| Escrito por Ubik
"A estas horas se haya reunido
con carácter de extrema urgencia, el Consejo
de Naciones Unidas. Sobre la mesa los extraordinarios
y a la vez dantescos acontecimientos acaecidos durante
la emisión de O.T.C. desde De Haag, de los que
ha sido testigo toda la humanidad a través de
las cámaras.
Los analistas consultados apuntan
a un inminente despliegue de tropas de la OTAN sobre
tierras holandesas. Mientras, el ejército holandés
toma posiciones en estos momentos en zonas cercanas
a los estudios O.T.C. y la gran nave extraterrestre
donde se supone ocultan, el grueso del contingente "alienígena".
Damos paso a nuestro compañero
Bert Natter, que ha tenido acceso exclusivo para esta
cadena, a los primeros informes forenses sobre las autopsias
realizadas a los entes alienígenas, capturados
en una incursión militar cerca de los estudios
tristemente mencionados antes.
-Hola Bert…
-Hola Thekla
-La primera pregunta que se me
suscita al saber que has tenido acceso a esos informes…es…
¿se distingue algún tipo de órgano
sexual reproductor en la anatomía de estos seres?..."
***
-¡Aquí lo tengo! Después
de limpiar los arañazos de esta rodilla, nada
mejor que un poquito de Betadine -con una ligera cojera,
Hans entra en el salón saliendo del cuarto de
baño.
Allí Joost, sentado en el suelo
con la espalda en un sillón, observa hipnotizado
el televisor, mientras un periodista se encarga de describirnos
la anatomía dragyana y sus peculiaridades. Hans
se sienta al lado suyo. Mientras se aplica el yodo,
observa cómo Josst está sumido frente
al televisor, como en un profundo trance.
-Tenemos que volver -articula Josst
casi mecánicamente.
-¿Como? ¡Qué podemos
hacer ya! - exclama resignado mientras se aplica el
yodo sobre las heridas.
-Tanja. Tenemos que llegar como sea
hasta Tanja. Sin él, nunca sabremos nada de Helen
ni cómo conseguir llegar hasta ella.
Hans levanta la cabeza y su mirada
se centra en la televisión junto a la de Josst,
como en un mismo trance. Las imágenes de confusión
y ambulancias en el lugar de la masacre, llena ahora
la pantalla.
-Helen, mi querida Helen…
-¿Y Tanja? ¿Qué
habrá sido de el…?
***
"Retrocedemos en el tiempo y nos
situamos en el momento en que dejamos a Tanja."
"Con el desatomizador a la altura
del pecho y la sentencia de su verdugo dictada, las
expresiones de ambos variaron; ya no había suspicaces
sonrisas, ya no había tiempo para el diálogo,
lo único que quedaba eran dos miradas cargadas
de odio enfrentadas entre sí… Y entonces
Javel disparó..."
El disparo alcanzó al handromita…
El haz fue dirigido de lleno al handromita,
más concretamente al cierre del arnés
que le sujetaba. Inmediatamente el artilugio dejó
a Tanja con la posibilidad de escapar. Utilizando su
fuerza mental y un gran esfuerzo, había conseguido
inducir a Javel en el último instante, sobre
la dirección que tomaría su disparo. Tanja
salió revoloteando en dirección a la puerta,
mientras Javel confuso, sacudía la cabeza.
De repente, las puertas de la sala
se abrieron, mostrando a un Kanirh con expresión
iracunda, acompañado de numerosos soldados dragyanos
armados.
-¡Javel! ¡Por tu bien,
tira el arma! ¡He decidido…mejor dicho,
hemos decidido, tomar nosotros el control, ante tu manifiesta
ineptitud frente a los terrícolas! Entrégate.
Aún sin explicarse qué
había pasado con el mentaloide, Javel continuaba
de pies en la sala, observando el arma en su mano. Mirándola
por un lado y por otro, buscándole algún
sentido a lo ocurrido.
-¡Te lo vuelvo a repetir! ¡Suelta
el arma! ¡Suéltala o me veré obligado
a disparar!
La sonrisa de Kanirh mostraba una impaciente
espera, y ésta se volvió quebrada, cuando
la pistola cayó al suelo desde la mano casi petrificada
y los dedos inertes de Javel, que con la pistola en
el suelo, aún continuaba con la cabeza gacha
observándola confuso.
Ese trance permaneció cuando
los soldados le cogieron por los brazos. Esta vez les
observó a cada lado horrorizado y mostrando algo
de resistencia a su traslado.
-¡Que hacéis! ¡A
dónde me lleváis! ¡¡Soltadme
o seréis castigados!!
