Celestos
es la ciudad de las siete puertas, donde nadie
proyecta sombra, hogar de los Eternos. Dos de
ellos, Eleazar y Eostes, amigos inseparables,
hijos de los más grandes entre los Eternos,
Nébukos y Odenhas, viajan a la Tierra en
busca de aventura. Intentan deshacer la maldición
que pesa sobre un amplio territorio, donde hubo
una lucha entre Eternos e Infernales desde hace
siglos. Pues es digno de mencionar que los Eternos
tienen la elevada misión de ser los garantes
de la luz y de la paz entre los seres humanos,
lo que a veces ha llevado a la lucha entre los
Eternos del bien, y los Eternos oscuros, los infernales:
Infernos, hijo de Satánicus, enemigo de
Nébulos, quien le expulsó de Celestos
, y que gobierna el Orco, es el Señor del
Fuego; Anteo, sirviente de Infernos, aunque enemigo
de éste. Hijo de Gea.
Nébulos, hijo de Universos,
padre de Eleazar, que es el señor de Celestos,
y empuña el Cetro del Poder, se encuentra
en un dilema; es labor de su hijo Eleazar y de
su compañero Eostes, según el Libro
del Tiempo, acabar con la Maldición; pero
al mismo tiempo, lo han hecho sin pedir permiso,
lanzándose a la aventura sin conocimiento
ni consentimiento del resto de los Eternos. Y
esto produce regocijo en Nébulos pero,
al mismo tiempo, enfado por no haber sido consultado.
Los demás Eternos, en especial su mujer
Carmesí, madre de Eleazar, Magios, consejero
de Nébulos y Odenhas, padre de Eostes y
general de los ejércitos de Celestos, tratarán
de aplacar su ira. Mientras, los dos protagonistas
seguirán su búsqueda de una manera
de acabar con la maldición. En su camino
encontrarán restos de esa maldición
que campan libremente, guerras fronterizas, magos
y hechiceros separados del resto de la humanidad
por temor de estos últimos hacia ellos,
monstruos guardianes de tesoros, armas encantadas,
antiguos enemigos, etc. A su vez, serán
vigilados- y a veces ayudados- por los Eternos
de Celestos.
En las batallas en las que se
ven involucrados los protagonistas, a pesar de
no querer en un principio tener nada que ver con
las guerras mundanas, dado su naturaleza de Eternos,
y su misión, también vemos trazas
de mitología e historia. Aparecen olímpicos
e imperiales, un tal Zathor- después Thor,
al servicio de un rey llamado Odines, se nos narran
batallas, sitios de ciudades, escaramuzas y guerra
de guerrillas dentro de esas mismas ciudades,
alianzas y traiciones, una legión leal
a su rey hasta el final, resistencia hasta la
muerte, etc. Y todo ello en el estilo antes comentado
visual y poético a la vez. Porque Paco
no se contentará con una frase tipo “estaba
amaneciendo” si dicha frase puede embellecerse,
y al mismo tiempo, no nos dirá que un ser
monstruoso está acechando a los protagonistas,
sino que nos lo describirá, y seremos capaces
de visualizarlo, igual que nos será muy
cercana la angustia, el temor, la decisión,
y todos los sentimientos que pasen por la cabeza
y el corazón de los actores.
A veces, la novela se desarrolla
en diferentes niveles; el de la aventura propiamente
dicha, y otros en los que se mezcla mitología
e historia. No sólo estamos asistiendo
al desarrollo de una aventura de dos amigos, en
la tradición mitológica y de aventuras
de Ulises, Eneas, incluso Frodo y Sam, o, me atrevería
a decir, Don Quijote y Sancho Panza y otros como
Conan, Solomon Kane, Kull, El Campeón Eterno,
sino que somos partícipes de luchas de
poder, traiciones, amores, venganzas, alianzas,
etc, en la más pura tradición histórica/mitológica.
Podemos nombrar que la mitología es esencialmente
la griega (y a veces la nórdica) donde
los Eternos son una réplica de los dioses
griegos, su ciudad Celestos deviene claramente
en el Olimpo mitológico, el Orco es el
Hades de la misma mitología, y ciertas
acciones vienen inspiradas por aventuras mitológicas,
donde podemos ver los trabajos de Hércules,
la ayuda material de los dioses a los protagonistas
(la escena donde la prometida de Eleazar baja
a tierra para ayudarles nos recuerda poderosamente
las veces que los dioses toman forma humana para
ayudar a los protagonistas, tales como Odiseo,
Agamenon, Eneas … incluso en las películas
mencionadas anteriormente, Furia de Titanes,
Jasón y los Argonautas, etc).
