Hace más de cien años...
La nación japonesa, que actualmente ocupa todo el archipiélago del Sol Naciente, es de raza mezclada, teniendo los ainos muy escasa proporción. Las leyendas aseguran que los japoneses tienen por ascendientes á 300 jóvenes y 300 doncellas que el emperador Tsinhoangti envió á los mares orientales en busca de la flor de la inmortalidad. También se ha creído que los habitantes del Japón procedían de Malasia. Es evidente que la corriente ecuatorial del Pacífico y el Kuro-sivo han podido arrastrar barcos extraviados, y de esta suerte conducir pobladores desde los archipiélagos del mar del Sur y de la Malasia; pero ningún documento histórico hace alusión á estas inmigraciones antes de la llegada de los buques europeos […] A pesar de su diversidad de origen, todos los japoneses son de estatura pequeña, variando entre los 150 y 155 centímetros por término medio. Las mujeres son proporcionalmente más pequeñas y tienen los tobillos y muñecas finas y elegantes. Los hombres del pueblo suelen ser vigorosos, anchos de espaldan, muy hábiles y resistentes al trabajo. Durante horas enteras andan con paso muy igual llevando enormes pesos, y ni siquiera se detienen para pasarlos de un hombro á otro. Al subir por una montaña, el mozo de carga japonés jamás se detiene ni retarda su marcha para respirar ó calmar las palpitaciones del corazón. […] Apenas se encuentran personas obesas, exceptuando la dedicadas á combatir en público, entre la cuales, por una especie de atavismo, se desarrolla de manera muy marcada el tipo mongol. Los artesanos y labradores son bien proporcionados. Únicamente se nota que inclinan las rodillas hacia adentro quizá por la costumbre que tienen los japoneses de llevar a sus hijos á las espalda atándoles los pies hacia fuera. Esta costumbre hace que también ellas tengan el cuerpo inclinado antes de la vejez. Entre los japoneses de raza aristocrática se nota el pecho hundido, por lo cual suele atacarles la tisis como á los malayos y polinesios. La circunferencia del tórax es menos en el japonés que en el europeo, y su estómago sale siempre fuera de las costillas. Se ha observado que en el Japón se envejece pronto. Es raro hallar hombres ó mujeres que á los treinta años de edad no tengan ya la cara arrugada. Su juventud se revela únicamente por la animación de los ojos y la blancura de los dientes. La causa de esta precoz decrepitud puede atribuirse al abuso que los japoneses hace de los baños calientes.
Texto e imágenes procedentes de la Novísima Geografía Universal de Onésimo y Eliseo Reclus. Editada en 1906 por La Editorial Española-Americana. Nouvelle Géographie Uuniverselle fue publicada en fascículos por la editorial Hachette entre los años 1876 y 1896 por Hachette. Posteriormente la obra se reunió en 19 volúmenes. La edición española consta de seis volúmenes y la traducción corresponde a Vicente Blasco Ibáñez, quien además es el autor del prólogo, fechado el 1 de mayo de 1906.
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