| ... hacia el verano
del 2095...
Stella tomó asiento sin prestar atención
a su interlocutor, y tras cinco minutos exactamente,
aún continuaba frente a él con la mirada perdida como
si de un muñeco de cera se tratase, y así continuaría
indefinidamente, no movería un solo músculo hasta que
él no hiciese algo al respecto.
Pero antes de comenzar, Bogg, aún tuvo
tiempo de observar que aquella mujer de mediana edad
y apariencia virginal, había continuado perdiendo peso,
¡desde luego que lo había hecho!, y si seguía así quién
sabía cómo podía acabar... Asimismo también se empezaban
a observar las primeras canas en su electrizado cabello.
Definitivamente era una pena...
-Entonces seguiremos adelante según
lo previsto ¿no es cierto señora Urnikov?
Los diminutos ojos grises de Stella
empequeñecieron aún más enfocando furiosos el objetivo:
-Hallen, señora Hallen, ¡no sé cuantas
veces he de decirle que se dirija a mí como Stella Hallen!
Aunque legalmente no seamos marido y mujer, nosotros
nos consideramos un matrimonio, doctor.
-Bueno, eso quería decir, lo siento
-Bogg estuvo a punto de echarse a reír puesto que ya
no conseguía intimidarle. Aun así no lo hizo, se merecía
todo el respeto que pudiera inspirar teniendo en cuenta
su desgracia, pero era cierto que no podía evitar provocarla.
Aquella mujer era tan susceptible... -¿entonces, lo
ha pensado bien señora Hallen? ¿Sigue dispuesta?
-Sí, los dos estamos dispuestos -Puso
mayor énfasis en su pronunciación, aunque el tono de
su voz continuó sonando extraordinariamente hueco-.
Es cierto que quizá hemos esperado demasiado tiempo
pero ¿quién iba a imaginar que Dave, que sus días...
-tragó procurando dominarse- iban a terminar tan pronto?
-Respiró profundamente sacando las pocas fuerzas que
aún le quedaban, para ello hubo de concentrarse en su
único anhelo-. Queremos ese hijo como sea doctor.
Stella miró fijamente a su interlocutor
zambulléndose en sus propios pensamientos, pero el triste
reflejo que ahora cubría como un fino velo sus pequeños
ojos, no fue captado por Saull Bogg, y éste comenzó
a incomodarse.
... Aquello le había ocurrido a menudo
con el resto de la gente, pero nunca con ella. Por este
motivo no entendió que a esas alturas lo estuviera haciendo,
aunque quizá ese era su modo de vengarse por haber sido
provocada sin motivo justificado. No estaba seguro de
ello, no obstante nunca había mostrado curiosidad hacia
él, ni diversión, ni indiscreción, y ahora para ser
la primera vez, se estaba pasando de la raya. Sí, le
debía estar haciendo mucha gracia su aspecto, la suma
en sí de lo que era, o al menos, de lo que la gente
se empeñaba en ver, un pobre individuo bajito, prácticamente
calvo, y cómo no, con un grave problema de sobrepeso...
-Ya veo la escasa importancia que le
da al hecho de que a estas alturas sigamos sin poder
confirmarle un éxito rotundo -Bogg estaba verdaderamente
ofendido- no se trata sólo de la concepción de un nuevo
ser, señora Hallen, aun llevando todo el proceso a buen
término debe tener en cuenta la posibilidad de que puedan
surgir nuevos inconvenientes, aún más de los que ya
hemos barajado y que quizá estos últimos obstaculicen
definitivamente su desarrollo. Hay demasiados factores
en juego ¿sabe? -Stella fijó su mirada en la de él,
su estúpida perorata comenzaba a parecerle verdaderamente
innecesaria-. Asimismo tampoco parece preocuparle el
sacrificio que requerirá mantener vivo este proyecto,
el giro que dará su vida cuando salga de aquí con su
hijo en los brazos huyendo de la sociedad y prescindiendo
en la medida de lo posible, de mantener una relación
estrecha con otro ser humano. Recuerde que lo que vamos
a hacer está desautorizado por el propio gobierno,
este tipo de operaciones se encuentran específicamente
fuera de la ley, por lo tanto su aislamiento será total
hasta el fin de sus días, de otro modo podría levantar
sospechas y verse inmersa en un escándalo...
Stella acabó reaccionando, su aparente
autocontrol terminó por pasar a la historia:
-Lo sé perfectamente, conozco el plan
al dedillo y se lo repito ¡espero que por última vez!,
estamos dispuestos a arriesgarnos, a realizar cualquier
sacrificio... -Stella enmudeció visiblemente consternada-
«¿estamos?, pero sí, Dave... Dave...»
Saull guardaba silencio mientras mordía
pensativamente su labio inferior. Debía estar seguro
de que la determinación que había mostrado desde un
principio la insípida dama, continuaba ahí, intacta.
Ése era su trabajo además de colaborar con el resto
del equipo cuando definitivamente decidieran seguir
adelante dándola el hijo que tanto deseaba...
Stella continuó apenas con un hilo
de voz:
-Y ahora lo único que le pido, doctor,
es que dejen de atormentarme innecesariamente y que
se encarguen de hacer su trabajo lo antes posible, por
mi parte prometo hacerlo lo mejor que pueda.
