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MiasMa 005 Por: Pily B.

Lo primero que salta a la vista en este nuevo y esperado número, es que su grosor va clara y definitivamente in crescendo… Lo que siempre es una buena señal. ¿O no?

A parte de esto, si hojeamos un poco por encima el recién parido fanzine, también observaremos que éste contiene relatos más largos de lo que acostumbra, lo que para alguien con mi gusto, también es una buena señal.

En cuanto a su contenido, además de un mínimo (como siempre) y agradecido prólogo, una portada también como mínimo curiosa -venida de la mano de Desidia, ilustradora, escultora, y editora del fanzine siniestro La amante de Frankenstein-, iremos tropezando con historias deambulantes, algunas de ellas pertenecientes al género de la ciencia ficción, otras, la mayoría, al género del terror, pero cada una de ellas con una única dirección final; el del inabarcable mundo de la fantasía.

La primera de estas historias, y creo que la más corta, es aquella que nos brinda la pluma del señor Wladislaw Draculesti (sin comentarios sobre el nombrecito. Apropiado para este fanzine, lo es), y que lleva por título “Eiseptofobia. Mi miedo a los espejos”. En esta primera empresa, recalaremos en el mundo de la fantasía y el escapismo: Su protagonista, asiste a la subasta de los enseres precisamente de un mago, y en ella, adquiere algunos de los muebles que pertenecieron al ilusionista. Al tenerlos en su poder, en el interior de uno de ellos comprueba que olvidaron un misterioso libro, y cuando hace uso de este, empiezan a suceder cosas imprevistas, misteriosas y macabras…

Eiseptofobia. Mi miedo a los espejos”, a pesar de lo complicado de su título, nos relata un universo ágil y entretenido. No muy original, eso es cierto, pero nada desdeñable si se quiere pasar un buen rato en compañía del ¿terror cósmico materialista?

El cuadro”, de Ignacio Guerrero, empieza rozando lo bohemio cuando su protagonista, casi a espaldas de la que es su segunda mujer, va de compras y adquiere un cuadro que de entrada le deja blanco; la obra pictórica, es la representación de lo que él cree es el último minuto de vida de su primera esposa…

A través de una casualidad tan extraña, Rodrigo, el protagonista, se abstrae inmediatamente en la búsqueda del autor de la obra y las respuestas al porqué del suicidio de Beatriz…

Y hasta aquí, una vez más, lo que puedo contar. “El cuadro”, aunque utiliza el recurrente truco de las trampas, los acertijos y las casualidades, es un relato original a su modo, bello, embaucador, y nada falto de morbosidad, además de contar con un final que como poco podría tildarse de muy visual.

Fco. Javier Pérez, colaborador de esta misma web, nos pone los dientes largos con una angustiosa intriga cienciaficcionera; “El gato de Shrödinger”. En dicha intriga, y al igual que en el experimento del señor Shrödinger, la mecánica cuántica hace de las suyas, y lo que empieza siendo una mañana más en la vida de un científico, termina convirtiéndose en una lunática pesadilla para él y todo aquel que le rodea. “El gato de Shrödinger”, a pesar de ser el relato que más claramente abarca el género de la ciencia ficción, cuenta con locura a raudales, algo de víscera, la paradoja del tiempo, y una prosa impecable en casi toda su extensión.

Tras una historia de gatos (o no), viene el relato más divertido, con diferencia, de todo este número cinco. Y no, no es divertido porque haga reír, o tal vez sí lo hace pero por lo crudo de la situación, y la misma personalidad despreciable de su protagonista… “Paz a los hombres, un cuento de navidad”, nos acerca a un ángel pocas veces imaginado; la mano armada de Dios, pero qué mano armada. Carlos Sáez, también colaborador de NGC 3660 y actualmente consejero de redacción del Ezine Rescepto, se puede decir que blasfema, provoca, y saca a relucir su lado más socarrón que es un primor…

J.Javier Arnau (¡también colaborador de esta humilde galaxia!) nos regala un par de sus hermosas poesías. La primera de ellas, “El mar que nos llueve”, es una especie de anhelo informático. La segunda, “Viaje estelar”, podría estar poniéndonos en la piel de otro poeta, ¿la computadora de una nave? Ambas dos, sin duda un maravilloso descanso para nuestro sufridor intelecto.

Félix Amador, reitera con aquello del universo de la imagen pictórica y sus enigmas en “La dama del cuadro”, pero esta baza, Félix nos traslada al pellejo de uno de los guardias de seguridad de un museo. Éste, comienza a trabajar en el turno de noche y es informado de que aquellos que ocuparon su puesto anteriormente, no tardaron demasiado en abandonarlo. A pesar de lo que pueda parecernos (ya que anteriormente teníamos “El cuadro” de Ignacio Guerrero), se trata de una historia totalmente diferente a otras muchas. En ella, tendremos a una protagonista ficticia que por supuesto no es lo que parece, y además, erotismo, misterio fantástico, e imaginación entre pasadas civilizaciones.

Ojos bonitos” nos lleva a otro extremo, también al del misterio, pero a diferencia de sus antecesores la oscuridad de este cuento se origina en los años treinta, en un pueblo del norte de España, y a través de las vivencias de una joven viuda. En esta singular narración, Maialen Ruiz nos acerca a ese mundo interior de la fémina solitaria, a sus desgracias, al erotismo tenebroso; al espanto de lo desconocido… haciéndolo de manera próxima y despertando en todo momento nuestra curiosidad.

Oscar Mariscal, llega en esta su primera aparición con dos brevísimas obras poéticas; “La Venus fea del metro”, que a mí me ha dejado tal cual estaba, y “Guiñol”, que sí nos acerca más al mundo del sufrimiento y lo enfermo.

Después tenemos la imagen que todo número de MiasMa lleva, y en esta ocasión, se trata del retrato de Charles Manson, del ilustrador, músico y guionista, Josep M. Argenté.

Casi por último redescubrimos “La cruz del Diablo”, perteneciente a las magníficas e inolvidables leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, lo que siempre, al menos para mí, es un manjar exquisito y listo para su degustación, aunque es esta ocasión, resulte de lo más angustioso, triste y cruel…

Y cerrando el número cinco, como ya es costumbre, nos encontramos una obra poética en otro idioma y los breves perfiles de los autores colaboradores, pero, ¡sorpresa!, para variar, en su contraportada tenemos regalo de Oscar Mariscal, esta vez deleitándonos con su charla sobre calaveras.

Satisfacción, sí. Eso es todo lo que se me ocurre decir para darle cierre desde aquí, a este número cinco y a su año de vida que esperemos continúe siendo larga, próspera, y por supuesto terrorífica.

| Varios autores | MiasMa mailto: miasma@miasma.info | 84 páginas | 2,50 € | Febrero 2007|
 
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