-No temas, te daremos el alojamiento
que un soberano se merece -le asegura Kanirh en tono
sarcástico.
Este momento es aprovechado por Tanja
que hasta ahora había permanecido oculto bajo
el hueco de una consola, para escapar sigilosamente
arrastras cruzando la puerta, fuera de la vigilancia
y visión de los soldados y el repulsivo Kanirh.
***
"Según han hecho llegar
a los diferentes medios de comunicación mundial,
la Agencia Estadounidense para la Defensa (AED), ordenó
la alerta máxima para todas sus bases y contingentes
diseminados tanto por el territorio nacional como por
parte del extranjero.
Escenas de confusión se suceden
y recorren todo el planeta. Descubrir la verdadera naturaleza
de los que antes teníamos como benefactores,
acarreó muchas terribles crisis personales, que
en numerosos casos acabaron en suicidio. Son imprevisibles
también las consecuencias de todo tipo que a
corto plazo tendrá sobre el resto de la población
mundial.
¿Qué ha sido de todos
aquellos que confiaron en la gran mentira O.T.C. y fueron
seleccionados? ¿Qué suerte habrán
corrido?
Buscamos en este momento la opinión
oficial de la Iglesia Católica, que desde un
principio fue contraria a la filosofía de los
eventos Operación Triunfo Celestial, que hicieron
que el número de practicantes católicos
descendiera considerablemente.
-Monseñor Van den Hoogen, bajo
la óptica del Credo Cristiano y la supervisión
de la Iglesia ¿tendrán posibilidad de
salvación eterna, todos aquellos que confiaron
en O.T.C. y se alejaron de la Fe de la Iglesia?...?"
***
-¡Quita ya eso tío! ¡Maldita
tele! ¡Tenemos que pensar en la manera de llegar
hasta allí!
-Me temo que en estos momentos nuestro
ejército también estará pensando,
pero en la manera de atacar a esos bichos -replica Joost.
-Se irán en su nave y no tendremos
nada que hacer. Perderé a Helen. Quizás…
para siempre. ¡Dios! -golpeándose en la
frente.
-¿Conservas el artilugio? El
dispositivo que diseñó Tanja…
-Sí. De casualidad continúa
en mi bolsillo, a pesar del vaivén que tuvimos.
-Hemos de acudir al ejército
con él, demostrar su utilidad. Sólo así
conseguirán vencerlos sin que se realice una
masacre. Induciendo las mentes alienígenas.
-¡Ya! Nos tomaran por locos.
¡¡Mire usted señor
general, que venimos a traerle un artilugio diseñado
por una cabritita con alas que nos encontramos, cuyo
cometido es volver locos a los alienígenas algo
así como con ultrasonidos…!!
¡Bahh! ¡ Nos tomaran por
unos-jodidos-locos!
-¡¡Tienes alguna idea mejor!!
-grita enojado.
Hans permanece en silencio con la cabeza
agachada.
-Pues adelante Hans, no tenemos mucho
tiempo, y que sea… lo que sea.
Por un pasillo iluminado de un azul
mortecino, Kanirh y los insurgentes, acompañan
preso a Javel hasta una celda dentro de la nave espacial.
-Esta será tu humilde morada
hasta que decidamos el momento en que hacer algo con
tu excelsa existencia. Que lo disfrutes -le espetó
Kanirh.
-¿¡Dónde esta Lussa!?
¿Qué habéis hecho con ella…?
-¡¡Cariño!! ¡¡Aquí
a tu derecha!!
Antes de entrar a empujones, consigue
atisbar la figura reconocible de Lussa, siete celdas
a la derecha de la suya, apartada del campo de fuerza
que separa los cubículos, de la libertad.
-¡No temas mi amor! ¡Buscaré
la manera de salir de aquí! -grita Javel.
-¡No temas mi amor, no temas
mi amor! ¡Puagg! Dile a tu amorcito…o mejor,
se lo digo yo, que la flota dragyana a cargo del condecorado
general Kardhajor, está de camino a este planeta
para no dejar ni uno de esos repugnantes seres, sobre
la faz de este abyecto planeta. Y… ¿a que
no adivináis, quiénes estarán en
ese momento acompañando a los asquerosos humanos
en su aniquilación?
-¿No-so-tros? -responde Lussa
horrorizada.
-¡En efecto! Pero no os preocupéis,
os dejaremos juntos unos minutos antes de ese gran,
gran acontecimiento, para que estéis solos. Ya
sabéis… Aunque pensándolo, quizás
os haga una visita para ver qué tal lo pasáis…
-¡Repulsivo miserable! ¡Lo
pagarás! -responde Javel.
