Pulsómetro y posición GPS (2)

octubre 3, 2023 on 6:01 pm | In análisis de datos, colección | No Comments

Adolfo García Yagüe | En el texto anterior vimos como el podómetro nos permite conocer la distancia recorrida y, aproximadamente, estimar las calorías empleadas. Estos datos, aunque útiles, tienen poco valor para cuantificar el esfuerzo real que hace un individuo, determinar la respuesta de su cuerpo y entender su evolución física. Esto solo es posible a través de una prueba de esfuerzo, o ergometría, donde se monitoriza la actividad cardíaca y la capacidad respiratoria mientras se realiza un esfuerzo físico, como correr sobre una cinta o pedalear en bici estática. Históricamente, esta prueba ha sido y es común entre deportistas de alto rendimiento porque permite conocer con precisión cuales son los límites de una persona para, así, orientar su preparación física. Afortunadamente, desde hace tiempo, este diagnóstico ya está al alcance de la mayoría de las personas, especialmente si han sufrido algún accidente cardiovascular y se trabaja en su rehabilitación. También, por supuesto, este tipo de pruebas ayudan a los especialistas a descubrir dolencias latentes que muchas veces permanecen ocultas.

Pulsómetro
Dejando a un lado la ergometría, el mejor compañero de cualquier corredor es el pulsómetro. Como su nombre indica, este dispositivo registra nuestra actividad cardíaca de la forma más básica que existe, es decir, llevando la cuenta de las pulsaciones por minuto.

La primera compañía que desarrolló un pulsómetro compacto fue la finlandesa Polar, quien, a finales de los años 70, presentó un dispositivo con el que era posible conocer la actividad cardíaca. Más adelante, avanzada la siguiente década, comercializaron el PE3000 en formato reloj. Junto a este pulsómetro se suministraba una banda elástica que tenía que ser situada alrededor del tórax y medía los impulsos eléctricos cardíacos a través de unos electrodos. A continuación, a través del envío de pulsos de radiofrecuencia, la banda informaba al reloj de la actividad cardíaca. En este sentido es preciso recordar que la naturaleza de la comunicación inalámbrica entre sensor y reloj es unidireccional y que carece de cualquier técnica de codificación, emparejamiento o enlace y, como anécdota, comentaré que cuando estaba fotografiando los pulsómetros PE3000 y Tunturi, estos registraban un latido cardíaco con cada destello luminoso del flash. Por último mencionar que, como complemento al pulsómetro, era posible adquirir una impresora que se conectaba al reloj a través de un adaptador y permitía extraer las lecturas y comprobar así la evolución de la actividad cardíaca.

En aquellos años disponer de un pulsómetro Polar no estaba al alcance de cualquiera y solo era posible verlos en equipos y clubs de alto rendimiento, la mayoría de las veces compartido por varios atletas.

A diferencia del podómetro, cuya aplicación es claramente motivadora y ayuda a fijar pequeñas metas y comprobar progresos, el pulsómetro nos permite conocer la respuesta de nuestro corazón y, de acuerdo con ella, fijar el entrenamiento y grado de esfuerzo que más nos conviene. Evidentemente, según avancemos en nuestra forma física, estos umbrales se moverán y seremos capaces de mayores retos. Esto significa que, para sacar partido al pulsómetro, hay que estar comprometido y no caer en el error (común) de pensar que este gadget solo sirve para ver, mientras corro, el número de pulsaciones por minuto y pensar que si mi corazón va más rápido soy más machote. Al contrario.

Este “compromiso” con el uso del pulsómetro y en general con una actividad deportiva, se refleja en que algunos pulsómetros de antaño venían acompañados de un completo manual de instrucciones donde se comentaban algunos principios de fisiología deportiva como la diferencia entre un ejercicio aeróbico y otro anaeróbico, además de requerirnos que anotáramos nuestras pulsaciones en reposo, peso, edad, sexo, pulsaciones máximas recomendadas… y pulsaciones máximas registradas, tiempo dedicado a la actividad física, formulas, etc… En fin, se perdían las ganas de ponerlo en marcha y solo l@s muy entregad@s le sacaban partido. Los más perezosos teníamos la excusa perfecta para no hacer deporte: – ¡Es que no termino de entender al pulsómetro, me tiene confundido y claro, correr por correr…!

Global Positioning System (GPS)
Como vimos en el texto dedicado al podómetro, conocer la distancia recorrida tiene su encanto y, para un principiante, suele ser más efectivo y menos tedioso que realizar contabilidad cardíaca. De esto eran conscientes los fabricantes de dispositivos y, a la forma tradicional de contar pasos para conocer la distancia recorrida, se añadieron las capacidades GPS.

Al comienzo de los 2000 la tecnología GPS empieza a formar parte de la vida de los usuarios a través de dispositivos de navegación para coche como el Garmin StreetPilot (1998). Este equipo era consecuencia de la disminución de tamaño y de la integración cartográfica. Recordemos que, tan solo unos años atrás, los GPS solo informan de las coordenadas de localización y la altitud junto a una referencia horaria.

Unos años después Garmin presentó el que sería el primer GPS que podía ser llevado en la muñeca: el Forerunner 101 (2003). Con una precisión de aproximadamente 10m, un tiempo de refresco de la posición de 1 segundo y, a pesar de que tras el arranque inicial este GPS podía tardar un minuto en sincronizar con hasta 12 satélites, era juguete muy cool. Estaba dirigido a ciclistas, corredores y amantes de las caminatas a los que les hacía ilusión conocer cuantos kilómetros habían recorrido, el tiempo empleado, velocidad y calorías -estimadas- consumidas. Además, el Forerunner permitía almacenar hasta 5000 trayectos para así tener una vista de la evolución histórica y, aunque carecía de mapas, tenía un modo de navegación consistente en memorizar la longitud y latitud de un punto y el GPS señalizaba la ruta, independientemente de que ésta fuera transitable o no. Por último, hay que recordar que el 101 no permitía exportar los datos a una plataforma o extraerlos para tratarlos posteriormente, esto lo dejamos para el siguiente texto. Continuará.

Colección | Actividad física y podómetro (1) | Wearables (y 3)

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