vamos, suéltalo, ¿qué obtienes tú a cambio?

-Bueno, verás, no te voy a engañar -el pequeño se mordió su insignificante labio inferior visiblemente alterado-. Eh, ¿recuerdas el proyecto del que te hablé hace algún tiempo?

-¿Aún sigues con eso? ¡Kev por el amor de Dios! ¿Cómo es posible que hayas tramado todo esto sólo para sacar a flote un estúpido negocio?

-Nuestro proyecto es algo más que un negocio, Albert. Lo que ocurre es que aún no lo has visto desde la perspectiva adecuada, querido hermano.

-¿Nuestro? ¿Todavía insistes en involucrarme en algo tan retorcido? Creí haber sido lo suficientemente claro cuando te dije que jamás firmaría nada que permitiera que algo así se pusiera en marcha -miró desesperadamente en torno suyo-. Pero claro, lo que buscabas era la marcha de Dama, la cual tampoco tomó en serio este proyecto porque, quizá, también olvidó que el mundo giraba gracias a nuestra “pequeña” desgracia personal, y ahora, ajena a ello, te reporta a ti y a todos los que te apoyan la parte proporcional de Corporación que tanto necesitáis para poner en marcha esa locura. Por si fuera poco, lo quiera yo o no, mi propio dinero y el esfuerzo de toda mi vida también contribuirán a que esa aberración, esa...

-¡Para ya Albert, la decisión que Dama ha tomado era cuestión de tiempo, y con respecto al proyecto... acabarás cambiando de opinión, ya lo verás!

-¿Qué he de ver? -enseñó los caninos a su otro yo- ¿cómo promovéis esa condenada nueva agencia matrimonial llevando a la humanidad a la ruina? ¿Eso he de ver?

-No es sólo eso y tú lo sabes. ¿Quién quiere arriesgarse en reinventar algo ya obsoleto? Se trata de crear la pareja perfecta por y para un individuo en cuestión, Albert, auténticos seres humanos a la carta. ¿Es que no lo entiendes? Para aquellas personas que se encuentran irremediablemente solas, sus estúpidos programas virtuales o insensibles androides de compañía pasarán a la historia. Gracias al proyecto “Humano” no habrá más soledad en nuestro mundo. Las ridículas historias de desamor pasarán a tiempos ¡anteriores! -la también huesuda expresión del menor, empezaba a distorsionarse notoriamente.

-¡Tú no estás bien de la cabeza!, ya te lo he dicho en más de una ocasión. Ni tú ni esa panda de pirados que te sigue en ese, ese proyecto “Locura”.

Kev alzó la voz, equiparándola a los aullidos de su hermano:

-Para tu información, esa panda de pirados y yo, junto a ti y otros pocos más, somos los que prácticamente dominamos el mundo. Nuestras compañías se meten de una forma u otra en las casas de la gente, en sus vidas, en su mente, y gracias a nuestros productos o a la venta de información por parte de otros distribuidores, sabemos qué piensan y qué quieren exactamente. Cuáles son sus costumbres y por tanto sus necesidades. La intimidad de cada individuo nos pertenece. ¡Oh, por favor! ¿Cómo puedes ser tan, tan… obtuso? La gente lo tiene prácticamente todo y sigue sintiéndose sola. ¡Y eso no es justo! Todos tenemos derecho a amar y ser amados ¿no es cierto? Entonces ¿por qué resulta tan aberrante que precisamente nosotros intentemos crear a esa persona con quien todos soñamos?

Albert le dio una patada a una de las butacas de su despacho:

-¿Crees que fabricando autómatas suplirás la carencia sentimental de algunos individuos? ¡Di! Vamos ¿de verdad lo crees?

-¡Por el amor de Dios, no se trata de autómatas Albert! Nunca me has escuchado y veo que sigues sin hacerlo. Lo que pretendemos hacer es crear al ser humano que toda persona tiene en mente. A ese prototipo que hasta el último de nosotros ha proyectado alguna vez en su vida; esa imagen que en la mayoría de las ocasiones cuando se conoce a la persona que parece alimentarla, se acaba desvaneciendo y nos deja sumidos en la más profunda frustración. ¡Esfuérzate en imaginarlo, no es tan difícil! Imagina por un momento que pudiésemos proporcionar a cada mujer a ese príncipe azul que tanto añora, o a los hombres a la mujer de sus sueños; o incluso a aquellos que se ven atraídos por miembros de su mismo sexo, a su pareja ideal. ¿Es que no eres capaz de ver lo que supone materializar los sueños de cada persona?

-Perdóname pero no, no lo hago.

En un arrebato Kev agarró a su hermano de los hombros, y Albert reparó entonces en que el rostro del otro estaba visiblemente congestionado. Aun así, el brillo de su mirada le dejó entrever que Kev guardaba un par de ases en la manga, y debía haber llegado el momento de utilizar el primero.