-Adiós parejita. Que disfrutéis
del momento.
Se marcha Kanirh dejándoles
totalmente a oscuras.
-¿No dicen los humanos que el
amor es ciego…? ¡¡Jaaz, jaaz, jazz!!
-se marcha cerrando de golpe la puerta de la sala.
***
Mientras, Joost y Hans, esperan dentro
de una tienda de campaña improvisada por el ejército
holandés como almacén.
-¿Viste la cara que ponía
el tipo mientras le contábamos parte de la historia?
-reflexionó Hans.
-Sí, claro que me di cuenta
de ello -contestó pensativo.
Fuera, el movimiento de tropas y vehículos
era incesante, ahogando casi la conversación
entre los dos amigos. Un soldado aguardaba al otro lado
de la puerta, con la sola intención de esperar
sentado el regreso de su superior, tal como le había
sido ordenado.
-Estoy convencido que nos tomarán
por locos Josst .
-Yo también -le confesó-,
pero había que intentarlo.
-Pues aquí estamos, esperando
que nos echen a patadas sin el artilugio de Tanja…
-…Que terminará en la
basura -sentenció mientras husmeaba discretamente
por toda la tienda.
-¡¡Joder!! ¡La que
hemos montado para al final, terminar así, de
este modo!
En ese momento, el soldado de la puerta
asoma la cabeza dentro, ante la exclamación de
Hans, y su atención vuelve a cambiar cuando el
conductor de un camión le saluda con un amigable
silbido.
-Acércate Hans… -le dice
susurrando con los ojos encendidos-, algo me ronda la
cabeza…
Tras unos segundos de conversación,
Hans se levanta y decididamente se acerca al soldado
de la puerta.
-¡Oye!, ¿tienes un cigarro?
-Sí, cómo no… -mirándole
de arriba abajo resignado.
-¿Y fuego? -una vez que ha cogido
el cigarro.
-Toma… -le arrima la llama del
mechero, mientras le mira fijo a los ojos.
Al aspirar, Hans que no fuma desde
hace eones, empieza a toser convulsivamente y provoca
en el soldado una expresión de extrañeza.
-Es que…, yo no…, yo nor…,
normalmente fumo mentolado…, no rubio… -le
explica intentando reponerse.
-Ya. Entiendo -le contesta el soldado
con convencimiento.
-Gracias tío… Por cierto
¿sabes cómo van las cosas por ahí
fuera? -le pregunta mientras la envergadura de su cuerpo
tapa la pequeña puerta- , ya sabes… con
esos traidores marcianos o lo que sean.
-No lo sé. Sólo sé
que se prepara una gorda. Mira a tu alrededor ¿crees
que se ha movido todo esto para salir de excursión?
-Está claro que habrá
juerga…
-Pues verás cuando venga el
grueso de la fuerza, los demás aliados de la
OTAN. Se van a cagar esos apestosos cara lagarto. Estos
no saben que ya cazábamos a sus hermanos mayores
en la prehistoria, y además con lanzas…
-Esto… perdona pero… en
la prehistoria…
-¡Hans entra, que tengo que decirte
algo! -le interrumpe Josst en su explicación.
-¿Ya está…? -sentándose
otra vez a su lado y apagando el cigarro.
-Ya…y espero no tener que utilizarlos…
-le cuenta a media voz. A los tres escasos minutos un
sargento diferente al que les atendió, entra
por la puerta.
-Señores, ya pueden irse a casa.
Nos pondremos en contacto con ustedes, a través
de los datos personales facilitados antes, si es que
surge alguna contingencia… -el sargento carraspea-
¡Gracias!
-Pero… ¿eso es todo…?
¿Y la caja? ¿Qué ha pasado con
el artilugio? -le pregunta Hans.
-No se preocupen, un grupo de…
expertos, lo está examinado ahora con-ci-en-zu-da-men-te.
Gracias otra vez. -con cara de hastío- ¡Soldado!
¡Acompáñeles hasta la puerta del
recinto!
-¡Serán…! -refunfuña
Hans por lo bajo, mientras son conducidos fuera del
recinto por el soldado.
-Tranquilo tío, tranquilo tío…,
no todo está perdido -le susurra Joost mientras
agarra su mochila.
Una vez pasada la entrada del campamento,
Hans y Joost comprueban que sus bicicletas continúan
todavía en el mismo sitio; atadas con una cadena
a la valla.
Empiezan a caminar con ellas a un lado
de la carretera, en dirección a la ciudad. En
el primer recodo de la vía arbolada, echan la
vista atrás. Han perdido de vista las instalaciones
del ejército y se adentran con las bicis entre
los arbustos que acompañan la carretera. Y después
de un buen rato…
-Me remangaré un poco de las
piernas para poder pedalear… -comenta Joost -¿tú
no tienes problemas, no?
