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Como se
decía en el primer artículo
de la Guía del Autoescritor Galáctico
(contraindicaciones), los escritores de
ciencia ficción y fantasía
tienen la virtud y defecto de encontrar
inspiración en casi todo lo que
les rodea, desde lo más nimio hasta
lo más fundamental. Esa cualidad
no puede pasarse por alto, aunque por
desgracia lo habremos hecho en varias
ocasiones sin darnos cuenta. A mí
por lo menos me ha sucedido, y seguro
que a ustedes también, que en la
calle se me ha ocurrido una idea para
un relato que podía ser interesante
pero al llegar a casa la he olvidado,
y por mucho que he intentado recordarla
me he acabado rindiendo a la evidencia
de que no seré capaz de hacerlo.
Quizás peor aún, ni siquiera
recuerdo haberla tenido.
Es por eso que tomé
la decisión, hace ya muchos años,
de comprarme un bloc donde anotar ideas
fugaces. Y de eso irá este artículo,
de cómo aprovechar el bloc para
inspirarse, o en su defecto, algo similar
capaz de tomar notas. |
P. Eluard decía que
hay otros mundos, pero están en éste.
La verdad es que estoy completamente de acuerdo
con él en tanto que lo que nos rodea
es nuestra mayor arma a la hora de inspirarnos.
No sólo lo que vemos, también
lo que percibimos, e incluso las conversaciones
que tenemos a lo largo del día o los
asuntos que nos obsesionan. Explotar una idea
no desarrollada de una película, una
pregunta lanzada al aire… le sacamos punta
a todo lo que se nos pone delante.
Además de eso, resulta
que la calle ejerce inspiración, como
ya comenté de pasada en el cuarto artículo
(breves). Ignoro el mecanismo psicológico
que se esconde detrás de ello, pero el
cerebro parece discurrir con una fluidez sorprendente,
llegando a ocurrencias que uno nunca tendría
entre cuatro paredes. No sólo en el ámbito
literario, en el terreno de la creatividad en
general. Por lo menos me sucedía cuando
dibujaba, y no sólo a mí, también
a mis compañeros dibujantes. Luego comprobé,
con entusiasmo, que esa inspiración del
exterior se extendía a las ideas para
relatos. Y francamente, no creo que sea un caso
aislado mío y de mis antiguos compañeros
de rotring.
Uno de los que comprobó
por sí mismo este hecho fue Harlan Ellison.
Ferviente defensor de la teoría que acabo
de enunciar, él mismo declara que ha
escrito algunas de sus obras ante multitud de
gente en Boston, Los Ángeles, Metz, San
Diego, Londres, Nueva York y París. En
este último caso, de hecho, el relato
en concreto, Pisadas, respondía a una
curiosa anécdota. Los medios no se creían
que Ellison hiciera algo así, que se
pusiera a escribir en una tarde, en mitad de
una librería, y lo que escribiera fuera
publicado. Para demostrarlo, se montó
un pequeño circo en una librería
parisina, lugar escogido para que Ellison escribiera
el relato. Los propietarios de la tienda serían
los encargados de decirle al escritor el tema
que emplearía, que resultó ser
hombres lobo. Uno de los propietarios llegó
a matizar más: quería que escribiera
una historia acerca de una mujer lobo que al
mismo tiempo fuera una violadora. Uno de los
empleados de la librería, al oír
eso, añadió que debería
tener el pelo rubio y muy largo. Y la otra propietaria
puso la guinda final: tenía que ocurrir
en París.
La verdad es que Ellison no
lo tenía fácil. La violación
de un hombre por parte de una mujer era, como
él mismo apuntó, bastante complicada
por no decir imposible. El tema de los hombres
lobo estaba bastante gastado, y además,
para colmo, no conocía apenas París.
Sin embargo el resultado fue bastante notable
(no llega a ser una obra maestra, pero en mi
opinión es más que aceptable).
El experimento había salido bien.
De modo que, partiendo de la
premisa de que hay que aprovecharse de esos
momentos que son como estrellas fugaces, que
más vale estar atento a cuando surgen
o se escapan, intentaré dar algunos consejillos
acerca de cómo usar el bloc de notas.
El primer paso, ya se lo pueden imaginar: comprar
bloc. Y boli, claro. Como siempre, a partir
de aquí, lo que diré no son más
que apreciaciones personales. Las pueden hacer
caso u olvidarse por completo de ellas, faltaría
más. Sólo son consejos, y como
tales los deben tomar.
1) Elijan bien el material.
Si se compran un bloc demasiado grande va a
acabar siendo un estorbo más que una
ayuda. Porque cuando hace buen tiempo está
bien tomar notas por la calle o incluso sentarse
en un banco un momento para apuntar. No sé
para ustedes, pero para mí la primavera
es una época dorada de inspiración.
Llego a llevarme por la calle, ya no un bloc
sino tacos de cuartillas, me siento en algún
parque y hala, a escribir. En invierno, por
poner el extremo contrario, la cosa cambia.
