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El enviado Por: Pily B.

Aunque ya vamos más que advertidos después de leer su entrañable prólogo (obra de Domingo Santos), siempre tendemos a creer que tal vez se esté exagerando un poco en cuanto a su contenido. En esta ocasión, como en tantas otras, no ha sido así. Todo aquello que aventura Santos que encontraremos en “El enviado” -antología conformada por nueve relatos-, todo ello, repito, lo hallaremos y sin haber sido exagerado un ápice. Cierto es que en dicho prólogo, se nos habla de una autor que en lo que concierne a su vida tanto privada como pública, nada hay digno de mención; se trata de un autor como muchos otros, de esos sin tropiezos dignos de tener en cuenta, ni grandes hazañas que lo hagan destacar del resto. También, se nos adelanta que esas prometedoras letras vienen de la mano de un cuarentón (¡lo dicen el autor!, ¿eh?), y que éste, hace relativamente poco decidió escribir “en serio”. ¿Entonces, qué tiene de particular?

Pues tiene de particular, ni más ni menos cómo lo hace. Así es, lo que cuenta y cómo lo cuenta; sin trampa ni cartón, y con un realismo y autenticidad dignos del escritor más curtido. Y en cuanto a él, a la persona, de nuevo lo cuenta sin poner ni quitar nada; como he dicho, se nos adelanta una especie de biografía parca en publicaciones, e incluso anécdotas que pudieran colorearla (vamos, que tira a biografía rasa). Pero claro, eso es lo que ha sucedido hasta el momento. A partir de aquí, y como creo que muy bien augura el mismo Santos, José Álamo dará que hablar. Tiene que hacerlo, porque esto es lo suyo.

En cuanto a la recopilación en sí, también el mencionado prólogo nos anticipa que aunque cualquiera de los relatos puede leerse por separado (y sigo estando totalmente de acuerdo), todos en bloque toman mucha más forma y sentido. Es un universo que aunque puede contemplarse en sus distintas formas a través de cualquiera de sus historias/manifestaciones, gana mucha más luminosidad, qué duda cabe, disfrutándolo de principio a fin.

Pero sin más preámbulos, llegamos a ese primer relato; “(Roger) El poder”. Éste, nos da una bienvenida abrupta, oscura, por momentos (al principio) incluso algo Hitchcockiana. Se trata de una historia con tintes de fantasía heroica, sí, y no lo digo por llegar a toparnos con un estupendo héroe o porque toda ella encierre una narración fantástica (en realidad todo el volumen es fantasía), sino por el desarrollo de ese escenario que parece trasladarse por momentos al medievo; un escenario sin lugar a dudas rudo, envenenado de caos y maldad, y donde al mismo tiempo habrá personajes débiles -aquellos supeditados a la crueldad de un amo sanguinario, soez, sin escrúpulos-; mientras otros, por el contrario, tenderán a limitarse a cumplir con su cometido. Por último, cómo no, hallaremos al malo malísimo brillando precisamente por esa malignidad tan conseguida por el autor…

(Roger) El poder”, nos describe de manera acertada la desgracia de unos y la fortuna de otros. La avaricia que nos invade y cómo se siente el miedo; lo tenebroso de un corazón, y el acongoje de otros. Y a pesar de ser una historia amarga y gris, es también bella por mérito único del mismo autor, que no escatima en darnos sensaciones creíbles, entretenidas, y oscuras o no, siempre seductoras.

El segundo relato, “(Conrado) El negocio”, nos describe un personaje que desgraciadamente está a la orden del día. Aquí conocemos los entresijos de la vida de un poderoso hombre de negocios, uno de esos que escalan pisando cabezas y una vez arriba, continúan teniendo a otros bajo su suela. Un hombre una vez más sin escrúpulos, de los que despiertan asco incluso en aquellos que tienen más bien poco de humanos. Y es que de nuevo el autor no solo sabe darnos una historia coherente, interesante y con ritmo, sino un mundo interior (el del tal Conrado), que nos muestra a todas luces la auténtica mezquindad y manera de hacer de unos pocos.

Y por si esto fuera poco, como sucede en la anterior y en todos las historias que le siguen, “(Conrado) El negocio”, tiene ese final impactante que le deja a uno perplejo.

Si es que no se puede pedir más…

(Jaime) El señor de los caramelos” es uno de mis relatos favoritos en este Albemuth de bolsillo. Cuenta la historia de un niño y los malos tratos a los que se ve sometido. A pesar de ser un tema actual y por otra parte muy manido, Álamo lo enfoca desde la escalofriante perspectiva del ser maltratado; desde su mundo infantil e ingenuo, en el que además de ser constantemente acosado y herido, también ha de soportar el acecho de un personaje misterioso y malévolo, listo para fijar en cualquier momento su atención en él.