-No. A mí me queda bien -sentencia
Hans mirándose de arriba abajo.
-Pues ahora a pedalear rápido,
que aún queda lo imposible…
Los dos habían salido de entre
los arbustos, llevando puestos dos monos de trabajo
de color verde con la insignia del ejército,
robados por Joost dentro de la tienda de campaña
donde estuvieron retenidos.
Ahora se dirigirían por un camino
secundario, hacia la zona de los estudios O.T.C. y la
nave "celestial" asentada, en busca de alguna
oportunidad o un inesperado… milagro.
***
"El presidente de los Estados
Unidos de Norteamérica el señor Joseph
L. Shoemaker, se acaba de dirigir a la nación
a través de las cámaras en un mensaje
emitido al unísono por prácticamente todas
las cadenas de la nación, y ha dicho lo siguiente:
-En este momento crucial para la Humanidad,
el pueblo Americano está llamado a dar, el ejemplo
y entereza que se espera de él. La ayuda que
a lo largo de décadas hemos prestado, a todas
aquellas naciones que se nos han unido en la lucha por
la libertad y la independencia. Con ayuda de Dios y
nuestro coraje, estoy seguro conseguiremos nuestro objetivo
ahora común: exterminarlos. Vengan del planeta…
Sirio…, o vengan de donde vengan, acabaremos con
ellos aunque sea a pedradas…"
"Tenemos en estos momentos al
hilo telefónico al General norteamericano Peaceful,
que se encuentra coordinando en nuestro país
las tropas conjuntas de la OTAN.
-General Peaceful, se rumorea por las
agencias de noticias, que Estados Unidos ya tenía
conocimiento de la existencia de estos seres, mucho
tiempo atrás. Concretamente desde el incidente
en Roswell. ¿Qué hay de cierto en todo
esto…?".
***
Un grupo de soldados holandeses apostados
en un control de carretera, escuchan la radio atónitos,
mientras expectantes, esperan la contestación
del General Peacefull a la pregunta de la periodista.
En ese momento Hans y Joost cruzan
el puesto sobre la bicicleta, vestidos con el mono de
trabajo del ejército. El sargento al mando se
cerciora, y con ellos alejándose les pregunta:
-¡¡Ehh!! ¡A dónde
vaiss…!
-¡A arreglar el motor de un tanque
averiado! -casi al unísono sin parar de pedalear.
-¡¡Chisss!! -le riñen
al sargento sus compañeros mientras asisten a
la respuesta del general…
Continuando su marcha, empiezan a divisar
la nave y los estudios. A unos doscientos metros del
recinto televisivo, se bajan de las bicis apoyándolas
en un poste y continuando vigilantes a pie, sin levantar
sospechas entre el contingente apostado a la espera
de instrucciones del Alto Mando.
Al llegar, se sientan en unos bancos
frente a los estudios O.T.C., y a escasos metros del
vehículo alienígena que se encuentra casi
en su totalidad rodeado de alambres de espino.
-Mira Joost. Han tomado posesión
de las instalaciones. Deben de estar desmantelando todo
para su estudio. Allí no encontraremos lo que
buscamos.
-No hay signos de haber tenido violencia.
De lucha. Han debido replegarse hasta dentro de la nave.
Puede que estén preparando nuestra total exterminación.
-¡Maldición! También
puede que estén preparando la huida…
-Necesitamos entrar antes que se desate
la hecatombe. Pero ¿cómo…?
-¡Hay que hacerlo! ¡Por
Helen! ¡Por todos los demás!
La mirada de los dos, está concentrada
en la superficie de la astronave, intentando cada uno
encontrar en ella sus propias respuestas, intentando
controlar sin éxito, el latido producido por
la desesperación. Al mismo tiempo decenas de
cañones de todo tipo y proyectiles de todos los
calibres, apuntaban a la nave esperando una respuesta
desencadenante dada por sus mandos.
Y una abertura surge súbitamente
en el fuselaje de la nave. Y una rampa desciende desde
ella hasta el suelo.
Cientos de miradas se clavaron en un
instante, en ese punto.
Y nada más pasó…
La tensión llegó a un
punto insostenible, tanto en los efectivos militares
apostados, como en los dos amigos que observaban perplejos
la escena.
Desde el puesto avanzado del mando
militar, se esperaba tensamente la confirmación
de un inmediato ataque a la nave alienígena.
El capitán encargado de ejecutar esa orden, observaba
atentamente la escena.
Y Joost gritó.
