SIMO
Texto extraído del artículo SIMO: Una larga historia de 41 años, de Daniel Capella. Todo empezó en el año 1960, entre un grupo de jóvenes ingenieros de Madrid inquietos por una de las novedades de la época, la naciente “organización industrial”. Atrás quedaba la segunda guerra mundial y las viejas empresas españolas. Una nueva generación de empresas comenzaba a ver la luz aprovechando las ventajas del reciente Plan de Liberalización. Al menos así lo recuerda Luis Alberto Petit, el promotor principal de esta feria de la informática nacida casi de la casualidad. Petit, doctor ingeniero industrial en electricidad y mecánica por el ICAI, ha sido también durante cuarenta años profesor de organización industrial e investigación operativa en la Universidad Pontificia de Comillas. Después de una vida ligada a SIMO es en la actualidad presidente del comité de tecnologías de la información de la Unión Internacional de Ferias (UFI).
El primer “Salón Informativo de Material de Oficina” (SIMO) se celebró del 11 al 21 de mayo de 1961. El Palacio de Exposiciones del Retiro acogió a 43 expositores que llenaron mil metros cuadrados de ese recinto del parque madrileño de sus innovadores “cacharros”. Se consiguieron diez mil visitantes.
El curioso nombre de “SIMO” quería obviar la imposibilidad legal de denominar a aquella muestra con el nombre de “feria”, una decisión en aquel entonces monopolizada por el ministerio de Comercio. “Queríamos informar a la sociedad que no tenía que triunfar sólo con aparatos, sino con medios más modernos”. También aparecen las primeras conferencias técnicas, precedentes de lo que después serán las jornadas del salón. Los organizadores consideran que más allá de la visita a los stands de las empresas, hay que hacer comprender las ventajas de las nuevas máquinas que permiten automatizar el trabajo en oficinas y negociados.
El equipo promotor inicial del SIMO durará prácticamente 33 años. Junto a Luis Alberto Petit, un donostiarra nacido en 1927, estuvieron otros ingenieros, Carlos Guzmán, que se cuidaba de los expositores, Francisco Lacalle, responsable de visitantes, David Navarro, encargado de la Publicidad y la Promoción, Francisco de Pablos, responsable técnico y Luis Navarro, a quién se le encomendaron las relaciones exteriores. “Los cuatro primeros apenas teníamos 33 años, y escogimos al último, bastante más mayor, para parapetarnos ante las posibles críticas al salón”, explica Petit.
El SIMO de 1980, con una ocupación de 19.300 metros cuadrados, acogió la aparición de los ordenadores APD y la adopción de los estándares de calidad ISO. En su discurso de inauguración Luis Alberto Petit habla de un nuevo concepto que comienza a ponerse de moda, la “burótica”, ciencia que estudia las aplicaciones automatizadas en la oficina. Algún alto funcionario le advierte de las bromas que podría causar el incremento de otra “erre” en el nombre, tomado del francés. “A partir de ese momento tomé otra acepción, la “ofimática”, y la verdad es que el término empezó a ganar popularidad entre los medios de comunicación, hasta que se consolidó”, resume Petit.
El SIMO de 1983 estuvo protagonizado por una novedad que al principio pasa algo desapercibida: la presentación en España del primer ordenador “PC” de IBM, que pretendía acabar con el enorme volumen de los ordenadores al uso y de paso permitir su utilización por personas no especializadas. “A mí desde el principio me cayó muy bien la idea del ordenador personal, lanzada por Apple con aquel eslogan de poner un ordenador en cada casa y en cada oficina”, recuerda Petit, quién asegura tener un recuerdo muy divertido de dos de los fundadores de la marca de la manzana, a quiénes conoció “en tejanos, con un whisky en la mano y siempre con alpargatas”. Más formal es el recuerdo que tiene Petit de Bill Gates, a quién saludó un par de veces en Madrid y a quién califica de “hombre muy inteligente, y sobretodo hombre de negocios y showman”.
Comparte tu opinión en Ccäpitalia
|
Full size:
360x512
|