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La moderna Atenea Por: Pily B.

Termino de leer la novela de Mª Concepción Regueiro, La moderna Atenea, y observo que mi admiración hacia ella ha aumentado exponencialmente, al igual que el interés de todo y por todo lo que ha narrado a lo largo de sus casi ciento setenta páginas. Bien es cierto que, como autora, ya le tenía echado el ojo: anteriormente, observé en algunos de sus relatos esa espontaneidad que la caracteriza y a mí tanto me gusta, y de la que, para colmo, aquí vuelve a hacer alarde ad infinitum. Pero es que además de esa frescura y facilidad para transmitir, también encuentro un enorme cuidado a la hora de concebir este nuevo escenario (éstos, los que yo conozco, nunca dejan indiferentes)...

No obstante y, por primera vez, me topaba con la siguiente muestra de su cosecha esta vez en extended version, e, insisto, de ahí mi admiración in crescendo. En La moderna Atenea, no solo ha desarrollado una historia interesante y asaz original (lo último, no se puede decir de muchos manuscritos), sino que ha mantenido este estatus durante toda su extensión proporcionándole asimismo un final que, no sé muy bien por qué, ha terminado haciéndome sentir verdadero orgullo.

(?)

La novela de Concepción Regueiro, es un derroche constante de imaginación e inteligencia (¿eso ya lo he dicho?): un saber qué tejer y cómo hacerlo con extremada coherencia, tanta, que al término de mi lectura me ha obligado a buscar información en Internet, ya sabéis, por si acaso… pero no, no he encontrado nada. Y sin embargo, habría sido tan interesante, tan inquietante… No obstante todo eso que parece interesante e inquietante es de su propia invención, y qué inventiva tiene.

Por otra parte, al leer La moderna Atenea es más que evidente que esta mujer no escribe por escribir, así que del mismo modo, aquellos que lean La moderna Atenea no leerán por leer. Porque esto también es cierto, desde la primera página he tenido una sensación que hacía tiempo no tenía: cada palabra leída, ha sido disfrutada; cada nuevo párrafo, despertaba más curiosidad y ganas de continuar… Y eso es admirable. Es deseable.

Sí, tenemos entre manos una historia de nuestros tiempos a la par que otra del siglo diecinueve. Tan intrigante la una como la otra; tan absorbente la una hacia la otra que, de manera tal vez fortuita, tal vez obligatoria, terminan fagocitándose y sumergiendo al lector, entre ambas, en un sinfín de morbosos y fascinantes hechos.

Y todo ello da comienzo de una manera, para muchos de los fandomitas, exageradamente familiar: los primeros artículos redactados para una publicación, “El prodigio de las letras”, por una concienzuda colaboradora: Magda Luiz. Éstos, se editan con su autora ya en la tumba, puesto que un trágico accidente nos la arrebata justo cuando, ingenuos lectores, acabamos de saber de su existencia.

En sus artículos, la difunta Magda reaviva el recuerdo y, en definitiva, lo que terminó siendo la misteriosa existencia de una mujer que, según parece, habitó el siglo diecinueve y aunque no parecía tener mucho de especial salvo un estupendo estatus y una excelente educación, bajo cuerda terminó revelando a una extraordinaria persona: una mente inminente, una promotora incansable.

Dorotea Suances, vivió en lo que en la actualidad de La moderna Atenea se convirtió tras su muerte en la Casa de la Cultura de la comarca donde se edita “El prodigio de las letras”. Los atisbos de inteligencia de esta tal Dorotea y su amor por la filantropía, nos vienen desmenuzados de manera ciertamente intrigante de la mano de antiguas cartas que, fortuitamente, llegaron a manos de la autora de los artículos inconclusos sobre Dorotea: de nuevo la fallecida Magda Luiz. Dichas cartas, relatan cómo fue que ciertos personajes terminaron siendo su mano derecha: la admiración que Dorotea despertaba, su envolvente carisma, los intereses de ésta trasladados y grabados a fuego en la consciencia de sus acompañantes. Y esa actividad secreta por la que luchaba; eso que se dio en denominar, precisamente, La moderna Atenea…

… Y estas cartas son solo el comienzo. Después tendremos, siempre a modo de publicación, carta o incluso e-mail, otras opiniones e historias de personas que aparentemente tienen alguna pieza más del puzzle que es la vida y alrededores de Dorotea Suances… Al igual que la muerte de Magda es solo el comienzo de las desgracias… Y es que ya dije que ambos siglos acaban enredándose y el secretismo y la oscuridad del diecinueve, a veces aprisiona nuestro siglo: a aquellos que se ven tremendamente hipnotizados por la historia de Dorotea, y a esos otros que la acompañaron en el pasado porque, dicho sea de paso, si hay algo que también es digno de destacar en esta narración, es el número de personajes interesantes que hay en ella: desarrollados de manera escrupulosa, cada uno en su época e imprimiendo su presencia con una tremenda fuerza.

Para finalizar, he de admitir que comentarios como este son los que terminan repateándome las tripas: todo en él es tan absolutamente positivo, todo tan increíblemente maravilloso… Pero es que de no transmitir aquello que la lectura de La moderna Atenea ha despertado en mí, desde luego merecería como mínimo una enorme patada en el trasero, dado que tenemos ante nosotros a una gran autora; una pluma digna de todo lo dicho aquí, y más.

Antes lo sospechaba, ahora lo tengo claro, Mª Concepción Regueiro es una de nuestras modernas Ateneas y yo no pienso perderla de vista.

 

publicado en marzo de 2008

| Mª Concepción Regueiro | Grupo Editorial A.J.E.C | Colección Albemuth Bolsillo nº 16 | Edición: Febrero 2008 |
| ISBN: 978-84-96013-38-4 | 168 páginas |
 
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