Abril 1976. En los años '70 en Palo Alto operaba un club llamado Homebrew Computer Club donde se daban cita entusiastas de los ordenadores. En sus encuentros, además de teorizar sobre el futuro de los ordenadores y soñar con el día en el que cualquier persona pudiese disponer de uno, intercambiaban experiencias sobre Altair, IMASI y otros kits de la época. Uno de aquellos soñadores se llamaba Steve Wozniak, un joven muchacho que trabajaba diseñando calculadoras en Hewlett-Packard. El bajo coste del microprocesador 6502 animó a Wozniak a desarrollar su propio ordenador. Como buen hacker, Wozniak no tardo en compartir con sus colegas los esquemas de su invento. Uno de los asiduos al Homebrew Computer era Steve Jobs, amigo de Wozniak. Tras muchos esfuerzos Steve Jobs logró persuadir a Wozniak para que dejara de compartir los diagramas de su ordenador e intentaran embarcarse juntos en la fabricación y venta de las placas de circuito impreso con los componentes ya montados. El nombre de la compañía sería Apple Computers.
El Apple 1 consistía en una placa de circuito impreso donde ya estaban soldados los 30 chips que daba vida a la nueva máquina. Aquella máquina permitía la conexión a un monitor, teclado y era posible, con un módulo de ampliación, utilizar un magnetófono como sistema de almacenamiento externo. No se puede decir que aquel ordenador fuera un producto acabado pues el usuario tenía que añadir una caja, la fuente de alimentación, teclado y pantalla. El precio del invento fueron 666.66 dólares y se produjeron alrededor de 200 unidades.
Una vez más, el mercado hacia el que iba dirigida esta máquina era el de aficionados a la electrónica. Lo más significativo de aquel hito fue que el objetivo que perseguía Tramiel desde Commodore había sido conseguido antes que él por un par de jóvenes emprendedores con talento. Se cuenta que Tramiel hizo un nuevo encargo Peddle, su jefe de ingeniería: intentar comprar Apple.