-Lo haremos, cumpliremos con nuestro
trabajo, créame.
Continuó para sí -«pero aún falta un
detalle».
El holograma de su secretaria personal,
interrumpió proyectándose en el centro de la modesta
sala. La nueva presencia había sido precedida por suaves
y cortos pitidos, pero el dúo no escuchó esta sutil
advertencia.
-Señor... -los dos individuos la miraron
ávidamente y su pequeña cara redondeada se sonrojó-
acabo de recibir el informe que me pidió acerca de los
últimos exámenes psicológicos realizados a la señora
Stella Urnikov -Stella Hallen se mordió la lengua- según
el especialista todo está en orden, ¿quiere que le transfiera
una copia para revisarla en estos momentos?
-No gracias Silvia, puede retirarse.
La mujer lumínica obedeció desapareciendo
al instante.
-Bien... -Bogg volvió su atención rápidamente
hacia Stella- supongo que se siente satisfecha ¿no es
así?
-No dudé de mí en ningún momento, doctor
-su actitud volvió a ser la de siempre, nuevamente cada
músculo volvió a su lugar. Aquel informe era lo que
ambos necesitaban para concluir aquella última entrevista
de una vez por todas.
-Lo imagino, pero incluso ahora, con
el resultado del informe psicológico en mi poder y aun
a riesgo de poder parecerle descortés puesto que personalmente
sé cuál es su respuesta, sigo viéndome en la obligación
de recordarle que aún tiene la oportunidad de echarse
atrás si lo creyese conveniente, si lo ha pensado mejor
o algo no la convence... Nadie la reprocharía nada,
ya lo sabe, toda esta operación se ha puesto en marcha
por y para usted, pero como la dijimos en un primer
momento, si decidiese suspenderla incluso el día anterior,
es decir ahora mismo, todo quedaría en un simple proyecto.
El cerebro de Stella Hallen dio un
par de saltos mortales. No podía creer lo que estaba
oyendo. Aquel miserable no sólo estaba insinuando que
debía resignase a perder a su marido puesto que ya no
se podía hacer nada por él, ¡no podían hacer nada por
él!, sino que además debía renunciar a lo que se había
convertido en su única razón de vivir, lo único que
le daba las fuerzas suficientes para seguir luchando
¿y por qué? ¡Por comodidad!
Sintió unas ganas enormes de golpear
su mandíbula, pero en vez de eso optó por controlarse,
si daba rienda suelta a sus sentimientos podía echarlo
todo a perder:
-Debe estar bromeando.
-No, en absoluto, esta es su última
oportunidad de olvidar todo este asunto. En realidad
estaría en su derecho ya que las garantías que la ofrecemos
no son del cien por cien... Mañana procederemos de una
vez por todas y cuando el nuevo ser haya sido engendrado,
el contrato que firmó con nosotros será definitivamente
irrevocable.
-¿Pero cómo es posible que pueda pensar
ni por un momento que yo...?, ¿que he podido cambiar
de opinión? -Se abalanzó prácticamente sobre la mesa-.
¡No he tomado esta decisión por egoísmo, ni siquiera
porque piense que voy a sentirme sola, doc-tor! Todo
esto lo hago por amor, ¡amor!, ¿sabe lo que es eso?
Quiero a mi marido y no voy a permitir que él me abandone
del todo. Espero no tener que explicarlo de nuevo ¿me
ha escuchado? -El tono de su voz subió varios decibelios
más-. No sé si pretende intimidarme. Sé que ustedes
darían cualquier cosa porque me echase atrás, porque
dejase las cosas tal y como están, porque no les complicase
más la existencia y simplemente me limitase a vivir
como una pobre y desdichada viuda cuando Dave... Si
es eso lo que intentan, me temo que pierden el tiempo.
Creí haber dejado claro que estoy dispuesta a conseguir
lo que me he propuesto pase lo que pase. ¡A cualquier
precio! ¿O acaso aún no lo tiene del todo claro doctor?
Bogg prefirió no contestarla inmediatamente,
¡pero era cierto que lo tenía claro!
Cuando aquella mujer fue a darles su
ultimátum ya lo había arreglado todo, si no la ayudaban,
su plan tendría efectos retroactivos, su suicidio constaría
sin lugar a dudas como un asesinato puesto que para
cumplir con sus amenazas estaba dispuesta a quitarse
la vida. Y dejó muy claro a quien le imputarían este
trágico suceso...
La mente del científico volvió a dar
cabida a las interminables amenazas de ella:
-... no tengo miedo a enfrentarme a
lo que haga falta ¿Y usted, es ese su caso?
-Bueno, verá, yo... -el científico
recapacitó durante unos momentos, con aquella mujer
debía medir continuamente sus palabras- he de confesar
que tengo mis reservas, sé que es muy probable que nada
falle puesto que supervisaremos la evolución del nuevo
ser junto a usted, bueno, no literalmente... pero sabe
a qué me refiero. Cualquier problema que pudiera surgir
en un futuro sin que éste haya sido tenido en cuenta
anteriormente, será solventado, eso se lo aseguro, -sonrió
satisfecho- y también que se hará en el menor tiempo
posible y sobre todo sin levantar sospechas, sabemos
cuál es nuestro trabajo. Lo cierto es que casi podría
asegurarle que será feliz, sin embargo...
