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agosto 26, 2018 on 8:15 pm | In galería de imágenes, retroinformática | 2 Comments

Adolfo García Yagüe | Normalmente, cuando hacemos referencia a este periodo y a la Retroinformática, nos referimos al momento en el que ordenador llegó a nuestras casas. Es difícil hablar de esta época sin repetir lo que ya se ha dicho y escrito en infinidad de webs y algún libro. De hecho, repartidos por toda la geografía española, tienen lugar numerosas citas “Retro” donde se exponen máquinas de aquellos años y se habla sobre videojuegos clásicos.

En este periodo podemos distinguir dos etapas claras, una, la inicial, marcada por el uso del microprocesador de 8 bits Z80 de Zilog y el 6502 de MOS. La otra, pasada la mitad de los años ´80, que se distingue por el empleo del 68000 de Motorola. Veremos que ambas se solapan y, con permiso de los PCs y equipos más profesionales, coinciden en el mercado algunos años.

Como ya hemos dicho en otro artículo, la premisa principal de esta época era ofrecer un precio lo suficientemente atractivo para hacerse un hueco en la economía doméstica. Con esta máxima se optaba por teclados muy sencillos y se recurría a un televisor como monitor, o al casete como sistema de almacenamiento. Tampoco se andaba sobrado de memoria RAM por lo que hablar de 16KBytes, 48K o 64K era lo habitual. Años más tarde, algunos ordenadores, dieron el salto a los 128K e incluían almacenamiento basado en disco flexible, pero seguían anclados en los 8 bits.

No obstante aquellos 8 bits hicieron posible un gran mercado. España, junto al Reino Unido, llegó a convertirse en una potencia exportadora de videojuegos. A su vez los canales de distribución y venta se desarrollaron enormemente. Por otro lado, eran unos años donde ya existía cierta saturación de revistas y libros que acercaban la informática a cualquiera y, como no olvidarse de las academias que prometían prepararnos para el mañana. Incluso, en aquel entorno, se llegó a fabricar un ordenador británico, el Dragon 32, en Cáceres. No tengo nada contra Extremadura ni la fabricación dentro de nuestras fronteras, pero el hecho no deja de llamar la atención. Esta decisión parecía obedecer más al interés de introducir a una deficitaria compañía en el efervescente mercado nacional y gozar así del respaldo financiero del INI (Instituto Nacional de Industria) y, de paso, vender equipos a los colegios dependientes de la Junta. Igual de sorprendente es el Inves Spectrum +, basado en el Sinclair ZX Spectrum +, que fue castellanizado y fabricado en 1986 por Investrónica (El Corte Inglés) para el mercado nacional.

Aquel apogeo despertó otro fenómeno que alcanzó una popularidad desconocida. Aquí se llegó a comerciar, a plena luz del día, con juegos copiados ilegalmente o pirateados. Con la excusa de su elevado precio algunos no dudaron en montar puestos en el rastro de Madrid ofreciendo cualquier título a un precio ridículo. En aquel momento no lo entendíamos, incluso celebrábamos tal actitud, pero estábamos contribuyendo a cargarnos un mercado que nacía. Posiblemente, ejemplos como este, ilustran aquella falta de visión y por eso pocas empresas lograron sobrevivir. Al comienzo de los ’90 ya habían desaparecido numerosas cadenas de distribución, estudios de programación y revistas. Es cierto que coincidía con un abandono masivo de los 8 bits, pero da la sensación que la industria no era lo suficiente sólida para sostener a todos. Los buenos títulos creados en el pasado demostraban que no era por una falta de talento y capacidad técnica.

Posiblemente faltó educación y una pizca de institucionalización -un plan- en todo este rápido crecimiento. Para desarrollar esta idea pongo el ejemplo del BBC Inglés. Allí, a principios de los años ochenta, la todopoderosa BBC, decidió patrocinar un ordenador como acompañamiento a una serie de televisión que divulgaba la informática entre las familias. Fruto de esta iniciativa, la empresa Acorn creó un ordenador (el BBC Micro) que alcanzó una popularidad que rivalizaba con el -también inglés- ZX Spectrum pero, técnicamente, mucho mejor que este. Esto podría ser una anécdota si no fuera porque hacia finales de los ´80 el BBC Micro evolucionó en un ordenador llamado Archimedes con un microprocesador RISC (Reduced Instruction Set Computer) propio, y de ahí a los microprocesadores ARM (Advanced RISC Machine) de nuestros móviles y millones de dispositivos embebidos… Otro ejemplo de esta visión innovadora y arriesgada fue el lanzamiento del mítico ordenador Jupiter ACE. Hasta la fecha, que yo sepa, esta es la única máquina doméstica que incluyó en su ROM un intérprete del lenguaje FORTH en lugar de BASIC. Esta actividad creativa se concentró mayoritariamente en la región de Cambridge (Universidad de Cambridge…), donde fueron apareciendo empresas que dieron forma a un ecosistema económico. Hoy nos sonará el espíritu con el que se ha creado allí la Raspberry Pi… Acabo recordando como Mi Computer, un coleccionable originario de Reino Unido y publicado aquí a partir de enero de 1984, era distinto de la mayoría de las publicaciones nacionales. No quiero decir que fuéramos más cutres, pero en las páginas de esta enciclopedia se aprecian rasgos para, además de entretener, educar y despertar la pasión por la informática.

