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La cólera de Nébulos I: "La maldición" Por: Pily B.

 

 

Siembre lo he dicho: la mitología, es uno de mis puntos débiles a pesar de no ser ni mucho menos una experta. Por ello y, desde el principio, La cólera de Nébulos se ha ganado mi simpatía.

Así es, la obra de Francisco Illán, es básicamente una novela de aventuras cimentada en la mitología originada en su mente; una mitología, asimismo, muy cercana a la griega. Eso sí, aquí, el Olimpo es reemplazado por más de lo mismo, pero en esta ocasión, denominado de otra manera: Celestos. El cielo, el lugar más alto, el espacio más puro donde, entendiendo de mitología o no, todos ubicamos a los dioses. De igual forma, estos, los dioses, son rebautizados como Eternos y, como ya sucede con la denominación de su hogar celestial, también esta designación indica fácilmente su calidad. ¿Para qué complicarse más? Y por otra parte, ¿por qué no así; fácil y comprensible para todos? La principal aptitud de un dios es ser eterno, ¿no es cierto? Pues entonces, para qué más florituras.

También, como no podía ser de otro modo, La cólera de Nébulos relata toda una odisea; centrada ésta en los buenos propósitos de dos amigos, Eleazar y Eostes. Eleazar nebulida, hijo de aquel cuya ira da nombre a esta primera entrega mitológica -Nébulos universida, la máxima autoridad de Celestos-, se pasa de listo y junto a Eostes, también descendiente de otro Gran Señor Eterno, se adentra en las tierras prohibidas de Chandigharán, hogar de los mortales. A partir de ese momento, ambos héroes no contarán sino con su valentía y astucia dado que, precisamente por haber actuado guiados a la par por su ingenuidad y el afán de liberar esas tierras de la oscuridad -todo ello sin haber pedido permiso al Senado Imperial-, son categóricamente desterrados y obligados, ahora sí, a liberar Chandigharán.

Así es, muy a pesar del resto, del Senado Imperial y del propio Nébulos, los dos jóvenes Eternos tendrán que cumplir una misión sin ningún tipo de ayuda o mínima guía, mientras sus condiscípulos, se resignan observando cuanto sucede en la Sala del Ojo del Tiempo.

Y todo ello será narrado por Magios, el Consejero de Nébulos, en el Libro del Tiempo…

Y ellos, los héroes insurrectos, habrán de terminar con esa maldición que marchita las tierras de Chandigharán; mientras superan las pruebas que el mismo Nébulos les ha impuesto, aunque en el fondo, Eleazar y Eostes no hagan sino enfrentarse básicamente al Mal más primigenio, o en su defecto, a uno de sus aliados: Anteo, hijo de Gea (¿la lucha inicial fue entre la tierra y el cielo?); sirviente de Infernos, éste último némesis del mismísimo Nébulos…

La cólera de Nébulos, como creo que ha quedado claro, nos guía a través de ese arduo camino que ambos amigos seguirán sin remedio. Un camino que les pondrá constantemente a prueba; a su valor, a su pericia y nobleza, entrometiéndoles en batallas que no tienen por qué librar, mientras se enfrentan a criaturas, tanto humanas como bestias, y al peor enemigo de cualquier ser inteligente (o no): el odio. La perfidia también tropieza con ellos, incluso aquella que nada tiene que ver con su existencia, pero que igualmente pagarán.

En este viaje aparentemente sin fin, donde los dos héroes atravesarán tierras totalmente yermas, encontrando finalmente parajes mágicos; grutas de cuento de hadas, o de pesadilla, cuyos habitantes llevan siglos esperando… llegaremos finalmente a verle la cara a la amistad sin condiciones; a la determinación de aquellos seres que, a toda costa, quieren ayudar a los más débiles, a la nobleza interior...

La cólera de Nébulos contiene, además de todo un recorrido humano y mitológico, también un recorrido fantasioso, aderezado en todo momento del universo de la espada y la brujería. Sus páginas, sus aventuras, están sembradas de seres quiméricos, de situaciones aparentemente irreales que únicamente servirán para ayudar a avanzar a nuestros héroes en su camino.

Francisco Illán, hilvana toda su odisea de manera soberbia, harto comprensible, aunque a veces peque de cierta precipitación o simplicismo a la hora de resolver determinados conflictos. Aun así, en La cólera de Nébulos, tenemos toda una lección de cómo escribir mitología de manera asequible, entretenida y elegante.

Y una vez dicho esto, solo queda esperar una continuación a esta particular odisea de Illán.

 

publicado en diciembre de 2007

| Francisco J. Illán Vivas | Editorial Nausícaä, España | ISBN: 84-96114-87-2 | Edición en rústica| Marzo de 2006 |
| 287 páginas | 15x23 cm |
 
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