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'Evasión y... ¿victoria?' - Capítulo 4 Volver a 'El Continuo'

Escrito por Ubik

 

"A estas horas se haya reunido con carácter de extrema urgencia, el Consejo de Naciones Unidas. Sobre la mesa los extraordinarios y a la vez dantescos acontecimientos acaecidos durante la emisión de O.T.C. desde De Haag, de los que ha sido testigo toda la humanidad a través de las cámaras.

Los analistas consultados apuntan a un inminente despliegue de tropas de la OTAN sobre tierras holandesas. Mientras, el ejército holandés toma posiciones en estos momentos en zonas cercanas a los estudios O.T.C. y la gran nave extraterrestre donde se supone ocultan, el grueso del contingente "alienígena".

Damos paso a nuestro compañero Bert Natter, que ha tenido acceso exclusivo para esta cadena, a los primeros informes forenses sobre las autopsias realizadas a los entes alienígenas, capturados en una incursión militar cerca de los estudios tristemente mencionados antes.

-Hola Bert…

-Hola Thekla

-La primera pregunta que se me suscita al saber que has tenido acceso a esos informes…es… ¿se distingue algún tipo de órgano sexual reproductor en la anatomía de estos seres?..."

 

***

 

-¡Aquí lo tengo! Después de limpiar los arañazos de esta rodilla, nada mejor que un poquito de Betadine -con una ligera cojera, Hans entra en el salón saliendo del cuarto de baño.

Allí Joost, sentado en el suelo con la espalda en un sillón, observa hipnotizado el televisor, mientras un periodista se encarga de describirnos la anatomía dragyana y sus peculiaridades. Hans se sienta al lado suyo. Mientras se aplica el yodo, observa cómo Josst está sumido frente al televisor, como en un profundo trance.

-Tenemos que volver -articula Josst casi mecánicamente.

-¿Como? ¡Qué podemos hacer ya! - exclama resignado mientras se aplica el yodo sobre las heridas.

-Tanja. Tenemos que llegar como sea hasta Tanja. Sin él, nunca sabremos nada de Helen ni cómo conseguir llegar hasta ella.

Hans levanta la cabeza y su mirada se centra en la televisión junto a la de Josst, como en un mismo trance. Las imágenes de confusión y ambulancias en el lugar de la masacre, llena ahora la pantalla.

-Helen, mi querida Helen…

-¿Y Tanja? ¿Qué habrá sido de el…?

 

***

 

"Retrocedemos en el tiempo y nos situamos en el momento en que dejamos a Tanja."

"Con el desatomizador a la altura del pecho y la sentencia de su verdugo dictada, las expresiones de ambos variaron; ya no había suspicaces sonrisas, ya no había tiempo para el diálogo, lo único que quedaba eran dos miradas cargadas de odio enfrentadas entre sí… Y entonces Javel disparó..."

El disparo alcanzó al handromita…

El haz fue dirigido de lleno al handromita, más concretamente al cierre del arnés que le sujetaba. Inmediatamente el artilugio dejó a Tanja con la posibilidad de escapar. Utilizando su fuerza mental y un gran esfuerzo, había conseguido inducir a Javel en el último instante, sobre la dirección que tomaría su disparo. Tanja salió revoloteando en dirección a la puerta, mientras Javel confuso, sacudía la cabeza.

De repente, las puertas de la sala se abrieron, mostrando a un Kanirh con expresión iracunda, acompañado de numerosos soldados dragyanos armados.

-¡Javel! ¡Por tu bien, tira el arma! ¡He decidido…mejor dicho, hemos decidido, tomar nosotros el control, ante tu manifiesta ineptitud frente a los terrícolas! Entrégate.

Aún sin explicarse qué había pasado con el mentaloide, Javel continuaba de pies en la sala, observando el arma en su mano. Mirándola por un lado y por otro, buscándole algún sentido a lo ocurrido.

-¡Te lo vuelvo a repetir! ¡Suelta el arma! ¡Suéltala o me veré obligado a disparar!

La sonrisa de Kanirh mostraba una impaciente espera, y ésta se volvió quebrada, cuando la pistola cayó al suelo desde la mano casi petrificada y los dedos inertes de Javel, que con la pistola en el suelo, aún continuaba con la cabeza gacha observándola confuso.

Ese trance permaneció cuando los soldados le cogieron por los brazos. Esta vez les observó a cada lado horrorizado y mostrando algo de resistencia a su traslado.

-¡Que hacéis! ¡A dónde me lleváis! ¡¡Soltadme o seréis castigados!!