Sin duda, uno de los protagonistas de aquella pequeña revolución fue Clive Sinclair (1940). Al finalizar los setenta, este fabricante de calculadoras, relojes digitales y microtelevisores se encontraba en la misma situación que años antes se había vivido en Estados Unidos: tenía que cambiar el rumbo de su negocio y abrirse al incipiente mundo de los microordenadores. Con este propósito creo el ZX80. Con su apariencia de juguete esta máquina evidenciaba la tendencia que tenía Sinclair por miniaturizar sus creaciones. Con un peso de apenas 400 gramos y 22×18 centímetros incluía todos los elementos para poder funcionar. El ZX80 se puso a la venta por 99,95 libras y los más atrevidos lo pudieron adquirir en kit a un precio de 79,95£. Un procesador Z80 a 3,25 MHz direccionaba un exiguo KByte de memoria RAM y 4KB de ROM. A pesar de sus limitadas prestaciones hardware esta máquina fue un éxito rotundo. El camino para Clive Sinclair estaba claro: de inmediato había que poner un nuevo producto en el mercado para no perder el posicionamiento conseguido.

Así es como al año siguiente se presentó el ZX81. También estaba basado en el Z80 pero la placa base se rediseño por completo y se simplificó notablemente gracias a la incorporación de un chip diseñado a medida por Ferranti, la ULA (Uncommitted Logic Array). De esta forma el ZX81 sólo tenía cuatro circuitos integrados: el microprocesador Z80A, la citada ULA, un chip de memoria RAM 4118 de 1Kx8 bits y la memoria ROM del tipo 2364 de 8Kx8 bits. La ROM del sistema se había aumentado a 8 KB de tamaño, y el lenguaje BASIC ahora soportaba aritmética de coma flotante. En el lanzamiento del Sinclair ZX81 se ofreció esta ROM como una actualización para el ZX80. Esta máquina aún se podía adquirir en kit.

El ZX81 llegó a España al poco de su lanzamiento. Ya hemos comentado como cambió el rumbo de los aficionados a la electrónica que empezaban a cacharrear con el Junior Computer. También, desde el teclado táctil del ZX81, comenzarían a dar sus primeros pasos toda una generación de brillantes programadores que, poco tiempo después, dieron forma a la etapa conocida como La edad de oro de software español. La Pulga, de Paco Suárez (1954), es el primer juego desarrollado y posteriormente comercializado en España. Este juego fue programado para un ZX81 y llegó a las manos de Indescomp, uno de los primeros distribuidores españoles. Parece ser que Paco Suárez estaba intentando explicar a su hermano cómo se podía hacer una parábola y, al ver los resultados, decidió incorporar un personaje que fuera el que efectuara dicho movimiento, creando, de esta forma, lo que más tarde iba a ser un famoso juego.

Desde EE.UU., también en 1981, nos llegó el VIC-20 de Commodore. Ya hemos comentado que esta empresa no era nueva en el mercado. Ellos compraron al fabricante de circuitos integrados MOS Technology y lanzaron la serie de ordenadores PET. Su fundador, Jack Tramiel (1928-2012), fue una persona singular, de película, que logró sobrevivir al exterminio nazi. Su madre murió asesinada en Auschwitz y su padre en un campo de trabajo, y él llegó a ser “examinado” por el mismísimo Mengele. Tras su liberación emigró a EE.UU. donde empezó a comercializar calculadoras mecánicas y máquinas de escribir.

El Commodore VIC-20 funcionaba con un microprocesador MOS 6502 con los que manejaba 5KB de memoria RAM. Permitía el uso de colores y sus características técnicas y apariencia eran muy superiores a las de un ZX81. Esta máquina salió al mercado por debajo de los 300 dólares y junto al Atari 400, Texas Instruments TI99, Tandy TRS-80 Color y el posterior Commodore 64 (1982) dominaron el mercado doméstico estadounidense.

