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Escultores de hombres Por: Pily B.

De vez en cuando me encanta probar pequeños bocados como es el caso del que estoy digiriendo ahora mismo (¡y qué bien me está sentando!). Se trata del suplemento número diecisiete de la publicación digital Alfa Eridiani, denominado el primero como todos los suplementos en papel: Erídano. Éste, el bocadito, está dedicado íntegramente a los cuentos del autor Claudio Landete Anaya quien, a su vez, es editor de Libro Andrómeda.

Pero, veamos, hay que decir que, estos pequeños bocados, son solo pequeños porque se trata de relatos cortos. Esa es la única razón, dado que todos ellos terminan componiendo un magnífico, inmenso y sabroso pastel dedicado a la ciencia ficción psicológica: um!, la que más me gusta. Ciencia ficción de esa que te hace pensar y de la que además realiza un último intento por transmitir buen rollo; dándole otra oportunidad al ser humano, en este caso, procurando sacar de él lo mejor a raíz de lo peor.

Pero, esto último así dicho queda raro, ¿no es cierto? Bien, lo que quiero decir es que en un primer momento, el trasfondo de todos los relatos parece algo que más o menos es de cajón. Me explico. Quien más quien menos habrá leído o escrito relatos sobre la manipulación de pensamientos en muchas, muchísimas vertientes, porque la cosa de para ello. También, se podría haber leído o incluso pensado con absoluta normalidad sobre por qué no podría existir una policía del pensamiento, ¿no es cierto? Pero precisamente en este último planteamiento, que viene a ser el prólogo del suplemento Erídano, se queda lo divertido y lo superfluo

A raíz de aquí, iremos descubriendo a través de pequeños mordisquitos lectores, cómo podría llegar a suceder todo esto: cuál sería la infraestructura de este destacamento, e incluso cuáles son sus métodos de una manera muy, muy cercana, pensada y estudiada (tal y como suele suceder en cada narración de Claudio Landete, y no me refiero solo a las que se encuentran en “Escultores de Hombres”).

Podría ir deshojando uno a uno los relatos, pero tal vez eso hiciese que el suplemento 17 de Alfa Eridiani perdiera gracia. Sólo añadiré que, “Escultores de hombres”, es duro, pero también tierno. Es austero, pero también romántico. Nos acerca al lado del policía (en diversas fases, incluido aprendizaje), pero también al del delincuente, al del criminal, al del psicópata, y lo más inesperado, al de la víctima desde dentro de sí misma.

Es bello porque entretiene, es optimista y ofrece alternativas que, aunque nunca pudieran llevarse a cabo, al menos sirven para que nos traslademos a otros mundos; a otros pellejos. Curiosos pellejos…

Y es que, la idea que encierra toda esta pequeña antología, eso de acercar al máximo la piel del lobo a la del cordero, obligando al primero a que experimente la vida del segundo, no es tan mala idea. Vivir absolutamente todo, lo bueno y lo malo en el pellejo del otro, tiene que ser rehabilitador a la fuerza. Y para la víctima también hay, vaya.

“Escultores de hombres” es una magnífica idea en sí misma, con un maravilloso protagonista como es el caso del agente Cooper (ójala hubiera muchos como él), acompañada asimismo, esto también ha de tenerse en cuenta, de las maravillosas ilustraciones (la mayoría) de M. C. Harper.

Muy, pero que muy recomendable.

publicado en junio de 2008

| Claudio Landete Anaya | Erídano 17: Suplemento Alfa Eridiani | Libro tapa blanda: 8,01€ | 80 págs. |
| Descarga: 1 documento de 9230 KB (1.25€) | http://www.lulu.com/content/2233434 |
 
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