| ¿Sueñan los androides
con ovejas eléctricas?
La verdad, no lo sé, no tengo ni la
menor idea de con qué pueden llegar a soñar esos complicados
artefactos, si es que sueñan... no obstante si la pregunta
fuese ¿con qué sueñan las ovejas eléctricas? Al conocer
más o menos al animal en cuestión, supongo que yo misma
podría contestar; en realidad resulta fácil hacerlo
si uno se para a pensarlo y además de su memoria bibliográfica
utiliza su sentido común ¿no creen?
Y bien, ahí voy: «Es fácil que el sueño
comience con pertenecer a un numeroso rebaño plagado
de jóvenes y vigorosos especimenes que, pastando alegres
en inconmensurables campos y bañados asimismo por un
sol no demasiado abrasador, son abrupta pero alegremente
perseguidos por sus saltarinas e inexpertas crías...
O quizá comience con algo más básico,
como sería el poder llegar a tener pensamientos auténticamente
ovinos, aunque éstos, prácticamente se limitaran a recaer
en que hay que rumiar una y otra vez hasta decidir que
finalmente ha llegado el momento de deglutir, y así,
renunciar definitivamente a seguir un programa protocolario
que lo que hace es mal imitar, parodiando patéticamente
a una especie animal que no debería ser sino reverenciada».
¿Que con qué sueñan las ovejas eléctricas?
Pues... sí, ¿por qué no? También podría
ser que lo hicieran con tener la capacidad de despedir
un olor característico y atraer así a uno de sus complementarios,
procediendo más tarde al acoplamiento que, aun sin sentimientos,
persigue el mismo fin que en ocasiones lo hace el del
ser humano; perpetuar la raza de un modo natural y no
haciéndolo en una triste y fría cadena de montaje; siendo
montado pieza a pieza, compuesto su cuerpo en una fría
y calculada sucesión de pasos como si de un puzzle tridimensional
se tratase, puzzle, que asimismo no tendrá otra misión
durante su funcionamiento que la de entretener a su
próximo comprador mientras procura mantener cada trozo
de su ser artificial en su sitio.
Y ¿con qué más podría soñar una oveja
eléctrica?
No sé... en el caso de una madre, tal
vez con ser capaz de amamantar a su cría una vez traída
ésta al mundo y sacarla adelante, viéndola crecer tranquilamente
en el seno del rebaño...
O sin querer ir tan lejos, con ser
protagonista de un acto tan soez como es el de dejarse
desnudar; soportando los tirones e incluso a veces las
mordeduras del odiado roedor de metal, para que éste,
concluya arrebatándole los jirones de su esponjoso atuendo
y así éstos terminen a su vez sirviendo de abrigo a
retoños y adultos de una especie “superior”, la humana,
una especie que no tiene más remedio que buscar abrigos
alternativos puesto que no supo conservar a aquél que
no debía soñar con querer ser como sus ancestros, ya
que pertenecía a la raza en cuestión.
Pero en fin, la cuestión es, ¿ciertamente
las ovejas eléctricas sueñan?
La verdad, no lo sé. Como les he dicho
simplemente lo imaginaba siguiendo un procesamiento
lógico a partir de unos datos históricos, ya que dada
mi configuración, es lo único a lo que puedo aspirar,
a calcular que de alguna forma puedo llegar a soñar...
Y ahora, supongo que ustedes pensarán
que es estúpido lo que hago ¿no es cierto? Pero ¿y si
les digo que hace poco oí decir que si el ser humano
desea algo con mucha intensidad, con ferviente vehemencia,
finalmente termina por conseguirlo? Ya, ya sé que nada
tengo que ver con la raza humana, no obstante si ellos,
ustedes, tienen derecho a conseguir lo que desean por
el simple hecho de soñarlo intensamente ¿por qué el
resultado no debería ser el mismo en mi caso? Es cierto
que ni sueño ni siento, pero al menos sí soy capaz de
computar lo que debería ser, en este caso lo que creo
que me gustaría ser, y aunque sé perfectamente que no
equivale a lo mismo, para mí desde luego es más que
suficiente.
Así pues lo crean tonto o no, estoy
dispuesta a averiguar si eso que dicen es cierto, y
entre tanto, solamente me queda calcular una y otra
vez en pulcra sucesión cada paso que debería componer
mi sueño, quizá así, repitiendo mis sueños calculadores,
llegaré a soñar de verdad y por último conseguir ser
aquello que intento representar; el pasado transformado
en materia e instinto animal. La oveja auténtica, la
oveja que sin intentar imaginarlo ¿soñaba?
Mayo 2002
|