En 1982 Sinclair presentaría el ZX Spectrum y con él seguía la senda marcada en los anteriores con ZX80 y ZX81. El bajo precio de este ordenador y la abundancia de juegos lo convirtieron en una máquina tremendamente popular. Seguía basado en un Z80 y se lanzó una versión con 16KB de RAM otra con 48KB. En torno a este equipo y al Commodore 64 se polarizaron los primeros usuarios españoles. Posteriormente, tras la aparición de Amstrad y los sistemas MSX, el mercado ofreció otras opciones. En España, el factor económico era el principal elemento decisorio en entre ambos. El C64 era técnicamente superior al Spectrum y más caro.

Como vemos, en la primera mitad de los ’80 empezaba a existir cierta saturación de modelos. Para las empresas de software resultaba imposible versionar cada programa para atender las demandas de cada nuevo sistema. Con MSX (Machines with Software eXchangeability) se pretendía establecer una norma en el diseño del hardware y software de forma que, independientemente del fabricante, fueran compatibles entre sí. Algo parecido al IBM PC pero en el mercado doméstico.

Un par de años antes de la aparición del MSX, Harry Fox y Alex Weiss, dos importadores de relojes de New York, veían como los avances tecnológicos abarataban los precios. Este hecho les hizo pensar que también era posible fabricar ordenadores económicos. Así, en 1982, fundaron en Hong Kong la compañía Spectravideo y contactaron con Microsoft para desarrollar el software del nuevo ordenador. En este escenario aparece Kazuhiko Nishi (1956), vicepresidente de Microsoft para Asia y más tarde fundador de ASCII Corporation. A Nishi le encantó el proyecto de Fox y Weiss y, tras reunirse con ellos, se implicó realizando modificaciones al diseño original. Nishi había desarrollado el prototipo del futuro estándar MSX sobre la base del Spectravideo SV-318 y SV-328.

Más tarde Nishi promocionó estos diseños en Japón y en marzo de 1983 volvió a Spectravideo como representante de un consorcio empresas japonesas, entre las que destacaba Sony, Panasonic, Canon, Toshiba y Yamaha. Kazuhiko Nishi solicitaba permiso de fabricación a Fox y Weiss. Estos eran conscientes de que en el futuro Nishi podía reclamar parte de los derechos por el diseño, razón por la cual sugirieron a Nishi que diseñase otra máquina, compatible con ambos pero lo suficientemente distinta como para no necesitar una autorización para fabricarla. Tras esas modificaciones nace el estándar MSX. Por este motivo los SV-318 y SV-328 son considerados máquinas pre-MSX, con características muy cercanas al estándar (vídeo, sprites, sonido e interfaces) pero no totalmente compatibles.

En junio de 1983 se presentó en Tokio el estándar MSX. A lo largo de su historia más de 30 compañías fabricaron equipos compatibles, entre ellos Philips. Realmente, donde más presencia tuvo este estándar fue en Japón y Corea del Sur. En Europa, en particular en España y Holanda, tuvo cierta repercusión pero no alcanzó la popularidad del ZX Spectrum y Commodore 64. En EE.UU. apenas penetró, a pesar de que Microsoft desarrolló el sistema operativo y software diverso. El corazón de los MSX seguía siendo un Z80 corriendo el sistema operativo MSX-DOS de Tim Paterson (1956), creador del 86-DOS y antecesor del MS-DOS.

Amstrad fue otra empresa británica que hizo historia en esta época. Además supo moverse en el incipiente mercado de los PC Compatibles y llegó a absorber, y dar su toque personal, a la compañía de Sinclair. Al frente de esta empresa encontramos a Alan Sugar (1947) quien supo hacerse un hueco en el competitivo mundo de los ordenadores domésticos desde el sector de los equipos de sonido. Aquello pasó en 1984 y rompió con todo lo anterior al presentar el Amstrad CPC 464. Esta máquina, a diferencia de las anteriores, incluía un monitor y casete integrado. Su acabado era impecable y sus prestaciones excelentes, aunque seguía dependiendo de la arquitectura de 8 bits de Zilog. Además Amstrad puede presumir de hacer realmente popular el uso de un método de almacenamiento diferente a la cinta de casete. Fueron ellos los que impulsaron en modelos posteriores (CPC 664 y CPC 6128) el uso del disco flexible de tres pulgadas. Esta aproximación también fue seguida con los modelos Spectrum +3.

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  1. […] clónicos tenían imagen de marca, red de distribución y soporte, y precio. No hay que olvidar que Amstrad llevaba unos años diseñando y comercializando buenos ordenadores de 8 bits. Y, en el caso de Investrónica, se trataba de El Corte Inglés quién estaba detrás, y se notaba […]

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  2. […] y la pequeña empresa. Se intentaba evitar el mercado que tanto éxito le grajeó en el pasado: los juegos y el mercado doméstico. Con este objetivo se pensó en abandonar al veterano Zilog Z80 en favor del 68008 de Motorola. […]

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