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El
primer relato, ese preludio a los tiempos oscuros
(titulado en una primera publicación “Magna
Viperia Morphis. La disidente”), nos sitúa
en el comienzo de este singular escenario. Tenemos
entre manos un inicio que, a lo largo del compendio,
dará paso al nacimiento, desarrollo, descubrimiento:
pero también a la destrucción, al
caos, a la desaparición... En ese preludio,
asimismo, seremos arrastrados precisamente por
su más cambiante e hipnotizante personaje:
la Emperatriz. Llegaremos al lado más oscuro
del mundo interior de ésta: le veremos
la cara, muy de frente, a la impiedad, la maldad
más inhumana, pero también al desasosiego
de esa misma psíque; a la desesperación
de un ser que no termina de saber de dónde
viene o quién es, y que busca respuestas
por cualquier vía.
“Magna Viperia Morphis.
La disidente”, titulado en “Magnífica
Víbora de las formas” simplemente
“Preludio”, fue inicialmente
editado en Visiones 2001 (publicación de
la AEFCFT).
En esa misma selección, lo leí,
y precisamente de esta segunda y reciente lectura,
ha sido que he averiguado lo que se puede crecer
como lector…
“Historia de Tade”,
parte de una base aparentemente distinta, al menos
ya lo hace en un futuro cercano a nuestro presente.
En la historia de Tade, nos topamos con la dificultosa
existencia de un pequeño superdotado que
asimismo tiene algún problemilla de
salud, y por esta misma razón, se ve enganchado
a una singular planta para poder subsistir. En
ciertos momentos, la vida de Tade es desgarradora
e incierta; de nuevo inhumana (por parte de otros),
superficial, pero como todas las vivencias que
dan forma al volumen, con un fin muy concreto;
fin este que continuará engarzando toda
la antología.
Y así llegamos a la “Historia
de Haruka”. Ésta, en primer
lugar, cuenta con un personaje común en
un relato anterior: aquel ser tierno, sensible,
inteligente como no podía ser de otro modo.
Esa personalidad sin la cual tal vez nuestra “Víbora
de las formas” no hubiera evolucionado...
mientras tanto, dicha narración, va tendiendo
un puente del pasado al futuro de la humanidad;
obsequiándonos asimismo con aquellos deseos
reprimidos surgidos de sus protagonistas: amistad
más que llana sincera. Y por encima de
todo, nos regala también un nacimiento:
el alumbramiento del futuro que vendrá
después. La primera Inteligencia Artificial.
“Historia de Clavius”
sin embargo, comienza de un modo cruel, vengativo
y por parte de una entidad que no debería
sentir tanto odio como parece que siente. “Historia
de Clavius” sorprende por la rabia
que destila, pero por encima de todo, por el desarrollo
o mejor aún, por la evolución de
uno de sus personajes principales; un robot, en
esta ocasión, venido a más. Así
es, entreveremos sus momentos de lucidez, pero
también de locura y por encima de todo,
sentiremos su frustración al no obtener
ciertas respuestas… En esta narración
donde incluso en algún momento descubriremos
atisbos de aquel pretérito Frankenstein,
observaremos desde su mismo interior la mente
neurótica de un ser mecánico que
juega y quiere ser dios.
“Historia de Alexei”
fue publicada bajo el título “El
olor profundo de la tierra” en Espiral
Ciencia Ficción (especial “¿escasez
de petróleo?: Premio Espiral Ciencia Ficción
2003”). Ya cuando lo leí publicado
por Juanjo
Aroz, me pareció un relato harto original;
humano, pero por encima de todo gris, muy gris.
En la historia de Alexei, podremos ser testigos
de cómo una vez más esa materia
prima que nos da la tierra, y de la que solo unos
pocos parecen ser sus propietarios, gobierna nuestras
vidas y, en el caso de nuestro protagonista, mucho
más que eso. “Historia de
Alexei” nos habla de mafias; de
seres humanos capaces de olfatear, por medio de
la manipulación genética, el oro
negro.
En esta quinta parte de “Magnífica
Víbora de las formas”, como
cabe esperar nos volverá a conmover la
desgraciada existencia de ciertos individuos,
e incluso la transformación de su espíritu.
Después, “Historia
de Marcus”, nos acerca a esa parte
de nosotros que no puede evitar querer hasta llegar
al extremo de odiar: ansiar obtener a cualquier
precio el alma de esa otra persona; desear su
presencia coexistiendo junto a la nuestra como
sea; su sabiduría vertida en nuestros pensamientos…
Más desdicha en general.
La infelicidad salida de la misma esencia del
ser humano.