-No temas, te daremos el alojamiento que un soberano se merece -le asegura Kanirh en tono sarcástico.

Este momento es aprovechado por Tanja que hasta ahora había permanecido oculto bajo el hueco de una consola, para escapar sigilosamente arrastras cruzando la puerta, fuera de la vigilancia y visión de los soldados y el repulsivo Kanirh.

 

***

 

"Según han hecho llegar a los diferentes medios de comunicación mundial, la Agencia Estadounidense para la Defensa (AED), ordenó la alerta máxima para todas sus bases y contingentes diseminados tanto por el territorio nacional como por parte del extranjero.

Escenas de confusión se suceden y recorren todo el planeta. Descubrir la verdadera naturaleza de los que antes teníamos como benefactores, acarreó muchas terribles crisis personales, que en numerosos casos acabaron en suicidio. Son imprevisibles también las consecuencias de todo tipo que a corto plazo tendrá sobre el resto de la población mundial.

¿Qué ha sido de todos aquellos que confiaron en la gran mentira O.T.C. y fueron seleccionados? ¿Qué suerte habrán corrido?

Buscamos en este momento la opinión oficial de la Iglesia Católica, que desde un principio fue contraria a la filosofía de los eventos Operación Triunfo Celestial, que hicieron que el número de practicantes católicos descendiera considerablemente.

-Monseñor Van den Hoogen, bajo la óptica del Credo Cristiano y la supervisión de la Iglesia ¿tendrán posibilidad de salvación eterna, todos aquellos que confiaron en O.T.C. y se alejaron de la Fe de la Iglesia?...?"

 

***

 

-¡Quita ya eso tío! ¡Maldita tele! ¡Tenemos que pensar en la manera de llegar hasta allí!

-Me temo que en estos momentos nuestro ejército también estará pensando, pero en la manera de atacar a esos bichos -replica Joost.

-Se irán en su nave y no tendremos nada que hacer. Perderé a Helen. Quizás… para siempre. ¡Dios! -golpeándose en la frente.

-¿Conservas el artilugio? El dispositivo que diseñó Tanja…

-Sí. De casualidad continúa en mi bolsillo, a pesar del vaivén que tuvimos.

-Hemos de acudir al ejército con él, demostrar su utilidad. Sólo así conseguirán vencerlos sin que se realice una masacre. Induciendo las mentes alienígenas.

-¡Ya! Nos tomaran por locos.

¡¡Mire usted señor general, que venimos a traerle un artilugio diseñado por una cabritita con alas que nos encontramos, cuyo cometido es volver locos a los alienígenas algo así como con ultrasonidos…!!

¡Bahh! ¡ Nos tomaran por unos-jodidos-locos!

-¡¡Tienes alguna idea mejor!! -grita enojado.

Hans permanece en silencio con la cabeza agachada.

-Pues adelante Hans, no tenemos mucho tiempo, y que sea… lo que sea.

Por un pasillo iluminado de un azul mortecino, Kanirh y los insurgentes, acompañan preso a Javel hasta una celda dentro de la nave espacial.

-Esta será tu humilde morada hasta que decidamos el momento en que hacer algo con tu excelsa existencia. Que lo disfrutes -le espetó Kanirh.

-¿¡Dónde esta Lussa!? ¿Qué habéis hecho con ella…?

-¡¡Cariño!! ¡¡Aquí a tu derecha!!

Antes de entrar a empujones, consigue atisbar la figura reconocible de Lussa, siete celdas a la derecha de la suya, apartada del campo de fuerza que separa los cubículos, de la libertad.

-¡No temas mi amor! ¡Buscaré la manera de salir de aquí! -grita Javel.

-¡No temas mi amor, no temas mi amor! ¡Puagg! Dile a tu amorcito…o mejor, se lo digo yo, que la flota dragyana a cargo del condecorado general Kardhajor, está de camino a este planeta para no dejar ni uno de esos repugnantes seres, sobre la faz de este abyecto planeta. Y… ¿a que no adivináis, quiénes estarán en ese momento acompañando a los asquerosos humanos en su aniquilación?

-¿No-so-tros? -responde Lussa horrorizada.

-¡En efecto! Pero no os preocupéis, os dejaremos juntos unos minutos antes de ese gran, gran acontecimiento, para que estéis solos. Ya sabéis… Aunque pensándolo, quizás os haga una visita para ver qué tal lo pasáis…

-¡Repulsivo miserable! ¡Lo pagarás! -responde Javel.