-¡Vamos! ¡Adelante! ¡Esta
es la nuestra!
Hans se vio arrastrado por su amigo,
que como un resorte, había iniciado la carrera
cogiéndole de una manga. Con los ojos casi desorbitados,
le siguió sin saber cómo, impulsado por
una sensación kamikaze.
-¡Pero…! ¿Qué
están haciendo esos? -gritó el capitán
desde su puesto al verlos surgir -¿De dónde
han salido esos cafres? ¿Se puede saber…?
Al sobrepasar la zona de alambrada,
el paso de los dos amigos se redujo, volviéndose
más cauto ante la proximidad de la abertura y
el aumento, ahora sí, de un consciente terror.
-¡Desertores! ¡Estos son
desertores! ¡Viles ratas! ¡Y de nuestro
ejército! ¡Que vergüenza! -el capitán
se golpeaba la frente como alejando la idea de su mente-
¡¡Abran fuego sobre esos cobardes!! ¡Es
una orden! ¡Acribíllenlos…!
Las ráfagas de disparos errados
empezaron a impactar detrás de ellos. Al ser
conscientes de la situación, Hans y Josst se
miraron mutuamente y ya no anduvieron hacia la abertura
de la nave, si no que… ¡volaron!
Entraron a tropezones en la nave espacial
mientras la rampa desaparecía y sellaba la abertura.
Tumbados en el interior de la entrada, tuvieron tiempo
para sentir y oír, el impacto de los proyectiles
sobre aquella especie de puerta. Con los ojos cerrados
intentaban apaciguar el ritmo frenético de sus
corazones, cuyo sonido, palpitaciones, podían
llegar casi hasta sus oídos. Al igual que les
llegó una voz.
-¡Bienvenidos a esta nave!
Todo el intento de calmar sus latidos
había sido inútil, pues ahora volvieron
a dispararse. Los ojos de los dos aventureros se abrieron
y broto una exclamación acompañada:
-¡¡ Tanja !!
***
-¡Señor Kanirh!
-¡Sí, dime!
-Alguien hace un momento dejó
entrar a dos humanos por una de nuestras compuertas.
-¡¡Cómo es eso posible!!
¡¡Ves y tráemelos!! ¡¡Trae
a esos insensatos y al infeliz que los dejó pasar!!
-También le tengo que decir
que los humanos del exterior, han empezado a abrir fuego
contra nosotros de una forma irrisoria.
-¡Uhmm! Quizás será
mejor que nos mantengamos alejados. Aunque sus juguetes
atómicos no nos dañan, podrían
manchar el fuselaje.
-¡¡Jaaz, jaaz, jaaz!!
-Da la orden de partida y mantengámonos
en orbita hasta que el general Kardhajor venga con su
flota y empiece la fiesta. Será el momento en
que regresemos y echemos a los… regios monarcas,
sobre las ascuas de este planeta de inmundicia.
-¡A la orden!
-¡Y luego tráeme a esos
especimenes y al idiota que les dejó entrar!
***
Sobre el suelo de la entrada, Tanja
pone rápidamente al corriente a los amigos sobre
todos los acontecimientos ocurridos. De cómo
consiguió salvarse de Javel, zafarse de Kanirh
y mediante precaución y alguna ayuda de su don
mentaloide, llegar hasta la abertura facilitándoles
el paso. Con su clarividencia conocer, que sus amigos
estarían fuera esperando que sucediera algo.
Pero los efusivos saludos han dado paso a la preocupación
reflejada en los rostros humanos.
-He averiguado sondeando remotamente
algunas mentes dragyanas, que todos los "contenedores
estacionarios" cargados de la última remesa
de humanos, están a bordo. Debemos de ir en busca
de Lussa y Javel. Están retenidos en la prisión.
Son los únicos que conocen el destino final de
los humanos. De Helen.
-Pero me dijiste que ella probablemente
estaría ya en venta o vendida, -Hans traga saliva-
¡En algún lugar de Ilidia!
-¿Serías capaz de ir
a buscarla hasta allí? -interroga Tanja.
-¡Yo sí! - contesta Hans
decididamente -¿Pero él…?
Mientras los dos amigos, Hans y Joost
se miran frente a frente, el suelo empieza a vibrar
atronadoramente haciéndoles perder el equilibrio
y quedar de rodillas otra vez, frente a frente esta
vez, sujetándose tensamente por los hombros en
silencio. El handromita se posa como puede en mitad
de un brazo, y ellos le miran con una media sonrisa
de complicidad que Tanja entiende. Mientras, la nave
se eleva hacia la exosfera y en la Tierra…, se
empieza a cantar victoria.
- Capítulo
5 -
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