Contacta con NGC3660
 

Descarga esta crítica en PDF
Los navegantes Por: Pily B.

Es la primera vez que leo algo tan insólito y dispar como es el caso de esta historia; una extraña mezcla entre Borges y Henry Miller (o Bukowski, aunque no sean la misma cosa). Cierto, sé que una afirmación así deja helado al más pintado, pero es totalmente verídica. Al menos mi ejemplar de Los navegantes, es lo que contenía; grandes dosis de fantasía épica, sí, pero también mucho, mucho sexo y un lenguaje, mmmmm, dejémoslo en desgarbado.

De acuerdo, el prólogo de Salvador Montesinos (desde luego original y esclarecedor), nos aventura que Los navegantes no es una obra común, y también nos adelanta esa forma diferente que tiene José Miguel Vilar de enfocar su historia; sembrada de personajes de todos los pelajes, y también del desparpajo en el lenguaje de estos (por si fuera poco, en los momentos más inesperados), pero, eso también es cierto, una cosa es leerlo, y otra muy distinta vivir con ello a lo largo de sus trescientas y pico páginas.

Y, creedme aquellos que no hayáis leído Los navegantes, eso es lo que básicamente me he encontrado; una historia muy bien construida, vale. Una narración donde somos espectadores de una gran invasión; la víctima, una ciudad muy antigua. Los mártires, una de las primeras razas del universo creado por Vilar, pero además, entraremos en la mente y en las carnes de personalidades que no son solo malos malísimos o buenos buenísimos, sino mentes cercanas, con sus miedos e inquietudes, sus ilusiones, y por qué no decirlo, sus pajas mentales; líderes que, por si fuera poco, son y lo reconocen para sí, inseguros.

¡Inseguros! ¿Será posible semejante desfachatez?

Y es que no solo hablo de los líderes buenos buenísimos, que haberlos haylos, sino también de los líderes malos malísimos; que no por ser mentes inseguras, aparentemente bipolares, dejan de ser crueles y carniceros…
Y esto no es tan común…

Tenedlo en cuenta, se disfrutará o sufrirá por conocer ambos puntos de vista; el de los buenos o indefensos, y el de los malos o privilegiados. Porque esto es lo que hay en definitiva; una encarnizada y desigual lucha por unas tierras. Un pueblo que lucha por lograr la supremacía mientras otro se ve subyugado sin querer saber ni prácticamente entender de guerras.

Y, vaya, por otra parte (que esto no acaba) tenemos otra serie de personajes nada convencionales, como es el caso de otro de los protagonistas; Akkán, expresidiario, exsegurata de puticlub, y quién sabe cuántas exlindezas más…

En fin…

Pero no creáis, que también tenemos todo lo contrario; la belleza, la sutileza, la casi pureza, incluso la magia… entre tanto, Los navegantes nos aproxima a una historia extraordinariamente ambientada. Desarrollada hasta decir basta (de hecho, uno de los puntos oscuros, a mi modo de ver, es que tal vez sea demasiado larga): Con batallas, humor, amistades, amor y sexo.

¿He dicho sexo? ¿Lo dije ya? ¡Sexo! Que no se me olvide. Contiene mucho sexo. E imagino, sí, que los más próximos a este género de la fantasía, habrán tenido la oportunidad de acercarse a alguna otra narración donde hubiera algún escarceo que otro; puede que alguno más subido de tono de lo acostumbrado, pero en el caso de Los navegantes, creedme, es distinto. El sexo (y en múltiples ocasiones de lo más explícito) es también uno de los protagonistas principales (¿es que no mencioné a Miller? Pues incluso el estilo de este, creo que a veces se queda corto).

Asimismo, encontraremos auténticas perlas filosóficas salidas de esta misma mente (claro) del autor; situaciones que jamás terminarán como deseamos (algunas verdaderamente duras), e incluso nos recrearemos en la aparición de un personaje que, leamos lo que leamos, y aunque no seamos conscientes, siempre está ahí.

… Y es que Los navegantes no es solo surrealista en su lenguaje (que verdaderamente es desternillante, y no en un par de ocasiones, no, que su estilo y nivel son constantes), sino en ciertos pasajes.

Los navegantes es una historia quizá por momentos demasiado arriesgada, sí. Una historia nada convencional; de acuerdo. Una historia que, en definitiva (y creo que es de lo que se trata), te entretiene, te enseña, te inspira, y en ningún momento te deja indiferente.

Bien por lo tanto por su autor, y bien por la osadía de su editor. A mí, personalmente, me ha encantado el cambio de sexo. ¡Digo, de aires!

| José Miguel Vilar | Colección Albemuth Internacional nº 15 | Prólogo: Salvador Montesinos | 320 páginas | 16.95 € |
| Grupo Editorial A.J.E.C | | Edición: Mayo 2007 |
 
 © Copyright 'NGC 3660' en órbita desde el año 2000 ngc@ccapitalia.net