-Adiós parejita. Que disfrutéis del momento.

Se marcha Kanirh dejándoles totalmente a oscuras.

-¿No dicen los humanos que el amor es ciego…? ¡¡Jaaz, jaaz, jazz!! -se marcha cerrando de golpe la puerta de la sala.

 

***

 

Mientras, Joost y Hans, esperan dentro de una tienda de campaña improvisada por el ejército holandés como almacén.

-¿Viste la cara que ponía el tipo mientras le contábamos parte de la historia? -reflexionó Hans.

-Sí, claro que me di cuenta de ello -contestó pensativo.

Fuera, el movimiento de tropas y vehículos era incesante, ahogando casi la conversación entre los dos amigos. Un soldado aguardaba al otro lado de la puerta, con la sola intención de esperar sentado el regreso de su superior, tal como le había sido ordenado.

-Estoy convencido que nos tomarán por locos Josst .

-Yo también -le confesó-, pero había que intentarlo.

-Pues aquí estamos, esperando que nos echen a patadas sin el artilugio de Tanja…

-…Que terminará en la basura -sentenció mientras husmeaba discretamente por toda la tienda.

-¡¡Joder!! ¡La que hemos montado para al final, terminar así, de este modo!

En ese momento, el soldado de la puerta asoma la cabeza dentro, ante la exclamación de Hans, y su atención vuelve a cambiar cuando el conductor de un camión le saluda con un amigable silbido.

-Acércate Hans… -le dice susurrando con los ojos encendidos-, algo me ronda la cabeza…

Tras unos segundos de conversación, Hans se levanta y decididamente se acerca al soldado de la puerta.

-¡Oye!, ¿tienes un cigarro?

-Sí, cómo no… -mirándole de arriba abajo resignado.

-¿Y fuego? -una vez que ha cogido el cigarro.

-Toma… -le arrima la llama del mechero, mientras le mira fijo a los ojos.

Al aspirar, Hans que no fuma desde hace eones, empieza a toser convulsivamente y provoca en el soldado una expresión de extrañeza.

-Es que…, yo no…, yo nor…, normalmente fumo mentolado…, no rubio… -le explica intentando reponerse.

-Ya. Entiendo -le contesta el soldado con convencimiento.

-Gracias tío… Por cierto ¿sabes cómo van las cosas por ahí fuera? -le pregunta mientras la envergadura de su cuerpo tapa la pequeña puerta- , ya sabes… con esos traidores marcianos o lo que sean.

-No lo sé. Sólo sé que se prepara una gorda. Mira a tu alrededor ¿crees que se ha movido todo esto para salir de excursión?

-Está claro que habrá juerga…

-Pues verás cuando venga el grueso de la fuerza, los demás aliados de la OTAN. Se van a cagar esos apestosos cara lagarto. Estos no saben que ya cazábamos a sus hermanos mayores en la prehistoria, y además con lanzas…

-Esto… perdona pero… en la prehistoria…

-¡Hans entra, que tengo que decirte algo! -le interrumpe Josst en su explicación.

-¿Ya está…? -sentándose otra vez a su lado y apagando el cigarro.

-Ya…y espero no tener que utilizarlos… -le cuenta a media voz. A los tres escasos minutos un sargento diferente al que les atendió, entra por la puerta.

-Señores, ya pueden irse a casa. Nos pondremos en contacto con ustedes, a través de los datos personales facilitados antes, si es que surge alguna contingencia… -el sargento carraspea- ¡Gracias!

-Pero… ¿eso es todo…? ¿Y la caja? ¿Qué ha pasado con el artilugio? -le pregunta Hans.

-No se preocupen, un grupo de… expertos, lo está examinado ahora con-ci-en-zu-da-men-te. Gracias otra vez. -con cara de hastío- ¡Soldado! ¡Acompáñeles hasta la puerta del recinto!

-¡Serán…! -refunfuña Hans por lo bajo, mientras son conducidos fuera del recinto por el soldado.

-Tranquilo tío, tranquilo tío…, no todo está perdido -le susurra Joost mientras agarra su mochila.

Una vez pasada la entrada del campamento, Hans y Joost comprueban que sus bicicletas continúan todavía en el mismo sitio; atadas con una cadena a la valla.

Empiezan a caminar con ellas a un lado de la carretera, en dirección a la ciudad. En el primer recodo de la vía arbolada, echan la vista atrás. Han perdido de vista las instalaciones del ejército y se adentran con las bicis entre los arbustos que acompañan la carretera. Y después de un buen rato…

-Me remangaré un poco de las piernas para poder pedalear… -comenta Joost -¿tú no tienes problemas, no?

