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Hijos de las estrellas Por: Pily B.

He aquí una pequeña introducción al segundo volumen recibido por este autor, creciente escritor; Teobaldo Mercado. Una vez más, nos encontramos ante una recopilación de relatos, recientes relatos (imagino), que dan grandes pistas sobre todo aquello que afecta a este autor e imagino apasiona.

“Ficción científica”, es el primer ejemplo y el más divertido además. Esta historia, que trata más o menos a fondo el mundo de la edición y en concreto el de la ciencia ficción, también entra en el de los propios escritores de cifi, le da otro enfoque, o mejor aún, nos traslada a otro universo donde, por una vez, los autores laureados no son yankis. “Ficción científica” es un buen comienzo, ¿o no lo es si al leer ciertas bromas nos dibuja una sonrisa en el rostro? Pues eso...

“El último”, no obstante, retorna al lado más pesimista e intimista del autor. Perfil con el que nos encontraremos una y otra vez a lo largo y ancho del resto de sus trabajos, tanto en este librito, como en otras publicaciones. En “El último”, volvemos una vez más a otro de los escenarios preferidos por el autor, el de la guerra (encubierta), pero esta vez contra seres alienígenas. Aquí, nuestro protagonista, aunque aparentemente no parece ser mucho más que un oficinista, en realidad es un humano modificado que se mantiene a la espera de instrucciones… ¿nos ayudará en una posible invasión?

Desde luego, sea o no original la trama de la historia (para Teobaldo es un argumento de lo más recurrente, por lo tanto, original no es), lo más destacable de este “El último” es la personalidad de su protagonista; su personalidad, y su forma pesimista de ver y sentir su entorno…

“La prueba” es eso mismo, la prueba de que Teobaldo Mercado también sabe ser cruel cuando se lo propone, y muy cruel, añadiría. En esta nueva ficción, bastante breve para lo que nos tiene acostumbrados, por otra parte, todos aquellos individuos que quieren ser tomados en cuenta como auténticos ciudadanos, deben pasar una prueba, esa misma para la que se preparan a conciencia y a todos los niveles. En ella, se verá el lado más oscuro de nuestra humanidad…

Definitivamente, este es el ejemplo de relato impactante incluso sin haber llegado a su final…

Lo malo de haber disfrutado de algo tan terrible y repito, más bien breve al mismo tiempo, es que te deja el cuerpo un tanto extraño, y esperas que lo que viene después cause efectos similares. No es así con “Un viaje por el desierto”, que a pesar de estar entretenido, y de hablarnos de un hombre y de su locura, no termina de ser sino un viaje a través del desierto durante el cual, su protagonista, se dedica a castigarse y a liberar todas sus miserias.

Pero afortunadamente después llega “En un rincón de la mente”, que aunque vuelve a balancearnos del lado de la locura, o eso parece, éste lo hace a través de un pobre desgraciado que, como en el caso de unos cuantos más, ha sido asimilado por un extraterrestre que un buen día decidió anidar dentro de él. Éste pobre infortunado, al contrario que el resto de las víctimas, continúa sufriendo más que los efectos físicos, los efectos psicológicos, de haber tenido a otro ser dentro de sí mismo, y a pesar de que el alien fue extraído hace tiempo…

Lo atractivo del relato, una vez más, es el sufrimiento que desprenden las páginas. Leer casi en primera persona cómo se puede llegar a sentir uno tras la invasión de un ser que ni de lejos cuenta con las mismas características que nosotros.

“El cetro del poder”, sorprende porque es el primer y único cuento de fantasía. En él, un grupo de soldados, que ha ido y va disminuyendo en el momento en que nos sumamos a la partida, traslada ese mismo cetro del título a través del nuevo escenario. Éste debe ser entregado a las autoridades del imperio, puesto que si cae en manos de enemigos, éstos se harían con el poder del universo… También resulta entretenido y rápido, pero como en el caso de “Un viaje en el desierto”, y siempre comparando estos dos con el derroche de imaginación y sensibilidad del resto, aporta más bien poco al volumen salvo, claro, por el final. En “El cetro del poder”, no esperamos ni de lejos un final así.

Por último nos llega “Transfiguración”, relato que parece más una novela corta que un relato, tanto por la extensión como por la trama. Éste, comienza recordándonos cualquiera de las historias trekkies que podamos ver en uno de los capítulos de la serie; fallo en los motores de la nave, y los tripulantes de ésta buscan un planeta para ocuparlo.

La cosa no cambia mucho cuando da la casualidad de que al llevarse a cabo los preparativos del transporte, reciben una transmisión de una estación proveniente de la luna próxima al planeta; la transmisión, les advierte encarecidamente que se alejen si pueden, pero ya no hay oportunidades para ello.

Y hasta aquí todo lo que puedo contar, el resto, es paranoia, muerte, y desesperación. Y aunque a primera vista cierto es que parece una historia muy manida, al final se comprueba que no es así, sino que se trata de una historia que aunque cruel, también es bella, y entre tanto, siempre nos queda la exploración intimista que Teobaldo hace de la mayoría de sus personajes.

En resumen, el conjunto de ese “Hijos de las estrellas” es el lienzo donde, a través de sus historias, Teobaldo nos muestra aquellos puntos tal vez débiles del ser humano; y a veces estos son para bien, y a veces son para mal. También las consecuencias de las relaciones interpersonales, y cómo tienen lugar algunas de ellas, mientras su imaginación, nos transporta a cuerpos de cyborgs, naves espaciales, soldados desesperados, escritores hiperproductivos…

En fin, sea como fuere, en un mundo o en otro, a través de la mente de un personaje u otro, siempre es un placer disfrutar de la tristeza científica de este autor chileno.

| Teobaldo Mercado | http://teobaldomercado.blogspot.com | ISBN: 956-310-300-9 | 163 páginas | Año: 2006 |
 
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