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Galería Viaje por Japón [19.08.07] Centro de Kyoto Hace más de cien años...

Hace más de cien años...

Ya no es obligatorio el uso del traje nacional; antes al contrario, las clases de literatos y negociantes, arrastradas por la manía imitativa, han tenido la desventura idea de vestir el traje europeo, que les sienta muy mal, aunque tiene la ventaja de introducir costrumbres igualitarias, puesto que esta casi idéntico para los ricos y los pobres, mientras que antes la diferencia de telas, dibujos y colores de los vestidos establecióna las diferencias de clase en el pueblo japonés. Antiguamente regían severos reglamentos para el corte y color de los trajes que debían llevar los hombres y mujeres de toda clase y categoría; pero sus disposiciones se referían sólo a los detalles, puesto que el kimono ó vestido debía ser igual para todos. Ordinariamente se usan telas de algodón. La gente del pueblo y los tenderos sólo sacan sus trajes de seda en las grandes ocasiones, y los ricos los llevan todos los días con el adorno de su escudo de armas. El kimono de las mujeres sólo se distingue del de los hombres por ser más largo y de colores más vivos. Las mangas, que son muy largas, sirven de bolsillos y suelen estar llenas siempre de cuadernos de papel que usan como pañuelos y servilletas. Una falda entre los nobles y un pantalón para los plebeyos completan el traje. Cuando hace frío, se usan varios trajes, poniendo uno encima de otro. Sí llueve, la gente del pueblo evita el agua con capas de paja ó de papel encerado. Como sombrero se lleva una especie de paraguas de papel impermeable ó una rodela de bambú atada con cuerdas á guisa de barboquejo. Exceptuando los mozos de carga y los corredores, que calzan sandalias de paja, los demás japoneses usan los hata ó gueta con gruesas suelas de madera. Son zapatos peligrosos, que les obligan á andar con gran cuidado y aun les producen enfermedades nerviosas. El lodo de las calles impide á los elegantes el uso de la bota europea, y en el interior de las casa suelen ir siempre descalzos.

El peinado de los japoneses, hombres y mujeres, es obra de gran paciencia. Los hombres se afeitan la parte superior de la cabeza y forman un moño untado con aceite de camelia sobre el hueso occipital, sujetándolo por medio de un tubo de cartón barnizado. Las mujeres dejan un pequeño rizo o tupé sobre la frente y dividen su cabellera en dos bandas, reunidas luego por detrás á un moño postizo sujeto por un peine de coral y cruzado por una tira de seda y varias agujas de plata y coral. […] El tocado de las japonesas se completa dándose polvos de albayalde en la cara y en el cuerpo, carmín en las mejillas, negro en los párpados, una hoja de oro en los labios y una tintura negra en los dientes, restos de la primitiva afición a los salvajes adornos multicolores.

Texto e imágenes procedentes de la Novísima Geografía Universal de Onésimo y Eliseo Reclus. Editada en 1906 por La Editorial Española-Americana. Nouvelle Géographie Uuniverselle fue publicada en fascículos por la editorial Hachette entre los años 1876 y 1896 por Hachette. Posteriormente la obra se reunió en 19 volúmenes. La edición española consta de seis volúmenes y la traducción corresponde a Vicente Blasco Ibáñez, quien además es el autor del prólogo, fechado el 1 de mayo de 1906.

Date: 11/25/2008
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