-¡No empiece otra vez! -Su tono varió
insólitamente -... por favor.
... Diez años después...
Se habían tomado ciertas medidas de
seguridad para que ambas mujeres pudieran entrevistarse
a solas, y por ello ahora una mampara de cristal dividía
la sala en dos. ... Abogada y cliente tomaron asiento
la una frente a la otra...
Stella esperó impacientemente sin poder
hacer otra cosa dado que su cerebro no dejaba de dar
sucesivas vueltas, pero Susan no parecía tener demasiada
prisa: Se había acomodado en primer lugar dejando su
maletín en el suelo, liberando así sus movimientos,
después cruzó sus largas piernas, apoyó ambas manos
sobre una de sus rodillas, y ahora sonreía con su hermosa
cara cuadriculada a la otra mujer, tomándose el tiempo
necesario para poner mentalmente cada cosa en su sitio.
El primer encuentro siempre le había resultado el más
embarazoso, y conociendo la reputación que precedía
a esa mujer, suponía que aquél lo iba a ser aún más.
Aun así decidió que lo mejor era empezar cuanto antes.
-Siento lo ocurrido señora...
-¡Hallen!
-Hallen... la verdad es que me hubiese
gustado conocerla bajo otras circuns...
-Gracias, pero así son las cosas abogada
-Su voz sonó desafiante al otro lado de la pantalla-.
Sabía que esto podía llegar a suceder así que no se
preocupe.
Susan Tallie sostuvo tranquilamente
la mirada de la otra mujer. Mientras se prolongaba aquel
incómodo silencio, observó el arrugado rostro de la
detenida mientras ésta, retorcía cada vez más inquieta
la parte superior de su blanco uniforme institucional.
La abogada abrió fuego una vez más:
-Bien, agradezco que intente ahorrarme
lo que ha supuesto eran formalidades entre abogado y
cliente, pero lo crea o no, en realidad desearía saber
cómo se encuentra, señora Hallen, y si es posible me
gustaría que contestase con la misma sinceridad que
ya veo la caracteriza.
Stella alzó su ceño incrédula, sin
saber qué decir por primera vez.
-¿Y bien?
-Teniendo en cuenta lo sucedido creo
que estoy bastante bien, gracias y... -se ruborizó durante
un instante- le agradezco su preocupación.
Susan le dio las gracias asintiendo
ligeramente:
-Tenemos mucho trabajo, así que si
no tiene ningún inconveniente me gustaría comenzar cuanto
antes.
-Por supuesto.
-Bien, cuénteme cómo empezó todo.
-Ya sabe cómo empezó todo ¿no es cierto?
No veo por qué tiene que perder su tiempo conmigo. No
podrá defenderme. Cuando firmé el contrato sabía a lo
que me arriesgaba, ahora sencillamente he de responsabilizarme
de mis actos.
Susan tomó aire soltándolo después
muy lentamente:
-Stella... me permite llamarla por
su nombre de pila ¿no es cierto? -Hallen afirmó en silencio-
Gracias, también usted puede llamarme Susan si lo prefiere,
de hecho me sentiría más cómoda y supongo que de eso
se trata, de que lleguemos a entendernos... bien Stella,
quiero que me lo cuente todo ¿de acuerdo?, limítese
a hacer lo que la pido y después únicamente yo decidiré
si tenemos posibilidades, pero hasta que llegue ese
momento la pido por favor que coopere. Adelante pues.
Stella observó pensativamente a su
representante. Ciertamente parecía muy joven, quizá
no llegase ni a los veinticinco, y aunque su experiencia
tanto personal como profesional aún debían ser insuficientes,
su resolución resultaba impresionante, asimismo su inteligencia
y carácter parecían suplir con creces su transitoria
carencia... Sí, Susan Tallie parecía saber ingeniárselas
muy bien, y de algún modo Stella comenzaba a sentir
cierta afinidad.
-No sé muy bien por dónde empezar.
-Podemos hacerlo por el motivo principal.
-¿Motivo principal? -Sonrió sarcástica,
después se encogió de hombros-. Todo lo hice por amor,
así de simple.
-¿Por amor a un androide?
Stella se envaró automáticamente:
-¡Dave no era sólo un androide!
La abogada la observó gravemente en
tanto buscaba las palabras idóneas para convencerla
una vez más de que aquello no era un ataque.
-Sé que Dave significaba mucho para
usted, si no hubiese sido así ahora no estaríamos intentando
encontrar el modo de defenderla ante un tribunal -Penetró
a su cliente con sus increíbles ojos negros-. Pero quiero
que comprenda que únicamente estoy intentando cumplir
con mi trabajo lo mejor que sé y para ello he de ser
directa, ¿comprende? Stella ¡yo no la censuro!, la respeto
créame, y siento que haya tenido que pasar por todo
lo que ha pasado, pero eso no cambia absolutamente nada,
los hechos son los hechos, y yo me veo en la obligación
de remitirme a ellos...
-Agradezco su comprensión Su... Susan,
-Tallie sonrió agradecida- pero él era una creación
maravillosa a pesar de los hechos, y esa creación convivía
conmigo día y noche, en mis peores y mejores momentos,
me entendía casi a la perfección. ¡Cuidaba de mí siempre!
¿Sabe lo que significa tener cerca a alguien así?