Es un fastidio tener una buena idea cuando uno
está andando sin paraguas en mitad de
una llovizna, de modo que como encima el bloc
que lleven no sea modesto en tamaño (pongamos,
para taparlo con una mano mientras escriben
con la otra) van apañados. Cuando uno
va con abrigo, además, acaba, no sé
muy bien cómo, llenándose los
bolsillos de cosas, de modo que conviene tener
en cuenta que el bloc será una más
de ellas. Aquí las mujeres puede que
tengan ventaja gracias al bolso.
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En cuanto al boli, pues tres cuartos de lo
mismo, aunque en este caso es posible que
haya menos opciones para elegir. Hace tiempo
me regalaron un bolígrafo en miniatura
que era bastante cómodo de transportar,
aunque dado su tamaño no me duró
demasiado. De modo que cada cual escoja sus
armas de batalla como mejor le parezca.
2) No esperen a escribir ideas definitivas.
El bloc no está para eso,
está para que pongan la primera tontería
que se les ocurra, porque luego puede ocurrir
que un tiempo después no les parezca
tan tonta. No van a aprovechar todo lo que
escriban en un bloc, bueno, a lo mejor sí,
pero no suele ser lo normal. Como se empiecen
a autocensurar antes de tomar notas, creo
que se estarán limitando posibilidades.
Porque a lo mejor esa idea no funciona o es
absurda, pero si la juntamos con esta otra
idea que estaba tres páginas atrás,
tenemos la mezcla perfecta. Scott Card es
de los que opinan que la mayoría de
sus buenos relatos surgieron de juntar dos
ideas inicialmente disjuntas. El bloc otorga
un buen procedimiento para juntarlas.
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| 3)
Nada de distracciones. Cuando vayan
a salir y no estén rumiando nada, pueden
si quieren llevarse música o un libro.
Todo el mundo tiene derecho a distraerse, sobre
todo teniendo en cuenta que muchos de esos paseos
serán del trabajo a casa o de casa al
trabajo. De todos modos recomiendo alguna vez
salir sin nada, sólo para dejar al coco
trabajar de manera pasiva. Eso sí, si
ya tienen una idea en mente y tienen, digamos,
la esperanza de que salir les aclarará
las ideas o les ayudará a perfilarlas,
entonces sí, prohibida música,
prohibida lectura, porque no se les va a ocurrir
ninguna idea si tienen ya la mente concentrada.
4) Debe estar a mano.
Parece un poco una obviedad, pero es algo que
yo mismo no he hecho siempre. Un montón
de veces he guardado el bloc en el bolsillo
más inaccesible de la mochila, y he sentido
cierto fastidio por tener que abrir un par de
cremalleras para sacarlo, apuntar una idea y
vuelta a guardarlo otra vez. Al final opté
por llevarlo cerca de la cartera, pero vamos,
con tal de que esté en una posición
ventajosa es suficiente. Es, más que
otra cosa, un asunto de comodidad.
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5)
No todo son exactamente ideas.
A veces he apuntado pensamientos propios
en el bloc y luego, pasado un tiempo,
me han parecido buenas líneas para
un narrador en primera persona. Muchas
veces he escrito comienzos y finales de
relatos en el bloc (la clásica
cosa que le deja a uno atascado en casa).
O nombres. O pequeños detalles
(la mujer lleva una muleta y viste con
antiguas ropas del siglo veinte, nada
más encontrar al anciano el protagonista
le golpea, alguien debe soltar que "el
mal es un camino de arena que se va borrando
a medida que avanzas por él").
Son granitos de arena que, con el tiempo
suficiente y si se ponen todos juntos,
acaban formando la montaña de datos
que igual luego no usan en su totalidad,
pero para quitar o ignorar siempre hay
tiempo.
Al margen de estos consejos,
me gustaría mencionar también
algunos truquillos que fui usando con
el paso del tiempo:
1) Comentario
en las esquinas. Poner en una
esquina una palabra que resuma lo que
hay en la página le ahorra a uno
muchas búsquedas en casa, sobre
todo cuando la idea empieza a aparecer
varias veces en varias páginas.
Por ejemplo, si están escribiendo
una historia que trate de una corporación,
pueden poner CORPORACIÓN en toda
página donde salga. Si en una página
no hubiera sólo comentarios a esa
historia sino también una frase
suelta que en principio no tiene nada
que ver, pues pueden poner CORPORACIÓN-FRASE.
A la hora de releer el bloc, créanme,
se ahorra uno una barbaridad de tiempo
con este sencillo procedimiento. |
2) Doblar las esquinas.
