En
cuanto a la recopilación en sí,
también el mencionado prólogo nos
anticipa que aunque cualquiera de los relatos
puede leerse por separado (y sigo estando totalmente
de acuerdo), todos en bloque toman mucha más
forma y sentido. Es un universo que aunque puede
contemplarse en sus distintas formas a través
de cualquiera de sus historias/manifestaciones,
gana mucha más luminosidad, qué
duda cabe, disfrutándolo de principio a
fin.
Pero sin más preámbulos,
llegamos a ese primer relato; “(Roger)
El poder”. Éste, nos da
una bienvenida abrupta, oscura, por momentos (al
principio) incluso algo Hitchcockiana.
Se trata de una historia con tintes de fantasía
heroica, sí, y no lo digo por llegar a
toparnos con un estupendo héroe o porque
toda ella encierre una narración fantástica
(en realidad todo el volumen es fantasía),
sino por el desarrollo de ese escenario que parece
trasladarse por momentos al medievo; un escenario
sin lugar a dudas rudo, envenenado de caos y maldad,
y donde al mismo tiempo habrá personajes
débiles -aquellos supeditados a la crueldad
de un amo sanguinario, soez, sin escrúpulos-;
mientras otros, por el contrario, tenderán
a limitarse a cumplir con su cometido. Por último,
cómo no, hallaremos al malo malísimo
brillando precisamente por esa malignidad tan
conseguida por el autor…
“(Roger) El poder”,
nos describe de manera acertada la desgracia de
unos y la fortuna de otros. La avaricia que nos
invade y cómo se siente el miedo; lo tenebroso
de un corazón, y el acongoje de otros.
Y a pesar de ser una historia amarga y gris, es
también bella por mérito único
del mismo autor, que no escatima en darnos sensaciones
creíbles, entretenidas, y oscuras o no,
siempre seductoras.
El segundo relato, “(Conrado)
El negocio”, nos describe un personaje
que desgraciadamente está a la orden del
día. Aquí conocemos los entresijos
de la vida de un poderoso hombre de negocios,
uno de esos que escalan pisando cabezas y una
vez arriba, continúan teniendo a otros
bajo su suela. Un hombre una vez más sin
escrúpulos, de los que despiertan asco
incluso en aquellos que tienen más bien
poco de humanos. Y es que de nuevo el autor no
solo sabe darnos una historia coherente, interesante
y con ritmo, sino un mundo interior (el del tal
Conrado), que nos muestra a todas luces la auténtica
mezquindad y manera de hacer de unos pocos.
Y por si esto fuera poco, como
sucede en la anterior y en todos las historias
que le siguen, “(Conrado) El negocio”,
tiene ese final impactante que le deja a uno perplejo.
Si es que no se puede pedir más…
“(Jaime) El señor
de los caramelos” es uno de mis
relatos favoritos en este Albemuth de bolsillo.
Cuenta la historia de un niño y los malos
tratos a los que se ve sometido. A pesar de ser
un tema actual y por otra parte muy manido, Álamo
lo enfoca desde la escalofriante perspectiva del
ser maltratado; desde su mundo infantil e ingenuo,
en el que además de ser constantemente
acosado y herido, también ha de soportar
el acecho de un personaje misterioso y malévolo,
listo para fijar en cualquier momento su atención
en él.
“(Jaime) El señor
de los caramelos” es una historia
por momentos desgarradora, por momentos entrañable,
y a lo largo y ancho, toda ella siempre humana
y real, a veces demasiado real para ser fantástica.
“(Matías)
El ángel de la guarda”,
vuelve a ser entretenida a la par que mundana.
En ella, tenemos acceso a la amistad entre dos
abogados y a la desesperación de uno de
ellos precisamente por conocer algunos de los
entresijos del más allá. Él,
Matías, sabe perfectamente que todos contamos
con una especie de ángel de la guarda,
y el suyo en concreto, tiene muy, pero que muy
mala leche.