-No, pero... -estiró la falda de su
traje haciéndose la distraída, debía encontrar el modo
de manifestar sus pensamientos sin que aquello pudiese
parecer otra nueva embestida- entiendo que intente conferirle
humanidad por haberla hecho sentir bien, aunque no debería
olvidar que ése era su principal cometido, estaba programado
para ello -volvió a visualizar directamente a su cliente-.
Estamos hablando de un androide de compañía Stella,
por lo tanto debemos tener presente que no intentaba
satisfacerla en el sentido que podría hacerlo un ser
humano, quiero decir movido por sus propios sentimientos
y siempre esperando despertar algo en usted a cambio.
Dave simplemente seguía su programación, ¡no podía actuar
de ningún otro modo!
-Ciertamente, y así fue al principio,
los primeros meses podría decirse que era un individuo
mecánico en todos los sentidos, pero su comportamiento
finalmente cambió...
-¡Espere un momento! -Tallie se precipitó
sobre su asiento-. ¡Eso es imposible!
La acusada tomó aire contemplando a
su representante al otro lado de la barrera transparente.
Recapacitó durante unos momentos, había estado a punto
de mentirla del mismo modo que se había engañado a sí
misma durante su intenso romance, pero algo dentro de
ella, quizá el deseo de ser honesta con aquella mujer,
la hizo contarlo todo tal y como había sido sin añadir
ni quitar nada.
-No, no lo es. No me estoy refiriendo
a que dejase de comportarse como lo que era, nada más
lejos. Lo que ocurrió en realidad fue mucho más simple.
Sencillamente llegó un momento en que no pude controlar
mis sentimientos y un buen día me eché en sus brazos
suplicándole comprensión, necesitaba desesperadamente
que me correspondiera de algún modo... ¡Que lo hiciera
como fuera! ¡Como fuera! ¡Estaba dispuesta a aceptar
todas sus limitaciones y carencias! Pero Dave no comprendió
qué pretendía de él, no encontraba una explicación lógica
a aquel sentimiento al que yo llamaba amor, así que
no pudo actuar satisfaciéndome aunque quisiera. Intenté
entonces explicarle qué ocurría en mi interior, qué
era lo que él despertaba en mí, le hice partícipe de
mis sentimientos, de todos, incluso de los más íntimos.
Detallé al máximo mi estado emocional y...
Susan alzó su ceño estupefacta, interrumpiendo
por último a su cliente:
-¿Perdóneme Stella pero con íntimos
se refiere a ín-ti-mos?
-Sí ¿qué tiene de malo?
-¡Pero... usted sabe perfectamente
que un androide no puede satisfacer a un ser humano!
¡Fueron privados hace años de sus...!
-Lo sé, pero hay otras formas, y permítame
decirle algo -contempló malhumorada a su representante-
debería abrir más su mente, al fin y al cabo no es tan
complicado -la expresión de la abogada daba a entender
que aún no sabía muy bien a qué se refería-. No soy
ninguna pervertida ¿sabe? Sencillamente me enamoré de
Dave y supongo que no he de aclarar que cuando surge
el amor, el sexo también va implícito en este nuevo
estado, ¿o sí he de aclararlo?, porque si es así lo
repetiré hasta la saciedad, no le deseaba como objeto
sexual, yo le quería. ¡Le quería!
-Creo que sé a qué se refiere, -la
abogada deshizo inconscientemente su recogido dejando
la abundante melena castaña suelta por completo. Aún
no estaba muy segura de comprenderlo, pero al menos
lo intentaba- continúe por favor.
Stella tardó aún unos segundos en proseguir,
que Susan la conceptuase de ese modo la disgustaba:
-Además de mis sentimientos hacia él,
también le explique cómo se relacionaban dos seres que
se querían y qué necesitaban el uno del otro, lo hice
asegurándole que sólo pretendía vivir una aproximación
de todo aquello, con la esperanza de que pudiese adaptarlo
todo a su pro... programación -hizo una pequeña pausa,
su expresión se tornó lúgubre-. Pero no pudo hacerlo,
siguió sin comprender. Su cerebro electrónico sólo alcanzaba
a ver la lógica de todo aquello, y ésta le decía que
aunque lo intentara jamás llegaría a darme lo que cualquier
ser humano, dando por descontado que tampoco obtendría
lo que se supone debía obtener a cambio de una relación
así, dado que él no tenía capacidad para sentir. Se
lo tomó todo al pie de la letra... el pobre me había
escuchado atentamente pero no lo entendió.
-¿Qué sucedió entonces?
-Supongo que todo lo contrario a lo
que usted piensa. Aunque podía hacerlo no le ordené
que se comportara como si se tratase de mi esposo -contempló
su regazo momentáneamente- ¡no podía, el amor que sentía
hacia él me impedía verle claramente como lo que era,
una máquina que sencillamente estaba a mi merced!, Así
que, desesperada, intenté dejarlo estar... pero entonces
Dave, ¡Dave hizo algo increíble! -Su mirada se perdió
por la sala, sus pequeños ojos habían recibido una nueva
luz y a través de ella parecía estar viendo la imaginaria
figura de su antiguo amante, erguida frente a ella-.
