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La Tierra del Dragón III: Encrucijada Por: Pily B.

… ¿Alguna vez, mientras leías algo que te tenía en una nube, has bendecido a tus padres por enviarte al colegio (y así aprender a leer); a aquellos otros que han puesto libros en tus manos en la infancia; a la tinta de sus páginas...? No sé si sabes a qué me refiero. Imagino que sí, ¿y lo has sentido alguna vez? Pues así me siento yo según avanzo en la lectura de Encrucijada, dando gracias en todo momento, flipándolo en cada situación, sintiéndome dichosa por una lectura tan imaginativa, cercana, y poderosa…

Sí, este es solo el inicio de un comentario a cerca de Encrucijada. Dicho comentario, tuvo lugar a puerta cerrada (léase mail) sin ningún ánimo de nada. En él, solo había corazón, y al mismo tiempo, daba a entender qué estaba despertando en mí la lectura de dicho volumen. Y bien, una vez terminado este, sigo pensando lo mismo; he disfrutado tanto de Encrucijada, que aún regalo bendiciones. Ésta, su lectura, me ha transportado tan lejos, me ha mantenido tan a flote, me ha sorprendido tan gratamente, que no puedo por menos que reproducir algunas de mis palabras privadas. La razón de hacerlo es simple (y repetida hasta la saciedad); cuando una obra me apasiona de modo similar a como lo ha hecho Encrucijada, el comentario “serio” termina siendo una patata, por ello, abogo por la espontaneidad y unas pocas pinceladas más.

Por esta razón, me veo en la obligación de reconocer que antes de volver al universo creado por Tobías, sentía algo de pereza. Sí, la sentía, por aquello de que, tal vez, solo tal vez, tendría que enfrentarme a una tercera parte (que afortunadamente continúa siendo un mamotreto), que me obligaría a recordar a base de tragarme páginas y más páginas habando de lo mismo, qué ocurrió aproximadamente en los libros anteriores; qué ha sido de este o aquél personaje, y en qué quedó este o aquél encuentro… Pero, hete aquí que también esta tercera entrega de La Tierra del Dragón, se ha llevado la palma en cuanto a habilidad a la hora de refrescar memorias. ¡Aleluya! Tobías Grumm, si ya antaño me dejó pasmada con esta, cada vez más tremenda historia de fantasía; si ya demostró con creces su maestría a la hora de describir personajes y sentimientos, de inventar (o no) paisajes de ensueño, de construir futuros mágicos, lóbregos, y siempre inciertos, en esta ocasión ha sabido además cómo dar un comienzo perfectamente refrescante, que por si fuera poco logra ir directo al grano.

Así es, rápidamente, nos topamos con aquellos personajes que ya conocemos y que, una vez redescubiertos, caemos en la cuenta de cuánto echábamos de menos; figuras principales que a su vez irán rodeándose de nuevas entidades. En un abrir y cerrar de ojos, o mejor aún, en una rápida pasada de hojas, iremos adentrándonos en esas aventuras que quedaron a medias, y en aquellas otras que surgirán al mismo tiempo que, como siempre sucede con Tobías, los mundos interiores de los que las pueblan van expandiéndose y apoderándose de la mente e imaginación del lector. Eso es, una vez leídas las primeras páginas, solo nos queda adentrarnos en la reciente entrega y entusiasmarnos según van desarrollándose nuevos acontecimientos. (Y lo haremos)

Y si es de agradecer esa forma de introducirnos por tercera vez en su mundo, no lo es menos eso otro que iremos descubriendo. Así, a bote pronto, lo primero en saltar a la vista es la madurez del narrador. Tobías Grumm, ha crecido a todos los niveles. Su imaginación, es quizá más desbordante que en ocasiones anteriores; su prosa, es mucho más fluida, espontánea, consistente y coherente, y para colmo, rebosa una energía sin fin. Al mismo tiempo, las circunstancias (y aquellos que se ven envueltos en ellas), también terminan resolviéndose (o enredándose) de una forma mucho más madura y hechizante, y ni qué decir tiene que el interés que despiertan las mismas va in crescendo.

Pero, vaya, para aumentar la apuesta, asimismo contemplaremos una mayor concentración de erotismo y sexo, muerte y sufrimiento, e incluso escatología sin par (teniendo en cuenta anteriores obras de Grumm). En pocas palabras, no hay tregua para el lector; aquellos pasajes desgarradores, los serán a veces hasta límites insospechados; tan terriblemente humanos y verosímiles… Cada instante demoledor, cada muerte, cada altercado, cada romance, nos serán trasladados con tal naturalidad, que irremediablemente terminaremos por subir a esa nube de la que hablaba. Lo malo de esto, claro, es que aunque a veces se trate de una tierna y algodonosa nube, otras muchas veces (las más), iremos flotando sobre un auténtico nubarrón, y mientras nos apeamos de la una y nos subimos al otro, seremos asimismo testigos de la aparición de nuevas formas de sufrimiento, de desamparo, y también, cómo no, de esperanza y metas cumplidas.

Y como esto es un suma y sigue, si uno no se queda lo suficientemente patidifuso con ese estilo que tiene Tobías de hilvanar sucesos, de dar vida a entrañables o temibles personajes, también nos asomaremos a grandes y cruentas batallas; contemplaremos las diversas apariciones de esas criaturas mitológicas; elfos, trasgos, orcos... y por supuesto, los esperados dragones, que ven en esta tercera entrega su auténtico renacer. Todo ello, por si aún hay dudas, siempre orquestado al son del sufrimiento y el horror, descritos estos con una veracidad desbordante, sin tapujos ni límites; siempre desde dentro.

Y ahora bien, una vez mondada la patata prometida, solo queda probar el último guiso confeccionado por el inagotable Tobías Grumm.

En vuestras manos queda.

| Tobías Grumm | Editorial: Transversal (sello edit. Equipo Sirius) | La Tierra del Dragón (sitio oficial) | Edición: 2007 |
| ISBN-13: 978-84-96554-29-0 | 528 páginas | 21,90€ | Ilustraciones: Manuel Calderón |
 
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