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Al echarle un primer vistazo al susodicho título,
pensé que el día que lo leyera
(sin tardar demasiado) con el tiempo y la atención
que se merecía, alucinaría en
colores (como se suele decir vulgarmente). No
obstante, y a pesar de que ya desde el comienzo
Extremaunción
promete –trama y personaje principal-,
el atractivo que reside en todo lo que Boto
nos transmite, va perdiéndose poco a
poco a medida que avanzamos en la historia.
Y el caso es que ésta, la historia,
además de original, también resulta
electrizante en un primer momento (por lo que
nos va contando, lo que intuimos, y la información
previamente revisada en la portada del volumen):
El futuro que José María Boto
nos obsequia, está manipulado, por una
parte, por los políticos del momento
(como cabe esperar), y por la otra, por la Iglesia
Católica, pero por una iglesia católica
muy singular; ésta, tiene un equipo “Especial”
trabajando en post de los avances científicos
que pudiera llevar a cabo el ser humano, para
que éstos, una vez descubiertos por ellos
mismos antes que por cualquier otra entidad,
sean entregados a sus feligreses (en primicia,
cómo no), venidos además de la
mano de Dios.
Al mismo tiempo, la esperanza de vida de la
población ronda casi los ciento cincuenta
años, y si a esto le sumamos que ha habido
un cambio de gobierno, que nos enfrentamos a
una conspiración dentro de la propia
iglesia, y topamos asimismo con artilugios tales
como el Invisibilizador Personal (este solo
para abrir boca), como digo, todo a nuestro
alrededor termina electrificándose.
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Al
menos a mi alrededor lo hizo, y más todavía
al empezar a dar esos primeros pasos en la personalidad
de nuestro personaje principal, el padre Di Estéfano;
éste, empieza siendo de aquellos héroes
pusilánimes que tan pronto se vienen a
más, como lo hacen a menos, entre tanto
es contratado para una misión que desconoce,
por personas que no termina de saber quiénes
son, y enviado a un planeta del que debe extraer
información no de la manera que más
le gusta (y sí de la que está acostumbrado).
Y es que, tanta electrificación,
al final descubrimos que también la termina
proveyendo esa conspiración que tiene lugar
en los mismísimos cimientos de la iglesia,
dividida ésta en facciones… Y por
supuesto, la promesa de una misión…
Pero vaya, que eso no es todo.
Además de las extrañas vibraciones
que nos genera el oscurantismo que rodea al padre
Di Estéfano, a pesar de los enigmas, de
la escasa información y la mucha paranoia,
José María Boto nos enviará
a escenarios curiosos y originales, sí,
conociendo a otros personajes que, dependiendo
de las circunstancias, pueden llegar a pintar
incluso más que nuestro confundido protagonista.
Pero aun así, a pesar
de todo esto y de mucho más, como dije
al principio, la historia brilla precisamente
por su excesiva linealidad y su poca coherencia
(para con lo que el cuerpo le pide al lector).
Extremaunción,
al mismo tiempo que envuelve de misterio a aquel
que se ocupa con su lectura, le marea entre tanto
diálogo, explicación, y ganas de
que ocurra algo sin que termine de ocurrir si
no es habiendo sido antes requeteexplicado. Sí,
así es cómo vemos en más
de una ocasión que aquello que prometía,
termina pasando sin pena ni gloria y es resuelto
a través de un nuevo diálogo…
Y, sí, cierto es que Extremaunción
no es una novela carente de aventura y acción,
pero dada su trama y la manera de desarrollarla
de su autor, desde luego ésta en ocasiones
termina brillando por su ausencia, entre tanto
el lector, brega y brega con más y más
palabrería, y la esperanza de que todo
empiece a desarrollarse como promete y a la de
ya.
No obstante, y a pesar de que
una servidora se siente algo defraudada precisamente
por aquellos derroteros por los que no termina
aventurándose el padre Di Estéfano,
dada la escenificación, la caracterización
de algunos de sus personajes, y la prosa del autor,
el cuerpo se me ha quedado con ganas de leer más
a José María Boto. Sinceramente…
Al igual que, sinceramente, me
entusiasmaría saber que Forminge, la editorial
que dio a luz este volumen y tiene otros tantos
en preparación, vuelve a su actividad inicial,
desvelándonos títulos de aventura
clásica y actual.
¿Se verán cumplidos
mis deseos? Veremos…
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