Sin contar conmigo examinó toda la información insertada
en su cerebro positrónico sobre mi vida anterior, mi
pasado, mis... mis trastornos psicológicos -su atención
volvió precipitadamente a la sala- después debió compararlo
con todo lo que yo le había contado, con los sentimientos
que despertaba en mí ¡ya le he dicho que él intentaba
a toda costa cumplir con su programación, con su principal
objetivo que era hacer que yo me sintiese bien...!,
y supongo que de este modo sí debió aglomerar todo el
asunto hasta llegar a la conclusión de que podría actuar
como le había pedido, siempre siguiendo un proceso lógico
e incluyendo todas sus limitaciones... y a partir de
ese momento cumplió perfectamente con su cometido comportándose
casi como un verdadero esposo.
-Supongo que fue únicamente de puertas
para adentro ¿no es así?
-Así fue. ¡Sé que resulta difícil de
creer, y es posible que no entienda cómo pude llegar
a enamorarme de él hasta ese punto, pero es todo más
sencillo de lo que parece! Simplemente nunca en mi vida
llegué a congeniar con ningún hombre como lo hice con
él, para mí todos resultaban iguales después de mi última
experiencia... -al llegar a este punto Hallen comenzó
a temblar manifiestamente-. Dave nunca me hizo daño,
él me trataba bien sin pedirme nada a cambio, me escuchaba...
me respetaba e intentaba hacer que me sintiese cómoda
prestándome sus servicios con toda la ternura de que
él era capaz, siempre estaba pendiente de mí. Me ayudó
a superar todos mis temores, a relacionarme poco a poco
con los demás, me hizo sentir como nunca... ¿¡Tan difícil
es de entender entonces, dígame Susan!?
-Mirándolo así desde luego que no.
Pero Susan Tallie había estado a punto
de perder el hilo de la conversación. Las últimas declaraciones
de su cliente la habían dejado pensativa, tanto que
no pudo evitar dejarse arrastrar por ellas y ponerle
mentalmente un principio a toda esa historia, el principio
que Stella había esquivado deliberadamente.
Dave Hallen, o mejor dicho el androide
de compañía denominado como AC120 se le había asignado
por una causa muy concreta; su estado psicológico.
Stella Urnikov nunca llegó a ser una
afamada escultora, pero amantes de este arte siempre
aseguraron que podría haberlo sido, y todo fue gracias
a la influencia y malas artes del que creía era el amor
de su vida, su marido, un simple inspector de hacienda
del cual Susan no quería ni recordar el nombre, éste
se había encargado de impedir que Stella continuase
con su trabajo y a cambio de este enorme sacrificio,
estuvo a punto de hacerla perder la vida...
Dieter Khinner, doctor privado de la
familia, fue quien decidió poner fin a esa situación
después del último suceso. Sin pedir permiso a su marido
llevó a Stella a su hospital y tras curarle las heridas
físicas, la encomendó al equipo psicológico. Al equipo
psicológico femenino...
Tras un exhaustivo examen se descubrió
que Stella además de una fuerte depresión, sufría de
androfobia, y contrariamente a lo esperado no respondió
a ninguna de las terapias preestablecidas. Habían intentado
por todos los medios que la desdichada mujer aceptase
la presencia masculina sin agredir a los demás y agredirse
a sí misma, pero resultó inútil, todos los intentos
resultaron fallidos.
Buscaron entonces otras alternativas
y llegó la que parecía ser la única solución viable,
el tratamiento definitivo. Stella iba a recibir un fuerte
shock sin saberlo, viviría tan aislada como quería,
sí, pero en compañía de un androide masculino trasladado
a su hogar previamente a su alta. La presencia de éste
la haría enfrentase irremediablemente a la realidad:
Estaría en todo momento con ella, llegando a convertirse
en su sombra, su presencia humanoide la recordaría inconscientemente
a la de un hombre en todo momento, pero en este caso
el androide tendría toda la paciencia que un humano
no podría tener y soportaría los malos tratos que los
demás no soportaban. No podría evitarle aunque quisiera.
De este modo y asistida en todo momento
por la misma máquina, no tendría más remedio que acabar
aceptándolo primero a él y más tarde al resto del mundo.
Dave se encargaría de convencerla de que nadie más la
iba a hacer daño...
Susan había vuelto apenada a la conversación:
-¿Adónde pretendía llegar con aquella
relación, Stella? Sabía perfectamente que Dave, como
todos los AC tenía una fecha de caducidad a pesar del
trabajo que realizaba, y sabe muy bien por qué... Usted
no es el primer ser humano que se enamora de una máquina.
¿Acaso no recuerda lo ocurrido hace aproximadamente
un siglo, el revuelo que se montó en torno al caso TN3?
-Eso fue hace mucho tiempo y se trataba
de un simple experimento. Estudiaron el comportamiento
de una pobre mujer para precisar de antemano cómo reaccionaría
la gente cuando androides extraordinariamente humanizados
conviviesen entre nuestra sociedad -Stella demostró
estar muy bien documentada.
-Así es, pero también ella se enamoró
de ese androide, y sabe perfectamente que después de
este primer caso fueron sucediéndose aún muchos más.
¿Acaso no recuerda que incluso ciertos individuos intentaron
legalizar el matrimonio entre el hombre y la máquina?
