Fco.
Javier Pérez, en “Dionisia
Pop!”, utiliza como herramienta
creativa los aspectos más negativos del
ser humano, a veces comportamientos poco, o nada
éticos, pero al mismo tiempo explora también
ese otro lado místico, ese que teoriza
sobre el universo, sobre el papel de uno mismo
dentro del cosmos: El pensamiento, su poder. Hacia
dónde nos lleva éste, nuestros comportamientos…
y todo ello bajo el envoltorio de conductas, diálogos,
o pensamientos aparentemente normales, en ocasiones
vulgares, otras veces macabros, muchísimas
más soeces. Aunque también los hay
algo más puros…
Cuenta con víctimas y
con muy malas personas que, cada uno a su modo,
consiguen no dejarnos indiferentes: todos tienen
una historia, la mayoría llena de amargura,
con inicios desastrosos y finales aún peores.
El color rosa puebla poco las páginas de
esta antología por encima de todo humana,
experimental, casi siempre caótica…
Y haciendo revisión de
una manera un tanto somera, empezamos por ese
primer relato: “¿Por qué
el capitalismo quiere vendernos desodorantes?”,
donde, a mi modo de ver, el punto fuerte es la
protagonista femenina. Se trata de un canto a
la incomodidad y al “ya está bien”
de esta sociedad alineada y sin sentido en que
nos vemos inmersos. Una oda al, “os estamos
viendo, empresas vampíricas y manipuladoras,
y estamos hasta los mismísimos”…
En fin, no sé si es una
percepción mía, pero aunque interesante,
tal vez sea de las historias con menos conexiones
a cualquiera de nuestros géneros, y de
esta docena pasada de relatos, incluso la que
menos ha llamado mi atención. Eso sí,
como todas, tiene su miga, y revuelve nuestro
interior que, en definitiva, está claro
que es de lo que se trata.
“Deslizar metropolitano”,
sin embargo, hacia su final intenta enderezarse
hacia el lado místico e incluso brujo.
Es una historia desgarradora: en su desarrollo,
en su casi fin. Explora personajes infantiles
y cómo su comportamiento influye en su
futuro: por qué unos vamos hacia un lado,
y otros hacia otro. Y es que, la vida que entretejemos,
el día a día, no está basado
solo en decisiones del momento; en lo que nuestro
entorno nos ofrece, sino en el camino que nuestra
mente, incluso cuando en un determinado momento
ésta da un gatillazo, decide que debemos
llevar. Insisto, se trata de un relato revulsivo.
Fuerte. En ciertos momentos no apto para mentes
delicadas. Repito, con trasfondo infantil (el
autor, en este “Dionisia Pop!”,
apela repetidamente a esos días, a los
problemas infantiles que, haberlos, siempre haylos).
Basado por supuesto en una amistad que, como a
veces ocurre, termina saliéndose de madre.
“La casa que el
demonio construyó” es breve,
por eso solo diré que se mece en el lado
del terror, de la podredumbre, de la enfermedad…
“Lógica
de francotirador” (también
publicado en esta web) es un relato de peso.
Abrumante por la perspectiva que ha de tomar el
lector dentro del pellejo de uno de sus protagonistas:
manipulado por un ser que a su vez ha sido y es
manipulado. El manipulador, un infante con aires
de dios, entrometido, cargante, cruel… La
manipulada, una mujer deshecha, perdedora asimilada,
un ser humano sin a penas sentimientos o, dependiendo
para qué, poca sangre en las venas. Como
es tónica general a lo largo y ancho de
esta antología, de nuevo aquí vemos
el lado más miserable del ser humano.
“La muerte del
titiritero”, es en cierto modo
una especie de pasaje dickiano donde el protagonista
es sometido a la soledad y al encierro. Hay un
segundo protagonista que, parece mentira, siendo
lo que simula ser, toma la fuerza que toma según
avanza la historia. “La muerte del
titiritero” es locura y clarividencia:
un par de vueltas de tuerca al pensamiento humano,
a la razón y a la sinrazón.
“Dionisia Pop!”
(Un relato de terror en once partes), es ni más
ni menos que eso, un relato dividido en once partes.