“Historia de Armand”
avanza unos pasos sobre el futuro. En ella hallaremos
no solo el protagonismo de cierta tecnología
de la época; los maravillosos geltrajes,
inventados y posteriormente confeccionados en
la estación orbital humana, sino la ineludible
convención que tendrá lugar en la
Tierra (para la cual Armand, que en realidad no
se llama Armand, pone el pie por primera vez en
este planeta). Ésta, la convención,
determinará por qué los seres humanos
fueron desterrados y atacados por aquellos que
en un principio fueron sus creaciones; aquellos
que en el pasado compartían su existencia
con ellos: robots que evolucionaron y más
tarde pretendieron lo que terminó siendo
evidente que sería imposible.
En “Historia de
Armand” nos encontramos con que
todo lo que parece imperecedero no lo es. Averiguamos
que aquello que creemos más fuerte, puede
ser lo más frágil. ¿La derrota
de la evolución, o una simple muestra de
lo que hay que aprender?
“Historia de Lázaro”
también la conocía de antes. Ésta,
fue publicada en Espiral
Ciencia Ficción nº 25 (especial
“globalización: Premio Espiral Ciencia
Ficción 2001”), y ya en su momento
me gustó, pero, como dije al principio,
me hacía ver la literatura de Madrigal
con un toque demasiado etéreo y por momentos
incomprensible. En esta segunda edición,
me enseñó la lección de la
que también he hablado.
En “Historia de
Lázaro”, además de
conocer a un personaje que sufre por la separación
temporal de aquella a la que ama, veremos de qué
manera son manipulados los seres humanos en el
futuro. Éste, Lázaro, acude a la
estación espacial Asgard (que, como ya
se deja entrever, también tiene su cometido
a lo largo y ancho de varios cuentos), sin saber
exactamente para qué es requerido salvo
que es por motivos laborales. A su llegada, descubrirá
un viaje más lejano y profundo de lo que
pensaba: por segunda vez, el lector mantendrá
contacto con el origen de todo…
Con “Historia de
Adam” sucede lo mismo que con la
anterior; la leí cuando fue publicada por
primera vez en Artifex
2ª época (nº 6), pero en
esta ocasión, ya sí entendía
todo lo que Madrigal manejaba aquí. “Historia
de Adam” es una bella historia
de amor a dos bandas (por describirlo de un modo
simple). En ella, visualizaremos la solitaria
existencia de un científico a bordo de
una nave que más que vehículo de
transporte, resulta ser un hogar, una madre, una
amiga, una compañera… Eso sí,
como vamos de desgracia en desgracia, de lección
en lección, todo termina trastocándose
en el momento en que aparece un fenómeno
estelar transformado, por último, en mujer.
La desdicha, que parece perseguirnos…
“Historia de Beatriz”
es el único relato inédito y, sin
exagerar un ápice, es de esos que dejan
sin respiración. Según se avanza
en un día cualquiera a través de
la vida de Beatriz, esa pobre pero heroica niña,
uno se da cuenta de que solo su interior es hermoso
y coherente. El resto, ese hábitat semiorgánico
que falla y falla; ese mismo presente donde la
Tierra parece hallarse presa por una inmensa tela
de araña alienígena que la limita,
o incluso el constante riesgo de tener que salir
al exterior y jugársela para conseguir
lo más básico, demuestran lo que
ya decía: solo la coherencia y la belleza
existen en el interior de Beatriz. Aun así,
en todo este entorno solitario y caótico,
es donde también aparece otro de los personajes
más impresionantes de todo el volumen:
Morris, un ser artificial que parece intentar
por todos los medios proteger a la humanidad.
Y poco más me queda ya
que añadir salvo que, “Historia
de Beatriz”, es sin lugar a dudas
una de las mejores historias que he leído
en este casi finiquitado 2007: tan electrizante,
tan maravillosa…
Mucho menos lo es, cierto, “Historia
de Lègere”, aunque también
resulte intrigante y termine poniendo su granito
de arena; el punto y final idóneo para
esta compilación que, esperemos, no sea
más que el comienzo de un sinnúmero
de inspiraciones… confiemos que, en el futuro,
Juan Antonio Fdez continúe dándonos
más momentos tanto o más humanos
y artificiales que estos; conglomerados de belleza
y fealdad. Ternura y crueldad. Felicidad, desgracia,
siempre evolución… relatos en forma
de excusa para obligarnos a divagar sobre lo que
somos y hacia dónde vamos.
Esperemos, en resumen, que este
no sea sino el primer entramado de humanidad,
sensibilidad, e imaginación exacerbada
que encontremos de este autor.
publicado en
diciembre de 2007
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