¡Aquello fue una locura! Por este motivo ¡porque las
cosas se estaban saliendo de madre!, se privó a todos
los AC de sus supuestos órganos reproductores dado que
no podían negarse a seguir las órdenes impuestas por
sus amos cuando éstos les ordenaban mantener relaciones
con ellos, además, para reforzar esta medida, se impuso
esa especie de fecha de caducidad que no era otra cosa
que la remodelación exterior de la máquina y la reprogramación
de su cerebro, se borró todo vestigio de su anterior...
personalidad, así su antiguo arrendador no podría intentar
seguirle la pista. Y ahora dígame, desde entonces ¿cuantos
casos de enamoramiento se han dado?
-Sólo el mío.
-Eso es -suavizó su tono- ¿y por qué
Stella? Porque asimismo la ley estipuló que ningún ser
humano, ni siquiera la propia máquina, debía conocer
la fatídica fecha. Sólo así se pudo impedir esa antigua
locura colectiva. Y con todo esto ¿intuye adónde quiero
ir a parar? , ¡a que sabía lo que sucedería tarde o
temprano!, Dave sería sustituido cuando cumpliese con
su cometido, tal vez un tiempo después, pero sólo era
cuestión de tiempo... sabía que se estaba condenando
y sin embargo, ¡sin embargo no lo impidió!
-No pude.
-¿¡Pero por qué!?
-Ya se lo he dicho, le amaba, y he
de añadir algo, volvería a pasar por todo lo que pasé.
No sabe hasta qué punto para mí mereció la pena.
La abogada percibió cómo el vello se
le erizaba:
-Gracias por la aclaración, Stella,
de veras -cogió su maletín hasta el momento olvidado
extrayendo de él el expediente de su cliente, lo repasó
sin poder concentrarse en él. Lo cierto es que las últimas
palabras de aquella mujer la habían descolocado por
completo-. Supongo que desde fuera se ve todo de distinta
forma...
Intentó volver a repasar algunas de
sus notas y llegó al meollo de la cuestión. Según los
apuntes, cuando Stella fue consciente de que no podría
vivir sin Dave, ésta se dirigió a La Diseño y División
de Androides Terrestres para pedir que hicieran algo,
necesitaba que estuviera con ella para siempre, si no
era así, aquello acabaría con su salud mental definitivamente...
Pero había llegado demasiado tarde. Su ex marido se
le había adelantado, nadie sabía cómo había conseguido
la información sobre la vida actual de su ex esposa
y mucho menos su paradero, puesto que la vida de aquella
mujer fue finalmente vetada para él, pero según el informe
consiguió todo lo que buscaba y los vigiló tan de cerca,
tanto, que llegó a descubrir el inusual romance.
... E inmediatamente actuó. Ninguno
de sus compañeros o superiores sabía a ciencia cierta
cuál había sido el final, la verdadera historia de su
ruptura matrimonial, el inspector se cuidó bien de ocultar
ciertos aspectos adversos de su personalidad, de este
modo fue imposible que sospecharan de él cuando manipuló
las computadoras de su departamento destinándose a sí
mismo la inspección de la empresa “La División”, sus
compañeros sólo fueron conscientes de que ésta llevaba
demasiado tiempo sin ser controlada como él muy bien
había demostrado, y eso era inadmisible...
... El antiguo equipo médico había
advertido a la DDAT de que aquel tipo podría merodear
algún día por allí si llegaba a sus oídos que Stella
convivía con un AC, pero para cuando el sujeto llegó
solicitando la fatídica inspección, a nadie se le ocurrió
comprobar su identidad comparándola con la de la ficha
de su cliente. Si lo hubiesen hecho -pensó Susan-
podrían haber alegado cualquier cosa, cualquier excusa
para ganar algún tiempo y haber informado a la perjudicada.
De cualquier forma los datos de los
últimos años de actividad de la DDAT pasaron a formar
parte de la información computerizada del ministerio,
todo, fechas de fabricación, desactivación, prestaciones
desempeñadas por cada modelo, fechas de alquiler de
los mismos, ganancias por parte de La División gracias
a estos arrendamientos, en fin un largo etc... y todo
aquel montón de datos únicamente significaban una cosa;
a partir de ese momento Dave estaba más fichado
que nunca, ahora debería ser desactivado irrebatiblemente
cuando llegase su momento, cumpliendo así con las normas
establecidas.
Pero ahí no acabó todo, cuando llegó
a los oídos del inspector que Stella había sido informada
por la propia DDAT, que había ido corriendo en pos de
la salvación de su amado, hizo público aquel romance
y la desaparición de Dave se hizo aún más inminente.
Conociendo su antiguo estado anímico y temiendo una
nueva recaída, la ley dio entonces a la mujer el tiempo
suficiente para despedirse de él y hacerse a la idea
de perderle... Este tiempo fue aprovechado por la DDAT
para llevar a cabo sus propósitos ya que Stella Urnikov,
les había obligado a actuar amenazándoles con suicidarse
e imputándoles posteriormente el suceso. Injustamente
se había cometido negligencia, ¡y precisamente con ella!
Cuando terminó su revisión, Tallie
comenzó a escribir algo en un trozo de papel:
-¿Cómo se llegó a pensar en dar vida
al bebé? -Continuó sin visualizar a Stella.
-Se aprovechó la sentencia del juez
para poder llevar a cabo el proyecto. La justicia me
concedía, digamos que más que el derecho el privilegio
de llevar una vida en paz, aislada de la gente y sobre
todo de... de él, a cambio sólo debía jurar no volver
a infringir la ley y cumplir con mi juramento.