-Tú has estado casado y sabes mejor que yo de qué te estoy hablando, Albert. Y no me refiero sólo a tu fracaso matrimonial. Convivir con otra persona a veces es demasiado complicado, y en concreto en el caso de la pareja heterosexual, el intento puede resultar frustrante no solo por la incompatibilidad de caracteres, sino porque hemos de admitir que hombres y mujeres somos demasiado distintos. Nuestras necesidades lo son, y si no es así, al menos nuestra forma de ver las cosas y de actuar en consecuencia desde luego hace que lo parezca -Kev soltó a su hermano, y tras ponerla en su sitio, tomó asiento en la misma butaca que el otro había derribado-. Nosotros tenemos la posibilidad de acabar con eso, Albert, con situaciones que no hacen sino que andemos sobre la cuerda floja obligándonos a dejar de ser nosotros mismos en ciertas situaciones, a diluir nuestras palabras, a medir nuestros actos, a cohibirnos para impedir que la otra persona se sienta heri...

-Qué bonito suena todo eso querido Kev. Reconozco que sabes disfrazar muy bien la verdadera intención, que no es otra que la de ganar dinero. Pero dime, ¿qué hay de la justicia? ¿Piensas que seréis capaces de saltaros las leyes? Clonar a seres humanos está totalmente prohibido. ¿O intentas decirme que en Titirimundi no os lo prohíben?

-Hablarás en broma, ¿no es cierto? -Kev se levantó precipitadamente-. ¿De qué leyes estás hablando? Los gobiernos dependen de nosotros para poder influenciar a la sociedad y ejercer más tarde su poder. Sin nuestra ayuda jamás conseguirían alcanzar sus objetivos ¡Albert, parece mentira que vivamos en la misma época! Nuestro mundo está gobernado enteramente por la técnica y gracias a ésta, el ciudadano participa más o cree hacerlo. Actualmente un individuo es libre de requerir la información que crea conveniente a cerca de las verdaderas actividades de un partido político, o sobre algún líder en particular, al margen de los hipercuadriculados mítines y demás ardides preelectorales. ¿Y esto qué quiere decir? Que cada informe emitido proporcionará un historial pormenorizado sobre la carrera política del individuo o individuos en cuestión, al mismo tiempo que lo hará sobre cada uno de los objetivos cumplidos hasta el momento por su partido y la capacidad de actuación e integridad de éste para cumplir con sus promesas en el futuro. Bien y dime ¿no es cierto que la claridad que transmita esta información facilitará la transformación del voto? -el otro le miró sin poder articular palabra. Sabía perfectamente a dónde llegarían las elucubraciones de su hermano, y también, que éstas serían totalmente correctas-. ¿Y quién se encarga de enviar toda esa información, hermano? -Albert abrió la boca pero la cerró inmediatamente- ¡Exacto, nosotros! Los mismos que llegamos a la mente de cada ciudadano. Los mismos que registran su vida al mismo tiempo que sugieren cómo ha de ser ésta en función de los dividendos, o si lo prefieres, de la conciencia global que nos convenga. Por lo tanto, siendo nosotros los que marcamos el ritmo que ha de llevar la sociedad, los mismos que allanamos el camino a los gobernantes proporcionándoles esa ayuda que tanto necesitan al tiempo que evitamos que sus trapos sucios se divulguen, ¿crees que tendremos problemas para conseguir que se dicten unas leyes u otras? Y en caso de vernos obligados, ¿de verdad crees que no seremos capaces de persuadir al gobierno? ¿Que éste se encontrará en situación de prohibir algo cuando la conciencia social haya sido previamente moldeada para que vean nuestro proyecto como lo que nosotros queramos? ¿Como una especie de milagro si fuera necesario?

Albert continuó en silencio, decepcionado al comprobar su propia ingenuidad. Nadie podría evitar ya la puesta en marcha del proyecto, ni políticos, ni religiosos, dado que éstos últimos tampoco podrían hacer mucho frente al dinero e influencias mediáticas, ni tan si quiera otras corporaciones; a estas últimas no les quedaría más remedio que competir e intentar abrirse un hueco en el nuevo mercado puesto que lo que se ofrecía era demasiado tentador.

La frente del mayor empezó a transpirar notoriamente.

-¿Pero cómo... cómo pretendéis hacerlo? -Albert tiró del nudo de la corbata y se desabrochó el botón del cuello de la camisa. Respirar se le hacía cada vez más difícil-, me refiero a los requisitos del demandante. Dime ¿cuáles son?

Kev sonrió para sí.

