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Uno siempre se prepara para lo mejor cuando
tiene delante una nueva novela o relato de Suárez.
Y es que, el que más o el que menos,
sabe perfectamente a qué se enfrenta
en cada nuevo fogonazo venido de su imaginación.
En el caso de Cristales de Fuego,
otra vez se cumple la profecía.
Además de recalar en una historia con
miga (léase con una trama bien estructurada
y que siempre aporta novedades a este universo
cienciaficcionero nuestro), volvemos a deleitarnos
con la espontaneidad de unos diálogos
además de dinámicos, explicativos
a la par. En definitiva, de esos de los que
José Antonio siempre se desprende (y
con tanta facilidad); personajes atractivos
por doquier dada su particular personalidad
(pudiendo ser esta una bendición o un
auténtico clavario, pero en todo momento
entretenida para el lector); situaciones que
seducen nuestra curiosidad e intelecto, y más,
mucho más.
En esta ocasión, aquel que resultó
ganador del premio Ignotus 2001 con su novela
Nuxlum, nos hace entrega en este reciente
fogonazo (capturado acertadamente por la cada
vez más emprendedora y creciente
Ediciones
Parnaso), de una historia con un gran entramado
político-conspiratorio. Pero, pese a
la complejidad y a la avaricia de aquellos que
planean y ejecutan, todo empieza de manera simple
y a la par cotidiana; Cleofás, uno de
sus protagonistas, después de pedir un
aumento de sueldo, de pronto se vuelve prescindible
para la empresa donde trabaja (¿no os
suena esto? ¡Ay!); Biogenius, dedicada
a la Ingeniería genética. De esta
forma, y arrastrado por el destino, las circunstancias,
el cosmos, o todo a la vez, se va topando con
otras personalidades que, unidas a la suya,
llevarán al lector a vivir una nueva
aventura a cerca de razas inteligentes (y otras
no tanto), a lo largo y ancho de nuestra galaxia.
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Pero,
permitidme, porque es imposible que deje aún
ese hilo de las personalidades interesantes. No
puedo hacerlo sin antes destacar a aquel que habita
la portada (por cierto, magnífica y fiel
a una parte de su contenido); Simón Daldasarre,
un humanimal, en concreto un tapir, con la personalidad
de un escritor de fantasía y renombre implantada
en su cerebro. Ahí es nada; un tapir que
fuma, con un extraño sentido del humor,
y sobre todo bastante mala leche (y no por su
mal genio precisamente).
Pero de nuevo hay más,
mucho más; personajes comprometidos, otros
que rozan incluso la lógica de los vulcanos,
personalidades purulentas… De todo hay,
sí, e imagino que eso es lo que le confiere
precisamente más atractivo a todo el conjunto,
el poder participar de una amplia gama de personalidades,
además de situaciones de acción
y otras que le llevan a uno a pensar sobre nuestras
costumbres; adónde nos dirigimos y de dónde
venimos, al ritmo de explicaciones científicas
que son trituradas para que incluso los paladares
y estomaguitos de aquellos lectores neófitos,
puedan degustarlas sin ningún tipo de pausa
o indigestión imaginativa.
Y es que en Cristales
de Fuego además de todo ese
compendio de personajes y situaciones variopintas,
contamos con tecnología punta y un dominio
mucho más amplio de nuestro entorno y sobre
todo de nuestro cosmos… También,
vivimos el misterio que rodea a esa raza (¿o
eran razas?) que nadie sabe de dónde viene
y lo que es más importante, de qué
va (qué pretende). Asimismo, su lectura
nos someterá al yugo las cinco potencias
que como siempre ocurre, quieren ser las dueñas
y señoras del cotarro, y éste, en
esta ocasión, cuenta en su haber con un
mineral denominado lumenio; mineral que ya es
de por sí superconductor a temperatura
ambiente. (Eso sí, no me ha quedado muy
claro qué ambiente).
Por otra parte, de algún
modo dependeremos de las decisiones que tomen
y la situación que vivan aquellos que conforman
la ALC (Asociación de Libre Comercio);
una congregación de planetas cuya única
pretensión es seguir siendo independientes
y acceder a un mercado libre. Todo ello, creo
yo, sazonado con destellos de otros universos
que, imagino, todos conocemos; estos van desde
la serie de dibujos animados Futurama (sí,
sí, leéis bien), a Pórtico
(de Frederik Pohl).
Cristales de Fuego
vuelve a ser otra explosión de inteligencia
y saber hacer dentro de este género nuestro.
La novela de José Antonio Suárez,
le da una nueva rociada de fresca imaginativa,
sentido del humor, y sólida narrativa a
nuestro fándom. En pocas palabras, Suárez
ha sabido traernos una obra de Space Opera para
adultos; Space Opera de nuestro tiempo. Space
Opera de lujo.
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