-Pero... -Susan levantó la vista
paulatinamente- es absurdo que la hiciesen jurar tal
cosa, ¿quién no sabía que ya no tenía derecho a alquilar
a ningún androide más?, ¿que incluso la DDAT fue amenazada?
-Tiene razón pero supongo que me obligaron
a hacerlo para poder advertirme de que si volvía a infringir
la ley sería seriamente castigada para dar con ello
ejemplo, la pena de cárcel pendería sobre mi cabeza
como de hecho ahora pende -cerró sus ojos oprimiendo
sus lagrimales, continuó hablando de este modo, como
si lo hiciese para sí-. Bien, como decía, dejaron que
yo misma escogiese el lugar donde vivir apartada, pero
con una única condición -levantó su vista- debía estar
siempre localizada puesto que en cualquier momento podría
recibir la visita de un asistente social, éste o ésta
controlarían cada poco tiempo el transcurso de mi vida
asegurándose de que todo seguía en orden...
Susan contempló a la mujer de pelo
plateado mientras ésta permanecía en silencio. La abogada
esperó un tiempo prudencial intentando adivinar si estaba
buscando cómo expresar lo que tenía que decir, o simplemente
ya no estaba allí. Por último no la quedó más remedio
que intervenir:
-Stella, aún no ha contestado a mi
pregunta.
-Eh... bueno, sí... -tardó aún en reaccionar.
Susan no entendió qué sucedía ahora-. En primer lugar
he de aclarar que sólo existía una forma de conservar
a Dave y ésta era copiar toda la información contenida
en su cerebro a un nuevo cerebro positrónico, Dave sería
desmantelado íntegramente y así constaría en la computadora
y a los ojos de cualquier insensible justiciero, pero
su esencia, o al menos una copia exacta, seguiría viva
dentro de un cuerpo jamás configurado hasta el momento,
pero creado especialmente para la ocasión, un diseño
ilícito del que nadie podría sospechar -se volvió a
detener, pero esta vez Susan no hubo de amonestarla-
¿cómo sospechar si todo el proceso se realizó en riguroso
secreto, sin que absolutamente nada constase en lugar
alguno?
-Pero ¿por qué no trasladaron toda
la información al cuerpo de un androide adulto... también
ilícito?
La acusada sonrió tristemente pensando
que la edad de su joven abogada impedía una comprensión
total y absoluta del asunto, sí, sencillamente sus todavía
jóvenes hormonas no la debían dejar pensar con claridad.
Su sonrisa se disolvió, un violento ataque de tos la
sobrevino sin más ni más.
Susan se incorporó en su asiento pero
ella hizo señas de que todo iba bien, aunque aún mostraba
algunos síntomas de asfixia cuando decidió continuar:
-Su obcecación por el sexo resulta
increíble... ¡la única forma de hacer que Dave continuase
conmigo aprovechando las imposiciones de la justicia,
era configurarlo como a un niño, créame! De otro modo
podríamos haber levantado sospechas... Y bien, como
me disponía a explicar, al principio su apariencia exterior
no varió, antes debían desarrollarse los acontecimientos
de tal modo que todo se volviese poco a poco verosímil.
-¿A qué se refiere?
-A eso que no consta en su expediente,
a lo que sé a ciencia cierta que no le han contado,
a que primero debía desarrollarse una supuesta historia
de amor entre uno de los habitantes del pueblo fantasma
y yo para que de este modo nadie pudiera poner en duda
más tarde que ambos habíamos concebido a Dave. Mi amante,
lógicamente no era más que alguien pagado por... esa
empresa, y después, también supuestamente me abandonó...
Verá, es todo más sencillo de lo que parece, como de
costumbre... únicamente hube de ocultar a Dave hasta
que toda esta historia se desarrolló, siendo por último
completamente creíble romance, embarazo etc., después,
sencillamente el niño apareció en el momento adecuado,
nada más.
-¡Pero entre tanto recibió visitas
de los asistentes!
Un nuevo ataque de tos. Esta vez se
puso del color de la grana, pero volvió a pedir a su
abogada que por favor tomase asiento:
-Así fue. Y como le dije lo oculté
cada vez que vinieron, ¡no es tan complicado!, no es
lo mismo intentar ocultar a un niño que en cualquier
momento puede hablar, gritar o incluso estornudar que...
que ocultar a mi hijo -su respiración se había acelerado
considerablemente, y ahora su frente resplandecía por
el sudor.
-Entiendo. Stella ¿se encuentra bien?
-La otra afirmó cabeceando, reprimiendo los últimos
espasmos de la tos-. Bien, continuemos entonces... vivieron
durante nueve años aproximadamente en una pequeña aldea
canadiense donde apenas había quince habitantes, este
era uno de los pocos lugares donde no habían llegado
sino escasos rumores sobre su atípico romance debido
a su inusual aislamiento... -Su voz se había tornado
ominosa, el nuevo estado de su cliente ciertamente la
preocupaba. Aun así continuó con su trabajo mientras
volvía a garabatear-. Ahora dígame ¿cómo hicieron para
simular que Dave se desarrollaba normalmente?