¿Cuáles? Pues las esquinas de
las ideas o comentarios que aún no han
sido usados. Una vez que se han usado se desdoblan
y punto. En el pasado solía poner clips
en esas páginas, pero llegó un
momento en el que el bloc acabó lleno
de ellos. Otra opción es poner marcapáginas
adhesivos, en fin, lo que sea con tal de señalar
esas páginas. Con este procedimiento
no tienen más que mirar el canto del
bloc para ver cuántas ‘posibles
ideas’ poseen. Una cosa que hago también
es que si tengo una idea que considero puede
ser buena para un libro o novela corta, doblo
la esquina izquierda, mientras que si es para
un relato corto, doblo la esquina derecha. ¿Por
qué motivo? Porque para una novela o
relato pueden pasar tantos años hasta
que uno se pone a ello que en el momento en
que se hayan usado varios blocs, como haya que
ponerse a releerlos todos para buscar un apunte
aislado, uno se puede ir suicidando por el camino.
3) Traspasen la información
con lápiz. Esto es más
que nada una manía personal. A la hora
de escribir al fin un relato, hago un pequeño
esquema argumental y en él, con un portaminas,
hago círculos en partes concretas para
señalar que hay que añadir algo
mencionado en el bloc. Para ser más preciso,
pongamos que en el bloc tenemos lo siguiente:
Su misión es encontrar
la cura de una enfermedad que aún no
existe y que creen que dicha civilización
encontrará.
A la hora de escribir el relato,
subrayo una parte de la idea, por ejemplo:
Su misión es encontrar
la cura de una enfermedad que aún no
existe y que creen que dicha civilización
encontrará.
Luego, en el resumen argumental,
cuando haya que mencionar eso hago un círculo
con lápiz en el sitio donde se debe contar
y pongo, en lapicero también, y con una
flecha señalando el círculo, cura
de una enfermedad. De ese modo, cuando
empiece a escribir y lo lea, sé que tengo
que ir al bloc y buscar esa anotación.
Este sistema me ha resultado
muy útil cuanto más largo es el
relato. Si es de pocas páginas (tres
o cuatro) no suele merecer la pena hacer esto,
pero en el momento en que es más largo,
sobre todo si los personajes empiezan a ser
importantes, es recomendable usarlo. Cuando
se trata de novela corta es más que recomendable,
y si hablamos de un libro, yo diría que
imprescindible para plagarlo de pequeños
detalles que uno a uno no son necesarios pero
hacen un todo común.
Me gustaría mencionar
algunas cosas que me han pasado desde que uso
el bloc, ventajas que he obtenido y también
inconvenientes:
-
Tengo montones
de ellos. Claro, un bloc no se tira,
incluso si han usado todas las notas
que había en él (recuerdo
sentimental, puede decirse), y llega
un momento en que acaban ocupando
espacio. Tampoco mucho, no se crean.
-
He llegado a hacer
dibujos en el bloc. Y es algo que
aclara también mucho las ideas,
por lo que recomiendo hacerlo (con
independencia de que se sea buen dibujante
o no. Por cierto, yo soy pésimo
dibujando).
-
He llegado a tardar
años en llevar una idea del
bloc al papel. No sólo con
libros, como decía antes, también
con relatos, debido a eso que seguro
han oído de que a veces las
ideas tienen que cuajar. Otra razón
para no tirar blocs, y para hacer
lo de doblar las esquinas: a veces
es bueno echar un vistazo atrás,
a ver qué nos encontramos.
-
He llegado a usar
una porción considerable del
bloc para una sola idea. De hecho,
cuando se trata de escribir una novela
corta, he llegado a comprar un bloc
específico para ella, como
diciéndome a mí mismo
que merece ocupar todo mi tiempo.
-
He llegado a rectificar
mis ideas gracias al bloc. Porque
escribir en él es como una
especie de diálogo breve, es
parecido a pedir opinión sobre
una idea soltada de repente, sólo
que el que responde es uno mismo.
Leer acerca de tus ideas hace que
tengas nuevas ideas (y esto no sólo
es cierto en el terreno de lo artístico,
en lo científico también
funciona, como las matemáticas,
por poner un ejemplo personal).
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Por último me gustaría
mencionar que yo, al menos, necesito el bloc
para escribir como el aire para respirar. Soy
despistado pero muy meticuloso, y por eso gracias
a este objeto puedo estar seguro de que no me
dejo ni un solo detalle perdido en la cocorota,
por insignificante que en un principio me pueda
parecer. De hecho suelo pensar (y soy consciente
de que es una idea errónea) que si no
he usado el bloc como camino intermedio para
escribir un relato es que le falta algo.
Por cierto, esto del bloc,
es importante decirlo, es una cosa muy personal
de cada uno. Seguramente habrá otros
que en vez de bloc llenarán la casa de
post-it, y los habrá incluso que usarán
procedimientos más sofisticados como
grabadora o mensajes de teléfono móvil.
Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes
al compararlos con el bloc, pero mientras sean
transportables, a mí me parece que pueden
ejercer la misma función (aunque no puedan
doblar esquinas en una grabadora).
Y eso es todo, ya me despido.
Bueno, una última cosa. A lo mejor alguno
se ha preguntado si para hacer este artículo
acerca del uso del bloc de notas he usado un
bloc de notas. La respuesta es, por supuesto,
que sí. ¿Qué mejor manera
de recomendar el uso de algo que predicando
con el ejemplo?
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