(1939, Beaumont, Texas, EE.UU.). Fue célebre por su interpretación de música contemporánea cuando aún no había cumplido los treinta. Al comienzo de los años sesenta dio recitales como solista en el Carnegie Hall y recorrió América y Europa como solista de percusión. Realizó a continuación actividades artísticas pioneras fuera de los contextos culturales convencionales y comenzó a crear obras sonoras de forma anónima en lugares públicos, desarrollando formas artísticas propias. Con la realización de estas obras no visuales para museos de América y Europa, se convirtió en el primero en extender el sonido como medio primario en el ámbito del arte contemporáneo.

A lo largo de los últimos treinta y tres años ha creado un gran número de obras sonoras para diferentes entornos, entre ellas obras permanentes en Estados Unidos (Times Square en Nueva York y el Museum of Contemporary Art de Chicago) y en Europa (Domaine de Kerguehennec, Locmine, Francia; CAPC Musee d'Art Contemporain, Burdeos, Francia; el Edificio AOK, Kassel, Alemania; el Kunsthalle Bern, Suiza; y el Castello di Rivoli, Museo d'Arte Contemporanea, Italia), junto con numerosas obras expuestas por tiempo limitado en museos y exposiciones (el Museum of Modern Art, el Whitney Museum of American Art, y la Clocktower en Nueva York; ARC, Musee d'Art Moderne de la Ville de Paris; el Centre National d'Art Contemporain, Granoble, Francia; el Kunsthalle Basel, Suiza; Documenta 6 y 9, Kassel, Alemania y la Bienal de Venecia, Italia), así como numerosas exposiciones individuales de sus dibujos.

 

EL SONIDO COMO MEDIO
El mundo del sonido que habitamos a diario contiene sólo una parte minúscula del universo sonoro que nuestros oídos son capaces de percibir. La parte literal de ese universo se limita a las cosas de nuestro mundo que producen sonidos-pasos, coches, perros, etc. La otra parte la componen dos áreas codificadas diferentes, el lenguaje hablado y la música. Estas dos ocupan tan sólo una pequeña parte del espectro de las posibilidades del sonido. Los sonidos que yo creo ocupan el gran espacio alrededor y entre estos sonidos de la vida diaria.

La esencia de lo que yo hago cuando compongo una obra sonora está en la naturaleza de los sonidos que creo dentro de un determinado contexto, lo que yo denomino el carácter del sonido. Todos percibimos el carácter de los sonidos. Nacemos quizás con esta habilidad, o la adquirimos a una temprana edad. Es inherente a nuestro lenguaje, aunque inconsciente; la usamos como un nivel adicional de significado del lenguaje verbal-indica al oyente cómo interpretar el significado verbal. Lo hacemos sin pensar al darle forma a los contornos de tono y énfasis del discurso y también ajustando el sonido de distintas partes de las palabras. Nuestra respuesta a estos matices es muy sofisticada: por diferencias minúsculas en el carácter de los sonidos podemos a menudo indicar el lugar de nacimiento de un hablante.

Se podría decir que el carácter de un sonido tiene un número de significados distribuidos a lo largo de un espectro de cualidades entre puntos distantes como, por ejemplo, de duro a suave, de potente a débil, o de cálido a frío. Entre estos puntos extremos hay una inmensa zona de significados para los sonidos. Sus expresiones son transculturales; no son literales ni codificadas.

En música esta dimensión es la calidad de tono. Se introdujo con la aparición de la orquestación como dimensión musical, la idea de que hay significado estético inherente a la naturaleza del sonido mismo, no sólo la melodía o la armonía. No se produce la misma obra si se toca sólo al piano la melodía y armonía de una pieza orquestada. En música, sin embargo, es sólo parte del significado-podemos reconocer la obra sin la orquesta al tocarla al piano.

A mí me interesa ir más allá, destilar esta esencia, este lenguaje inherente, dejando que sea el único indicador de significado en una obra sonora. Eso es lo que hago cuando creo el sonido de una obra.

Max Neuhaus,
De Three to one.
(Bruselas: La léttre Volée 1997)

 

Three in One, 1992
Lápiz de color sobre papel. 89,5 x 74 cm.
 


Referencias de la obra sonora:

Exposición: Documenta IX.
Localización: Edificio AOK, Kasel, Alemania. Dimensiones: 7 x 16 x 3 m; 7 x 16 x 3 m; 7 x 16 x 3 m.
Tiempo de exposición: 1992 - presente.

Texto que acompaña al dibujo:

La escalera conecta el dentro de tres grandes habitaciones con paredes de cristal.
Cada habitación tiene su propio sonido-tres espacios tranquilos, coloreados por su sonido.
Esta tres texturas de sonido se mezclan de forma distinta con sonidos del exterior. Las imágenes sonoras del exterior pasan a través de ellas, las natiza y luego las presentan de nuevo.
Al subir por la escalera por primera vez las diferencias entre las habitaciones son sutiles pero claras. Al bajar la escalera los recuerdos auditivos comienzan a fundir las distinciones en tu todo diferenciado.

 

 

Times Square , 1992
Lápiz de color sobre papel. 74,5 x 96 cm.


Referencias de la obra sonora:

Localización: Zona peatona entre la calle 46 y la calle 45 de Nueva York
Dimensión: Triángulo de 6 x 12m
Propuesta: 1973

Realización: 1977
Tiempo de exposición: 1977-1992

Texto que acompaña al dibujo:

Esta obra está situada en una zona peatonal de Nueva York, el triángulo formado en la plaza Time Square por la intersección de las calles Broadway y Seventh Avenue, entre la 45 y 46.
El ambiente sonoro y visual es rico y complejo. La pobalción es también muy diversa, desde tirustas, gente de camino al trabajo, al teatro o de compras, a vendedores ambulantes o proxenetas. La mayoria de la gente está en movimiento y pasa a través de la plaza. Al encontrarse en el punto de intersección de varios caminos que cruzan la plaza, hay veces que en una hora atraviesan esta zona mil personas o más.
Esta obra es un bloque invisible de sonido situado en el extremo norte de la zona peatonal. Su sonoridad, una riza testura aarmónica parecida al resonar que queda tras el repique de grandes companas, resulta imposible y sorprendente en este contexto. Muchos de lo que pasan po esta zono lo interpretan, sin embargo, como el sonido extraño de alguna máquina bajo tierra.
Para lo que se percatan de la imposibilidad de este sonido, la zona se convierte en un espacio distinto, que se separa de su entorno y al mismo tiempo lo incluye. Estas personas, que no tienen forma de saber que el sonido ha sido producido deliberadamente, sienten que han descubierto un lugar especial.

 

 

 

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