-A partir del momento en que se suponía
que el niño tenía que empezar a crecer, el grupo de
personas encargado de efectuar las transformaciones
simuló pertenecer a mi familia, traía consigo el equipo
necesario para realizar las nuevas modificaciones físicas
como si se tratase de víveres dado que no había tiendas,
ni escuela ¡ni nada! Cada aldeano se las ingeniaba como
podía y gracias a esta razón pudimos hacerlo todo de
una forma aún más natural, todo lo que necesitábamos
nos lo traía la gente de la, la sociedad -no podía evitar
su obstinación, aún continuaba hablando de La División
como si de una sociedad médica se tratase-... y del
resto me encargaba yo, me refiero a otros aspectos como
el de la presunta enseñanza del pequeño, supuestamente
yo misma le impartía sus clases.
-Pero ¿no sospecharon del comportamiento
del niño, aunque Dave tenía apariencia humana debemos
recordar que... que... bueno ya me entiende?
-La verdad es que no resulta tan extraño.
Mi vecino más próximo vivía a un kilómetro aproximadamente
de mí, asimismo, tanto mi hijo como yo siempre nos comportábamos
de forma similar, lo cierto es que me acostumbré de
tal modo a su comportamiento que yo... acabé actuando
casi como él. Aun así, ¿no es cierto que existe gente
extraordinariamente introvertida? ¿Por qué entonces
mi hijo y yo no podíamos pertenecer a esa clase de personas?
-Susan observó que Stella había pasado en un santiamén
de ser esposa fiel a madre increíblemente protectora
¡y todo ello lo había promovido la misma persona!- Sencillamente
no nos relacionábamos con los demás porque no queríamos,
así de fácil, y así transcurrieron los años hasta que...
-Llegó por última vez aquella visita
¿no es así?
-Así fue -su respiración se volvió
una vez más dificultosa.
-¿Qué ocurrió exactamente? -La abogada
observó a través del cristal que Stella había palidecido
notoriamente, el tono de su tez ahora se había vuelto
blanco-azulada.
-Bueno, todo transcurría normalmente,
la asistente social, Lucy, tomaba su té sentada en el
sillón como de costumbre -los ojos de la acusada se
llenaron de lágrimas, pero no por ello dejó de hablar-,
ambas charlábamos tranquilamente calentándonos al lado
de la chimenea... No sé, charlábamos sobre cosas inconcretas,
experiencias pasadas, opiniones ¡qué sé yo! -agarró
fuertemente su pecho, pero enseguida sonrió a Susan
tranquilizándola-. Dave estaba en su cuarto, lo cierto
es que intentaba no presenciar durante demasiado tiempo
aquellas visitas utilizando la excusa de siempre...
los chiquillos prefieren jugar en su habitación antes
de escuchar las nimiedades que tienen que decir sus
mayores ¡aquello siempre funcionó! Pero Lucy, aún no
entiendo por qué, de repente le llamó -volvió a estrujar
su pecho abriendo la boca para poder respirar. En su
cara se alternaban diversos colores. Susan se había
levantado de su silla, contemplándola impotente mientras
la otra continuaba medio inconsciente.
-... Empezó a hacerle un montón
de estúpidas e inconexas preguntas, él las evadía como
podía dado que yo le sugerí hacerlo si llegaba el momento,
pero entonces ella... -un nuevo ataque de tos estuvo
esta vez a punto de asfixiarla- ella se debió molestar
por sus continuas evasivas y ¡Oh Dios! ¿Puede creerlo?
¡Precisamente... precisamente le ordenó comportarse
adecuadamente!
Susan permaneció por unos momentos
sin saber qué hacer cuando ya el cuerpo de la acusada
se había desplomado sobre el suelo produciendo aquel
extraño sonido. Stella acababa de sufrir un ataque al
corazón...
... Decidió salir a dar una vuelta,
sus ojos estaban demasiado hinchados a pesar de que
habían pasado un par de semanas. Pero antes leyó sus
notas por última vez.
«Antes de llevar a cabo la segunda
fase del experimento... llamémosle Dave... la DDAT realizó
algunos exámenes psicológicos a mi cliente para determinar
si soportaría la nueva carga, su nueva vida en completa
soledad, la zozobra que suponía recibir en cualquier
momento la visita de un asistente social... »
«Bien, y yo me pregunto ¿Por qué los
de la DDAT no pensaron en hacerla esos mismos exámenes
psicológicos cuando el equipo médico del hospital les
pasó su informe y con él a su futuro cliente? ¿Cuando
recomendaron como terapia un simple androide? ¿Por qué
escogieron precisamente al AC120? Supongo que para cumplir
con su cometido cualquier otro androide de aspecto un
tanto más vulgar hubiese servido... Estoy mirando algunas
fotos adjuntas al expediente de Stella y debo reconocer
que Dave era realmente increíble, pero, no puedo llegar
a entender cómo volvió a cometerse el mismo error que
con el TN3 aunque en aquella ocasión se tratase de la
U.S. Robots. ¿¡Pero en qué pensaban!? ¡Cualquier persona
en su sano juicio sería capaz de intuir que un enfermo
mental amante del arte, y en general de la belleza,
se enamoraría irremediablemente de su medicamento!»
Susan rasgó el papel, sus ojos se habían
vuelto a llenar de lágrimas.
Febrero-Abril 00
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