Cuando la repetición se vuelve aburrimiento y los tópicos asaltan el oído, se superpone la propuesta de este pequeño pero audaz lugar, justo enfrente (para mayor paradoja) del after madrileño por excelencia de los últimos años, el Midday. Entre tenues rayos de luz, los sonidos se decostruyen rescatando la curiosidad más allá de la electrónica estilo Rubio Canalla. Aquí no te va a servir de nada tener el culo caído o el pelo cheesy-blonde. O te arriesgas o te jodes: Radar es el postclub y lo mejor de todo es que no te ofrecen té. Experimentación electrónica, vídeos bizarros (según el tema, pues hay fiestas temáticas) y proyecciones ad hoc. DJs invitados e incluso live acts de reducido tamaño. Sólo es necesario querer probar y acostumbrarse a la oscuridad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acostumbrarse a la oscuridad
Aldo Linares
Micro, Junio 2000