-No. A mí me queda bien -sentencia Hans mirándose de arriba abajo.

-Pues ahora a pedalear rápido, que aún queda lo imposible…

Los dos habían salido de entre los arbustos, llevando puestos dos monos de trabajo de color verde con la insignia del ejército, robados por Joost dentro de la tienda de campaña donde estuvieron retenidos.

Ahora se dirigirían por un camino secundario, hacia la zona de los estudios O.T.C. y la nave "celestial" asentada, en busca de alguna oportunidad o un inesperado… milagro.

 

***

 

"El presidente de los Estados Unidos de Norteamérica el señor Joseph L. Shoemaker, se acaba de dirigir a la nación a través de las cámaras en un mensaje emitido al unísono por prácticamente todas las cadenas de la nación, y ha dicho lo siguiente:

-En este momento crucial para la Humanidad, el pueblo Americano está llamado a dar, el ejemplo y entereza que se espera de él. La ayuda que a lo largo de décadas hemos prestado, a todas aquellas naciones que se nos han unido en la lucha por la libertad y la independencia. Con ayuda de Dios y nuestro coraje, estoy seguro conseguiremos nuestro objetivo ahora común: exterminarlos. Vengan del planeta… Sirio…, o vengan de donde vengan, acabaremos con ellos aunque sea a pedradas…"

"Tenemos en estos momentos al hilo telefónico al General norteamericano Peaceful, que se encuentra coordinando en nuestro país las tropas conjuntas de la OTAN.

-General Peaceful, se rumorea por las agencias de noticias, que Estados Unidos ya tenía conocimiento de la existencia de estos seres, mucho tiempo atrás. Concretamente desde el incidente en Roswell. ¿Qué hay de cierto en todo esto…?".

 

***

 

Un grupo de soldados holandeses apostados en un control de carretera, escuchan la radio atónitos, mientras expectantes, esperan la contestación del General Peacefull a la pregunta de la periodista.

En ese momento Hans y Joost cruzan el puesto sobre la bicicleta, vestidos con el mono de trabajo del ejército. El sargento al mando se cerciora, y con ellos alejándose les pregunta:

-¡¡Ehh!! ¡A dónde vaiss…!

-¡A arreglar el motor de un tanque averiado! -casi al unísono sin parar de pedalear.

-¡¡Chisss!! -le riñen al sargento sus compañeros mientras asisten a la respuesta del general…

Continuando su marcha, empiezan a divisar la nave y los estudios. A unos doscientos metros del recinto televisivo, se bajan de las bicis apoyándolas en un poste y continuando vigilantes a pie, sin levantar sospechas entre el contingente apostado a la espera de instrucciones del Alto Mando.

Al llegar, se sientan en unos bancos frente a los estudios O.T.C., y a escasos metros del vehículo alienígena que se encuentra casi en su totalidad rodeado de alambres de espino.

-Mira Joost. Han tomado posesión de las instalaciones. Deben de estar desmantelando todo para su estudio. Allí no encontraremos lo que buscamos.

-No hay signos de haber tenido violencia. De lucha. Han debido replegarse hasta dentro de la nave. Puede que estén preparando nuestra total exterminación.

-¡Maldición! También puede que estén preparando la huida…

-Necesitamos entrar antes que se desate la hecatombe. Pero ¿cómo…?

-¡Hay que hacerlo! ¡Por Helen! ¡Por todos los demás!

La mirada de los dos, está concentrada en la superficie de la astronave, intentando cada uno encontrar en ella sus propias respuestas, intentando controlar sin éxito, el latido producido por la desesperación. Al mismo tiempo decenas de cañones de todo tipo y proyectiles de todos los calibres, apuntaban a la nave esperando una respuesta desencadenante dada por sus mandos.

Y una abertura surge súbitamente en el fuselaje de la nave. Y una rampa desciende desde ella hasta el suelo.

Cientos de miradas se clavaron en un instante, en ese punto.

Y nada más pasó…

La tensión llegó a un punto insostenible, tanto en los efectivos militares apostados, como en los dos amigos que observaban perplejos la escena.

Desde el puesto avanzado del mando militar, se esperaba tensamente la confirmación de un inmediato ataque a la nave alienígena. El capitán encargado de ejecutar esa orden, observaba atentamente la escena.

Y Joost gritó.

