Veamos,
entonces diré que el cómic, el proyecto,
según sus editores es el primero de estas
características editado en nuestro país.
Esto es: varias historias guionizadas por escritores
que, en el cincuenta por ciento al menos, no tienen
nada que ver (directamente) ni con el mundo del
cómic ni con la guionización de
este. Por lo tanto, desvirgar a diversos escritores
que hasta el momento solo se manejaban en el universo
de la ciencia ficción o el terror, pero
en lo estrictamente narrativo, no es moco de pavo,
no.
Asimismo, esta aventura visual,
se permite el lujo de reunir a dos ilustradores
que abarcan distintos modos de utilizar su lápiz
y sobre todo de plasmar lo que leen e imaginan:
ellos son Felideus,
coordinador de todo el proyecto y guionizador
de una de las historias además, y Jezabel;
maravillosa grabadora de pesadillas.
Pero continuemos. El volumen
comienza con una perfecta explicación por
parte del señor Felideus
de lo que es el terror; las causas y el mecanismo
que puede llegar a hacernos sentir aterrorizados.
Tras esta esclarecedora presentación,
comienza este Sueños sin noche
con un hermoso prólogo en el que el mismo
autor de éste y de las ilustraciones que
lo guían, Felideus
de nuevo, nos inicia en el mundo de la pesadilla
por medio de un inquietante contador de cuentos;
revelador de la oscuridad y del temor a lo desconocido.
Éste mismo, el intrigante
contador de cuentos, da paso a su vez a la primera
historia de Sueños sin noche:
“Sueños febriles”,
de David
Jasso. Ésta, es quizá una de
las más aterrantes historias, espeluznante
y coherente a la vez, puesto que, ¿quién
no nos dice que no hay mentes capaces de visualizar
lo que sus protagonistas visualizan?
Tanto la trama del guión
de Jasso
como las ilustraciones de Jezabel, son a la par
oscuras, mundanas, grotescas, y lo suficientemente
transmisoras del delirio febril. Aunque no lo
pudiera parecer en un primer momento, desde luego
terminan formando un conjunto perfecto.
Después llega “Alicia”,
guionizada por José Antonio Cotrina y visualizada
por Felideus.
Esta historia, por no desvelar demasiado, trata
de una niña que desea cualquiera cosa menos
vivir en el país de las maravillas; ese
que todos concebimos al primer golpe de imaginación.
Aquí, tenemos a una niña fervientemente
seguidora de los monstruos, dispuesta a todo por
entrar en su mundo, incluso a renunciar a su humanidad…
Desde luego la forma en que Felideus
ha dejado impresas las ideas de Cotrina, es excelente,
y hacia el final, todo lo monstruosa que debería
ser para que, con una simple frase y un pedazo
de imagen, el relato de “Alicia”
termine siendo una auténtica historia de
terror.
“Alimento para
el alma”, guionizada por Santiago
Eximeno, es la típica historia de zombies.
Así, sin más, y bien orgulloso (me
consta) que está su autor. Ni quita, ni
pone, pero eso sí, la forma de plasmarla
de Jezabel, termina haciendo de ella algo más
aterrador y atractivo de lo que en un primer momento
podría llegar a ser: “Alimento
para el alma”, sin las representaciones
de Jezabel, sería una historia (pilar del
género, eso sí), algo huérfana.
Afortunada pues la intervención de Jezabel.
“Black Hole Jack”
nos descoloca. Guionizada e ilustrada por Felideus,
“Black Hole Jack”
nos lleva al mundo del terror pero también
al del absurdo: cuenta con un gran sentido del
humor, con una mezcla de técnicas que nos
dejan pasmados… y además es brillante,
aguda, y al más puro estilo Tarantino.
Desde luego el meridiano ideal para lo que llega
después: un terror sutil; morboso, hermoso,
la inquietud y la maldad en forma de cuento…
… Y viene de la inventiva
de Mª
Isabel Rodríguez, también conocida
como Zapardiel o Nimrodelisa. Esta joven autora,
nos acerca con su “Calicita”
al mundo de las gárgolas, pero no al mundo
nocturno y habitual. Aquí, la piedra no
se limita a cobrar vida y vigilar desde alturas.
Isabel
no se ha conformado solo con eso: las gárgolas,
toman el control, son egoístas, autoritarias,
y buscan más allá; fines que no
deberían buscar y que jamás antes
nadie imaginó. “Calicita”,
es un cántico a la muerte al tiempo que
a la vida, y Jezabel, que es quien ilustra esta
historia de monstruos de piedra, lo plasma perfectamente
llevándonos a la época en que la
vida y milagros de la humanidad eran inmortalizados
únicamente sobre el papiro.
Por último, en cuanto
a historias, tenemos el guión de Juan
Antonio Fdez. Madrigal. “Tránsitus
Hominidi”, es ciencia ficción
pero llevada al mundo del terror, del miedo al
exterminio; a quedarse siendo el único,
completamente solo. Recreada por Felideus,
esta historia, insisto, la única de ciencia
ficción, es hermosa en todo su conjunto;
de esas en las que uno se perdería admirando
una misma viñeta durante laaaaargos minutos.
El tandem formado por estos dos
autores desde luego es soberbio.
Casi, casi ultimando este sueño
sin noche (ni descanso), tenemos un epílogo
donde se cierra el círculo de manera perfecta;
triste, bella. En este cierre, para más
inri, unen sus talentos ambos ilustradores; dando
un toque al conjunto más asombroso si cabe.
Demostrando asimismo sus ganas de hacer cosas
nuevas, investigar, trabajar y colaborar poniendo
a prueba su ingenio.
Pero como todo el volumen Sueños
sin noche es un auténtico
lujo, éste, al igual que los deuvedés,
contiene además extras: la bibliografía
de guionistas e ilustradores, y un par de bocetos.
Y eso es todo, o mejor dicho,
el comienzo; un breve resumen de un proyecto elegante
y original. Un proyecto en el que palabra e imagen
se complementan a la perfección, dándose
mutuamente fuerza, sentido, y morbosa sensibilidad.
publicado en enero
de 2008 |