Éstas (publicadas
anteriormente en NGC), a su vez, van adentrándonos
en el universo, por un lado, de un individuo que
visita a una prostituta, y éste, en un
principio, no se sabe muy bien si tiene más
miedo que vergüenza. Por otro, desvaríos
zen con muchos pies y cabeza. Y por último,
las vidas de dos mendigos; sus antecedentes y
cómo llegaron a convertirse en lo que ahora
son. También, de cómo empieza una
relación fortuita entre ellos en el interior
de un cajero automático. Estas once partes
que componen el título de la antología,
son tremendos golpes de realidad, la más
común, y la más mística también.
“La gran obra”
viene a ser lo que su propio nombre indica, una
obra un tanto especial, un tanto de ultratumba.
“La gran obra” es
enrevesada, nos hace ver lo patético del
ser humano e incluso de aquellos que quieren entender
su comportamiento, entre otras cosas…
“Viejos superhéroes
en descarte” se sale de lo común.
Nos recrea la historia de unos superhéroes
desfasados. Tenemos la oportunidad, o eso creo
entender, de vivir dentro del pellejo de aquellos
súper hombres y mujeres que están
tan pasados de vueltas como de moda. Vemos dentro
de sus pensamientos, de sus sensaciones, incluso
en el mismo momento en que se crea un nuevo número
de aventuras.
“El gato de Shrödinger”
es un relato de terror donde parece que sólo
se va a describir el aparentemente cruel experimento
con un gato. Pero al mismo tiempo, aunque parece
que las vidas de los dos científicos que
llevan a cabo dicho experimento, trascurren como
debieran, se da el caso de que el cuerpo de uno
de ellos empieza a mutar. Desde luego uno no se
imagina lo que termina por desarrollarse ni por
asomo.
“Síndrome
del edificio enfermo” también
es original. Tenemos un antiquísimo edificio
que es capaz de darles a sus habitantes aquello
que desean, con todo el amor y el tesón
del mundo, pero haciéndolo hasta la extenuación,
lo que deriva en un comportamiento enfermizo y
¿homicida? Aunque parezca mentira, tiene
su punto tierno y todo…
El antepenúltimo cuento,
“Violencia”, trata
sobre un vulgar ratero. Sobre cómo este
va buscando a su próxima víctima
y termina encontrándose inmerso en un pequeño
lío. De todos modos, lo que más
llama la atención de “Violencia”,
es la observación del ratero: de por qué
escoge a uno sí y a otros no…
“Quizá lógicos”,
o quizá no, sea este poema dividido en
varias partes. Individualmente, desde luego tienen
su lógica, pero en conjunto, aún
me cuesta encajarlas… Eso sí, como
bello, es bello.
“Occam”,
último relato de la antología también
en esta web, es un relato de esos de doble sentido,
al menos yo se lo encuentro a aquel que parece
observar y pensar desde el interior (si digo de
qué no tendrá gracia…). Lleno
de sensibilidad y sutileza, ambientado en la conversación
de un matrimonio aparentemente normal.
Y hasta aquí llego con
este, aunque no lo parezca, somero análisis
de “Dionisia Pop!”;
esa antología que recrea nuestro mundo
(denominado aquí Dionisia, tal vez por
feminizar a ese dios del desenfreno), a través
de su perfil más “Pop” o más
popular (¿vulgar?).
“Dionisia Pop!”
es ni más ni menos que mucho talento concentrado
en trece historias de un autor trasgresor, descarado,
pero también imaginativo y si queremos
verlo así, bondadoso a través de
las crueldades vivenciales que invoca.
Merece la pena y mucho la experiencia.
Lo decía Sergio Parra en su prólogo
y estoy totalmente de acuerdo: “Dionisia
Pop!” no apela al intelecto, sino
a la emoción. Y yo, soy lectora que disfruto
de emocionarme, sea para bien o para mal.
Y ahora, en vuestras manos queda
hacer lo mismo: sumergiros en la exótica
retórica de Fco.
Javier Pérez; querer vivir la misma
experiencia…
publicado en
mayo de 2008
|