"Hay que romper cueste lo que cueste el círculo reducido de sonidos puros y conquistar la variedad infinita de los sonidos-ruidos", dice Russolo en su Manifiesto de 1913, con el propósito sin duda de conducir al lector a comprender y admirar los ruidos tal y como nos los ofrecen la naturaleza y la vida.

Años más tarde, Cage nos descubre que si aceptamos dejar de lado todo lo que se define como música toda la vida se convertiría en música.

Sin estas dos ideas, seguramente mis Músicas ZAJ no hubieran existido nunca, porque:

· quizás nunca hubiera dedicado un minuto a la escucha de los ruidos de este mundo,

· quizás tampoco hubiera comprendido nunca a Oscar von Fischinger cuando decía que el espíritu se encuentra en todos los objetos, y que para liberarlo basta con tocarlos ligeramente, obteniendo así un sonido que es su alma,

· quizás tampoco hubiera aceptado nunca que (como escribió Thoreau) la música está por todas partes y es únicamente la escucha la que se detiene y comienza de nuevo,

· quizás tampoco hubiera reflexionado nunca sobre el silencio, ese silencio que -como también nos enseña Cage- no existe pues es en realidad un no-silencio. Como él mismo experimentó: incluso en una cámara insonorizada podemos escuchar la circulación de la sangre y el funcionamiento de nuestro sistema nervioso.

Esther Ferrer, 1999

 

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