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El desván de los cuervos solitarios Por: Pily B.

¿Debería darme vergüenza? Tal vez sí, no sé, pero cuando algo llama poderosamente mi atención, tenga que sentir después vergüenza o no, siempre he de comentarlo. Así que ahí va; en este primer volumen de relatos oscuros publicado por El Círculo de Escritores Errantes, acabo de recalar en un género que no conocía, o mejor dicho, en la denominación de un género que no sabía que existiera, y que desde luego resulta curiosa como poco. Me refiero a eso mismo que el prólogo explica; el género fosco.

Y bien, por si alguno se ha quedado como yo al leer la etiquetita de marras, el género fosco es ni más ni menos que el terror englobado en todas sus vertientes; intriga sobrenatural, horror gótico, ciencia ficción oscura… En pocas palabras; miedo y susto. En unas cuantas palabras más, léase ese estupendo y explicativo prólogo.

En este primer volumen, El Círculo de Escritores Errantes (un grupo de personas con gustos afines y actividades idem, que según parece se conocieron a través de Internet y decidieron emprender esta aventura que, esperemos, tenga continuación), ha optado por darnos una pequeña (y en la mayoría de las ocasiones, gran) muestra de cada una de esas terroríficas vertientes. ¡Bien por ellos!

Sí, bien por ellos, porque han apostado por materializar un libro de muy buen ver; con portada a color, ilustraciones interiores, un tipo de letra agradable de leer, y una encuadernación profesional. Repito, estupenda muestra (y es solo el comienzo, espero).

Y entrando ya en materia, el primer relato, “El cuervo del sepulturero”, es la obra de Juan Ángel Laguna Edroso. Se trata de una historia breve, de prosa muy correcta, que nos lleva a través del paisaje de lo tenebroso y lo gótico. Su protagonista, un muchacho que vigila muy de cerca los movimientos de ciertos personajes (intrigantes para todos), augura en un principio un rato de bella oscuridad al lector. Y bien, aunque ese augurio no es del todo falso, desde luego los derroteros que termina persiguiendo “El cuervo del sepulturero”, no tienen toda esa fuerza y originalidad que se pudiera esperar en su inicio. Aun así, consigue hacernos pasar un rato entretenido, pero eso sí, sin mucha más pretensión.

La segunda muestra, la exhibe “Experimento fallido”, de Alex Godmir. Dicho experimento, quiero decir, relato, es precisamente ese que a mí me toca la fibra sensible; ya sabéis, en esta ocasión, se trata de scifi oscura.

En la historia de Alex, fluida y electrizante de principio a fin, hallamos el desarrollo de un experimento de laboratorio llevado a cabo por dos investigadores de dudosa moral (sobre todo la de uno de ellos). Tendremos gran dosis de una extraña criatura; que ni se sabe de dónde viene, ni de qué va, pero que desde luego capta nuestra curiosidad y no la suelta hasta haber concluido la aventura… Entre tanto, Alex, que no deja de ser coherente y mantiene ese ritmo que en todo momento se espera de él, demuestra que sabe cómo captar nuestra atención; haciéndonos estremecer unas veces de pena y otras de inquietud, pero de un modo u otro, siempre jugando con nuestros sentimientos.

Para referirme a “Palmeros de Sangre”, de Gerard Puig Cortés, creo que me quedaría corta si tan solo dijese que es una historia de vampiros pero algo más original. “Palmeros de Sangre”, además de haber sido ambientada prácticamente en la Cuba de la actualidad, relata el pesar de un vampiro único (por su naturaleza); un vampiro apático, triste, preocupado, aunque siempre seductor. Se trata de una narración sanguinolenta que, dada la temática de este Desván, no podía faltar, pero además, lo hace yendo un poco más allá; mostrándonos la naturaleza de una criatura noble y sensible, una criatura hermosa, como lo es en todo su conjunto “Palmeros de Sangre”.

Continúa Manuel Mije, empeñándose en ponernos el vello de punta y a conciencia. En su “Madre”, como el título muy bien indica, analiza los pensamientos y actos de un hijo obsesionado con su progenitora. La vida que llevan estos dos, es una auténtica pesadilla; una locura, una aberración, una obsesión insana. Manuel Mije, sin a penas despeinarse, pone en evidencia un buen puñado de sentimientos corrompidos a través de sus personajes, y los mismos sentimientos del lector, a flor de piel. Desde luego, tanta perversión, tanto sufrimiento, tanta oscuridad en el alma, aunque despierten los intestinos de aquel que está leyendo, terminan siendo hermosos por la forma en que Manuel Mije traslada todo esto a papel.