“(Matías)
El ángel de la guarda”,
es sarcástica y quizá de las ficciones
más divertidas (en tono de humor) en el
número catorce. Contiene diálogos
originales y la circunstancia final, pero hasta
llegar a ésta (que como es de esperar tiene
miga), podremos divertirnos con las crónicas
de uno amigo y la desconfianza del otro; lo que
ocurre después, y ya que nos ponemos, lo
que ocurre antes, porque tras “(Matías)
El ángel de la guarda”,
llega “(Luis) El comienzo de la
partida”. Éste, gira en
torno a lo que su propio título indica;
una partida de cartas. Lo curioso es que todos
los que se ven implicados en dicha partida han
sido protagonistas o lo serán en futuras
historias. ¿Entendéis ahora por
qué leer todo el bloque? (Y esto es solo
el comienzo). Como siempre, la partida comienza
de manera mundana, pero poco a poco y dado que
tenemos a un personaje común en todos los
títulos, terminará convirtiéndose
en sobrenatural y oscura.
“(Paco) El incidente”,
sexta en orden de aparición, trata casualmente
sobre el dueño del bar donde tiene lugar
la partida de la que hablaba, o más concretamente,
trata sobre un día en la vida de Paco;
el dueño del bar “Piojoso”.
Su pesadilla empieza cuando un personaje misterioso
entra dispuesto a hacerle una entrevista a Paco
tras el incidente de “la partida”,
pero, ¿qué persigue realmente este
espontáneo?
Luego viene “(Las
madres) El nódulo”, y este
es uno de los relatos místicos por excelencia.
Por supuesto nos pone en antecedentes y nos da
pistas sobre lo que podría ser el futuro,
además del porqué del presente de
cierto personaje, pero a mi modo de ver, tal vez
por ese mismo misticismo, es de todas las entregas
la que más a ralentizado la lectura (por
no decir que la única), aunque, insisto,
también es cierto que podría ser
primordial en esta recopilación.
“(Beatriz) Una
historia de amor” es el relato
de humor y amor por antonomasia. Por primera vez,
su protagonista principal es una mujer y, ¡qué
mujer! Ésta, también viviendo uno
de sus días rutinarios y a raíz
de una situación de lo más vulgar,
conoce a una persona harto interesante que cambia
por completo su vida. Al mismo tiempo, conectamos
con anteriores historias y también con
antiguos personajes. Junto a “Jaime,
el señor de los caramelos”,
es indiscutiblemente de lo mejor de todo “El
enviado”.
“(Beatriz) Una
historia de amor”, tiene fuerza
y algún que otro momento desternillante.
“(Las madres) Conclusiones”
da final al volumen. Vuelve a tratarse de una
narración mística, pero que necesaria
y brevemente cierra este maravilloso descubrimiento.
Al contrario que su antecesora; “(Las
madres) El nódulo”; “(Las
madres) Conclusiones” es comprensible,
directa, y mucho más atractiva, y en ella,
conocemos el porqué y tal vez el continuará,
de ese personaje vínculo de todos los relatos.
Esa presencia; aquello que nos regala la magia.
Y hasta aquí, creo que
lo que podría alimentar la curiosidad del
futuro lector. El resto -dejar atónito
a aquel que se aventure definitivamente en su
lectura-, ya lo hace el volumen en cuestión;
este número catorce que contiene una pluma
nueva y reluciente, correcta y soberbia a la vez,
con imaginación y gracia. Una pluma que
sabe cómo introducirnos en el pellejo de
cualquier perfil humano; moldear situaciones interesantes,
y llevarnos al país del misterio.
José E. Álamo es
un nuevo hallazgo sin lugar a dudas; un hallazgo
que ya vislumbró antaño Domingo
Santos, y que afortunadamente, Grupo
Editorial A.J.E.C ha insistido en ponérnoslo
al alcance de las retinas.
No perdáis la oportunidad
de leerlo, vuestros intelectos lo agradecerán.
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