Hace más de cien años...
Los japoneses que ocupan altas posiciones sociales no se muestran orgullosos con sus inferiores: antes al contrario, siempre parece que quieren como disculpar esta posición con su arrogante soberbia que tanto abunda entre los empleados occidentales. La costumbre que los japoneses tienen de inclinarse cortésmente para saludar, acaba por imprimirles un carácter natural de deferencia., y las líneas de su rostro conservan el reflejo de su bondad. Minados por el último dolor, los enfermos mismos conservan la mirada dulce y la palabra insinuante. A esta natural amabilidad, todavía mayor en las mujeres, agregan los japoneses el ejercicio de las virtudes domésticas, es decir, la sobriedad, el orden, la previsión y el buen sentido. Las jóvenes que se unen a los europeos, según es costumbre en el país, por medio de un matrimonio, cuya duración de meses ó años se marca de antemano, los atraen casi siempre por los cuidados y bienestar que les rodean, la limpieza de su casa y el orden en su vida íntima. Causan extrañeza á los viajeros europeos la alegría y tranquila resignación de los trabajadores más miserables. El japonés se acomoda á todo, acepta alegre las fatigas y privaciones, á pesar de que no pueda atribuirse su resignación á la falta de un ideal superior. La rapidez con que las artes y ciencias europeas se introducen en el país, prueba del vivo deseo de sus habitantes de aceptar todas las innovaciones del progreso.
Texto e imágenes procedentes de la Novísima Geografía Universal de Onésimo y Eliseo Reclus. Editada en 1906 por La Editorial Española-Americana. Nouvelle Géographie Uuniverselle fue publicada en fascículos por la editorial Hachette entre los años 1876 y 1896 por Hachette. Posteriormente la obra se reunió en 19 volúmenes. La edición española consta de seis volúmenes y la traducción corresponde a Vicente Blasco Ibáñez, quien además es el autor del prólogo, fechado el 1 de mayo de 1906.
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