En resumen, novela de varios
niveles, escrita en un estilo que sin dejar de
lado la vertiente aventurera del estilo de Robert
E. Howard, Michael Moorcock y similares, nos lleva
a las narraciones mitológicas de Homero,
Virgilio y otros cultivadores de la mitología.
Y aderezada con las dotes poéticas del
autor, que no hacen sino embellecer y elevar el
listón de la prosa, consiguiendo una obra
muy visual, donde seremos espectadores de primera
línea de la acción, a la vez que
dicha acción, acompañada de los
momentos de reposo, se nos presentará bajo
una bella narrativa.
Por cierto, un par- o más-
de apuntes más; en primer lugar, como sabía
que tarde o temprano iba a leer este libro (lo
de reseñarlo no vino hasta después,
cuando Paco me lo dio en mano para que lo reseñara
en un par de sitios de mi confianza, uno de ellos
éste), no quise leer casi nada sobre él.
Pero en una reseña que medio entreví,
se “acusaba” a los protagonistas de
no evolucionar a lo largo del libro, de ser planos.
Bueno, discrepo, no lo veo así. Los protagonistas
son dos Eternos, dos dioses, hijos de dioses,
con una misión muy clara y definida; no
tienen porqué evolucionar, son seres prácticamente
perfectos que saben qué hacer y que buscan
la manera de hacerlo. Aún así, sí
que se aprecia cierta evolución, pues pasan
de no querer involucrarse en temas humanos, a
tomar parte en sus batallas; asimismo, se relacionarán
de diversas maneras con los humanos a lo largo
de su misión (amor, odio, amistad, venganza…).
Cuando lo leí y lo comenté
con Paco, salieron a la luz sus influencias, y
ciertas coincidencias fruto de la casualidad,
a veces ideas de Paco que habían visto
la luz antes de que él publicara el libro,
y otras que él no conocía, pero
que algunos lectores le comentamos. En concreto,
la escena en que los Eternos están vigilando
a Eleazar y Eostes desde Celestos, es claramente
similar a la misma escena de Furia de Titanes
que hemos mencionado anteriormente. También
me gustaría mencionar, al hilo de esto,
que La cólera de Nébulos nace
de tres cartas que Paco envió a la que
por entonces era su novia, hoy su mujer, durante
un periodo de separación por motivos laborales.
En esas misivas ya plantea la existencia de los
Celestiales- también llamados Imperiales-,
del Senado Celestial, del Orco, y de la elevada
misión de los Eternos como garantes de
la luz y de la paz entre los Humanos. Por eso
comentaba antes que ciertas ideas que ya tenía
el autor por aquel entonces, han coincidido luego
con otros autores, y que al darse cuenta Paco,
decidió dejarlas, dado que databan ya de
aquella época.
Pero esto no es raro, dada la
carga mitológica, esencialmente helena,
que impregna el libro, ya que era un recurso,
como también hemos dicho antes, de los
autores de las grandes obras mitológicas,
además de la novela de acción, regida
también por unos ciertos canones. Y esto
es un punto a favor del autor, porque habla muy
bien del estilo narrativo de Paco, capaz de hacernos
visualizar perfectamente las escenas, a la vez
que nos recuerda las grandes obras de la mitología,
y de las novelas de aventuras “de Espada
y Brujería/Fantasía Heroica”.
Perfecta mezcla, muy bien llevada
por el autor.
Ah, y otro apunte; como han comentado
otros, se echa de menos un mapa, típico
en este tipo de libros, pero muy útil para
ir situándonos por donde transcurre la
acción. Me comenta paco ante esto, que
en la continuación, aparecerá dicho
mapa (y me consta que ya está preparado
y listo para incluirse).
Por cierto, es aconsejable visitar
su sitio web, http://www.illanvivas.com/, pues
en él se pueden encontrar relatos relacionados
con esta obra, así como unos apéndices
a la misma, con datos geográficos, diccionario
terminológico, etc. Además, bibliografía
del autor, enlaces a otros autores y amigos, a
Acantilados de Papel, y una galería del
autor con otros tales como Rafa Marín,
Santiago Eximeno, León Arsenal, y un amplio
etc.
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