-En el caso del demandante sólo habrá dos requisitos; en primer lugar deberá tener el capital necesario, y en segundo lugar conseguir que nuestros tests psicológicos demuestren que está todo lo cuerdo que debería. Además de hacernos saber qué es lo que desea exactamente, por supuesto. En cuanto al procedimiento, bueno, el procedimiento será el mismo que ya se conoce aunque no se practique, ya sabes... en primer lugar necesitaremos poder acceder a la información genética de cualquier ciudadano para comprobar cuál es el material que más nos conviene y se asemeja a las características tanto físicas como psíquicas demandadas. Como muy bien sabes, conseguirlo después no será ningún problema dado que siempre se puede obtener por un medio u otro. Después comerciaremos con óvulos sin fecundar, mamás subrogadas... Cuando el bebé haya nacido se efectuaran las modificaciones necesarias para que su desarrollo se efectúe a toda velocidad, y nuestros psicólogos, harán que su desarrollo psicológico se ajuste del todo a la futura personalidad solicitada, propiciándole el entorno y las vivencias adecuadas. ¿Contento? Está todo previsto mi querido Albert, no podemos fallar.

-¿Previsto? ¡Pero eso es injusto! ¿Qué hay de lo que quiera el ser manipulado? ¡También es humano, tiene derechos!

Kev resopló de nuevo malhumorado.

-Por supuesto que tiene derechos, Albert, ¡no me vengas con discursos moralistas! Pero él o ella, estarán, digamos programados para ser como son, no notarán ninguna diferencia entre las decisiones que toman por su cuenta y las que toman, digamos por defecto.

Albert tragó horrorizado. Después miró por primera vez el mensaje luminiscente de Dama parpadeando en la pantalla de la CPM. No podía creer estar escuchando aquella locura, y además tener que pasar en unos momentos por una experiencia tan desagradable. Sabía lo que ella quería.

-¿Qué ocurrirá si la mayoría de las personas que se demandan resultan ser como las ya existentes? -«¿Pero qué estás diciendo?»

Kev volvió a sonreír para sí, aquello empezaba a funcionar.

-Lógicamente lo serán. Bueno, la mayoría lo serán al principio, ¿pero no es cierto que ya sin clonación existen personas muy semejantes físicamente? Parece mentira que precisamente tú me preguntes eso, querido hermano. Esto es algo que no se puede impedir. Es un producto de la naturaleza, no obstante, ¿cómo denunciarías a la naturaleza? Es imposible, ¿verdad? Muy bien, pues ahí lo tienes. Esto es casi lo mismo, y si aun así no lográsemos convencer a algunos escépticos, bueno ¿para qué están los abogados entonces? Tampoco es bueno adelantarse demasiado a los acontecimientos, todo surgirá a su debido tiempo, Albert -se encogió de hombros restándole importancia a aquella última cuestión-. De todos modos, con el transcurso del tiempo el problema tenderá a disminuir. Con nuestro proyecto inculcado en la conciencia y forma de vida de la sociedad, cada vez serán más los que recurran directamente a nosotros simplemente por costumbre o comodidad, depende de cómo se quiera ver esto último. ¡Deja de resistirte ya, hermano! Esto es lo mejor que nos pasará probablemente a todos -Señaló con el índice la pantalla de la CPM, y Albert la miró con el corazón encogido. El mensaje había desaparecido y en su lugar acababa de aparecer el icono de una grabación.

Fue Kev quien tuvo que dar la orden.

-Computadora, pasa la grabación.

El mayor de los gemelos sintió un ligero mareo cuando el precioso semblante de su esposa irrumpió en la gigantesca pantalla. Estaba distinta, hacía años que no la veía tan ¿radiante?

Se volvió hacia su gemelo y éste afirmó en silencio. Después volvió a contemplar, quizá por última vez, la imagen de su antigua pareja mientras ésta no dejaba de mover sus labios sin que él pudiese entender ni una sola palabra. Aun así, continuó visualizando el mensaje atentamente, incluso cuando su mente parecía empeñada en ignorar lo que éste tuviera que decirle.

La voz de su hermano también se abrió camino a través de su febril mente.

-Albert, déjame ayudarte. No tienes que pasar por esto si no quieres.

De improviso, la pantalla dio paso a la actividad de la red como queriendo secundar las palabras del hermano menor. El mensaje acababa de finalizar.

Albert cerró los ojos y permaneció paralizado durante unos momentos, en silencio. Ahora pensaba en Dama, en lo que sentía por ella y en lo que ella NO sentía por él. Después su mente pasó a analizar el proyecto; la vida, lo que era justo y lo que no lo era, y entonces...

Kev sonrió contemplando a su hermano sin querer intervenir aún. Sabía perfectamente qué se le estaba pasando por la cabeza precisamente en aquel momento, por ello, metió tranquilamente las manos en los bolsillos, y pensó que ahora sí tenía todo lo necesario para poner en práctica su experimento. Al mismo tiempo, tenía la misma seguridad respecto a Dama. Ésta se iría definitivamente, abandonaría a su hermano; ahora sí no le pertenecería a ninguno de los dos, como debió ser desde un principio.

 

Marzo 2002

 
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