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MiasMa 007 Por: Pily B.

Nunca me había planteado si el género del terror podría dar frío en pleno verano, y dependiendo de la historia y la forma de desarrollarla del autor, está claro que sí. Este número siete, de una revista que cada día se lee más y tiene más puntos de venta, da frío y requeteescalofríos. Los seis relatos que lo componen, desde luego no tienen desperdicio.

Pero vayamos por partes…

Buscando un buen comienzo para la séptima entrega, imagino, los editores de MiasMa han hallado esta estupenda “La hermandad”, historia contada por Jaume Benedito Tejera, psicólogo, y bien que se nota, puesto que abre la vereda de nuestro temor a través de una vivencia conjunta. En ella, el terror psicológico es lo que prima, dado que aunque comienza de una manera aparentemente habitual, pasa rápidamente a ser un retrato de lo que parece un experimento. ¿Lo es? ¿No lo es? Si lo es, dicho experimento recuerda a la película Cube, eso desde luego, al menos en lo que a la situación mental de cada elemento suprimido de su realidad se refiere. Éstos, que son varios, son llevados por las bravas a una sala y allí, entre interrogación e interrogación, esperan, sin saber muy bien qué. Pero toda esta sensación, la de que en ciertos puntos se asemeja a la película mencionada, pasa a un segundo plano en un abrir y cerrar de ojos, en el momento en que nos encontramos con un ser auténticamente maléfico quien, entre maldad y maldad, nos ayudará a entrever el patetismo de las personas. Y es que a pesar de que la situación no tarda en desbaratarse, desde luego el punto fuerte de “La hermandad” es ese; la reacción del ser humano ante la impotencia y la desesperación.

Sergio Mars, colaborador de esta web y miembro del equipo de Rescepto, se decanta por una historia que podría englobarse dentro de lo que llamamos fantasía sobrenatural. “Yamata-no-Orochi”, a pesar de parecer el título de cualquier tema del señor Ryuichi Sakamoto, trata sobre submarinismo y lo hace en Japón.

Lo que acontece a raíz del ejercicio de esta intensa práctica, tiene lugar en una gruta cuyo nombre es el del mismo monstruo mitológico japonés. La expedición por la expedición, el ansia de saber, hallar alimento para la curiosidad humana, lleva a sus protagonistas a embarcarse en una aventura aparentemente segura.

Sergio Mars, nos introduce en una excursión colectiva al mismísimo trasfondo de la paciencia humana, obligándonos a experimentar la soledad y la locura, y aunque no es una historia que deje nuestro corazón sobresaltado y dentro de un puño, sí nos inquieta e hipnotiza, dado que su narración es delicada e impecable.

El jardín de Acónitos”, es la típica historia que más bien parece una leyenda. De esas que a mí me cautivan y, una vez finalizada, antes de comenzar con la siguiente narración, me exige mirar al frente, al infinito. Ignacio Guerrero, nos deleita con un cuento bello y sentimental; un sueño premonitorio, morboso, espeluznante por lo real que es. Un relato cargado y entregado al sentimiento. Una maravilla del suspense y de la tristeza, con un final casi, casi sorprendente.

Carlos de la Cruz, al contrario que los anteriores, se decanta por la ciencia ficción pura. “Matemática impura”, es una entretenidísima crónica de cómo un científico intenta conseguir algo que desde tiempos inmemoriales la raza humana ha añorado. Lo que más llama la atención de “Matemática impura”, dejando a un lado el objetivo del experimento, es que el científico, además de ser español, la arma pero bien partiendo de Valencia (¡pobres valencianos!): Se trata de una historia original y ocurrente, contada prácticamente toda ella en forma de diálogo.

La muñeca” es un cuento terrorífico, intenso, espeluznante y maquiavélico a partes iguales. Raquel G., nos sitúa en la rutina de una niña a quien nadie ve y cuya existencia no parece ser tenida en cuenta por bicho viviente alguno. Dicha niña, como es natural, un buen día se cansa de su situación (exagerada hasta decir basta) y decide poner remedio pero, ¡ay de ella!, no sabe lo que la espera.

Como digo, “La muñeca” es una obra tremendamente exagerada o fantasiosa, pero una vez superado esto, desde luego es digna de ser leída y englobada dentro del género del horror.

Último turno” también insiste en ponernos los pelos de punta. N. Guntes, nos conduce a lo que es el turno de noche del veintidós de diciembre. En su sombrío turno de trabajo, cuatro jóvenes han de hacer la misma faena de siempre; transcribir libros para una página web. Como es de esperar, las personalidades más destacadas se encierran en estos cuatro; el bromista no puede faltar. Pero hete aquí que lo que parece empezar como una broma, termina siendo todo un drama que nos arrebatará más de un sobresalto y sobre todo nuestro interés. “Último turno” es amena y divertida, pero sobre todo es una gran muestra del más clásico de los suspenses.

Y para cerrar este número siete, los editores de MiasMa lo hacen con un interesante artículo de Óscar Mariscal (colaborador reincidente de la publicación), dedicado a Augusto Darvell (el vampírico personaje de Lord Byron) y a Konrad Dippel (científico alemán de quien Mary Shelley se inspiró para escribir su Frankenstein).

Por enésima vez, ha sido un placer recorrer el panorama actual de nuestros géneros a través de las páginas de una publicación que, se lo está ganando a pulso, cada día admiro más.

| Varios autores | MiasMa mailto: miasma@miasma.info | 64 páginas | 2,50 € | Julio 2007|
 
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