| Dicen que suele ocurrir
cuando estás a punto de morir. Instantes antes
del deceso, toda tu vida desfila ante ti, en una acelerada
sucesión de imágenes. La situación
de Juan no era tan dramática, sino todo lo contrario.
Sin embargo, mientras esperaba a que se iniciase la
gala, una historia gráfica de su carrera profesional,
comprimida como en una especie de formato zip, se proyectó
en su mente.
Desde siempre había deseado
ser escritor. Recordaba cómo de crío su
afición favorita era contarles a sus padres o
a su abuela fantásticas historias sobre monstruos
o batallas galácticas, en las que él era
el protagonista absoluto, por supuesto. En la adolescencia,
en sus ratos libres en casa, cuando se situaba delante
del ordenador, en vez de jugar, se dedicaba a escribir.
Por eso, al decidir a qué se
quería dedicar profesionalmente, no tuvo duda
de que lo suyo tenía que ser crear historias.
Como todavía no existía la licenciatura
específica de Literatura, no tuvo más
remedio que matricularse en Informática. Pasó
varios años soportando y estudiando multitud
de aburridas asignaturas con escasa relación
con su vocación. Pero su esfuerzo se vio recompensado,
y a los 21 años, tras terminar los tres cursos
comunes de Informática, pudo acceder a la especialidad
de “Literatura. Experto en el programa History
Maker”. Existían otros programas de elaboración
de novelas, pero este era sin duda el mejor, con las
mejores prestaciones. Con dicha herramienta se lograban
con facilidad obras literarias de calidad.
Y a partir de ese momento, Juan se
sumergió en la fascinante labor de narrar historias.
Aprender las secciones y sub-programas del History Maker
–microrrelatos, cuentos, novelas, trilogías,
sagas, poesía-. Conocer qué ordenes había
que dar para que el programa elaborase un argumento
que se ajustase a los deseos del cliente. Manejar adecuadamente
la herramienta del menú “Personalizar”,
logrando que el libro tuviera un estilo propio. Dominar
la sub-rutina de “Ritmo narrativo”, de tal
manera que el programa introdujera “sorpresas”
y “suspenses” según los mejores criterios
de efectividad narrativa. Ser un experto en la utilización
de recursos del sistema como “Descripciones”
o “Diálogos”. Sus calificaciones
fueron siempre brillantes, y finalmente consiguió
el título de “Licenciado en Informática.
Especialidad Literatura”.
Entonces decidió dirigir su
carrera profesional hacia el best-seller, y acertó
de pleno. En pocos años logró ser el mejor
escritor de best-sellers. Recibía elevadas sumas
de dinero por cada nueva novela o trilogía que
producía. Tenía un numeroso grupo de “negros
literarios”, los cuales llevaban a cabo las tareas
más rutinarias de la escritura. Incluso había
intervenido en el diseño de la versión
más reciente del History Maker. Era el escritor
más leído, y el más rápido
en producir nuevas novelas.
Su recorrido memorístico-profesional
había llegado a su fin, cuando solicitaron su
presencia en el salón de actos, con el fin de
dar comienzo al evento. La jet de la Informática
y de la Literatura había acudido para festejar,
o para morirse de envidia, que Juan había alcanzado
el culmen, el máximo a que puede aspirar cualquier
escritor.
10 minutos después Juan recibía
el certificado de Record Guiness, por haber producido
con el History Maker, en un solo día, una biblioteca
completa de novelas policíacas de 120 volúmenes,
10 más que el anterior record.
publicado en mayo de 2008
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