Miguel Puente, más tarde, hace que su “Casa de Carón” deje atrás el meridiano de esta curiosa antología. “Casa de Carón”, así fue, al principio me recordó sospechosamente a otra historia ya llevada en dos ocasiones (creo, porque consta de dos partes) a la gran pantalla. Aun así, la leí con gusto puesto que no deja atrás, como otras historias pasadas y también futuras, ese buen ritmo y frescura que a una tanto le motiva a la hora de leer. Eso sí, lo de leer con gusto, se esfumó rápidamente y fue sustituido por auténtica fruición en el momento en que el personaje principal, se ve metido (de una manera absurda y por las buenas) en un atolladero del diez; dentro de un ambiente de pesadilla, en el que uno no sabe qué está sucediendo exactamente o ni siquiera si lo hace en realidad. El desgraciado de turno, es constantemente asediado por un determinado número de apariciones y averiguaciones dentro de un mundo de paranoia. Tras tanta locura, por si no hubiéramos terminado lo suficientemente hipnotizados, llegamos a un final que, quién sabe, podría ocultar moraleja.

No obstante, David Valero Bartola parece querer terminar del todo con la pesadilla anterior y mediante “Polvo al polvo”, le da el toque de humor que, ya a estas alturas y dada la temática, una servidora ya no esperaba. Dicha historia “polvorienta” tiene momentos de auténtica carcajada, ocurrentes de verdad; de buenas a primeras, nos vemos envueltos en una situación harto insólita a través del pellejo de un pobre hombre que, tras haber frecuentado brevemente una fiesta, se ve dentro de un ataúd y totalmente abandonado. ¿Cómo es eso posible? Las circunstancias de su vida nos irán dando las claves ¿necesarias?, o mejor aún, sus desternillantes líneas de pensamientos nos acercarán a un final que no termina de ser, hasta casi, casi el último momento, algo previsible.

Lástima que, para mi gusto, sea tan breve.

El siguiente y generoso bocado de género fosco, nos llega con “La mecánica del alma”, del autor Ernesto Fernández. Dicha historia, resulta intrigante y se centra en el mundo del espiritismo y los inventos estrambóticos. Ernesto Fernández, sabe cómo captar el interés del lector y lo digo con conocimiento de causa, dado que las historias sobre ouija y similares, no son del todo de mi interés. No obstante, “La mecánica del alma”, cumple muy bien con su papel de entretener y aguijonear la curiosidad de aquel que se deja atrapar, ya que, para más inri, introduce interesantes elementos fantacientíficos.

La penúltima entrega lleva por título “El ladrón de margaritas”. Jordi Bonet, nos cuenta una de seres oscuros y por todos conocidos (no, no desvelaré nada más). Pero eso sí, lo atractivo de “El ladrón de margaritas”, es que se trata de una historia detectivesca en toda regla; oscura y misteriosa, aunque con elementos de otros escritos que, bien mirado, no velan su belleza pero sí su originalidad.

Y si, yo personalmente, esperaba un final apoteósico, dado el nivel medio de la antología que, por si no ha quedado claro, es bastante alto y satisfactorio. Y éste llega, claro que llega. ¿Que cómo lo hace? Como no podía ser de otro modo, por medio de uno de los maestros del terror en nuestro país. Cierto, me refiero a Santiago Eximeno. Éste, pone nuestra cabeza patas arriba con “Una nueva esperanza”, dado que la esperanza que aquí nos desvela, tiene más de pesimismo que de otra cosa. Ya que no lo he hecho (o eso espero) hasta el momento, no aclararé nada sobre la trama de Eximeno, pero sí puedo asegurar que esta nos deja planchados, patidifusos, deseosos de que lo que cuenta no llegue a tener lugar ni en el presente, ni en el futuro. Desde luego, en cuanto a oscuridad y maquiavelismo, no sé cuál de todos los títulos se llevará la palma, pero si uno ha de hacerlo por su originalidad y enrevesamiento, éste es el título. “Una nueva esperanza”, es una nueva vuelta de tuerca dentro del universo de lo siniestro, ese universo que a Eximeno se le da tan bien frecuentar.

Pero, he aquí el punto y final. El resto, en papel y tinta para aquellos que aún no hayan oído hablar de esta nueva selección; y para aquellos otros que ya hemos disfrutado del primer volumen, la esperanza de ese número dos; cargado de más género fosco y de plumas tan solitarias, oscuras, y virtuosas como las que han alimentado este.

| Varios autores | El Círculo de Escritores Errantes | Edición: octubre 2006 | ISBN: 978-84-611-3073-3 | 157 páginas |
| 5€ | Ilustraciones: Jean Gilbert Capietto |
 
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