Chalala,
el personaje principal, precisamente por circunstancias
de la vida (su corazón le es arrebatado
repentinamente por la prometida del jefe blanco),
nos muestra una historia sobre racismo, pobreza,
amor descontrolado, obsesiones, sexo, vudú,
y por supuesto desgracia.
Tobías
Grumm, sorprende por su naturalidad buceando
dentro de la piel del personaje de color. “Chalala”,
al mismo tiempo, nos hace caer en la cuenta de
lo dura que es la vida de aquellos que trabajan
en el campo, a golpe de látigo (si me apuráis).
Al mismo tiempo, participamos del desquiciamiento
por una mujer que no está, ni mucho menos,
al alcance de Chalala (y por extensión
tampoco del nuestro, ingenuos lectores); también
del horror que puede traer algo que no es natural,
y es que esta historia, además de amor,
nos traslada terror, y lo hace de una manera genuina.
Sin lugar a dudas, “Chalala”
es el plato fuerte de este número 6.
Y tras un autor que ya ha colaborado
alguna que otra vez en esta web, llega la historia
de otro que también lo hace; Miguel
Ángel López Muñoz. Éste,
tiene el gusto de presentarnos una historia de
ciencia ficción, cómo no. “El
cable”, a pesar de no ser de esas
narraciones que quitan el hipo, desde luego sí
nos traslada a una situación imprevista
y original, dado lo absurdo de la ubicación
inicial de sus protagonistas. En ella, ahonda
en poco espacio (de páginas) en el sufrimiento,
en la inseguridad, y en el derrotismo, de manera
amena; cuando uno lee “El cable”,
desea que todo acabe cuanto antes, exactamente
igual que aquellos que habitan dicho relato.
Y, vaya, a pesar de no tener
un final del todo original, desde luego Miguel
Ángel sí sabe cómo captar
nuestra atención y retenerla hasta ese
mismo final.
“Pura física”,
de Carlos de la Cruz, también navega a
través de la ciencia ficción más
pura. Ésta se desarrolla a bordo de una
nave; en manos de un futuro experimento, a lo
largo de un largo viaje, y sobre las espaldas
de esos dos investigadores que viajan en las entrañas
de la avanzada nave. “Pura física”,
desde luego empieza dando muy buenas expectativas
al lector, pero según avanza, al menos
a mí, se me termina enredando un poco más
de lo esperado (y/o deseado), transmitiéndome
esa sensación de que tal vez su autor se
haya extendido un poco más de lo debido.
Desde luego se trata de una historia
entretenida y de las que a mí me gusta
leer; Hibernaciones, descubrimientos, conspiraciones,
el espacio… pero en última instancia,
se me queda demasiado larga y explicativa.
“Aquí yace
Arcadio Buenaventura”, de Miguel
Angel Julià, es una historia de misterio
que, aunque no es del todo desconocida (de hecho
trata sobre un objeto ya utilizado en un relato
anterior por otro autor, en este mismo fanzine),
sí resulta encantadoramente surrealista
y sobrenatural. ¿Una pista? Dos hermanos,
rivalidades, una herencia…
Un placer leerla aunque, insisto,
no sea del todo original.
José María Tramparillas,
pone un pequeñísimo toque de humor
bastante sarcástico, y en pocos momentos,
eso es, con su relato “El mazo”.
En él, nos habla de una herencia y de aquello
que siente el heredero hacia su progenitor; tanto
en vida, como ahora, habitando el padre el más
allá. También, somos testigos de
cómo la ¿locura?, se termina apoderando
de él, del desdichado protagonista, ¿o
no es eso lo que sucede exactamente? Sea como
fuere la vida no transcurre de un modo tranquilo,
a pesar de lo que pudiéramos pensar en
un primer momento, y asimismo, descubrimos que
nadie es como parecía ser... Eso sí,
en “El mazo”, José
María Tramparillas también echa
mano de otro “utensilio” muy apto
y utilizado en relatos de intriga, pero dado el
nivel de la historia, la verdad, poco importa.
“El mazo”,
por si no ha quedado claro aún, es un relato
de terror psicológico, que incluye, claro
está, sorpresa final.
José
Carlos Canalda es el penúltimo autor
(también frecuente de esta web) en darnos
a conocer su trabajo. Éste, lleva por título
“El paraíso perdido”
y, ciertamente, aterra. José
Carlos Canalda, nos habla de un escritor,
un prolífico autor de ficción que
sufre un terrible accidente. A raíz de
este, su mente se queda hecha papilla y lógicamente
pierde esa capacidad creativa anterior. Canalda,
nos lleva de la mano de un escritor que quiere
y no puede, acercándonos a la vida de alguien
derrotado; obligándonos a pensar, a los
más o menos ilustrados, qué ocurriría
si como en el caso del protagonista sucediera
que…
Desde luego es terriblemente
maravilloso.
La última historia titulada
“La charca”, es amena
y ritmosa. Me explico; Antonio M. Arbonés,
no sé si adrede o no, se empeña
en que evoquemos en cierto modo de La guerra
de las salamandras, de Karel Capek. Cierto,
cierto, ambas historias no tienen mucho que ver,
salvo, que la cosa va de criaturitas acuáticas.
Por supuesto se trata de una historia de terror
donde corre hasta el apuntador (como se suele
decir); una aventura de principio a fin, que pone
eso mismo, un fin entretenido y ameno a este número
seis (como tiene que ser).
Eso sí, a pesar de ese
final tan trepidante y oscuro, este sexto volumen
(el primero con portada a color, lo que vuelve
a ser un avance), teniendo en cuenta sobre todo
los dos anteriores, tal vez resulte un poco más
flojo. Aun así, siempre merece la pena
dejarse llevar por sus páginas; soñar
o temer junto a sus autores, conocer más
sangre fresca, y por supuesto despedirlo con ese
sabor de boca que rebosa interés.
… Interés por ver
qué nos llegará en el próximo
número, claro está.
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