Contacta con NGC3660
 

Descarga esta crítica en PDF
MiasMa 004 Por: Pily B.

Sí, tengo que decirlo; esta publicación cada día me agrada más. En primer lugar, por el material que editan, que no está nada, nada mal. En segundo lugar, porque se ve entusiasmo, de eso no cabe duda (cada editorial es una buena muestra de ello), y en tercer lugar, porque ese entusiasmo está llevando número a número, a hacer de este fanzine una publicación mejor, más adulta. Por ello, creo que puedo decir que ya quedan pocos de esos primeros pasitos; que aquí se está cociendo algo verdaderamente sabroso, vaya. Ahora solo queda que estos chicos no cejen en su empeño…

Pero entrando en materia, y de nuevo según la editorial, este número fue concebido y parido pensando principalmente en el día de todos los santos. Es decir, que el engendro salió en el mes de noviembre. ¿Por qué? Como ya sabemos, aunque MiasMa procura acariciar nuestros tres géneros favoritos, es el terror el que lleva la voz cantante, y en este número cuatro, no ha sido menos, por eso además ha pretendido salir con fecha morbosilla.

De hecho, ya el primer relato “Néctar para lumbricus”, de Enric Herce, no hace esperar a ese género que empieza con T, o en este caso también con la M de misterio, según criterios. Y es que a pesar de que hay momentos en los que uno siente verdadero pánico hacia aquello que pudiera pasarle al protagonista (¿y le pasa? ¿Aaah?), la mayor parte de la narración está centrada en el misterio; en aquello que decidirá hacer (o no), su protagonista, o en si “la bruja tendrá al final razón”.

“Néctar para lumbricus” empieza siendo un relato próximo, creíble, por aquello de que nos calzamos las botas de un camionero y dentro de ellas, tenemos la oportunidad de vivir y pensar todo lo que él vive y piensa. Sí, cierto… y precisamente aquí es donde radica el mayor atractivo de la historia; además de por aquellos derroteros que termina llevándonos, misteriosos derroteros (que también tienen su miga), es precisamente su coherencia (y las formas de Enric, maestro de lo misterioso y lo mundano al mismo tiempo), lo que hace de “Néctar para lumbricus” un relato entretenido y singular =y misterioso, sí, sí=, sin lugar a dudas.

“Tabla Rasa”, de José Ramón Vázquez, cambia de tercio por completo y nos brinda la oportunidad de entrar en contacto con la ciencia ficción, lo que siempre es un placer (y espero que no se me esté viendo el plumero). En “Tabla Rasa”, al comienzo, nos desorientamos por completo, pero poco a poco (y cada vez más) nos iremos manteniendo a la expectativa, justo como le pasa a su protagonista (¡qué remedio!). Y es que este, de buenas a primeras, se despierta y se ve a sí mismo rodeado de aquellos utensilios necesarios para llevar a cabo una intervención quirúrgica. Y mientras procura regresar a su rutina, es perfectamente consciente de que conoce todo; la ciudad, para qué sirve esto o aquello, pero es incapaz de recordar nada que tenga que ver consigo mismo…

Una vez más, el misterio vuelve a hacer acto de presencia pero en esta ocasión, acompañado de la ciencia; de la ciencia y de la ficción.

Alejandro Galland, es el tercero en discordia, como se suele decir, y éste decide hacer su aparición con “La herencia”, un relato que además de terrorífico es algo gore, pero sin llegar a ser explícito. “La herencia”, en sí es una historia de zombies, elaborada, entretenida, y con sentimiento, pero que como original, no se lleva el primer premio. Eso sí, como el resto, entretiene y aporta otro granito de oscuridad a MiasMa.

Después viene la poesía de Iván Olmedo. Por una parte, “Guerra para siempre” y por otra, “Dos mil seis visiones”. El primero, rima las consecuencias de la guerra; el segundo, aquello que normalmente no vemos si no afinamos nuestros sentidos (o al menos uno de ellos).

“Hamelin”, de Jesús Cañadas, en un cuento simpático a la vez que desgarrador. Infantil, pero al mismo tiempo adulto; cuenta la historia de un niño que sueña ser ratón, y el resto queda para su lectura. Lo más llamativo de “Hamelin” además de su espontaneidad, es que a pesar de que al desentrañarse la incógnita todo viene a ser lo que podríamos esperar, mientras lo hace, sobre todo en esa última parte, aquello que siente el adulto y por encima de todo la descripción de un rostro, consigue ponernos el vello de punta.

… Sin lugar a dudas, “Hamelin” es otro ejemplo de relato ágil y ameno. Y simpático, pero eso ya lo dije.

“Descomposición en primera persona” de Mascarada XIII, es justo lo que su propio nombre indica, y a pesar de lo descrito, y porque no puedo extenderme si no quiero revelar más de lo que es prudente, sí he de admitir que Mascarada ha conseguido crear una perfecta composición de la descomposición. Y todo ello sin llegar a lo escatológico ni rozar lo desagradable, lo que siempre es de agradecer.

“El reloj” de Gabriel Norton, es la historia estrella sin lugar a dudas, y no solo por su extensión, que es de destacar (pero no os creáis, a pesar de ocupar páginas y páginas, termina en un suspiro). Gabriel nos cuenta qué es lo que sucede con una antigualla; un reloj que ¿fue heredado de padre a protagonista? Sea lo que fuere, sin lugar a dudas éste debía tener alguna interesante cualidad, puesto que primero fue el padre, y más tarde el hijo, quienes lo apreciaron por encima de todas las cosas y no quisieron desembarazarse de él. “El reloj”, termina trasladándonos a una historia muy manida pero, como siempre, contada de otro modo; con gracia (aunque sin sentido del humor), con misterio, y con imaginativa al fin y al cabo.

Lo siguiente es una ilustración de Joseph María Argenté; Retrato de un asesino; Richard Ramírez, The Night Stalker…

“Lovecraft y el monstruo de los tejados” es un particular artículo donde Oscar mariscal nos cuenta la obsesión tanto de Lovecraft, como de RH Barlow, por el “esa cosa negra y gomosa con alas de murciélago”, que se movía por los tejados… Desde luego, junto a los escritos seleccionados, esto del monstruo de los tejados no tiene desperdicio.

Y tras las siempre presentes breves bio-bibliografías de los autores, una poesía en francés; “Une carrogne” de Charles Baudelaire, que por motivos evidentes no traduciré. (No, no domino el idioma galo)

Lo dicho, setenta páginas de terror, fantasía y algo de ciencia ficción, resonando en el fándom mientras caminan hacia el futuro que a pulso se están labrando.

| Varios autores | MiasMa mailto: miasma@miasma.info | 72 páginas | 2,50 € | Noviembre 2006 |
 
 © Copyright 'NGC 3660' en órbita desde el año 2000 ngc@ccapitalia.net