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El seronte que jugaba al escondite Por: Pily B.

Parece mentira, pero no recuerdo haber leído durante este año literatura con tanto sentimiento (especifiquemos: del más humilde y bondadoso), y lógica humana (volvamos a especificar: tan humana y tan lógica), y aquí tenemos de pronto a “El seronte que jugaba al escondite” que, para colmo, se compone de dos novelas cortas: la primera de ellas, la que le da precisamente nombre a este número dos de la colección Mundo Imaginario: El seronte que jugaba al escondite (ganadora del Premio Andrómeda de novela 2006), y la segunda, ¿Qué zapato usaba cenicienta? (semifinalista del III Premio Internacional Territorio de la Mancha 2005), ambas dos, resultando igual de conmovedoras y poéticas; cada una a su modo y a su ritmo, claro está: navegando entre lo místico y lo científico; la fantasía y la realidad.

El seronte que jugaba al escondite”, para empezar, es quizá un tipo de literatura mucho más mainstream, a no ser que creamos a pies juntillas que el protagonista infantil verdaderamente ve a quien cree que ve y juega con quien piensa que lo hace (yo lo he creído, sí). Pero salvo por eso, y por ciertas visiones que tiene otro de sus personajes adultos, repito que a mi modo de ver, “El seronte que jugaba al escondite”, no llega a ser más que una obra de fantasía superficial, al tiempo que una ilustración profunda del mundo interior humano.

Pero, precisamente, como no todo en este mundo es fantasía y, afortunadamente, los sentimientos cuentan, he de añadir que “El seronte que jugaba al escondite”, es una obra bella en sí misma exactamente por su forma de profundizar en esto último. Su núcleo, gira alrededor de la decisión tomada por uno de sus personajes principales; la de hacer un largo camino a pie tras la pérdida de un ser querido, y llegar finalmente a un lugar muy concreto. Una vez allí, pretende descansar en paz. Pero, entretanto y como es lógico, del mismo modo que Andrés (el caminante), profundiza en lo que es la vida y las personas; en sus propias vivencias, las afortunadas y las frustrantes, nosotros observaremos y nos empaparemos de todo ello. Y es entretenido, sí. Asimismo, conoceremos sus miedos: esa terrible visión que le va persiguiendo, consumiendo, abrumándolo con su inoportuna presencia. Por suerte, como todo camino, este de Andrés pasa por diversos parajes y sus habitantes salen a su encuentro de un modo u otro, y así, su perspectiva interior va cambiando, al tiempo que irá acercándose a los personajes principales: el famoso seronte, un niño encantador, un informático y un viejo cascarrabias.

Y hay más: ideas magníficas. Pensamientos rodeados de fórmulas y de buenos sentimientos. Pero también elementos negativos, como es el asesinato y la posterior investigación…

No obstante, en el caso de ¿Qué zapato usaba cenicienta?, se trata de todo lo contrario. Éste, no entra poco a poco, convenciendo al lector con sutilidad y buenos modos. ¿Qué zapato usaba cenicienta?, crea el efecto inverso. Desde un primer momento, atrapa al lector, lo enreda y lo hace mediante la investigación más pura y dura: de nuevo un intento de asesinato por culpa de un descubrimiento. Algo topa con las excavadoras mientras éstas habilitan el espacio necesario para construir un parking dentro un presuntuoso Parque Tecnológico.

¿Qué zapato usaba cenicienta?, es magnífico por su trama y su ritmo, que no ceja en ningún momento. Y repito, atrapa. Lo hace mediante el perfil de todos sus personajes y también todos los acontecimientos que terminan deviniendo: esa investigación a contrarreloj que se lleva a cabo. De nuevo, pero esta vez más exagerada (pues se trata de científicos), ésta lo hará mediante fórmulas y otra vez el lado místico. Pero no nos confundamos, ¿Qué zapato usaba cenicienta?, es mucho más fantasioso que su predecesor, con momentos realmente divertidos en situaciones que no deberían serlo. Desde luego que no: ¿a quién le divertiría estar en coma? ¿Y saber que aun así quieren volver a intentar quitarte la vida? Pues a pesar de ello, hay momentos verdaderamente desternillantes… y morbosos, y misteriosos, y románticos.

Julián Miranda, a través de estas dos novelas cortas, demuestra que con su barita creativa puede tocar más o menos el mundo de la fantasía: muchísimo el de la humanidad y el saber pensar, y también el de las matemáticas, la física, o qué sé yo… y sobre todo, que sabe transportarnos a otras mentes. Sabe, por encima de todo, cómo relatarnos cualquier situación, sea ésta real o fantástica.

 

publicado en junio de 2008

| Julián Miranda | Libro Andrómeda | Colección Mundo Imaginario 2 | Ilustración y Diseño de Portada: Jordi Armengol |
| ISBN: 978-84-933878-7-7 | 256 pág. | Mayo 2008 | 12 € |
 
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