-¡Vamos! ¡Adelante! ¡Esta es la nuestra!

Hans se vio arrastrado por su amigo, que como un resorte, había iniciado la carrera cogiéndole de una manga. Con los ojos casi desorbitados, le siguió sin saber cómo, impulsado por una sensación kamikaze.

-¡Pero…! ¿Qué están haciendo esos? -gritó el capitán desde su puesto al verlos surgir -¿De dónde han salido esos cafres? ¿Se puede saber…?

Al sobrepasar la zona de alambrada, el paso de los dos amigos se redujo, volviéndose más cauto ante la proximidad de la abertura y el aumento, ahora sí, de un consciente terror.

-¡Desertores! ¡Estos son desertores! ¡Viles ratas! ¡Y de nuestro ejército! ¡Que vergüenza! -el capitán se golpeaba la frente como alejando la idea de su mente- ¡¡Abran fuego sobre esos cobardes!! ¡Es una orden! ¡Acribíllenlos…!

Las ráfagas de disparos errados empezaron a impactar detrás de ellos. Al ser conscientes de la situación, Hans y Josst se miraron mutuamente y ya no anduvieron hacia la abertura de la nave, si no que… ¡volaron!

Entraron a tropezones en la nave espacial mientras la rampa desaparecía y sellaba la abertura. Tumbados en el interior de la entrada, tuvieron tiempo para sentir y oír, el impacto de los proyectiles sobre aquella especie de puerta. Con los ojos cerrados intentaban apaciguar el ritmo frenético de sus corazones, cuyo sonido, palpitaciones, podían llegar casi hasta sus oídos. Al igual que les llegó una voz.

-¡Bienvenidos a esta nave!

Todo el intento de calmar sus latidos había sido inútil, pues ahora volvieron a dispararse. Los ojos de los dos aventureros se abrieron y broto una exclamación acompañada:

-¡¡ Tanja !!

 

***

 

-¡Señor Kanirh!

-¡Sí, dime!

-Alguien hace un momento dejó entrar a dos humanos por una de nuestras compuertas.

-¡¡Cómo es eso posible!! ¡¡Ves y tráemelos!! ¡¡Trae a esos insensatos y al infeliz que los dejó pasar!!

-También le tengo que decir que los humanos del exterior, han empezado a abrir fuego contra nosotros de una forma irrisoria.

-¡Uhmm! Quizás será mejor que nos mantengamos alejados. Aunque sus juguetes atómicos no nos dañan, podrían manchar el fuselaje.

-¡¡Jaaz, jaaz, jaaz!!

-Da la orden de partida y mantengámonos en orbita hasta que el general Kardhajor venga con su flota y empiece la fiesta. Será el momento en que regresemos y echemos a los… regios monarcas, sobre las ascuas de este planeta de inmundicia.

-¡A la orden!

-¡Y luego tráeme a esos especimenes y al idiota que les dejó entrar!

 

***

 

Sobre el suelo de la entrada, Tanja pone rápidamente al corriente a los amigos sobre todos los acontecimientos ocurridos. De cómo consiguió salvarse de Javel, zafarse de Kanirh y mediante precaución y alguna ayuda de su don mentaloide, llegar hasta la abertura facilitándoles el paso. Con su clarividencia conocer, que sus amigos estarían fuera esperando que sucediera algo. Pero los efusivos saludos han dado paso a la preocupación reflejada en los rostros humanos.

-He averiguado sondeando remotamente algunas mentes dragyanas, que todos los "contenedores estacionarios" cargados de la última remesa de humanos, están a bordo. Debemos de ir en busca de Lussa y Javel. Están retenidos en la prisión. Son los únicos que conocen el destino final de los humanos. De Helen.

-Pero me dijiste que ella probablemente estaría ya en venta o vendida, -Hans traga saliva- ¡En algún lugar de Ilidia!

-¿Serías capaz de ir a buscarla hasta allí? -interroga Tanja.

-¡Yo sí! - contesta Hans decididamente -¿Pero él…?

Mientras los dos amigos, Hans y Joost se miran frente a frente, el suelo empieza a vibrar atronadoramente haciéndoles perder el equilibrio y quedar de rodillas otra vez, frente a frente esta vez, sujetándose tensamente por los hombros en silencio. El handromita se posa como puede en mitad de un brazo, y ellos le miran con una media sonrisa de complicidad que Tanja entiende. Mientras, la nave se eleva hacia la exosfera y en la Tierra…, se empieza a cantar victoria.

- Capítulo 5 -

 

 
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