(Jaime) El señor de los caramelos” es una historia por momentos desgarradora, por momentos entrañable, y a lo largo y ancho, toda ella siempre humana y real, a veces demasiado real para ser fantástica.

(Matías) El ángel de la guarda”, vuelve a ser entretenida a la par que mundana. En ella, tenemos acceso a la amistad entre dos abogados y a la desesperación de uno de ellos precisamente por conocer algunos de los entresijos del más allá. Él, Matías, sabe perfectamente que todos contamos con una especie de ángel de la guarda, y el suyo en concreto, tiene muy, pero que muy mala leche.

(Matías) El ángel de la guarda”, es sarcástica y quizá de las ficciones más divertidas (en tono de humor) en el número catorce. Contiene diálogos originales y la circunstancia final, pero hasta llegar a ésta (que como es de esperar tiene miga), podremos divertirnos con las crónicas de uno amigo y la desconfianza del otro; lo que ocurre después, y ya que nos ponemos, lo que ocurre antes, porque tras “(Matías) El ángel de la guarda”, llega “(Luis) El comienzo de la partida”. Éste, gira en torno a lo que su propio título indica; una partida de cartas. Lo curioso es que todos los que se ven implicados en dicha partida han sido protagonistas o lo serán en futuras historias. ¿Entendéis ahora por qué leer todo el bloque? (Y esto es solo el comienzo). Como siempre, la partida comienza de manera mundana, pero poco a poco y dado que tenemos a un personaje común en todos los títulos, terminará convirtiéndose en sobrenatural y oscura.

(Paco) El incidente”, sexta en orden de aparición, trata casualmente sobre el dueño del bar donde tiene lugar la partida de la que hablaba, o más concretamente, trata sobre un día en la vida de Paco; el dueño del bar “Piojoso”. Su pesadilla empieza cuando un personaje misterioso entra dispuesto a hacerle una entrevista a Paco tras el incidente de “la partida”, pero, ¿qué persigue realmente este espontáneo?

Luego viene “(Las madres) El nódulo”, y este es uno de los relatos místicos por excelencia. Por supuesto nos pone en antecedentes y nos da pistas sobre lo que podría ser el futuro, además del porqué del presente de cierto personaje, pero a mi modo de ver, tal vez por ese mismo misticismo, es de todas las entregas la que más a ralentizado la lectura (por no decir que la única), aunque, insisto, también es cierto que podría ser primordial en esta recopilación.

(Beatriz) Una historia de amor” es el relato de humor y amor por antonomasia. Por primera vez, su protagonista principal es una mujer y, ¡qué mujer! Ésta, también viviendo uno de sus días rutinarios y a raíz de una situación de lo más vulgar, conoce a una persona harto interesante que cambia por completo su vida. Al mismo tiempo, conectamos con anteriores historias y también con antiguos personajes. Junto a “Jaime, el señor de los caramelos”, es indiscutiblemente de lo mejor de todo “El enviado”.

(Beatriz) Una historia de amor”, tiene fuerza y algún que otro momento desternillante.

(Las madres) Conclusiones” da final al volumen. Vuelve a tratarse de una narración mística, pero que necesaria y brevemente cierra este maravilloso descubrimiento. Al contrario que su antecesora; “(Las madres) El nódulo”; “(Las madres) Conclusiones” es comprensible, directa, y mucho más atractiva, y en ella, conocemos el porqué y tal vez el continuará, de ese personaje vínculo de todos los relatos. Esa presencia; aquello que nos regala la magia.

Y hasta aquí, creo que lo que podría alimentar la curiosidad del futuro lector. El resto -dejar atónito a aquel que se aventure definitivamente en su lectura-, ya lo hace el volumen en cuestión; este número catorce que contiene una pluma nueva y reluciente, correcta y soberbia a la vez, con imaginación y gracia. Una pluma que sabe cómo introducirnos en el pellejo de cualquier perfil humano; moldear situaciones interesantes, y llevarnos al país del misterio.

José E. Álamo es un nuevo hallazgo sin lugar a dudas; un hallazgo que ya vislumbró antaño Domingo Santos, y que afortunadamente, Grupo Editorial A.J.E.C ha insistido en ponérnoslo al alcance de las retinas.

No perdáis la oportunidad de leerlo, vuestros intelectos lo agradecerán.

| José E. Álamo | Colección Albemuth Internacional nº 14 | Prólogo Domingo Santos | ISBN: 978-84-960133-15 |
| Grupo Editorial A.J.E.C | Edición: Marzo 2007 | 176 páginas | 7,50 € |
 
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